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Diócesis de San Felipe

Cerca de 60 monaguillos se reunieron en San Felipe para vivir un fraterno Encuentro Diocesano

Después de tres años, la Diócesis de San Felipe volvió a reunir a sus monaguillos en una jornada de encuentro, formación, oración y alegría, que culminó con una procesión por el centro de la ciudad y la celebración de la Eucaristía en la Catedral.


Después de tres años desde el último encuentro realizado en 2023, este sábado 29 de agosto la Diócesis de San Felipe volvió a convocar a sus monaguillos para vivir una nueva jornada diocesana. Cerca de 80 niños, niñas y jóvenes, acompañados por sus encargados, padres y apoderados, llegaron hasta la Parroquia Catedral de San Felipe para participar del Encuentro Diocesano de Monaguillos 2026.

Por solicitud de nuestro obispo, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, la comunidad de Catedral asumió la organización de esta jornada, que contó con el acompañamiento del padre Fabián Castro Marchant, vicario general de la diócesis, el padre Nicolás Flores Lazcano y la presencia del propio obispo, quien compartió parte de la jornada junto a los participantes.

El encuentro contempló distintos espacios de formación, fraternidad y espiritualidad. Entre ellos, se desarrolló un tema dedicado a la familia, momentos de oración y diversas actividades recreativas, incluyendo juegos de mesa y dinámicas de destreza en los jardines de la Catedral. La Pastoral Juvenil de Catedral también colaboró con pausas activas que permitieron a los participantes disfrutar y compartir durante la jornada.

Uno de los aspectos importantes del encuentro fue también avanzar en la organización y proyección de la Pastoral de Monaguillos en la diócesis, buscando fortalecer este servicio y generar nuevos espacios de acompañamiento para quienes sirven en el altar.

Durante la tarde, los participantes vivieron un momento especial de Adoración al Santísimo Sacramento, para posteriormente salir en procesión por la Plaza de San Felipe. El recorrido culminó nuevamente en la Catedral con la celebración de la Eucaristía, que para esta ocasión fue adelantada excepcionalmente a las 18:00 horas, como cierre de esta jornada diocesana.

En su mensaje, monseñor Gonzalo Bravo agradeció la presencia de los monaguillos y de las comunidades que hicieron posible el encuentro, destacando especialmente el servicio que realizan en el altar. Asimismo, los animó a mantener viva esta pastoral, recordando que servir al Señor constituye también un gesto de ternura y una manera de acercarse a Él con un corazón sencillo, como el de los niños, niñas y jóvenes.

Por su parte, el padre Fabián Castro destacó el valor de esta pastoral no solo por su aporte a la formación litúrgica, sino también por el acompañamiento espiritual y vocacional que puede comenzar desde temprana edad, involucrando además a las familias en el crecimiento de los niños y jóvenes.

El padre Nicolás agradeció la acogida de las distintas comunidades y valoró especialmente el entusiasmo demostrado por los monaguillos, quienes con alegría van descubriendo que servir en el altar es también una expresión de amor profundo al Señor.

Desde la Diócesis de San Felipe agradecemos a la comunidad de Catedral por la organización y acogida de esta jornada, y a cada una de las comunidades que participó junto a sus monaguillos. Este encuentro renueva el compromiso de seguir fortaleciendo esta pastoral y de generar nuevas instancias de formación, fraternidad y servicio, con la esperanza de volver a encontrarnos próximamente en un nuevo Encuentro Diocesano de Monaguillos.

Parroquia Santa Rosa de Los Andes prepara su fiesta patronal con un triduo de oración y caravana por sus comunidades

La comunidad parroquial de Santa Rosa de Lima de Los Andes invita a vivir con fe y devoción su fiesta patronal, que tendrá como jornada central el domingo 30 de agosto, con una caravana que recorrerá las distintas capillas y una Eucaristía solemne.


La Parroquia Santa Rosa de Lima de Los Andes se prepara para celebrar su fiesta patronal, una tradicional instancia de encuentro y celebración de la fe que tendrá como jornada central el próximo domingo 30 de agosto, cuando la comunidad se reunirá en torno a su patrona para pedir su intercesión y renovar su compromiso de caminar juntos como Iglesia.

Como preparación para esta celebración, la comunidad ha dispuesto un Triduo con Santo Rosario, que comenzará el jueves 27 de agosto a las 18:00 horas, continuando el viernes 28 a las 18:00 horas y culminando el sábado 29 de agosto a las 18:30 horas, invitando a toda la comunidad parroquial a disponer el corazón para esta fiesta.

