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Diócesis de San Felipe

“Celebrar la fe es celebrar la caridad”: Decanato de San Felipe vivió Eucaristía por el Mes de la Solidaridad

Parroquias, movimientos, colegios, delegaciones y diversas comunidades pastorales se reunieron en la Catedral de San Felipe para celebrar la Eucaristía por el Mes de la Solidaridad, renovando el compromiso de una Iglesia llamada a servir, acompañar y estar cerca de quienes más lo necesitan.


En un signo de comunión eclesial y compromiso con los más vulnerables, el Decanato de San Felipe celebró este miércoles 12 de agosto una Eucaristía con motivo del Mes de la Solidaridad, convocando a las distintas expresiones de la vida pastoral presentes en el territorio.

La celebración se vivió en el contexto del mes que la Iglesia en Chile dedica especialmente a la solidaridad y que tiene como uno de sus referentes centrales la memoria de San Alberto Hurtado, santo chileno que hizo del servicio a los más pobres y necesitados una expresión concreta de su fe y de su compromiso con el Evangelio.

En esta línea, el Decanato de San Felipe, encabezado por el padre Francisco Plaza Aguilera, invitó a las comunidades a intencionar esta celebración como una oportunidad para agradecer el servicio que se desarrolla en cada parroquia y espacio pastoral, y al mismo tiempo renovar el compromiso misionero y solidario de la Iglesia con las personas más vulnerables.

Una Iglesia que celebra y sirve

La Eucaristía reunió a representantes de las parroquias, movimientos, delegaciones, colegios y diversas comunidades pastorales del Decanato de San Felipe, convirtiéndose en un espacio de encuentro y comunión.

La celebración fue presidida por el padre Francisco Plaza Aguilera, decano de San Felipe, y concelebrada por sacerdotes del decanato. También contó con la presencia de monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, obispo de la Diócesis de San Felipe, quien quiso acompañar este significativo momento de comunión eclesial.

De manera excepcional, el obispo estuvo a cargo de la homilía, ofreciendo a las comunidades una reflexión centrada en la relación inseparable entre la fe y la caridad, y en la necesidad de que la experiencia cristiana pueda expresarse concretamente en la vida cotidiana.

La liturgia estuvo a cargo de la Pastoral Social Cáritas San Felipe, que preparó la celebración y dispuso diversos signos que permitieron expresar el sentir pastoral y el compromiso solidario del decanato y de la Iglesia diocesana.

“Celebrar la fe es celebrar la caridad”

En su homilía, monseñor Gonzalo profundizó en el llamado a que la fe de los cristianos pueda expresarse concretamente en las obras.

“Celebrar la fe es celebrar la caridad”, afirmó el obispo, invitando a mirar con sinceridad la coherencia entre aquello que los cristianos celebran y la manera en que viven y se relacionan con los demás.

A la luz de las lecturas proclamadas durante la Eucaristía, señaló que una fe que no está acompañada por las obras corre el riesgo de convertirse en una fe debilitada y distante de las necesidades concretas de las personas.

“Muchas veces nuestras obras no dicen lo que celebramos. Pareciera ser que nuestra fe es una fe muy adornada, pero en el fondo puede ser débil y tibia”, reflexionó, subrayando que el llamado cristiano a ayudar permanece siempre vigente.

El obispo también abordó una pregunta que muchas veces aparece cuando se habla de solidaridad: ¿cómo puedo ayudar si no tengo dinero?

Frente a ello, recordó que la solidaridad cristiana no se reduce a los recursos materiales y que existen múltiples maneras de acompañar y servir.

“Siempre podemos ayudar”, señaló, poniendo como ejemplos gestos tan sencillos como una sonrisa, una oración compartida, escuchar al otro y disponer tiempo para acompañar a quien lo necesita.

En este sentido, monseñor Gonzalo vinculó su reflexión con una de las experiencias compartidas durante la jornada educativa desarrollada previamente, donde se abordó la realidad del estrés y las dificultades que experimentan muchas personas.

Frente a estas situaciones, destacó que muchas veces lo que una persona necesita no es necesariamente una ayuda económica, sino también presencia, escucha, cercanía, comunicación y esperanza.

Signos que expresan una Iglesia solidaria

Durante la Eucaristía fueron presentados diversos signos preparados por la Pastoral Social Cáritas San Felipe, que permitieron expresar de manera concreta el compromiso solidario de las comunidades.

Estos gestos buscaron recordar que la solidaridad nace del Evangelio y se traduce en acciones concretas que ponen en el centro la dignidad de cada persona, especialmente de quienes viven situaciones de pobreza, vulnerabilidad, soledad o exclusión.

De esta manera, la celebración permitió agradecer el trabajo que realizan tantas personas en las distintas comunidades y, al mismo tiempo, renovar la invitación a seguir construyendo una Iglesia cercana y disponible para servir.

Un encuentro mensual que se transformó en renovación misionera

Al finalizar la Eucaristía, el padre Francisco Plaza agradeció la presencia de las distintas comunidades, sacerdotes y representantes pastorales que participaron, así como el trabajo desarrollado por la Pastoral Social Cáritas San Felipe en la preparación de la celebración.

El decano explicó además que esta Eucaristía correspondía al encuentro mensual del Decanato de San Felipe, instancia que habitualmente permite a las comunidades reunirse para revisar y proyectar el trabajo pastoral.

Sin embargo, durante agosto, este encuentro adquirió un carácter especial: pasó de ser principalmente un espacio de trabajo pastoral a convertirse en una instancia de gratitud, oración y renovación del compromiso misionero y solidario.

La jornada concluyó con un compartir fraterno en el salón parroquial de la Catedral de San Felipe, donde los participantes pudieron continuar el encuentro en un ambiente de fraternidad y comunión.

Así, en el marco del Mes de la Solidaridad y teniendo como inspiración el testimonio de San Alberto Hurtado, las comunidades del Decanato de San Felipe renovaron una convicción esencial del Evangelio: la fe está llamada a hacerse vida en el encuentro con el otro, especialmente con quien sufre y necesita de nuestra cercanía.

Porque la solidaridad también puede comenzar con gestos sencillos: escuchar, acompañar, sonreír, orar y estar disponibles para el otro.

En este Mes de la Solidaridad, la invitación permanece vigente: que nuestra fe no se quede solamente en aquello que celebramos, sino que pueda reconocerse también en aquello que hacemos por nuestros hermanos.

“Educar con espíritu y con verdad”: Diócesis de San Felipe reunió a docentes para reflexionar sobre los nuevos desafíos de la educación

Más de 70 docentes y representantes del ámbito educativo participaron en el seminario organizado por la Delegación Episcopal para la Educación de la Diócesis de San Felipe y Editorial Santillana. La jornada permitió abordar, desde la realidad y el Evangelio, los desafíos que hoy enfrentan niños, niñas, adolescentes, familias y comunidades educativas.


Con una invitación a mirar la realidad educativa con profundidad, esperanza y sentido evangelizador, el miércoles 12 de agosto se desarrolló en el Colegio Marie Poussepin de Putaendo el seminario “Educar con espíritu y con verdad: renovar la escuela desde la realidad y el Evangelio”, instancia que reunió a más de 70 docentes y personas vinculadas al ámbito de la educación.

La jornada fue organizada por la Delegación Episcopal para la Educación de la Diócesis de San Felipe, en conjunto con Editorial Santillana, y se convirtió en un espacio de formación, reflexión y diálogo en torno a los desafíos que actualmente enfrentan las comunidades educativas y al papel que están llamadas a desempeñar en la formación integral de niños, niñas y adolescentes.

La actividad contó con la participación de destacados expositores, entre ellos Francisco Javier Ortiz, PhD e investigador de mercados de Santillana, y Óscar Pérez Sayago, Director General del CIEC, quienes desde sus respectivas áreas aportaron elementos para comprender la realidad que hoy atraviesa la educación y, particularmente, los desafíos que deben asumir los establecimientos educacionales.

Mirar la realidad para comprender los desafíos de la escuela

Durante su exposición, Francisco Javier Ortiz presentó diversos antecedentes y estudios relacionados con la realidad actual de niños, niñas, adolescentes y familias, entregando datos que permitieron a los participantes aproximarse a fenómenos que hoy tienen una incidencia directa en la vida de las comunidades educativas.

La presentación permitió poner especial atención en dimensiones afectivas, relacionales y familiares que muchas veces trascienden los espacios del hogar y terminan manifestándose también en las aulas, en las relaciones entre estudiantes y en la convivencia cotidiana de los establecimientos.

