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Diócesis de San Felipe

21 candidatos al Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe recibieron el Ministerio del Lectorado

En una significativa celebración presidida por monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, 22 candidatos al Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe fueron instituidos en el Ministerio del Lectorado este domingo 25 de octubre. La ceremonia, realizada en la Parroquia San Antonio de Padua de El Almendral, reunió a sacerdotes, diáconos permanentes, esposas, familiares y comunidades parroquiales, quienes acompañaron con alegría este importante paso en el camino vocacional de los futuros diáconos.


Una jornada de profunda fe, gratitud y esperanza vivió la Iglesia de la Diócesis de San Felipe este domingo 25 de octubre, con la celebración del Rito de Institución al Lectorado de los 22 candidatos al Diaconado Permanente, quienes continúan avanzando en su proceso de formación y discernimiento hacia el Orden Diaconal.

La Eucaristía se desarrolló en la Parroquia San Antonio de Padua de El Almendral, cuyo templo se vio repleto de fieles que llegaron desde distintas comunidades de la Diócesis para acompañar a los candidatos en este significativo momento de su camino vocacional.

La celebración fue presidida por nuestro obispo diocesano, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, acompañado por sacerdotes de la Diócesis, entre ellos el padre Sergio Barahona, director de la Escuela del Diaconado Permanente, y el padre Claudio Acevedo, vicario pastoral, además de diáconos permanentes que también se hicieron presentes en esta importante jornada.

Especialmente significativa fue la participación de las esposas y familiares de los candidatos, quienes han acompañado de cerca este proceso formativo, junto a representantes de las comunidades parroquiales donde cada uno desarrolla su vida de fe y servicio pastoral.

Un ministerio que invita a escuchar, vivir y anunciar la Palabra de Dios

La institución al Lectorado constituye un paso fundamental dentro del itinerario formativo de quienes se preparan para recibir el sacramento del Orden en el grado del Diaconado.

A través de este rito, la Iglesia confía de manera estable a los candidatos el Ministerio del Lectorado, que los habilita para proclamar las lecturas de la Sagrada Escritura en las celebraciones litúrgicas, con excepción del Evangelio, cuya proclamación corresponde al diácono o al sacerdote.

Asimismo, podrán colaborar en la preparación de los fieles para una escucha más profunda de la Palabra de Dios y, cuando corresponda, proclamar el salmo responsorial y presentar las intenciones de la oración universal.

Sin embargo, este ministerio va mucho más allá de una función litúrgica. Quienes lo reciben asumen también el compromiso de profundizar constantemente en las Sagradas Escrituras, meditar su mensaje y procurar que la Palabra anunciada se refleje en su propia vida.

Para los 22 candidatos de nuestra Diócesis, este momento representa una nueva responsabilidad eclesial, que los invita a fortalecer su relación con Jesucristo y continuar preparándose para servir a las comunidades desde la Palabra, la liturgia y la caridad.

Monseñor Gonzalo Bravo: anunciar lo que Dios quiere decir y no solamente lo que nosotros queremos

Durante su homilía, nuestro obispo monseñor Gonzalo Bravo Álvarez profundizó en el mensaje de las lecturas bíblicas, destacando el amor a Dios y al prójimo como fundamento de la vida cristiana y del servicio que cada bautizado está llamado a entregar.

A partir de esta reflexión, el pastor diocesano invitó a los candidatos a comprender que el ministerio que estaban próximos a recibir debía estar profundamente unido al encuentro personal con la Palabra de Dios.

En este sentido, recordó que quienes son llamados a proclamar la Palabra tienen la responsabilidad de transmitir fielmente el mensaje del Señor, anunciando lo que Dios quiere comunicar a su pueblo y no simplemente aquello que cada uno quisiera decir.

El obispo los animó a cultivar una lectura constante y profunda de las Sagradas Escrituras, descubriendo en ellas no solamente un texto para proclamar durante las celebraciones, sino un verdadero espacio de encuentro con la ternura, la misericordia y el amor de Dios.

