Cerca de 60 personas participaron en la jornada final de “Comunidades Protegidas”, que reunió a profesionales, docentes, representantes de la Iglesia y actores vinculados al trabajo comunitario para profundizar en prevención del consumo de sustancias, salud mental, desarrollo humano y construcción de factores protectores.
Con la participación de cerca de 60 personas, entre profesionales, docentes, invitados, representantes de instituciones y miembros de la comunidad eclesial, se desarrolló este sábado la segunda y última jornada del Congreso de la Solidaridad 2026 “Comunidades Protegidas”, organizado por la Delegación Episcopal para la Pastoral Social – Cáritas San Felipe del Obispado de San Felipe, junto a la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso.
La jornada dio continuidad al trabajo iniciado el viernes y permitió profundizar, desde distintas disciplinas, en los desafíos que implica la prevención del consumo de drogas y sustancias, especialmente entre niños, adolescentes y jóvenes, incorporando además dimensiones relacionadas con la salud mental, el desarrollo humano, las redes de salud, la intervención comunitaria y el papel de las comunidades educativas.
El encuentro contó nuevamente con la presencia del obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo, además del administrador de bienes del Obispado y representantes de distintas áreas de la comunidad eclesial, quienes acompañaron esta instancia formativa y de reflexión impulsada desde la Pastoral Social.
Una mañana marcada por distintas miradas sobre la prevención
La segunda jornada comenzó con la exposición del profesor Rodrigo Álvarez, de la Comisión Nacional de Control de Dopaje, quien abordó la temática de drogas y dopaje en el deporte, entregando antecedentes y elementos para comprender esta realidad desde una perspectiva vinculada al deporte, la salud y la prevención.
Posteriormente, el padre Benjamín Ossandón, de la Arquidiócesis de Santiago, presentó la mirada de la Iglesia sobre la adicción a sustancias, aportando una perspectiva pastoral y eclesial frente a una problemática que afecta a personas, familias y comunidades.
La programación continuó con la participación de Jorge Martínez, quien tuvo a su cargo la exposición sobre la Doctrina Social de la Iglesia, permitiendo profundizar en los principios y compromisos que desde la perspectiva cristiana se relacionan con la dignidad de la persona, el bien común y la responsabilidad de construir comunidades que cuidan y acompañan.
Luego fue el turno del Dr. Joaquín Araya, de la Universidad Santo Tomás, quien abordó la relación entre gestación, drogas y desarrollo infantil, entregando antecedentes provenientes del ámbito de las neurociencias y permitiendo comprender las consecuencias que puede tener la exposición a sustancias durante las distintas etapas del desarrollo.
La mañana finalizó con la exposición dedicada a redes de salud y prevención de drogas desde la salud municipal, acercando a los participantes a la realidad y las herramientas existentes desde el ámbito local para enfrentar los desafíos de la prevención y promoción de la salud.
Una tarde para profundizar en el trabajo comunitario y la salud mental
Durante la jornada de la tarde, el Congreso retomó sus exposiciones con la participación del Dr. Rodrigo Cabrera del Valle, psicólogo y académico de la Universidad de Valparaíso, quien abordó el trabajo comunitario y la intervención psicosocial, destacando la importancia de fortalecer las redes y el acompañamiento como elementos fundamentales para enfrentar situaciones de vulnerabilidad.
Posteriormente, la Dra. Karen Domínguez, investigadora de la Universidad San Sebastián, profundizó en la prevención del consumo de sustancias desde las trayectorias de vida, aportando una mirada integral sobre los distintos factores que pueden incidir en la prevención y el desarrollo de las personas.
La jornada continuó con la exposición del Dr. Jorge Gaete, docente de la Universidad de los Andes e investigador asociado al Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad, quien abordó la salud mental y la depresión en adolescentes, una temática especialmente relevante al momento de comprender los factores que pueden incidir en el bienestar de las nuevas generaciones.
También se abordó el papel de las comunidades educativas inclusivas como factor protector, reforzando la importancia de generar espacios educativos capaces de favorecer el bienestar, la inclusión, la participación y el acompañamiento de niños, adolescentes y jóvenes.
Conocimiento y profesionalismo al servicio de la comunidad
Al igual que durante la primera jornada, las exposiciones de este segundo día se caracterizaron por el alto nivel profesional de sus participantes, quienes compartieron investigaciones, experiencias y conocimientos especializados en cada una de sus áreas.
La diversidad de instituciones representadas —entre ellas la Universidad Santo Tomás, Universidad de los Andes, Universidad de Valparaíso y los equipos de salud municipal— permitió que los participantes pudieran aproximarse a la prevención desde distintas perspectivas, enriqueciendo la reflexión y entregando nuevas herramientas para comprender una problemática que requiere respuestas integrales.
Desde la organización se valoró especialmente que el Congreso permitiera acercar a la comunidad contenidos, investigaciones y experiencias que habitualmente se desarrollan en espacios académicos y profesionales, generando un encuentro directo con quienes trabajan en ámbitos de prevención, salud, investigación, educación, intervención social y acompañamiento comunitario.
Un agradecimiento a quienes hicieron posible el Congreso
Al finalizar esta segunda jornada, Marcela Pérez, Delegada Episcopal para la Pastoral Social – Cáritas San Felipe, expresó un profundo agradecimiento a todas las personas que participaron durante las dos jornadas y, de manera especial, a quienes hicieron posible la preparación y realización del Congreso.
La Delegada Episcopal destacó el trabajo desarrollado durante las semanas previas por el equipo de Pastoral Social Cáritas San Felipe, los integrantes de sus proyectos, colaboradores del Comedor Solidario, personal del Obispado de San Felipe y representantes de las distintas áreas pastorales, quienes se unieron y pusieron sus capacidades al servicio de esta iniciativa.
El Congreso significó un importante esfuerzo colaborativo para la comunidad diocesana, pero también una experiencia que permitió movilizar voluntades y corazones en torno a una preocupación común: el cuidado, la prevención y la protección de las nuevas generaciones.
Durante esta segunda jornada tuvo espacio de adoración al Santísimo y la presencia de food trucks durante el horario de almuerzo, favoreciendo el encuentro y la participación de quienes asistieron.
Con esta segunda jornada llegó a su término el Congreso de la Solidaridad 2026 “Comunidades Protegidas”, dejando como desafío continuar fortaleciendo el trabajo colaborativo y una cultura de prevención en las comunidades del Valle del Aconcagua.
La experiencia permitió reunir a Iglesia, universidades, profesionales, instituciones de salud, docentes, comunidades educativas y organizaciones sociales, confirmando que la prevención requiere del compromiso y la participación de todos.
Congreso de la Solidaridad 2026
“Comunidades Protegidas”
Juntos construimos comunidades que cuidan.
Organizó: Delegación Episcopal para la Pastoral Social – Cáritas San Felipe, Obispado de San Felipe, junto a la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso.