Cientos de fieles, familias y bailes religiosos se congregaron este domingo 4 de octubre en Hierro Viejo, comuna de Petorca, para celebrar el día central de la tradicional Fiesta Patronal de Nuestra Señora del Rosario. La jornada estuvo marcada por la Eucaristía, la danza religiosa, la procesión y la tradicional alfombra de flores preparada por la comunidad para recibir el paso de su patrona.
La fe, la tradición y el profundo cariño hacia la Virgen volvieron a encontrarse este domingo 4 de octubre en Hierro Viejo, donde cientos de personas participaron en el día central de la Fiesta Patronal de Nuestra Señora del Rosario, una celebración que año tras año reúne a familias, comunidades y peregrinos en esta localidad de la comuna de Petorca.
La jornada coronó varios días de preparación que comenzaron el lunes 28 de septiembre y que permitieron a la comunidad reunirse diariamente en torno al Santo Rosario y la Eucaristía, rezando por diferentes intenciones y realidades. Durante la semana hubo celebraciones dedicadas a los difuntos, enfermos, instituciones, niños, catequistas, la Patria y las familias, además del tradicional Rosario de la Aurora.
Todo este camino fue preparando a la comunidad para vivir el domingo la jornada más esperada de la fiesta.
Desde las primeras horas comenzaron a llegar hasta Hierro Viejo fieles y agrupaciones de bailes religiosos, quienes con sus trajes, música y danzas rindieron homenaje a Nuestra Señora del Rosario. Su presencia volvió a entregar una expresión especialmente significativa de religiosidad popular, donde el baile se transforma también en una manera de rezar, agradecer y manifestar públicamente la fe.
A las 10:00 horas se celebró la Misa por los Bailes Religiosos, mientras que al mediodía tuvo lugar la Misa Solemne y Bajada de la Virgen, presidida por el párroco de Petorca, padre Ricardo Gómez, junto a la comunidad reunida para agradecer por un nuevo año de celebración.
Durante su homilía, el padre Ricardo invitó a valorar la fe como un camino que no se vive de manera individual, sino en comunidad, aprendiendo a acompañarse y sostenerse mutuamente en los distintos momentos de la vida. En este contexto, presentó también a María como una Madre cercana que acompaña el caminar de sus hijos y que, desde su fidelidad a Dios, conduce siempre al encuentro con Jesucristo.
La reflexión permitió poner en valor el sentido más profundo de una fiesta que no solamente conserva una tradición, sino que reúne a generaciones diferentes alrededor de una misma fe. La devoción a Nuestra Señora del Rosario continúa siendo para muchas familias de Hierro Viejo una herencia recibida de padres y abuelos y que hoy vuelve a transmitirse a niños y jóvenes.
Una alfombra de flores para recibir a la Virgen
Por la tarde llegó uno de los momentos más esperados. A las 16:00 horas, la imagen de Nuestra Señora del Rosario salió en procesión para recorrer las calles de Hierro Viejo, acompañada por cientos de fieles y por los bailes religiosos que continuaron expresando su devoción mediante la música y la danza.
Una vez más, fueron los propios vecinos y familias quienes se encargaron de preparar el recorrido para recibir el paso de la patrona. Entre estas expresiones destacó la tradicional alfombra de flores, elaborada con dedicación por la comunidad y que se ha transformado en uno de los signos más característicos de esta fiesta.
Flores, ornamentaciones y distintos gestos preparados a lo largo del recorrido dieron cuenta de una celebración que se construye comunitariamente y en la que cada familia, agrupación y servidor aporta desde sus propias posibilidades.
La procesión permitió nuevamente que la Virgen saliera al encuentro de su pueblo, recorriendo los lugares donde transcurre diariamente la vida de la comunidad. Familias completas esperaron y acompañaron su paso, renovando peticiones, agradecimientos y promesas que forman parte de la historia religiosa de Hierro Viejo.
Una tradición que permanece entre generaciones
La Fiesta de Nuestra Señora del Rosario volvió a poner de manifiesto la riqueza de la religiosidad popular presente en el Decanato de Petorca, territorio donde durante estas semanas distintas localidades se reúnen para celebrar a sus santos patronos y advocaciones marianas.
En el caso de Hierro Viejo, la celebración ha ido consolidándose como un importante momento de encuentro para la comunidad, donde la Eucaristía, el rezo del Rosario, los bailes religiosos, la procesión y el trabajo de los propios vecinos se unen para mantener viva una tradición profundamente arraigada en la identidad local.
La fiesta se desarrolló además pocos días después de la celebración de Nuestra Señora de la Merced en Petorca, dando continuidad a un período especialmente marcado por las manifestaciones de fe y devoción mariana en las comunidades del sector.
Con el regreso de la imagen de Nuestra Señora del Rosario y el término de la procesión, culminaron varios días de preparación y celebración. Quedó, sin embargo, la invitación a continuar viviendo durante el resto del año aquello que la fiesta permitió experimentar: una comunidad capaz de encontrarse, rezar unida, acompañarse y mantener viva la fe recibida de quienes caminaron antes.
Así, entre oraciones, flores, música y danza, Hierro Viejo volvió a celebrar a aquella que por generaciones ha acompañado la historia y la fe de sus familias.
Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.