Desde esta perspectiva, el desafío educativo no se limita únicamente a la transmisión de conocimientos, sino que requiere comprender integralmente a quienes forman parte de las comunidades escolares y las circunstancias que acompañan sus procesos de crecimiento.

La escuela católica ante una realidad que interpela

A partir de los antecedentes y datos presentados, Óscar Pérez Sayago profundizó en el papel que están llamadas a desempeñar actualmente las escuelas católicas, invitando a reconocer en ellas una oportunidad concreta para contribuir al desarrollo integral y al crecimiento de niños, niñas y adolescentes.

Con un lenguaje cercano y apoyándose también en diversos documentos del Magisterio de la Iglesia y reflexiones de distintos pontífices, Pérez Sayago destacó que las comunidades educativas católicas tienen ante sí el desafío de ofrecer una propuesta que vaya más allá de la enseñanza académica y que permita acompañar a las nuevas generaciones desde una formación integral, capaz de integrar la dimensión humana, espiritual y comunitaria.

La reflexión permitió establecer un puente entre la realidad presentada y la identidad propia de la educación católica, destacando la posibilidad de que las escuelas sean espacios donde los estudiantes puedan encontrar acompañamiento, sentido, formación en valores y una propuesta educativa inspirada en el Evangelio.

El compromiso de la Iglesia con la educación

La jornada contó también con la presencia de monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, obispo de la Diócesis de San Felipe, quien saludó a los participantes y agradeció el trabajo que diariamente desarrollan quienes forman parte de las comunidades educativas.

En su intervención, el obispo valoró especialmente el esfuerzo de los docentes y equipos educativos que, en medio de los actuales desafíos sociales y culturales, tienen la responsabilidad no solo de enseñar, sino también de acompañar procesos de formación humana y valórica.

Su presencia permitió reafirmar el compromiso de la Iglesia diocesana con la educación y con quienes desarrollan esta misión cotidianamente en los establecimientos educacionales.

También estuvo presente Roberto Pavez Meneses, director del Área de Educación de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), quien acompañó esta instancia en el marco de los vínculos que se buscan fortalecer entre la Diócesis de San Felipe, la Conferencia Episcopal, CIEC y otras instituciones vinculadas al ámbito educativo.

Fortalecer vínculos para acompañar la misión educativa

Desde la Delegación Episcopal para la Educación, la jornada fue valorada como parte del itinerario que busca acompañar, fortalecer y entregar nuevas herramientas a los docentes y comunidades educativas de la diócesis.

La hermana Aurora Calderón, delegada episcopal para la Educación, destacó especialmente la posibilidad de generar nuevos vínculos y espacios de colaboración que permitan seguir fortaleciendo esta tarea.

“Esta jornada nos permitió generar vínculos muy significativos, como la presencia de Roberto Pavez, desde el Área de Educación de la Conferencia Episcopal de Chile, y también agradecer a Santillana, representada en esta oportunidad por Adrián Cisternas, encargado de Religión, por hacer posible estos espacios de encuentro y formación”, señaló.

La delegada episcopal valoró que el seminario haya entregado herramientas para comprender situaciones muy actuales que interpelan directamente a la educación.

“Muchas de estas realidades tienen su origen en dimensiones afectivas, relacionales y familiares, y terminan repercutiendo en las aulas y en los distintos espacios educativos. Por eso es tan importante que nuestros docentes puedan contar con herramientas para comprenderlas y acompañarlas”, agregó.

Una reflexión que continúa

El seminario también pudo ser seguido de manera virtual a través de las plataformas oficiales de Facebook y YouTube de la Diócesis de San Felipe, permitiendo ampliar el alcance de esta instancia formativa a quienes no pudieron estar presencialmente en Putaendo.

La Delegación Episcopal para la Educación agradeció finalmente la participación de los colegios y representantes que acogieron la invitación, así como a todas las personas e instituciones que hicieron posible esta jornada de formación y reflexión.

El encuentro dejó planteado un desafío que trasciende la jornada: seguir acompañando a las comunidades educativas para que puedan responder a las nuevas realidades de niños, niñas, adolescentes y familias, sin perder de vista la identidad y misión propia de la educación católica.

