Con una importante participación de fieles provenientes de distintos puntos de la Diócesis de San Felipe, este sábado 3 de octubre se desarrolló en el Auditorio Juan XXIII el seminario dedicado a profundizar en Magnifica Humanitas del Papa León XIV. La jornada estuvo a cargo del profesor Diego Miranda, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien abordó el documento desde la dignidad humana y los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, invitando a los participantes a continuar su lectura, reflexión y aplicación en la vida cotidiana y comunitaria.
Cerca de 120 personas participaron este sábado 3 de octubre en el seminario diocesano dedicado a profundizar en Magnifica Humanitas del Papa León XIV, iniciativa realizada en el Auditorio Juan XXIII del Obispado de San Felipe y que congregó a una amplia representación de la comunidad diocesana.
La jornada buscó ofrecer un espacio de formación que permitiera acercarse al contenido del documento, comprender algunas de sus principales claves y, especialmente, reflexionar sobre las interpelaciones que plantea para los cristianos frente a los desafíos que atraviesa actualmente la sociedad.
Hasta el Obispado llegaron laicos, agentes pastorales y representantes de diferentes comunidades de la Diócesis. Participaron también el obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, y el vicario general, padre Fabián Castro Marchant, quien mantiene además una cercana amistad con el expositor desde los años de formación en el seminario.
El encuentro comenzó con las palabras de bienvenida y la oración dirigida por Mons. Gonzalo Bravo, disponiendo la jornada no solamente como una instancia académica, sino también como una oportunidad para escuchar, reflexionar y dejarse interpelar desde la fe por las transformaciones que experimenta la humanidad.
Una mirada a la persona y los desafíos de nuestro tiempo
El seminario estuvo a cargo del profesor Diego Miranda, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien desarrolló una exposición que permitió recorrer algunos de los principales contenidos de Magnifica Humanitas, entregando claves para comprender el documento dentro de la enseñanza y la Doctrina Social de la Iglesia.
Su presentación puso especial atención en la dignidad de toda persona humana y en la necesidad de realizar un discernimiento cristiano frente a las profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas de nuestro tiempo.
Uno de los aspectos abordados fue precisamente el rápido proceso de cambio que experimenta la sociedad. El documento plantea la necesidad de realizar un discernimiento compartido frente a este “cambio de época”, formulando preguntas fundamentales acerca de hacia dónde avanza la humanidad y qué dirección desea escoger como comunidad humana y como pueblos.
Dentro de este análisis se abordó también el desafío de las nuevas tecnologías, reconociendo sus posibilidades para curar, conectar, educar y cuidar la Casa Común, pero advirtiendo al mismo tiempo que la tecnología no es neutral y que su impacto está relacionado también con quienes la conciben, financian, regulan y utilizan.
La exposición del profesor Miranda destacó por un lenguaje cercano y comprensible, junto con su conocimiento del tema y la capacidad de entregar aclaraciones magisteriales que permitieron a los asistentes aproximarse de manera más clara al contenido del documento.
Dignidad humana, bien común y responsabilidad compartida
Otro de los ejes importantes del seminario estuvo en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, abordados no solamente desde su dimensión conceptual, sino como criterios capaces de orientar concretamente la presencia y responsabilidad de los cristianos en la sociedad.
Entre ellos se profundizó en el bien común, entendido como una realidad que pertenece a todos y que solamente puede ser construida, acrecentada y custodiada de manera conjunta.
La exposición permitió también profundizar en la subsidiariedad y la solidaridad, reconociendo el protagonismo y la responsabilidad que poseen las personas, las familias, las comunidades locales y las organizaciones en la construcción de la sociedad. Magnifica Humanitas recuerda que la solidaridad supone reconocer concretamente que el destino de cada persona se encuentra ligado al destino de los demás.
Asimismo, se abordó la justicia social desde el seguimiento de Jesús y su especial cercanía con los pobres, enfermos, excluidos y personas más vulnerables. Desde esta perspectiva, el documento recuerda que las instituciones y estructuras de convivencia están llamadas a servir a la persona y resguardar su dignidad.
De esta manera, la exposición fue avanzando desde los grandes principios de la enseñanza social de la Iglesia hacia preguntas concretas sobre la manera en que cada cristiano puede asumir su responsabilidad en los ambientes donde desarrolla su vida.
Construir hoy una civilización del amor
Uno de los momentos especialmente significativos del seminario estuvo en llevar esta reflexión hacia la vida cotidiana. La presentación invitó a los participantes a preguntarse: “¿De qué manera podemos construir HOY la civilización del amor en nuestros espacios cotidianos y en nuestras comunidades?”
Esta pregunta permitió profundizar en la responsabilidad que posee cada persona, incluso cuando los grandes problemas de la humanidad puedan parecer demasiado complejos o lejanos.
