La comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced culminó este sábado 26 de septiembre sus celebraciones patronales con una procesión motorizada que recorrió distintos sectores de su jurisdicción. Vecinos y familias recibieron a la “Madre Blanca de la Merced” con altares, oración y signos de devoción, en una jornada que concluyó con la Eucaristía presidida por Mons. Gonzalo Bravo Álvarez.
Con una significativa expresión de fe y devoción mariana, la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de San Felipe dio cierre este sábado 26 de septiembre a las celebraciones de su fiesta patronal, llevando la imagen de la Virgen al encuentro de las familias a través de una procesión motorizada por distintos puntos de su jurisdicción parroquial.
La iniciativa comenzó durante la tarde desde el frontis del templo y reunió a integrantes de la comunidad que se sumaron en sus vehículos para acompañar a la Virgen. Otros fieles esperaron su paso en calles, plazas y grutas, lugares donde se realizaron estaciones para compartir momentos de oración y encuentro espiritual.
El recorrido permitió acercar la celebración especialmente a distintos puntos del sector centro de la jurisdicción parroquial, transitando por calles y sectores como Víctor Lafont, Salvador Solovera, Vicente Otero, Miraflores, Camino del Inca, Hermanos Carrera Oriente, Avenida Escuela Agrícola, Cañada de San Bartolomé, Cañada de San Miguel, Tocornal y Ambrosio Santelices, entre otros, antes de regresar al templo parroquial.
A lo largo del camino se vivieron significativas muestras de piedad popular. Vecinos y familias prepararon altares para recibir a Nuestra Señora de la Merced, adornando diferentes puntos del recorrido y saliendo al encuentro de la imagen como expresión de cariño y confianza en la protección maternal de María.
Las distintas estaciones realizadas en plazas y grutas permitieron que la procesión no fuera solamente un desplazamiento por las calles, sino también un verdadero camino de oración y evangelización, deteniéndose junto a las comunidades para rezar y poner ante Dios las intenciones y necesidades de las familias.
De esta manera tomó forma el sentido pastoral que la parroquia había querido imprimir a esta iniciativa: una Virgen que sale del templo para visitar a sus hijos, acercándose a los lugares donde transcurre la vida cotidiana y recordando que María siempre conduce al encuentro con Jesucristo.
Tras completar el recorrido, la comunidad regresó al templo para culminar la jornada con la celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, junto al párroco de la comunidad, fray Edgardo Arriagada Figueroa, O. de M.
La celebración eucarística puso el broche final a un mes marcado por diferentes expresiones de fe en honor a la Madre de la Merced, cuya fiesta central se había vivido el jueves 24 de septiembre con la Eucaristía Solemne y la participación de la familia mercedaria.
El cierre de estas celebraciones dejó también una invitación para la comunidad: que la devoción expresada en las calles continúe haciéndose vida durante todo el año. Caminar con María de la Merced significa también salir al encuentro de los demás, acompañar a quienes viven situaciones de dificultad y hacer de la fe una experiencia concreta de cercanía, misericordia y servicio.