Porque educar desde el Evangelio implica también mirar la realidad, escuchar sus preguntas y acompañar a las nuevas generaciones con espíritu, verdad y compromiso, poniendo en el centro la dignidad de cada persona y la esperanza que nace de Cristo.

Catapilco se prepara para celebrar a su patrono: comunidad de San Luis Rey de Francia vivirá sus fiestas patronales

Del 17 al 23 de agosto, la comunidad parroquial de San Luis Rey de Francia de Catapilco desarrollará una semana de preparación y celebración en honor a su patrono. La fiesta patronal tendrá su momento central el domingo 23, con una Eucaristía solemne y posterior procesión por las calles del pueblo.


Con fe y devoción, la comunidad parroquial de San Luis Rey de Francia de Catapilco se prepara para celebrar a su santo patrono, cuya fiesta litúrgica se conmemora cada 25 de agosto. Este año, la comunidad ha dispuesto un programa especial que permitirá vivir anticipadamente esta celebración patronal, reuniendo a las familias y comunidades en torno a la Eucaristía, la oración y la manifestación pública de la fe.

Las actividades comenzarán el lunes 17 de agosto, con el inicio de la novena a San Luis Rey de Francia, que se desarrollará diariamente a las 18:30 horas en el templo parroquial, como un camino de preparación espiritual para la fiesta.

Durante estos días, la comunidad está invitada a poner bajo la intercesión de su patrono la vida de las familias, las necesidades de Catapilco y de sus habitantes, así como la misión evangelizadora que la Iglesia desarrolla en este territorio.

Una celebración que reúne a la comunidad

El momento central de las fiestas patronales será el domingo 23 de agosto, jornada en que se celebrará la Eucaristía solemne a las 15:00 horas.

Posteriormente, los fieles acompañarán la imagen de San Luis Rey de Francia en una procesión por las calles del pueblo, llevando la celebración más allá de los muros del templo y expresando públicamente la fe que anima a esta comunidad.

La procesión será también una oportunidad para que las familias, niños, jóvenes y adultos de Catapilco se encuentren como comunidad y caminen juntos tras la imagen de su patrono, confiando a Dios sus vidas y esperanzas.

Desde la comunidad parroquial extendieron la invitación a participar con fe y devoción de las distintas actividades preparadas para esta celebración.

Cambio en el horario de la Eucaristía dominical

Con motivo de la celebración patronal, la comunidad informó además que el domingo 23 de agosto no habrá Misa a las 12:00 horas.

La celebración dominical se realizará excepcionalmente a las 15:00 horas, con la Eucaristía solemne en honor a San Luis Rey de Francia y la posterior procesión por Catapilco.

De esta manera, la comunidad busca que esta jornada sea una verdadera fiesta de encuentro y comunión, reuniendo a los fieles en torno a la mesa de la Eucaristía y posteriormente en las calles del pueblo.

San Luis Rey de Francia, testimonio de fe y servicio

San Luis IX, rey de Francia, es recordado por la Iglesia como un hombre de profunda fe cristiana que procuró vivir sus responsabilidades públicas desde la búsqueda de la justicia, el servicio y el compromiso con los más necesitados.

Su testimonio invita también hoy a las comunidades que lo tienen como patrono a reconocer que la fe no se vive solamente dentro del templo, sino que está llamada a transformar la vida cotidiana y a ponerse al servicio de los demás.

En Catapilco, esta celebración patronal se convierte así en una nueva oportunidad para renovar la fe, fortalecer la vida comunitaria y pedir la intercesión de San Luis Rey de Francia, poniendo en las manos de Dios el presente y futuro de sus familias y de toda la comunidad.

🙏 “San Luis Rey de Francia, ruega por nosotros”.

La comunidad parroquial invita a todos los fieles a participar de la novena y, especialmente, de la celebración del domingo 23 de agosto, para vivir juntos esta fiesta patronal con alegría, fe y devoción.

“María nos muestra el camino de la esperanza”: Parroquia de la Asunción de Los Andes prepara celebración de su fiesta patronal

La comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Asunción invita a la comunidad andina a vivir este sábado 15 de agosto la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, con una procesión por las calles de Los Andes y la celebración de la Santa Misa. La jornada busca reunir a los fieles en torno a María, Madre del Señor y signo de esperanza para la Iglesia.