El documento recuerda precisamente que nadie está exento de responsabilidad y que cada persona posee un ámbito concreto de acción desde el cual puede decidir si alimenta dinámicas de indiferencia, mentira u odio, o si contribuye mediante la verdad, la cercanía, el cuidado y la construcción de la paz.
Especial interés tuvo también la reflexión acerca del uso de la palabra y la comunicación. Magnifica Humanitas invita a prestar atención a la manera en que hablamos, escuchamos y nos referimos a los demás, reconociendo que la paz comienza también en nuestras relaciones cotidianas y en la forma en que utilizamos las palabras.
A ello se sumó la importancia del diálogo como una herramienta fundamental para la convivencia y la construcción de vínculos de fraternidad, basados en la escucha, el encuentro y la capacidad de reconocer al otro. San Felipe ppt
Así, más que quedarse únicamente en una aproximación teórica al documento, el seminario invitó a preguntarse cómo estos principios pueden hacerse realidad en las familias, parroquias, comunidades, lugares de trabajo y distintos espacios de la sociedad.
Una invitación a continuar profundizando
Durante su intervención, el profesor Diego Miranda explicó que el objetivo del seminario no era abordar exhaustivamente todo el contenido de Magnifica Humanitas en una sola jornada. Por el contrario, la propuesta buscó entregar algunas claves que permitieran comprender mejor el documento y, al mismo tiempo, despertar el interés por continuar leyéndolo y profundizando en él.
De esta manera, quienes todavía no conocían el texto pudieron contar con una primera aproximación, mientras que aquellos que ya habían comenzado su lectura encontraron herramientas para continuar reflexionando sobre sus contenidos y las implicancias que estos tienen para la vida cristiana.
Los asistentes valoraron positivamente la jornada, destacando especialmente el manejo del tema por parte del expositor, la claridad de sus explicaciones y la calidad de una instancia formativa que permitió abordar contenidos de profundidad con un lenguaje accesible.
Asimismo, entre los participantes quedó expresado el interés de que este tipo de encuentros formativos puedan volver a realizarse en futuras oportunidades.
La jornada recordó también que los principios de la Doctrina Social de la Iglesia no constituyen solamente un mensaje dirigido hacia la sociedad, sino que interpelan a la propia comunidad eclesial. El documento plantea que estos principios deben vivirse también al interior de la Iglesia para que la búsqueda del bien común, la corresponsabilidad y la fraternidad puedan convertirse en un signo creíble ante la sociedad.
Un trabajo compartido para hacer posible la jornada
Al finalizar el encuentro, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez agradeció especialmente al profesor Diego Miranda por haber aceptado la invitación, valorando su disponibilidad y el aporte de un seminario que permitió iluminar y acercar estos contenidos a la comunidad diocesana.
Por su parte, el padre Fabián Castro Marchant, vicario general, agradeció a las cerca de 120 personas que hicieron el esfuerzo de participar presencialmente, destacando el interés manifestado por continuar creciendo en formación y profundizar en la enseñanza de la Iglesia.
El padre Fabián tuvo también palabras de especial reconocimiento para los equipos de la Parroquia Catedral de San Felipe y de la Pastoral Social, quienes fueron parte de la organización y colaboraron activamente para concretar el encuentro. Agradeció especialmente su trabajo logístico, disposición y servicio, tanto durante la preparación como en el desarrollo de la jornada.
La realización del seminario fue así también expresión de un trabajo colaborativo entre diferentes instancias de la Iglesia diocesana, cuyos equipos permitieron disponer los espacios y atender los distintos requerimientos para recibir adecuadamente a quienes participaron.
Seminario quedó disponible para toda la comunidad
La jornada fue además transmitida a través de las redes sociales de la Diócesis de San Felipe, permitiendo ampliar el alcance de la actividad más allá de quienes pudieron estar presencialmente en el Auditorio Juan XXIII.
La transmisión completa quedó posteriormente alojada en el canal de YouTube de la Diócesis de San Felipe, donde puede ser revisada por quienes no pudieron conectarse durante la jornada y también por aquellos que deseen volver a escuchar y profundizar en los contenidos presentados por el profesor Diego Miranda.
De esta manera, el seminario no terminó con el cierre de la jornada, sino que dejó abierta una tarea para la comunidad diocesana: leer, profundizar, discernir y llevar a la vida las enseñanzas de Magnifica Humanitas.
Una invitación que quedó sintetizada también en una de las orientaciones presentadas durante el encuentro: no tener miedo de dejarse interpelar por la realidad, ponerse a la escucha de los demás y asumir con responsabilidad la construcción de una sociedad cada vez más humana y fraterna.