La jornada central será el domingo 30 de agosto, cuando a partir de las 15:00 horas se dará inicio a una caravana que recorrerá las distintas capillas que forman parte de la parroquia. El recorrido comenzará desde la Parroquia Santa Rosa y contempla las siguientes estaciones: Capilla El Carmen, a las 15:15 horas; Capilla Sagrado Corazón, a las 15:45; Capilla San Rafael, a las 16:15; Capilla Juan Pablo II, a las 16:40; Capilla Cristo Peregrino, a las 17:05; Capilla Jesús de Nazaret, a las 17:35; Capilla Resurrección, a las 18:00; y Capilla Santa Teresa, a las 18:25 horas.

Está previsto que la caravana regrese a la Parroquia Santa Rosa a las 18:50 horas, para posteriormente celebrar, a las 19:00 horas, la Misa Solemne, momento central de esta fiesta patronal.

La comunidad parroquial invita a todos los fieles a participar de estas celebraciones y a encontrarse en torno a Santa Rosa de Lima, patrona que continúa inspirando a la comunidad a vivir una fe comprometida, cercana y fraterna.

“¡Los esperamos para celebrar juntos a nuestra patrona, Santa Rosa de Lima!”, es la invitación que desde la parroquia extienden a toda la comunidad de Los Andes.

Jóvenes de colegios de San Felipe llevaron el mensaje de la solidaridad a las calles

En el marco del Mes de la Solidaridad, comunidades educativas vinculadas a la Catedral de San Felipe realizaron una intervención en el centro de la ciudad, llevando a conductores, transeúntes y vecinos un mensaje de fraternidad, encuentro y compromiso inspirado en el testimonio de San Alberto Hurtado.


En el marco del Mes de la Solidaridad, las pastorales educativas de distintos colegios del centro de San Felipe se unieron para llevar el mensaje de la solidaridad más allá de las aulas y salir al encuentro de la comunidad.

La jornada comenzó en la Catedral de San Felipe, donde los estudiantes participaron de una oración de envío, disponiéndose a vivir una experiencia que buscó expresar de manera concreta el llamado cristiano a mirar al otro y comprometerse con quienes forman parte de nuestra sociedad.

Posteriormente, los jóvenes se trasladaron hasta la Plaza Cívica de San Felipe, donde realizaron una intervención con carteles y mensajes alusivos a la solidaridad, compartiendo sonrisas y palabras con transeúntes y conductores que circulaban por el sector.

La actividad permitió además generar un espacio de encuentro entre estudiantes de distintos establecimientos, entre ellos jóvenes del Colegio Santa Juana de Arco, el Instituto Abdón Cifuentes, Colegio Vedruna, Colegio José Agustín Gómez, Colegio Paortaliano, entre otros, fortaleciendo los vínculos entre las comunidades educativas que forman parte de la vida pastoral de la Catedral.

Uno de los elementos que llamó especialmente la atención durante la jornada fue la presencia de la tradicional camioneta de San Alberto Hurtado, símbolo que acompañó esta intervención y que permitió recordar al santo chileno cuyo testimonio inspira durante agosto el llamado de la Iglesia a vivir una solidaridad activa y comprometida.

La experiencia buscó transmitir que la solidaridad no se limita a una ayuda puntual, sino que también se expresa en gestos cotidianos de cercanía, alegría, escucha y preocupación por los demás.

Al finalizar, los estudiantes y representantes de los colegios participantes regresaron a la Catedral, donde junto al padre Nicolás Flores Lazcano compartieron un momento de oración, tomaron una fotografía comunitaria y recibieron su bendición.

La jornada fue así una expresión concreta de una Iglesia que sale al encuentro, especialmente de sus jóvenes, invitándolos a descubrir que la fe también se anuncia a través de las acciones y del compromiso cotidiano con una sociedad más fraterna y solidaria.

Más de 50 jóvenes se reúnen en San Felipe para fortalecer la Pastoral Juvenil del decanato

La jornada reunió a jóvenes de distintos territorios de la Diócesis de San Felipe, quienes compartieron sus experiencias pastorales, conocieron el trabajo de la Pastoral Juvenil de Catedral y dialogaron sobre los desafíos para seguir construyendo una pastoral juvenil decanal más activa y participativa.


Este sábado 22 de agosto, el salón parroquial de la Parroquia Catedral de San Felipe acogió la Reunión Juvenil del Decanato de San Felipe, instancia organizada por la Pastoral Juvenil Diocesana que convocó a más de 50 jóvenes para compartir experiencias, dialogar sobre la realidad de sus comunidades y proyectar nuevos caminos para la evangelización de las juventudes.

El encuentro contó con la presencia del padre Fabián Castro Marchant, además del delegado episcopal para la Pastoral Juvenil, padre Gabriel Fuentes CSC, junto a integrantes de los equipos decanal y diocesano de esta pastoral. La jornada fue coordinada por Luna Olivares, coordinadora decanal, y acogida por la comunidad de la Catedral.

