Tres días de oración, formación y fraternidad marcaron el cierre del primer semestre para los candidatos al diaconado permanente de la Diócesis de San Felipe, quienes continúan preparándose para el ministerio del servicio en la Iglesia.
Con un profundo espíritu de oración, discernimiento y fraternidad, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe vivió, entre los días 31 de julio y 2 de agosto, su retiro semestral correspondiente al quinto año de formación, instancia que reunió a los candidatos al diaconado permanente junto a sus esposas en la Casa de Espiritualidad de Auco.
Este retiro marcó el cierre del primer semestre de un año especialmente significativo para los aspirantes, quienes durante estos meses han profundizado su preparación pastoral, litúrgica y espiritual, destacando entre los principales hitos los Ritos de Admisión a las Sagradas Órdenes, celebrados durante los meses de mayo y junio, además de los encuentros mensuales de formación que han fortalecido su identidad vocacional y su futura misión como servidores de la Iglesia.
La jornada comenzó el viernes con la acogida de los participantes y un emotivo momento de oración cantada realizado en la Cripta de Santa Teresa de Los Andes, donde el silencio del lugar y la espiritualidad propia del santuario favorecieron un espacio de contemplación y encuentro con el Señor. La animación musical estuvo a cargo de Anahy Pache, quien, a través de su voz y repertorio, acompañó la reflexión de los candidatos y sus familias en torno al llamado al servicio.
El sábado se inició con la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por el padre Sergio Barahona, director de la Escuela del Diaconado Permanente, quien durante su homilía invitó a los futuros diáconos a vivir una profunda comunión con sus párrocos, cultivando la cercanía, el diálogo, la colaboración y la preocupación permanente por quienes ejercen el ministerio sacerdotal.
Posteriormente continuó el programa formativo con diversas sesiones orientadas a fortalecer las distintas dimensiones del ministerio diaconal. El padre Nicolás Flores desarrolló contenidos relacionados con la liturgia; la delegada episcopal para la Pastoral Social Cáritas San Felipe, Marcela Pérez, profundizó en proyectos sociales y el servicio de la caridad como dimensión esencial del diaconado; mientras que el diácono Francisco Aravena abordó el acompañamiento pastoral a los enfermos.
Uno de los momentos más significativos del retiro se vivió durante la noche del sábado, cuando la comunidad formativa realizó una emotiva despedida a la hermana Nelly León Correa, quien dejará la diócesis tras haber sido destinada por su congregación a una nueva misión en Santiago.
Con palabras cargadas de afecto y gratitud, representantes de los tres decanatos, candidatos y formadores reconocieron la cercanía, disponibilidad y permanente acompañamiento que la religiosa brindó durante los años de formación. Como signo de agradecimiento, le hicieron entrega de un presente, gesto al que también se sumó el obispo diocesano, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien valoró el significativo aporte de la hermana Nelly al proceso formativo de la Escuela.
Visiblemente emocionada, la religiosa agradeció el cariño recibido, expresando:
“Ha sido una experiencia que sin duda Dios me regaló poder estar junto a ustedes. Me llevo los más lindos recuerdos y su testimonio, que enriquece la vida y la vocación de una religiosa. Gracias por su cariño y su oración.”
La jornada dominical comenzó con la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, para posteriormente desarrollar las últimas sesiones formativas, a cargo del psicólogo Cristian Guarda y del diácono Francisco Aravena, concluyendo así este importante tiempo de formación.
Durante el encuentro, el obispo informó a los candidatos que el inicio del segundo semestre, previsto para septiembre, permitirá comenzar a proyectar las próximas etapas del itinerario formativo y anunciar oportunamente las fechas de los siguientes ritos, los cuales se desarrollarán conforme a los tiempos establecidos por la Iglesia y las disposiciones del Derecho Canónico.
Este retiro también tuvo un carácter especial al convertirse en el último que la actual promoción realizará en la Casa de Espiritualidad de Auco, ya que el retiro de cierre del año tendrá lugar en la Casa de Espiritualidad del Buen Pastor, en San Felipe.
Al finalizar el encuentro, Cristian Guarda, integrante del equipo de formación, valoró el camino recorrido durante este primer semestre, destacando que el objetivo principal ha sido consolidar el perfil pastoral del futuro diácono.
“Seguimos trabajando intensamente para fortalecer aquellas áreas que requerían mayor desarrollo luego de los cuatro años de formación sistemática. Este quinto año está especialmente orientado al servicio diaconal, al acompañamiento de las comunidades y a entregar herramientas concretas para responder a las realidades pastorales que vivirán en su ministerio. Queremos diáconos cercanos, servidores y profundamente comprometidos con el Pueblo de Dios, fortaleciendo también su formación litúrgica para el ejercicio de su futura misión.”
Con este retiro espiritual, la Escuela del Diaconado Permanente concluye el primer semestre de su quinto año de formación, renovando el compromiso de seguir preparando servidores que, a ejemplo de Cristo, hagan de la caridad, la cercanía y el servicio los pilares fundamentales de su vocación al ministerio diaconal.



































