Este sábado 15 de agosto, la Iglesia Católica celebrará con especial alegría la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, una de las grandes celebraciones marianas del calendario litúrgico, que invita a los creyentes a contemplar en María la promesa de la vida plena junto a Dios.

En la Diócesis de San Felipe, la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Los Andes vivirá esta solemnidad convocando a sus fieles y a toda la comunidad andina a participar de una jornada de oración, encuentro y manifestación pública de la fe.

La celebración comenzará a las 10:00 horas con una procesión, cuyo punto de partida será el frontis del templo parroquial. Desde allí, los participantes recorrerán las calles Maipú, el bandejón central de Avenida Argentina, Rancagua, Los Tres Carreras y nuevamente Maipú, para finalizar en el templo parroquial.

Posteriormente, a las 11:00 horas, se celebrará la Santa Misa de la Solemnidad de Nuestra Señora de la Asunción, momento central de esta jornada de fe y devoción mariana.

María, signo de esperanza para la Iglesia

La solemnidad que la Iglesia celebra cada 15 de agosto recuerda que la Virgen María, al concluir su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Esta verdad de fe fue proclamada solemnemente como dogma por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, aunque la fe en la Asunción de María hunde sus raíces en la tradición viva de la Iglesia desde los primeros siglos.

El misterio de la Asunción no habla solamente de María, sino que también dirige la mirada de los cristianos hacia la esperanza de la resurrección y de la vida eterna. Como ha enseñado la Iglesia, en María se contempla de manera anticipada el destino de gloria al que está llamado el ser humano por la acción salvadora de Cristo.

Por ello, la celebración se convierte en una oportunidad para que las comunidades cristianas vuelvan la mirada hacia María como mujer de fe, discípula y Madre, que continúa acompañando el caminar de la Iglesia.

La Asunción también recuerda que María, elevada a la gloria celestial, no se aleja de sus hijos, sino que permanece como Madre cercana e intercesora. Benedicto XVI destacó precisamente que María, al ser elevada a los cielos, continúa cercana a la humanidad y proyecta sobre ella una luz de esperanza.

Una invitación a caminar junto a María

Desde la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Asunción extendieron la invitación a todos los fieles de Los Andes y sus alrededores a participar de esta celebración, haciendo de las calles de la ciudad un espacio para expresar públicamente la fe y la devoción a la Madre de Jesús.

La procesión y posterior Eucaristía serán así una oportunidad para que familias, comunidades y fieles se encuentren en torno a María, poniendo bajo su intercesión sus vidas, sus esperanzas y también las necesidades de la comunidad.

“La Santísima Virgen María sonreirá con su presencia y participación”, señala la invitación de la comunidad parroquial, expresando el espíritu con que se prepara esta celebración.

En este 15 de agosto, la invitación es a caminar junto a María, celebrar la fe y renovar la esperanza, recordando que la vida y la historia de cada persona encuentran su horizonte definitivo en Dios.

La comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Asunción espera así reunir a la comunidad andina para celebrar a su patrona y vivir juntos una jornada en la que la fe salga al encuentro de la ciudad y María vuelva a conducir los corazones hacia su Hijo Jesucristo.

“Una Iglesia que sirve”: Diócesis de San Felipe celebró el Día del Diácono junto a San Lorenzo en Cabildo

Diáconos permanentes, junto a sus esposas y familias, se reunieron en la comunidad parroquial de Cabildo para celebrar su vocación de servicio y renovar el compromiso de anunciar el Evangelio. La jornada, marcada por la fraternidad y la gratitud, se desarrolló en el contexto de la fiesta de San Lorenzo, diácono mártir y patrono de los diáconos.


En un ambiente de fraternidad, gratitud y comunión eclesial, la Diócesis de San Felipe celebró este sábado 8 de agosto el Día del Diácono 2026, con una Eucaristía diocesana que reunió a los diáconos permanentes de los distintos decanatos de la Iglesia de Aconcagua y Petorca.

La celebración tuvo lugar a las 11:30 horas en templo parroquial de Cabildo, en el Decanato de Petorca, que después de varios años volvió a ser sede de este encuentro diocesano. La jornada se desarrolló en el contexto de la fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir de la Iglesia, cuya memoria se celebra cada 10 de agosto y quien es reconocido como patrono de los diáconos.

