Más de 70 docentes y representantes del ámbito educativo participaron en el seminario organizado por la Delegación Episcopal para la Educación de la Diócesis de San Felipe y Editorial Santillana. La jornada permitió abordar, desde la realidad y el Evangelio, los desafíos que hoy enfrentan niños, niñas, adolescentes, familias y comunidades educativas.
Con una invitación a mirar la realidad educativa con profundidad, esperanza y sentido evangelizador, el miércoles 12 de agosto se desarrolló en el Colegio Marie Poussepin de Putaendo el seminario “Educar con espíritu y con verdad: renovar la escuela desde la realidad y el Evangelio”, instancia que reunió a más de 70 docentes y personas vinculadas al ámbito de la educación.
La jornada fue organizada por la Delegación Episcopal para la Educación de la Diócesis de San Felipe, en conjunto con Editorial Santillana, y se convirtió en un espacio de formación, reflexión y diálogo en torno a los desafíos que actualmente enfrentan las comunidades educativas y al papel que están llamadas a desempeñar en la formación integral de niños, niñas y adolescentes.
La actividad contó con la participación de destacados expositores, entre ellos Francisco Javier Ortiz, PhD e investigador de mercados de Santillana, y Óscar Pérez Sayago, Director General del CIEC, quienes desde sus respectivas áreas aportaron elementos para comprender la realidad que hoy atraviesa la educación y, particularmente, los desafíos que deben asumir los establecimientos educacionales.
Mirar la realidad para comprender los desafíos de la escuela
Durante su exposición, Francisco Javier Ortiz presentó diversos antecedentes y estudios relacionados con la realidad actual de niños, niñas, adolescentes y familias, entregando datos que permitieron a los participantes aproximarse a fenómenos que hoy tienen una incidencia directa en la vida de las comunidades educativas.
La presentación permitió poner especial atención en dimensiones afectivas, relacionales y familiares que muchas veces trascienden los espacios del hogar y terminan manifestándose también en las aulas, en las relaciones entre estudiantes y en la convivencia cotidiana de los establecimientos.
Desde esta perspectiva, el desafío educativo no se limita únicamente a la transmisión de conocimientos, sino que requiere comprender integralmente a quienes forman parte de las comunidades escolares y las circunstancias que acompañan sus procesos de crecimiento.
La escuela católica ante una realidad que interpela
A partir de los antecedentes y datos presentados, Óscar Pérez Sayago profundizó en el papel que están llamadas a desempeñar actualmente las escuelas católicas, invitando a reconocer en ellas una oportunidad concreta para contribuir al desarrollo integral y al crecimiento de niños, niñas y adolescentes.
Con un lenguaje cercano y apoyándose también en diversos documentos del Magisterio de la Iglesia y reflexiones de distintos pontífices, Pérez Sayago destacó que las comunidades educativas católicas tienen ante sí el desafío de ofrecer una propuesta que vaya más allá de la enseñanza académica y que permita acompañar a las nuevas generaciones desde una formación integral, capaz de integrar la dimensión humana, espiritual y comunitaria.
La reflexión permitió establecer un puente entre la realidad presentada y la identidad propia de la educación católica, destacando la posibilidad de que las escuelas sean espacios donde los estudiantes puedan encontrar acompañamiento, sentido, formación en valores y una propuesta educativa inspirada en el Evangelio.
El compromiso de la Iglesia con la educación
La jornada contó también con la presencia de monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, obispo de la Diócesis de San Felipe, quien saludó a los participantes y agradeció el trabajo que diariamente desarrollan quienes forman parte de las comunidades educativas.
En su intervención, el obispo valoró especialmente el esfuerzo de los docentes y equipos educativos que, en medio de los actuales desafíos sociales y culturales, tienen la responsabilidad no solo de enseñar, sino también de acompañar procesos de formación humana y valórica.
Su presencia permitió reafirmar el compromiso de la Iglesia diocesana con la educación y con quienes desarrollan esta misión cotidianamente en los establecimientos educacionales.
También estuvo presente Roberto Pavez Meneses, director del Área de Educación de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), quien acompañó esta instancia en el marco de los vínculos que se buscan fortalecer entre la Diócesis de San Felipe, la Conferencia Episcopal, CIEC y otras instituciones vinculadas al ámbito educativo.
Fortalecer vínculos para acompañar la misión educativa
Desde la Delegación Episcopal para la Educación, la jornada fue valorada como parte del itinerario que busca acompañar, fortalecer y entregar nuevas herramientas a los docentes y comunidades educativas de la diócesis.
La hermana Aurora Calderón, delegada episcopal para la Educación, destacó especialmente la posibilidad de generar nuevos vínculos y espacios de colaboración que permitan seguir fortaleciendo esta tarea.
“Esta jornada nos permitió generar vínculos muy significativos, como la presencia de Roberto Pavez, desde el Área de Educación de la Conferencia Episcopal de Chile, y también agradecer a Santillana, representada en esta oportunidad por Adrián Cisternas, encargado de Religión, por hacer posible estos espacios de encuentro y formación”, señaló.
La delegada episcopal valoró que el seminario haya entregado herramientas para comprender situaciones muy actuales que interpelan directamente a la educación.
“Muchas de estas realidades tienen su origen en dimensiones afectivas, relacionales y familiares, y terminan repercutiendo en las aulas y en los distintos espacios educativos. Por eso es tan importante que nuestros docentes puedan contar con herramientas para comprenderlas y acompañarlas”, agregó.
Una reflexión que continúa
El seminario también pudo ser seguido de manera virtual a través de las plataformas oficiales de Facebook y YouTube de la Diócesis de San Felipe, permitiendo ampliar el alcance de esta instancia formativa a quienes no pudieron estar presencialmente en Putaendo.
La Delegación Episcopal para la Educación agradeció finalmente la participación de los colegios y representantes que acogieron la invitación, así como a todas las personas e instituciones que hicieron posible esta jornada de formación y reflexión.
El encuentro dejó planteado un desafío que trasciende la jornada: seguir acompañando a las comunidades educativas para que puedan responder a las nuevas realidades de niños, niñas, adolescentes y familias, sin perder de vista la identidad y misión propia de la educación católica.
Porque educar desde el Evangelio implica también mirar la realidad, escuchar sus preguntas y acompañar a las nuevas generaciones con espíritu, verdad y compromiso, poniendo en el centro la dignidad de cada persona y la esperanza que nace de Cristo.