Durante cuatro días de encuentro, el presbiterio de la Diócesis de San Felipe, junto a nuestro Obispo Diocesano, profundizó en la realidad juvenil y vocacional, delineando orientaciones pastorales para los próximos años.
Con un profundo espíritu de comunión, reflexión y discernimiento, entre el lunes 3 y el jueves 6 de agosto se desarrolló la tradicional Jornada de Conducción Pastoral, instancia que cada año reúne al presbiterio de la Diócesis de San Felipe para fortalecer la comunión sacerdotal, evaluar la realidad pastoral y proyectar los desafíos evangelizadores de nuestra Iglesia particular. La jornada se llevó a cabo en la Casa de Retiro del Santuario de Santa Teresa de Los Andes, en Auco, y fue organizada por la Vicaría de Pastoral, encabezada por el padre Claudio Acevedo.
En esta oportunidad participaron la totalidad del presbiterio diocesano, incluidos los sacerdotes religiosos que desarrollan su ministerio en la diócesis, junto a nuestro Obispo, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien acompañó activamente cada uno de los momentos de formación, oración y trabajo comunitario.
Como es tradición, la Jornada de Conducción Pastoral constituyó un espacio privilegiado para detenerse, escuchar la realidad, dialogar fraternalmente y discernir, a la luz del Espíritu Santo, los caminos pastorales que la Iglesia de San Felipe está llamada a recorrer en los próximos años.
Durante las distintas sesiones se abordaron dos grandes ejes de reflexión: la Pastoral Juvenil y la Pastoral Vocacional, temáticas que fueron analizadas desde una perspectiva teológica, pastoral y práctica, buscando responder a los desafíos que presenta la realidad actual y fortalecer una acción evangelizadora más cercana a las nuevas generaciones.
La primera jornada estuvo dedicada al análisis de la realidad juvenil y vocacional presente en las parroquias y comunidades educativas de la diócesis, permitiendo realizar un diagnóstico compartido y recoger experiencias que sirvieran de base para el trabajo de los días siguientes. Posteriormente, los sacerdotes reflexionaron sobre los procesos de iniciación cristiana, la continuidad formativa después de los sacramentos y la necesidad de generar nuevas instancias de participación para niños, adolescentes y jóvenes.
El segundo día estuvo centrado en la comprensión de las nuevas culturas juveniles, profundizando en los cambios sociales, culturales y espirituales que viven las nuevas generaciones. A través de exposiciones y talleres, los participantes dialogaron sobre los desafíos que enfrenta hoy la evangelización juvenil, la importancia de renovar lenguajes pastorales y la necesidad de que las comunidades eclesiales desarrollen ambientes seguros, acogedores y capaces de acompañar los procesos de fe de los jóvenes. Asimismo, se realizaron trabajos por decanatos para proyectar acciones concretas que puedan implementarse en cada territorio de la diócesis.
La tercera jornada estuvo orientada a la dimensión vocacional, recordando la historia de las vocaciones sacerdotales en la diócesis y reflexionando sobre los desafíos actuales para suscitar nuevas respuestas al llamado del Señor. Los sacerdotes compartieron experiencias, analizaron los procesos de acompañamiento vocacional y profundizaron en la necesidad de fortalecer una verdadera cultura vocacional en las parroquias, colegios, familias y comunidades cristianas. El trabajo concluyó con un taller de integración que permitió establecer criterios y propuestas para potenciar el servicio de la Pastoral Vocacional Diocesana y su articulación con la Pastoral Juvenil.
Finalmente, la jornada concluyó con un espacio dedicado a la revisión de los procesos de catequesis diocesana y a la planificación de las acciones pastorales que orientarán el trabajo de los próximos meses, reafirmando el compromiso del presbiterio por seguir anunciando el Evangelio con renovado entusiasmo y en comunión con toda la Iglesia diocesana.
Más que una instancia de planificación, la Jornada de Conducción Pastoral volvió a consolidarse como un verdadero espacio de escucha, formación y discernimiento comunitario, donde los sacerdotes, junto a su obispo, renovaron su compromiso de responder a los signos de los tiempos y de proyectar estas reflexiones en la vida concreta de las parroquias, comunidades educativas y organismos pastorales de la Diócesis de San Felipe.
Con esta instancia anual, la Iglesia diocesana reafirmó su deseo de seguir caminando sinodalmente, fortaleciendo una pastoral que responda a las necesidades actuales, acompañe los procesos de fe de las personas y promueva comunidades vivas, misioneras y abiertas a la acción del Espíritu Santo.






