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Diócesis de San Felipe

Comunidad Parroquial de la Catedral de San Felipe invita a vivir su tradicional Semana de Villancicos

Con la llegada de diciembre, la ciudad de San Felipe comienza a teñirse de colores, alegría y el gozo propio del Adviento, tiempo de espera esperanzada hacia la Navidad. En este ambiente festivo, la Comunidad Parroquial de la Catedral de San Felipe invita a participar de una nueva edición de su ya tradicional Semana de Villancicos, una celebración que con los años se ha convertido en un verdadero signo de unidad, fe y encuentro para todo el Valle de Aconcagua.

Este 2025, la Semana de Villancicos se desarrollará del 15 al 19 de diciembre, con conciertos abiertos a toda la comunidad. Cada jornada, a las 19:00 horas, un coro distinto ofrecerá su presentación desde el frontis de la Catedral, permitiendo que vecinos, familias, transeúntes y visitantes puedan detenerse un momento y dejarse envolver por el espíritu de la Navidad a través del canto.

El itinerario contempla la participación de los siguientes coros y agrupaciones:

  • Coro Parroquia Espíritu Santo

  • Coro de Pastoral Juvenil – Monaguillos

  • Coro Polifónico

  • Coro de Profesores

  • Coro de Catedral

La coordinadora de pastoral, Sandra Arancibia, expresó su alegría por esta nueva versión del encuentro musical:
“Estamos muy contentos de llevar a cabo una nueva Semana de Villancicos. Es una instancia para empaparse del espíritu navideño y volver al sentido más profundo de la Navidad: compartir, hacer comunión y llenarse de esperanza. Además, realizarlo en el frontis de la Catedral tiene un valor especial; mucha gente al pasar se queda un momento, participa, se detiene entre sus compras y compromisos. Eso nos anima muchísimo. Desde ya agradecemos a todos los coros que este año se han preparado con dedicación para este momento”.

La Parroquia de la Catedral hace extensiva la invitación a todas las personas del Valle de Aconcagua a sumarse, disfrutar y celebrar juntos esta semana que, a través del canto, ayuda a abrir el corazón a la llegada del Niño Dios.

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso publica levantamiento 3D y 360° del Complejo Patrimonial San Francisco de Curimón

En un esfuerzo conjunto por rescatar, preservar y poner en valor uno de los bienes patrimoniales más relevantes del Valle de Aconcagua, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) presentó oficialmente el levantamiento tridimensional y en 360° del Complejo Patrimonial San Francisco de Curimón, un trabajo de alto nivel tecnológico que marca un hito en los procesos de documentación y gestión para la futura restauración del conjunto.

Esta iniciativa surge del compromiso adquirido por el Directorio de la Fundación Franciscana de Curimón, presidido por el obispo de la Diócesis de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien ha impulsado la articulación de esfuerzos institucionales para avanzar hacia la recuperación integral del histórico templo y convento, afectados por el deterioro propio del tiempo y por recientes eventos sísmicos.

El proyecto fue desarrollado por el académico José Requesens, de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte de la PUCV, con el apoyo técnico de la empresa Nexo Studio. Gracias a esta colaboración, se ejecutó un levantamiento tridimensional completo del conjunto, utilizando tecnologías de avanzada que permiten capturar con precisión el estado actual de la edificación.

Un registro histórico para la conservación del patrimonio

El trabajo consideró el uso de cámaras 360°, técnicas de fotogrametría, drones y sistemas de captura terrestre. En total, se reunieron cerca de 80.000 imágenes, planificadas bajo un esquema de superposición exacta para garantizar la fidelidad del modelo resultante. Estas fotografías fueron luego procesadas mediante técnicas especializadas que corrigen distorsiones, ajustan colorimetrías y eliminan errores, permitiendo construir un modelo tridimensional de alta calidad y realismo.

Posteriormente, el equipo aplicó un proceso de retopología, que reduce la complejidad del modelo sin sacrificar datos esenciales, haciéndolo accesible desde plataformas web de manera rápida y fluida. Gracias a esto, la comunidad puede recorrer digitalmente el histórico conjunto desde cualquier dispositivo, acercándose de forma inédita a su valor arquitectónico, histórico y espiritual.

El resultado final puede explorarse en la plataforma interactiva:

➡️ https://www.nexostudio.cl/ComplejoCurimon/

Un bien patrimonial con historia y memoria

El Conjunto Patrimonial San Francisco de Curimón, cuya construcción data entre 1713 y 1727, es parte esencial del origen de San Felipe, fundada en 1740. Monumento Histórico de Chile, ha sido testigo de procesos clave de la historia nacional y alberga el Museo Histórico Colonial de Curimón, custodiando piezas religiosas y culturales de gran relevancia.