La Eucaristía fue presidida por el padre Francisco Plaza, encargado pastoral de los diáconos permanentes de la Diócesis de San Felipe, y concelebrada junto al padre Jimmy Véliz, párroco de Cabildo, quien junto a la comunidad parroquial acogió con especial cariño esta celebración.

Hasta Cabildo llegaron diáconos permanentes provenientes de los tres decanatos de la diócesis, acompañados por sus esposas y familiares, haciendo de esta jornada no solo una instancia de celebración litúrgica, sino también un espacio para fortalecer los vínculos fraternos y reconocer el servicio que cada uno desarrolla en las distintas comunidades.

El servicio que se vive en familia

Durante su homilía, el padre Francisco destacó especialmente el don del servicio, recordando que el ministerio diaconal no puede comprenderse únicamente como una tarea individual, sino como una vocación que muchas veces es compartida y sostenida por la familia.

En este sentido, valoró especialmente la presencia y el acompañamiento de las esposas y familias de los diáconos, subrayando que quienes reciben el llamado a servir a la Iglesia lo hacen también desde una realidad familiar que se dispone a acompañar, sostener y participar de esta misión.

El sacerdote invitó además a toda la comunidad diocesana a orar por los diáconos, por sus vidas y matrimonios, por sus familias y por su servicio pastoral, teniendo también presentes a aquellos que por distintas circunstancias no pudieron participar de la celebración.

Las intenciones de la Eucaristía estuvieron igualmente dedicadas a los diáconos que ya han partido a la casa del Padre, agradeciendo a Dios por sus vidas, su ministerio y el testimonio que dejaron en las comunidades donde sirvieron.

Cabildo abrió sus puertas a los diáconos

La celebración tuvo además un especial significado para la comunidad de Cabildo, que en estos días vive la fiesta de su patrono, San Lorenzo.

El padre Jimmy Véliz expresó la alegría de la comunidad por recibir a los diáconos de toda la diócesis y destacó el vínculo entre la celebración patronal y el ministerio que ellos desarrollan.

“Para Cabildo recibir a los diáconos es una alegría, porque estamos en un contexto de fiesta donde celebramos justamente a nuestro patrono San Lorenzo, quien es el patrono de los diáconos. Por eso los hemos recibido con mucho cariño y gratitud en estas tierras cabildanas”.

El párroco también valoró la presencia permanente de los diáconos en la misión evangelizadora de la comunidad, especialmente en el acompañamiento de las distintas comunidades.

“Ellos también cuentan con el servicio de nuestras comunidades y apoyan la misión evangelizadora, acompañando a tantas personas. Sin duda, realizan un servicio muy importante, y esperamos que cuando quieran volver, sepan que acá está su casa para lo que necesiten”.

Una jornada de fraternidad y encuentro

La jornada comenzó antes de la Eucaristía, cuando la comunidad parroquial de Cabildo recibió a los diáconos, sus esposas y familiares con un desayuno preparado especialmente para ellos.

Posteriormente a la celebración, los participantes compartieron un almuerzo fraterno y un café, generando un espacio distendido de conversación, encuentro y fraternidad entre hermanos que, desde distintas comunidades y realidades, comparten una misma vocación de servicio a la Iglesia.

Durante la mañana también estuvo presente el obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien quiso acompañar a los diáconos en esta celebración y compartir con ellos parte de esta significativa jornada diocesana.

Al finalizar la Eucaristía, el padre Francisco Plaza expresó su agradecimiento a los diáconos que participaron, a sus familias y, especialmente, al padre Jimmy Véliz y a la comunidad de Cabildo por la acogida brindada.

Así, la celebración del Día del Diácono se convirtió en una oportunidad para dar gracias por el ministerio diaconal, reconocer el servicio que los diáconos realizan en las comunidades y renovar la invitación a toda la Iglesia a acompañarlos con la oración.

En el recuerdo de San Lorenzo, servidor de la Iglesia hasta entregar su propia vida, los diáconos permanentes de la Diócesis de San Felipe renovaron también el sentido profundo de su vocación: servir a Dios y a su pueblo, anunciando el Evangelio y estando cerca de quienes más necesitan una palabra, una presencia y una comunidad que los acompañe.

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