Aunque las condiciones de seguridad obligaron a suspender el recorrido de la XXXVI Peregrinación Juvenil a Santa Teresa de Los Andes, la fe y el entusiasmo de miles de jóvenes se hicieron presentes este sábado 10 de octubre en el Santuario. Cerca de 20 mil peregrinos provenientes de distintos puntos del país participaron de las actividades espirituales y de la Eucaristía presidida por el cardenal Fernando Chomali, en una jornada que también contó con la participación de comunidades de la Diócesis de San Felipe.
Lo que inicialmente estaba preparado como una multitudinaria caminata de 27 kilómetros desde Casas de Chacabuco hasta el Santuario de Santa Teresa de Los Andes debió cambiar a última hora. Las consecuencias de la emergencia climática y los riesgos asociados al recorrido llevaron a las autoridades y a la organización a suspender la tradicional peregrinación juvenil, manteniendo únicamente las actividades en el recinto religioso.
Sin embargo, esta modificación no impidió que miles de jóvenes, familias y comunidades llegaran este sábado 10 de octubre hasta el Santuario para vivir una jornada de profunda fe y devoción a la primera santa chilena.
Desde las primeras horas de la mañana comenzaron a arribar delegaciones provenientes de distintos puntos del país, alcanzando una asistencia cercana a las 20 mil personas, quienes respondieron a la convocatoria de la Arquidiócesis de Santiago, a través de su Delegación Episcopal para la Esperanza Joven (DEJ), en una edición marcada por la capacidad de adaptación, el entusiasmo juvenil y el compromiso de los equipos organizadores.
Bajo el lema “Jóvenes: el bien crece silenciosamente desde la tierra”, la XXXVI Peregrinación Juvenil se transformó así en una multitudinaria jornada de encuentro en el Santuario, demostrando que, aun cuando el camino previsto no pudo realizarse, permaneció intacto el deseo de miles de peregrinos de encontrarse con Jesucristo y encomendar sus vidas a la intercesión de Santa Teresa de Los Andes.
Un Santuario repleto de jóvenes, oración y esperanza
Durante toda la jornada, los distintos espacios del Santuario recibieron a miles de peregrinos que participaron de las actividades preparadas por la organización, adaptadas a las disposiciones de seguridad y a los cambios realizados durante las horas previas.
La explanada, los jardines y los diferentes sectores del recinto se llenaron de jóvenes que compartieron momentos de oración, cantos, alegría y encuentro fraterno, en un ambiente que reflejó el profundo cariño que las nuevas generaciones mantienen por Teresita.
Uno de los lugares más concurridos fue la cripta donde descansan los restos de Santa Teresa de Jesús de Los Andes, que durante toda la jornada recibió la visita constante de peregrinos. Muchos llegaron para presentar sus intenciones, agradecer favores recibidos y encomendar sus familias, sueños y dificultades a la primera santa chilena.
Junto con ello, se habilitaron espacios para el sacramento de la Reconciliación, adoración al Santísimo Sacramento y una feria vocacional, ofreciendo a los asistentes la oportunidad de vivir una experiencia espiritual más profunda y reflexionar sobre el llamado de Dios en sus vidas.
También estuvieron presentes instituciones como Carabineros de Chile y la Policía de Investigaciones (PDI), entre otras entidades que aportaron desde sus respectivos ámbitos de servicio y acompañamiento a esta multitudinaria jornada.
El característico escenario central instalado en la explanada del Santuario se convirtió en otro de los puntos de encuentro, acogiendo durante el día diversas actividades de animación y momentos de reflexión que permitieron mantener vivo el espíritu de la peregrinación.
De esta manera, lo que inicialmente parecía una jornada marcada por las dificultades terminó convirtiéndose en una verdadera fiesta de fe, donde miles de personas encontraron en el Santuario un espacio para compartir, orar y renovar su esperanza.
Una Eucaristía que llamó a los jóvenes a servir y amar al prójimo
El momento culminante se vivió a las 14:00 horas, con la celebración de la Eucaristía en la explanada del Santuario, cuyo horario también debió ser modificado debido a la suspensión del recorrido y la reorganización de las actividades.
La celebración fue presidida por el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, junto a sacerdotes y diáconos, con la participación de integrantes del Seminario Pontificio Mayor de Santiago y del rector del Santuario de Santa Teresa de Los Andes, padre Rodrigo Aguirre.
Ante una explanada repleta de fieles, el cardenal Chomali dirigió un mensaje especialmente a los jóvenes, invitándolos a descubrir que la verdadera expresión de la fe se manifiesta en el servicio, el amor al prójimo y la disposición a hacer el bien, incluso en medio de las dificultades.
Su reflexión estuvo en sintonía con el lema de esta edición, recordando que el bien muchas veces crece silenciosamente, a través de gestos sencillos, acciones concretas de solidaridad y decisiones cotidianas que permiten construir una sociedad más humana y fraterna.
La suspensión de la caminata fue también una oportunidad para reconocer la respuesta de quienes, pese a las modificaciones de última hora, mantuvieron su deseo de participar. Jóvenes que, aun frente a las dificultades, dijeron nuevamente sí a Dios, haciendo de su presencia en el Santuario una expresión de confianza, alegría y esperanza.
El llamado fue a no quedarse solamente con la emoción de una jornada multitudinaria, sino a llevar esa experiencia a las familias, colegios, comunidades y distintos ambientes donde los jóvenes están llamados a ser testigos del Evangelio.
Gratitud por una jornada que logró realizarse pese a las dificultades
Al finalizar la Eucaristía, el delegado episcopal para la Esperanza Joven de la Arquidiócesis de Santiago, Aarón Palape Huerta, agradeció a los distintos equipos, voluntarios, instituciones y autoridades que hicieron posible el desarrollo de las actividades, pese a las modificaciones que debieron implementarse a última hora.
El delegado destacó especialmente el trabajo de quienes colaboraron en la reorganización de la jornada, permitiendo que miles de peregrinos pudieran participar de las actividades espirituales y celebraciones preparadas en el Santuario, resguardando las condiciones de seguridad.
El padre Rodrigo Aguirre, rector del Santuario, también expresó su gratitud a quienes llegaron hasta Auco y a todas las personas que colaboraron para que esta nueva edición pudiera realizarse.
En sus palabras, animó a los jóvenes a mirar con esperanza el próximo año, cuando se conmemorarán los 40 años de la beatificación de Santa Teresa de Los Andes, realizada en 1987 por san Juan Pablo II.
En este contexto, recordó también el anhelo de la comunidad carmelitana de que Teresita pueda ser reconocida oficialmente como patrona de la juventud, una aspiración que refleja el profundo vínculo que su testimonio de santidad mantiene con las nuevas generaciones.
La invitación fue a reencontrarse el próximo año para vivir una celebración especialmente significativa, marcada por la memoria agradecida de la primera santa chilena y por el deseo de continuar compartiendo su mensaje de amor a Dios.
Comunidades de la Diócesis de San Felipe también se hicieron presentes
La Iglesia de la Diócesis de San Felipe también fue parte de esta multitudinaria jornada de fe, a través de la participación de comunidades parroquiales, pastorales juveniles y establecimientos educacionales que, pese a la suspensión de la tradicional caminata, llegaron hasta el Santuario para compartir esta celebración en honor a Santa Teresa de Los Andes.
Desde las primeras horas de la mañana comenzaron a llegar delegaciones de distintos sectores de nuestro territorio diocesano, mientras que otras se fueron incorporando durante el transcurso de la jornada, sumándose a los momentos de oración, animación y encuentro espiritual preparados por la organización.
Entre las comunidades presentes se encontraban peregrinos provenientes de Placilla de La Ligua, Santa María, San Felipe y La Ligua, entre otras localidades de nuestra Diócesis, quienes compartieron con miles de jóvenes llegados desde diferentes puntos del país.
Su participación reflejó el profundo cariño y devoción que las comunidades de nuestra Iglesia local mantienen por Santa Teresa de Jesús de Los Andes, cuya vida y testimonio continúan inspirando a niños, jóvenes y adultos a fortalecer su encuentro con Jesucristo.
Aun cuando este año no fue posible realizar el recorrido tradicional, la presencia de estas delegaciones permitió vivir una experiencia de comunión eclesial, donde la oración, la alegría y la fraternidad fueron protagonistas.
De esta manera, las comunidades de la Diócesis de San Felipe también dijeron presente en una celebración que, pese a las dificultades, volvió a demostrar que la fe y el testimonio de nuestra querida Teresita siguen convocando y uniendo a generaciones de peregrinos.
Una fiesta distinta, pero con la misma fe
Tras la celebración eucarística y el término de las actividades, los peregrinos comenzaron su regreso a sus lugares de origen, llevando consigo una experiencia que, aunque distinta de la tradicional caminata, estuvo marcada por la oración, la fraternidad y la alegría del encuentro.
La jornada reunió a delegaciones provenientes de diferentes lugares de Chile, reflejando el alcance nacional de esta expresión de devoción a Santa Teresa de Los Andes.
También para la Iglesia de la Diócesis de San Felipe, que mantiene un vínculo especial con el Santuario y la figura de Teresita, esta celebración fue una ocasión para reconocer la fuerza de la fe que continúa convocando a jóvenes y comunidades de todo el país.
La XXXVI Peregrinación Juvenil quedará en la memoria como una edición excepcional. No hubo caminata por la Cuesta de Chacabuco, pero sí miles de corazones dispuestos a encontrarse con Dios. La suspensión del recorrido recordó la importancia del cuidado de la vida y la responsabilidad compartida, mientras que la respuesta de los peregrinos puso de manifiesto que el sentido de esta celebración trasciende los kilómetros recorridos.
Porque este año los jóvenes no pudieron caminar los 27 kilómetros hacia el Santuario, pero sí encontraron el camino para llegar al encuentro con Cristo, acompañados por el testimonio de nuestra querida Santa Teresa de Jesús de Los Andes.