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Diócesis de San Felipe

Jóvenes de colegios de San Felipe llevaron el mensaje de la solidaridad a las calles

En el marco del Mes de la Solidaridad, comunidades educativas vinculadas a la Catedral de San Felipe realizaron una intervención en el centro de la ciudad, llevando a conductores, transeúntes y vecinos un mensaje de fraternidad, encuentro y compromiso inspirado en el testimonio de San Alberto Hurtado.


En el marco del Mes de la Solidaridad, las pastorales educativas de distintos colegios del centro de San Felipe se unieron para llevar el mensaje de la solidaridad más allá de las aulas y salir al encuentro de la comunidad.

La jornada comenzó en la Catedral de San Felipe, donde los estudiantes participaron de una oración de envío, disponiéndose a vivir una experiencia que buscó expresar de manera concreta el llamado cristiano a mirar al otro y comprometerse con quienes forman parte de nuestra sociedad.

Posteriormente, los jóvenes se trasladaron hasta la Plaza Cívica de San Felipe, donde realizaron una intervención con carteles y mensajes alusivos a la solidaridad, compartiendo sonrisas y palabras con transeúntes y conductores que circulaban por el sector.

La actividad permitió además generar un espacio de encuentro entre estudiantes de distintos establecimientos, entre ellos jóvenes del Colegio Santa Juana de Arco, el Instituto Abdón Cifuentes, Colegio Vedruna, Colegio José Agustín Gómez, Colegio Paortaliano, entre otros, fortaleciendo los vínculos entre las comunidades educativas que forman parte de la vida pastoral de la Catedral.

Uno de los elementos que llamó especialmente la atención durante la jornada fue la presencia de la tradicional camioneta de San Alberto Hurtado, símbolo que acompañó esta intervención y que permitió recordar al santo chileno cuyo testimonio inspira durante agosto el llamado de la Iglesia a vivir una solidaridad activa y comprometida.

La experiencia buscó transmitir que la solidaridad no se limita a una ayuda puntual, sino que también se expresa en gestos cotidianos de cercanía, alegría, escucha y preocupación por los demás.

Al finalizar, los estudiantes y representantes de los colegios participantes regresaron a la Catedral, donde junto al padre Nicolás Flores Lazcano compartieron un momento de oración, tomaron una fotografía comunitaria y recibieron su bendición.

La jornada fue así una expresión concreta de una Iglesia que sale al encuentro, especialmente de sus jóvenes, invitándolos a descubrir que la fe también se anuncia a través de las acciones y del compromiso cotidiano con una sociedad más fraterna y solidaria.

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