Los daños ocasionados por los terremotos de 1965 y 2010 han afectado su uso litúrgico, comunitario y educativo; por ello, los esfuerzos por su restauración integral constituyen una tarea urgente y prioritaria para la Iglesia local, las autoridades culturales y la comunidad.

Un aporte decisivo al futuro del conjunto

El Obispado de San Felipe, a través de su obispo Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, expresó su profunda gratitud a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, al profesor José Requesens y al equipo de Nexo Studio por este trabajo que se convierte en una herramienta fundamental para los procesos de diagnóstico, postulación y gestión de la futura restauración del templo y convento.

“Este levantamiento, señaló el Obispado, no solo permite conocer de manera didáctica y accesible los espacios del conjunto, sino que constituye un paso decisivo para su recuperación. Agradecemos a cada institución y profesional que ha puesto su talento al servicio de la memoria histórica, cultural y espiritual de nuestro territorio”.

El proyecto confirma que la preservación del patrimonio no es solo una tarea técnica, sino también una responsabilidad social y eclesial compartida, que une a universidades, organismos culturales, la Iglesia y la comunidad en un propósito común: proteger y transmitir a las futuras generaciones la riqueza histórica y espiritual de Curimón.

Delegación chilena y diocesana entrega el Logo del Centenario de la Diócesis de San Felipe a la Embajadora de Chile ante la Santa Sede y la Soberana Orden de Malta

Una delegación chilena de la Pastoral Carcelaria se encuentra en Roma para participar del Jubileo de los Presos, que tendrá lugar este 14 de diciembre como parte del Jubileo de la Esperanza 2025. El grupo está integrado por gendarmes, sacerdotes, agentes pastorales y mujeres que fueron privadas de libertad, bajo el liderazgo de Hna. Nelly León, miembro del equipo nacional de la Pastoral Carcelaria de Chile.

En este significativo contexto, representantes de nuestra Diócesis de San Felipe —Marisol Huerta y Jessica Baeza— realizaron un gesto cargado de sentido eclesial y comunitario: la entrega del logo bordado del Centenario Diocesano a Patricia Araya, Embajadora de Chile ante la Santa Sede y la Soberana Orden de Malta.

Este signo, sencillo pero profundamente simbólico, busca hermanar dos caminos jubilares: los 100 años de nuestra diócesis y el Jubileo de la Esperanza que inspira a la Iglesia universal. Es también una expresión de gratitud por la vida, el servicio y el compromiso de la Pastoral Carcelaria en nuestro territorio, especialmente de quienes —de manera silenciosa y perseverante— encarnan cada día el Evangelio del Buen Samaritano y la enseñanza de Jesús:
“Porque tuve hambre y me diste de comer; tuve sed y me diste de beber; estuve preso y me visitaste” (cf. Mateo 25, 35-36).

La entrega del logo no solo reconoce la comunión de nuestra Iglesia local con la misión universal, sino que también recuerda que nuestro Centenario camina al ritmo de la esperanza, acompañando a quienes viven en las periferias más ocultas y dolorosas de la sociedad.

Asimismo, como diócesis enviamos nuestros mejores deseos a toda la delegación presente en Roma, para que esta experiencia jubilar sea profunda, renovadora y fecunda en esperanza, y pedimos al Señor que los acompañe en un buen y seguro retorno a nuestro país, fortalecidos en su misión y alegría de servir.

Cantata a María reunió a la diócesis en una noche de oración y canto junto a María José Bravo

Este sábado 06 de diciembre, en la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y como cierre del Mes de María, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe realizó una  Cantata a María, una cita ya significativa para la vida espiritual de nuestra Iglesia diocesana.

La jornada, desarrollada en el Santuario Santa Teresa de Los Andes en Auco, estuvo marcada por un ambiente profundamente orante y familiar, a pesar de una inusual tarde de lluvia que afectó a gran parte del valle del Aconcagua. Minutos antes del inicio, un corte de energía eléctrica dejó el santuario sin luz, pero lejos de ser un obstáculo, la comunidad encendió velas y la celebración adquirió un tono aún más íntimo y contemplativo.

La voz de María José Bravo acompañó la oración del pueblo fiel

La cantante católica María José Bravo, reconocida por su fuerza interpretativa y su espíritu profundamente espiritual, fue la invitada especial de esta cantata. Llegó acompañada de su esposo y un matrimonio amigo, quienes también colaboraron en este encuentro musical y orante. Su voz guió los momentos de oración, invitando a todos los presentes a contemplar a María como Madre, discípula y guía en el camino de la fe.