Su mensaje estuvo marcado por una invitación a vivir este ministerio desde la humildad, la escucha y la fidelidad al Evangelio, recordando que antes de anunciar la Palabra a los demás es necesario permitir que ella ilumine y transforme la propia vida.

De esta manera, la reflexión del pastor diocesano permitió vincular el significado del Lectorado con la vocación de servicio que los candidatos están llamados a desarrollar en sus comunidades, especialmente en su preparación hacia el Diaconado Permanente.

Un momento de profunda emoción: la institución de los 22 nuevos lectores

Uno de los momentos centrales de la celebración se vivió durante el Rito de Institución al Lectorado, cuando los 22 candidatos fueron llamados individualmente para presentarse ante el obispo.

En un ambiente de recogimiento y oración, cada uno se acercó hasta monseñor Gonzalo Bravo y, de rodillas ante él, recibió el libro de la Sagrada Escritura, signo del ministerio que la Iglesia les confiaba.

Al entregarles la Palabra de Dios, el obispo realizó el gesto propio de la institución, mediante el cual cada candidato fue constituido lector para el servicio litúrgico y pastoral de la comunidad cristiana.

Este momento fue acompañado con especial emoción por las esposas, familiares y comunidades presentes, quienes han sido parte fundamental del camino de formación de estos 22 hombres que se preparan para servir a la Iglesia desde el ministerio diaconal.

La institución representó así un nuevo paso en un proceso que ha requerido años de estudio, oración, acompañamiento y compromiso pastoral, reafirmando la disposición de los candidatos a continuar respondiendo al llamado que han discernido en sus vidas.

De la celebración eucarística al encuentro fraterno

Al concluir la Eucaristía, monseñor Gonzalo Bravo expresó su gratitud por la masiva participación de las familias, esposas y comunidades parroquiales que llegaron hasta El Almendral para acompañar a los candidatos.

Asimismo, agradeció la presencia de los sacerdotes y diáconos permanentes, destacando el sentido comunitario de esta celebración y la importancia de acompañar con la oración a quienes se preparan para asumir nuevas responsabilidades al servicio de la Iglesia.

Tras la celebración, el obispo invitó a los presentes a pasar «de la misa a la mesa», compartiendo un ágape fraterno en los jardines del Centro Cultural CIEM, espacio vecino a la comunidad parroquial de El Almendral.

En este lugar, los candidatos, sus familias, sacerdotes y representantes de las comunidades pudieron compartir un momento distendido de encuentro y alegría, prolongando el espíritu de fraternidad vivido durante la Eucaristía.

La instancia permitió también agradecer y reconocer el acompañamiento de quienes, desde distintos ámbitos, han contribuido al camino formativo de los futuros diáconos permanentes.

Un nuevo paso en el camino hacia el Diaconado Permanente

Con la institución de estos 22 nuevos lectores, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe continúa avanzando en su misión de acompañar y formar a hombres llamados a servir a la Iglesia desde el ministerio ordenado.

Este acontecimiento constituye un hito importante en su itinerario vocacional, que continuará con la Institución al Acolitado, prevista para el 17 de abril de 2027, como siguiente etapa de preparación hacia una eventual ordenación diaconal.

La celebración del Acolitado se proyecta realizar en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Petorca, aunque el lugar se encuentra pendiente de confirmación y será informado oportunamente por la Diócesis.

Mientras tanto, los candidatos continuarán profundizando su formación humana, espiritual, doctrinal y pastoral, acompañados por sus familias, formadores y comunidades.

Como Iglesia de la Diócesis de San Felipe, damos gracias a Dios por este significativo acontecimiento y nos unimos en oración por nuestros 22 hermanos, para que el Ministerio del Lectorado que han recibido fortalezca su amor por la Palabra de Dios y los anime a continuar con fidelidad, humildad y alegría su camino hacia el Diaconado Permanente.

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