Con un profundo sentimiento de gratitud, recogimiento y esperanza cristiana, este viernes 25 de septiembre, la Iglesia de la Diócesis de San Felipe se reunió en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima de Los Andes para celebrar la Misa de Exequias del Pbro. Armando Gerardo Jara Schneider, quien fue llamado a la Casa del Padre el pasado 23 de septiembre, a los 96 años de edad.
El templo parroquial se vio colmado por fieles provenientes de distintas comunidades, quienes quisieron acompañar y despedir al querido Padre Armando. Laicos, religiosas, diáconos y sacerdotes de nuestra Diócesis, junto a sacerdotes provenientes de la Diócesis de Valparaíso, se congregaron en torno al altar para dar gracias a Dios por su vida y por tantos años de entrega al servicio de la Iglesia.
La Eucaristía contó con la presencia de nuestro Obispo Diocesano, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien, junto al presbiterio y a toda la asamblea, acompañó este momento marcado por el dolor propio de la despedida, pero también por la certeza cristiana de que la muerte no tiene la última palabra.
Su vocación comenzó en la vida consagrada redentorista y, posteriormente, se incardinó en la Diócesis de San Felipe, donde continuó entregando su vida al anuncio del Evangelio y al acompañamiento de numerosas comunidades y personas. Su caminar estuvo profundamente marcado por su espíritu misionero, su amor a Dios y una especial devoción a la Santísima Virgen María.
En la reflexión de la celebración resonó también una certeza que acompañó esta despedida: la vida sacerdotal se comprende desde la entrega. Son muchos los años, lugares, rostros e historias que quedan unidos al ministerio del Padre Armando. Su partida deja tristeza entre quienes encontraron en él a un pastor, un acompañante y un padre espiritual, pero al mismo tiempo invita a agradecer todo aquello que Dios pudo realizar a través de sus manos y de su perseverancia sacerdotal.
En este sentido, Mons. Gonzalo Bravo invitó a vivir la despedida desde la esperanza cristiana, agradeciendo a Dios por la vocación y el ministerio del Padre Armando y recordando que, para quien ha puesto su vida en las manos del Señor, la muerte se transforma en el paso hacia el encuentro definitivo con Aquel a quien sirvió durante toda su existencia.
Como Obispado de San Felipe, agradecemos a las comunidades, sacerdotes, diáconos, religiosas, laicos y a todas las personas que acompañaron presencialmente o a través de las transmisiones radiales y digitales. De manera especial, agradecemos a la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima de Los Andes por acoger esta despedida.
Hoy hacemos memoria de su vida, pero sobre todo la confiamos a la misericordia de Dios.
> «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá».
Juan 11,25
Que el Señor lo reciba en su Reino y que María Santísima, a quien tanto amó, lo acompañe al encuentro definitivo con su Hijo.