Con profunda fe y sentido de tradición, los días 7 y 8 de febrero se desarrolló la tradicional Trilla a Yegua Suelta en la localidad de Tabolango, comuna de Putaendo, actividad campesina que año a año congrega a cientos de personas en la medialuna de la “Chalana”, transformándose en una verdadera fiesta de identidad y encuentro comunitario.
Como ya es costumbre, la jornada comenzó con la Eucaristía de apertura, celebrada en el mismo recinto de la trilla y presidida por el obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien acompañó a la comunidad en este significativo momento que une la espiritualidad con las tradiciones del campo aconcagüino.
En su homilía, a la luz del Evangelio según san Marcos, el pastor diocesano destacó la figura de Jesús que, al ver a la multitud, se compadece de ella porque “eran como ovejas sin pastor”. En este contexto, el obispo invitó a reconocer cómo el Señor también hoy mira con amor a su pueblo, se hace presente en medio de la vida cotidiana y acompaña el trabajo y las tradiciones de las comunidades. Asimismo, animó a valorar estos espacios donde la fe se vive en comunidad, recordando que Cristo camina junto a su pueblo en cada momento de la vida.
La celebración estuvo marcada por la participación alegre y devota de la comunidad, acompañada por un coro a la chilena, que dio un sello profundamente campesino y espiritual a la liturgia. Al finalizar la Eucaristía, Mons. Bravo impartió una bendición especial al espacio donde se desarrolló la trilla, encomendando al Señor el trabajo, la fraternidad y el compartir de todos quienes participaron de esta tradicional actividad.
El obispo agradeció la invitación de la comunidad y valoró la presencia de la fe en celebraciones tan arraigadas en el mundo rural del valle de Aconcagua, destacando la importancia de mantener vivas las tradiciones que fortalecen la identidad, la cultura y la vida comunitaria.
Posteriormente, el pastor diocesano compartió con los asistentes en un encuentro fraterno que dio inicio oficial a esta gran fiesta campesina, donde tradición, trabajo y fe se entrelazan en el corazón de Tabolango.