Una cantata marcada por los signos de la vocación y el servicio

La Escuela del Diaconado preparó esta jornada con un fuerte sentido simbólico, iluminando su experiencia comunitaria y su camino vocacional. Durante la cantata, se presentaron distintos signos, cada uno acompañado de una vela encendida y una breve reflexión espiritual:

  • La Biblia: símbolo de la Palabra que ilumina la vocación y sostiene el discernimiento.

  • La Cruz: signo del amor entregado y del servicio que todo discípulo está llamado a abrazar.

  • Los anillos matrimoniales: memoria del compromiso, la fidelidad y la vida familiar que sostiene y acompaña la vocación diaconal.

  • Unas flores: expresión del florecer de la gracia en quienes se abren al plan de Dios.

  • Una planta: signo del crecimiento paciente y constante que la formación va obrando en cada candidato.

  • La estola: símbolo del ministerio que se prepara con humildad, disponibilidad y espíritu de servicio.

  • El cíngulo: recuerdo de la pureza de intención y de la entrega sincera al Señor.

  • El rosario: camino de oración diaria que sostiene y anima la vida espiritual.

  • Una chaqueta de “Peregrinos de la Esperanza”: signo del caminar sinodal hacia el Jubileo 2025, en comunión con toda la Iglesia.

Cada uno de estos signos dialogó con los cantos de María José Bravo, configurando un encuentro cargado de sentido y esperanza.

Presencia de nuestro obispo

Hacia el final, se hizo presente Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien venía llegando desde un compromiso en el decanato de Petorca. El obispo compartió un momento con los participantes, agradeció profundamente la presencia de María José Bravo y de su familia, y valoró la organización y el espíritu que animó esta cantata, destacándola como un gesto hermoso de amor a la Madre de Dios.

Al concluir, Mons. Gonzalo impartió su bendición a todos los presentes.

Agradecimientos y espíritu de comunión

La Escuela del Diaconado agradeció la participación de la comunidad diocesana y el apoyo del Santuario Santa Teresa, especialmente en la figura de Omar Olave, coordinador pastoral, quien colaboró para que todo pudiera desarrollarse a pesar de las condiciones climáticas y la falta de energía eléctrica.

La cantata culminó en un ambiente cálido y lleno de gratitud, reflejando el espíritu de una Iglesia que camina unida, iluminada por María y animada por la esperanza.

Santa María celebró con gran fervor su fiesta patronal en honor a la Inmaculada Concepción

Este lunes 8 de diciembre, la Iglesia universal celebró con profunda devoción la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, una de las festividades marianas más queridas por el pueblo creyente. En Chile, esta celebración tiene además un significado especial, pues marca el cierre del Mes de María, iniciado el 8 de noviembre en todo el país.

Si bien numerosas comunidades se congregaron para honrar a la Madre de Jesús, la Parroquia de Santa María, en la comuna del mismo nombre, vivió esta fiesta con un sentimiento particularmente profundo, al tener como patrona precisamente a la Inmaculada Concepción.

Una celebración marcada por la unidad y la participación comunitaria

Este año, la parroquia —a través de un equipo especialmente conformado para la ocasión— organizó una jornada que reunió a todas las comunidades del territorio parroquial. Las celebraciones comenzaron con una procesión que partió desde la plazuela de la Población La Higuera y que fue integrando a distintas comunidades a medida que avanzaba hacia la Plaza de Armas, donde otros grupos se sumaron para continuar juntos rumbo al templo parroquial.

Cada comunidad llevó consigo la imagen de la Virgen o del santo patrono de su capilla, dando un hermoso testimonio de identidad y tradición. El trayecto incluyó también la bendición de diferentes altares preparados por grupos pastorales y familias del sector.

La procesión fue acompañada por el párroco, P. Sergio Barahona, y contó con la presencia de nuestro obispo, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien caminó junto a los fieles y participó activamente en los momentos de oración y bendición.

Misa patronal: una mirada pastoral para tiempos nuevos

A las 20:00 horas se celebró la Eucaristía patronal, presidida por el obispo y con la homilía a cargo del P. Sergio Barahona. En su mensaje, el párroco destacó el Plan Pastoral Parroquial que comenzó a implementarse este año, cuyo eje principal es la centralidad en Cristo. “Y quien mejor que María —expresó— para guiarnos en ese camino; ella es la primera discípula, la que nos conduce con firmeza hacia Dios”.

P. Sergio también subrayó el proceso sinodal que la parroquia está viviendo, donde cada comunidad cuenta con una persona responsable de animar y acompañar su vida pastoral, un desafío importante ante las nuevas realidades eclesiales y la escasez vocacional. “Hoy no buscamos liderazgos que solo quieran aparecer, sino personas que sirvan con humildad, disponibilidad y espíritu fraterno”, agregó.

