La Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe finalizó su primer semestre con un retiro espiritual de tres días, realizado del 12 al 14 de julio en la Casa de Espiritualidad de Teresa de Los Andes, ubicada en Auco, Rinconada de Los Andes. Al retiro asistieron el equipo de la escuela y sus 23 estudiantes, acompañados por sus esposas, provenientes de diferentes parroquias de la diócesis.
El retiro comenzó el viernes a las 17:00 horas con una clase de Oración y Encuentro Personal con Cristo, dirigida por la Hna. Francisca Ponce, religiosa del Buen Pastor. Durante todo el semestre, la Hna. Francisca ha trabajado con los estudiantes en la dimensión de encuentro y reflexión personal con Cristo, utilizando el método de San Juan Eudes. El día concluyó con el rezo de las completas.
El sábado, la jornada inició temprano con una misa a las 8:00 horas. Luego, los estudiantes participaron en varias sesiones formativas centradas en tres ejes principales: Formación Teológica Fundamental, impartida por el padre Diego López; Formación en Derecho Canónico, a cargo del padre Fabián Castro; y Formación Bíblica, con las Sagradas Escrituras, dirigida por Mons. Gonzalo Bravo Álvarez. El día terminó con una clase de Piedad Popular, dictada por el padre Luis Felipe, quien ha sido parte de este semestre con Religiosidad Popular.
El domingo, el equipo preparó una sesión formativa desde la perspectiva psicológica, a cargo del psicólogo Cristian Guarda, coordinador de la escuela, quien abordó la temática familiar “Mis Vínculos Familiares”. La jornada concluyó con la participación de todos en la misa del mediodía en el Santuario de Teresa de Los Andes.
La Hna. Nelly León, miembro del equipo de la escuela, expresó su satisfacción con el desarrollo del semestre: “Me voy muy contenta por la finalización de este semestre, muy intenso. Vimos un gran compromiso de los estudiantes y de los profesores que impartieron cada clase. Agradezco a ellos, quienes permiten entregar conocimiento y herramientas para que estos futuros diáconos sean luz del mundo en estos tiempos, y fortalezcan su fe. Agradezco de igual forma al padre Gustavo, a Cristian, y al matrimonio de Evelyn y Francisco, nuestro diácono, quienes son parte del equipo por el compromiso y dedicación que le dan a este proceso. En un principio era un hermoso desafío, y hoy vemos que con el tiempo se ha desarrollado con gran satisfacción. Ahora tenemos que evaluar esta jornada como siempre lo hacemos con cada una de las instancias formativas. También hay tareas para cada candidato y su constante formación en cada una de sus comunidades. El tiempo pasa volando, así que hay que prepararse para lo que viene este segundo semestre, que también será intenso”.
Con este retiro, la Escuela del Diaconado Permanente concluye su primer semestre del tercer año de formación, dentro de un programa teológico pastoral de cuatro años.