Uno de los principales momentos de la jornada estuvo centrado en conocer la realidad que viven las juventudes en los distintos decanatos. Jóvenes provenientes de Petorca y Los Andes compartieron sus experiencias y desafíos, mientras que los participantes del Decanato de San Felipe expresaron su interés por continuar fortaleciendo una Pastoral Juvenil Decanal, generando mayores espacios de encuentro, participación y coordinación entre las distintas comunidades.

La jornada también permitió conocer la experiencia de la Pastoral Juvenil de Catedral, cuyos integrantes presentaron su forma de organización y estructura de trabajo, compartiendo su organigrama y metodología como una experiencia que pueda servir de referencia para otras comunidades que se encuentran fortaleciendo o iniciando sus propios procesos de pastoral juvenil.

Más allá de los contenidos abordados, el encuentro se convirtió en una oportunidad para que los jóvenes pudieran reconocerse como parte de una misma Iglesia, compartir sus búsquedas y descubrir que los desafíos de la evangelización juvenil pueden ser afrontados desde la comunión y el trabajo conjunto.

Desde la Pastoral Juvenil Diocesana valoraron especialmente la participación y disposición de los jóvenes, reafirmando la importancia de seguir generando instancias donde las juventudes tengan un espacio para encontrarse, expresarse y asumir un rol activo en la misión evangelizadora de la Iglesia.

La jornada concluyó con el compromiso de seguir fortaleciendo los vínculos entre las distintas comunidades y avanzar hacia una pastoral juvenil decanal más articulada, donde cada joven pueda encontrar un espacio para vivir, celebrar y compartir su fe.

Padre Pedro Vera Imbarack presenta “Amorosas Diferencias”, una nueva obra que invita al encuentro y la reflexión

En el Salón de Honor de la Municipalidad de San Felipe se realizó la presentación del nuevo libro del sacerdote de la Diócesis de San Felipe, acompañado por familiares, amigos, hermanos de comunidad, sacerdotes y representantes de la Iglesia diocesana. La obra propone una reflexión sobre el encuentro, la comprensión y la humanidad.


En un ambiente marcado por la fraternidad, la cultura y el encuentro, se realizó en el Salón de Honor de la Municipalidad de San Felipe el lanzamiento de “Amorosas Diferencias”, nuevo libro del padre Pedro Vera Imbarack, sacerdote de la Diócesis de San Felipe, quien presentó ante familiares, amigos y miembros de la comunidad esta nueva obra literaria.

La actividad reunió a personas cercanas al sacerdote, entre ellas hermanos laicos vinculados especialmente al Camino Neocatecumenal, además de su hermano, quien quiso acompañarlo en este significativo momento familiar. También estuvieron presentes el obispo de la Diócesis de San Felipe, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, el padre Fabián Castro Marchant, vicario general, y el padre Nicolás Flores Lazcano.

La ceremonia fue conducida por el cantante y locutor Juan Carlos Pezo, mientras que la presentación de la obra estuvo a cargo del reconocido escritor Pablo Cassi, quien compartió algunas reflexiones y elementos que permiten acercarse al contenido y sentido de este nuevo escrito.

“Amorosas Diferencias” no constituye el primer trabajo literario del padre Pedro, quien ha desarrollado anteriormente otras publicaciones. Durante la presentación, además, dejó entrever que tampoco sería el último, anticipando que la obra presentada tiene una continuidad que espera desarrollar en futuros escritos.

Más allá de su dimensión literaria, el nuevo libro busca convertirse en una invitación a detenerse, reflexionar y mirar las diferencias desde una perspectiva que permita favorecer el encuentro y la comprensión entre las personas. En ese sentido, la obra propone una mirada profundamente humana, donde las diferencias pueden ser también una oportunidad para reconocernos y encontrarnos con el otro.

Al finalizar la presentación, el padre Pedro agradeció la presencia de quienes quisieron acompañarlo, expresando especialmente su gratitud hacia su hermano, monseñor Gonzalo Bravo, los padres Fabián Castro y Nicolás Flores, así como a todos los hermanos y amigos que estuvieron presentes.

También valoró la disposición de la Municipalidad de San Felipe para acoger esta presentación en uno de sus espacios institucionales.

La jornada concluyó con un ágape fraterno, donde los asistentes pudieron compartir junto al autor en un ambiente cercano. Posteriormente, el padre Pedro dedicó algunos ejemplares de su libro y compartió con los presentes en fotografías, prolongando así un encuentro que unió literatura, fe, amistad y comunidad.

Desde la Diócesis de San Felipe, felicitamos al padre Pedro por este nuevo aporte a la cultura y la literatura, y por poner nuevamente su palabra y experiencia al servicio de una reflexión que busca acercarnos al valor del encuentro y de la dignidad de cada persona.

