Benjamín Martínez, encargado territorial de Pastoral Cáritas San Felipe, y Marcelo Martínez, de la Pastoral Social Cáritas Santa María, fueron parte de la capacitación presencial convocada por Cáritas Chile, que reunió a representantes de ocho diócesis para avanzar en criterios comunes y herramientas que permitan responder de manera más coordinada, digna y oportuna ante situaciones de emergencia.
Fortalecer las capacidades de las comunidades para responder ante desastres y situaciones de emergencia, incorporando estándares internacionales y, al mismo tiempo, manteniendo el sello pastoral y territorial de Cáritas, fue el objetivo de la capacitación presencial “ESFERA: Carta Humanitaria y Normas Mínimas para la Respuesta Humanitaria”, desarrollada entre el 4 y el 6 de agosto en la Casa Los Dominicos, en Santiago.
La instancia, organizada por el Programa de Medio Ambiente, Gestión del Riesgo y Emergencias (MAGRE) de Cáritas Chile, reunió a referentes y equipos de Pastoral Social Cáritas de ocho diócesis del país: San Felipe, Valparaíso, Rancagua, Linares, Talca, Chillán, Los Ángeles y Concepción.
En representación de la Iglesia de Aconcagua y Petorca participaron Benjamín Martínez, encargado territorial de la Pastoral Cáritas San Felipe, y Marcelo Martínez, integrante de Pastoral Social Cáritas Santa María, quienes durante tres jornadas compartieron experiencias y herramientas junto a representantes de otros territorios del país.
Una formación para responder mejor ante las emergencias
La capacitación marcó un importante retorno a la presencialidad para la formación en el Manual ESFERA, después de varios años en que este tipo de espacios se habían desarrollado principalmente de manera virtual.
La formación buscó abordar algunas de las brechas que han quedado de manifiesto a partir de las recientes emergencias que han afectado al país. Si bien los equipos territoriales cuentan con experiencia, conocimiento de sus comunidades y un fuerte compromiso solidario, la capacitación permitió avanzar en la incorporación sistemática de estándares internacionales para fortalecer la calidad de las respuestas humanitarias.
Entre los contenidos abordados estuvieron la protección de las personas y comunidades más vulnerables, el manejo ético de datos, la caracterización de familias afectadas, la transparencia y rendición de cuentas en la gestión de la ayuda, además de criterios técnicos para garantizar una entrega digna y centrada en las personas.
La propuesta formativa integró además módulos especializados junto a instituciones y organizaciones aliadas, abordando materias como protección de la niñez, agua, saneamiento e higiene (WASH) y primeros auxilios psicológicos.
La experiencia de San Felipe: aprender desde los territorios
Para Benjamín Martínez, la participación en esta instancia permitió reconocer que, pese a las particularidades de cada territorio, las diócesis comparten desafíos similares frente a las emergencias.
“Fue un encuentro profundamente fraterno y permitió constatar que, más allá de las diferencias propias de cada zona geográfica, existe una importante coincidencia en los desafíos que enfrentamos y en la manera de abordar las situaciones de emergencia”, señaló.
El representante de Pastoral Cáritas San Felipe destacó también la posibilidad de encontrarse con personas con experiencia y capacidades desarrolladas en distintos ámbitos de la gestión de emergencias.
“Fue muy enriquecedor compartir con personas altamente capacitadas en el área de emergencias de distinta naturaleza. Pudimos intercambiar experiencias y reconocer varios puntos de encuentro con procesos que ya hemos venido desarrollando tanto a nivel diocesano como parroquial, aun cuando cada territorio cuenta con sus propias características y formas de implementar las acciones”, explicó.
En este sentido, valoró que la formación no se limitara a la entrega de conocimientos técnicos, sino que permitiera generar criterios comunes y fortalecer el trabajo colaborativo entre las distintas diócesis.
De la experiencia local a una red preparada para servir
Uno de los principales énfasis de la capacitación fue precisamente avanzar desde respuestas espontáneas o exclusivamente asistenciales hacia intervenciones más coordinadas, profesionales y centradas en la dignidad y los derechos de las personas afectadas.
En este camino, el enfoque ESFERA busca entregar un marco común para que los equipos puedan actuar de manera oportuna frente a incendios forestales, inundaciones, terremotos y otros eventos extremos, considerando no solo las necesidades materiales de las familias, sino también su protección, participación y bienestar integral.
Para la Iglesia diocesana, este desafío adquiere especial relevancia considerando las distintas emergencias que han marcado la historia reciente de sus comunidades y la necesidad de contar con equipos preparados para acompañar a las personas cuando sus vidas se ven afectadas por situaciones de desastre.
La jornada de cierre permitió que cada equipo diocesano identificara compromisos y áreas de mejora para continuar fortaleciendo sus capacidades en sus respectivos territorios.
De esta manera, la participación de Pastoral Cáritas San Felipe en esta instancia nacional representa también una oportunidad para seguir construyendo una red diocesana preparada para servir antes, durante y después de una emergencia, poniendo en el centro a las personas, sus comunidades y su dignidad.
Desde la identidad propia de Cáritas, la formación técnica se convierte así en una herramienta al servicio de una misión profundamente pastoral: estar cerca de quienes más lo necesitan, especialmente cuando una emergencia golpea sus vidas, y hacerlo con organización, responsabilidad, solidaridad y esperanza.