Una tarde para compartir y celebrar: Colegio Santa Juana de Arco acogió a niños acompañados por la Fundación María en el Camino

En una significativa expresión de solidaridad y compromiso con las familias migrantes, cerca de 45 niños y niñas participaron de una jornada preparada por estudiantes y la comunidad educativa del Colegio Santa Juana de Arco de San Felipe, en conjunto con la Fundación María en el Camino, del Instituto Secular María en el Camino. La iniciativa permitió vivir una tarde de encuentro, alegría y fraternidad, poniendo en el centro la dignidad y el acompañamiento de los más pequeños.


Una tarde marcada por la alegría, el encuentro y la solidaridad vivieron cerca de 45 niños y niñas de familias migrantes, acompañados habitualmente por la Fundación María en el Camino, del Instituto Secular María en el Camino, quienes el viernes 7 de agosto fueron recibidos por la comunidad educativa del Colegio Santa Juana de Arco de San Felipe para celebrar una especial jornada con motivo del Día de la Niñez.

La iniciativa nació desde la propia comunidad educativa, que quiso abrir las puertas de su establecimiento para ofrecer a los niños una tarde diferente, preparada con cariño por un grupo de alumnas solidarias, acompañadas por la hermana Marisol.

El encuentro se desarrolló en un ambiente festivo, con juegos, bailes, dinámicas, regalos y distintos espacios de recreación, permitiendo que los niños y niñas pudieran disfrutar de una jornada especialmente pensada para ellos.

Una experiencia de encuentro y solidaridad

Desde la perspectiva pastoral, la actividad representa una expresión concreta de cómo la solidaridad y el compromiso cristiano pueden hacerse vida en las comunidades educativas, especialmente cuando estas son capaces de abrir sus espacios y disponer sus talentos para acompañar a quienes viven distintas situaciones de vulnerabilidad.

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue precisamente la participación de las estudiantes del Colegio Santa Juana de Arco, quienes se involucraron activamente en la preparación y desarrollo de las actividades, acogiendo a los niños, acompañándolos en los juegos y compartiendo con ellos durante toda la tarde.

Más que una actividad recreativa, el encuentro permitió generar vínculos, cercanía y reconocimiento, poniendo en práctica valores como la fraternidad, la empatía y la preocupación por el otro.

Para la Fundación María en el Camino, que acompaña semanalmente a estos niños y sus familias, este tipo de iniciativas contribuye a fortalecer los espacios de integración y acompañamiento que se desarrollan durante el año.

Una red que se une para acompañar

La jornada también contó con la colaboración de distintos actores que hicieron posible la celebración.

A la iniciativa se sumó personal de Gendarmería, que realizó una donación de regalos nuevos para los niños, mientras que la comunidad de la Catedral de San Felipe, mediante su aporte mensual, permitió adquirir alimentos y productos para compartir durante la jornada, entre ellos golosinas, queques, jugos, helados y los ingredientes necesarios para preparar completos.

De esta manera, distintas expresiones de la comunidad fueron capaces de unirse en torno a un mismo propósito: regalar un momento de alegría y acogida a niños y niñas que forman parte de familias migrantes.

La experiencia muestra cómo la solidaridad puede construirse desde distintos espacios y comunidades, articulando voluntades y recursos para responder de manera concreta a las necesidades de quienes requieren acompañamiento.

Una Iglesia que acoge y acompaña

Para la Iglesia de la Diócesis de San Felipe, este tipo de experiencias reflejan el llamado permanente del Evangelio a acoger, acompañar y reconocer la dignidad de cada persona, especialmente de quienes se encuentran en contextos de mayor vulnerabilidad.

La labor que desarrolla la Fundación María en el Camino se inserta precisamente en esta mirada, acompañando a niños y familias migrantes y generando espacios donde puedan sentirse acogidos y parte de una comunidad.

En esta oportunidad, la comunidad educativa del Colegio Santa Juana de Arco se convirtió en un espacio de encuentro donde la solidaridad se expresó no solamente a través de donaciones, sino también mediante algo tan significativo como el tiempo, la compañía, la alegría y la disposición de las estudiantes para compartir con otros niños.

La jornada dejó así una experiencia que trasciende la celebración puntual y que invita a seguir fortaleciendo una cultura del encuentro, donde las comunidades educativas, parroquiales y sociales puedan trabajar juntas por una sociedad más acogedora y fraterna.

Porque cuando una comunidad decide abrir sus puertas, compartir sus dones y poner en el centro a quienes más necesitan sentirse acogidos, la solidaridad deja de ser solo una palabra y se convierte en una experiencia concreta de Evangelio.

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