Una celebración que reunió a toda la comuna

La fiesta patronal contó también con la presencia de autoridades comunales, entre ellas el alcalde de Santa María, Claudio Zurita Ibarra, y los concejales Marisol Ponce y José Grbic, quienes participaron en la procesión y en la misa junto a cientos de fieles.

Al finalizar la celebración, Mons. Gonzalo Bravo agradeció la profunda expresión de fe de la comunidad y el compromiso de quienes hicieron posible esta fiesta que marca, además, el cierre del Mes de María en la comuna.

La jornada concluyó con un compartir fraterno en los jardines del templo parroquial, donde los asistentes celebraron juntos la alegría de honrar a la Madre en este tiempo tan significativo para la vida de la Iglesia.

Comunidad de Artificio celebró la tradicional procesión en honor a la Virgen de la Merced

Este sábado 6 de diciembre, la comunidad de la Capilla Nuestra Señora de la Merced, ubicada en el sector Artificio de Cabildo, paradero 4 y perteneciente a la Parroquia de Petorca, celebró con gran devoción su tradicional procesión en honor a la Virgen de la Merced, una de las expresiones de fe más arraigadas del lugar.

Como cada año, numerosos feligreses caminaron juntos por las calles del sector, junto a bailes religiosos, acompañando la imagen de la Madre de la Merced con cantos, oraciones y signos de gratitud, dando testimonio público de su amor y confianza en la Virgen.

La jornada contó con la presencia de nuestro obispo, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien acompañó a la comunidad durante la procesión y posteriormente presidió la Santa Eucaristía. En su homilía, Mons. Bravo destacó la profunda fe del pueblo sencillo, alentando a “mantener viva la esperanza y la fraternidad que brotan del seguimiento de Cristo y del cariño a la Virgen, especialmente en tiempos de prueba”.

Asimismo, valoró el compromiso de las familias, los equipos pastorales y los servidores de la capilla, quienes cada año preparan con dedicación esta celebración mariana. “Aquí se siente una comunidad que camina unida, que se apoya y que expresa su fe con alegría y respeto”, señaló el obispo durante la celebración.

Esta procesión se realizó en el contexto del cierre del Mes de la Merced, vivido intensamente por las comunidades mercedarias, y en la antesala de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, un tiempo especial para renovar la devoción mariana y la disposición a seguir el ejemplo de María: mujer de fe, escucha y servicio.

La comunidad agradeció la presencia del obispo y la participación de los fieles, reafirmando su deseo de continuar fortaleciendo esta tradición que año a año convoca a familias, jóvenes, adultos mayores y devotos de la Virgen de la Merced, Madre y Protectora del pueblo creyente.

Con retiro espiritual, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe culmina cuatro años de formación

La Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe vivió un hito histórico y profundamente emotivo al concluir, con un retiro espiritual, los cuatro años de formación de sus 23 estudiantes. La jornada se desarrolló entre el 5 y 7 de diciembre en la Casa de Espiritualidad de Auco, marcando el cierre oficial de un proceso formativo iniciado en 2022 y que ha buscado preparar a hombres para el servicio pastoral y comunitario como futuros diáconos permanentes.

El retiro combinó momentos de oración, reflexión comunitaria y formación académica de los estudiantes junto a sus esposas. Durante la jornada del sábado, asistentes participaron de la Cantata a María, un especial momento mariano realizado en el Santuario de Auco y abierto a toda la comunidad diocesana. La presentación, animada por la cantante católica María José Bravo, permitió orar junto a la Virgen en el cierre del Mes de María y en la vigilia de la solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Asimismo, los participantes recibieron sus últimos módulos formativos del semestre, entre ellos: Liderazgo Comunitario y Acompañamiento Personal, Mariología, Liturgia y Homilética, Acompañamiento Comunitario y Servicio a la Caridad II, impartidos por un equipo de especialistas compuesto por el Pbro. Cristóbal Miranda, la Hna. Aurora Calderón, Ps. Cristián Guarda y Marcela Pérez, delegada episcopal de Pastoral Social.

Uno de los momentos más significativos del retiro fue la presencia de Monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, obispo de San Felipe, quien se reunió personalmente con los candidatos, quedando algunos encuentros pendientes por razones de tiempo, y participó de la vida espiritual del grupo.

El domingo por la mañana, en un ambiente de profunda emoción, los 23 estudiantes junto a sus esposas recibieron la carta de respuesta a la admisión al orden del diaconado permanente, respuesta oficial a la solicitud presentada en julio durante un retiro anterior. En su mensaje, Mons. Bravo expresó que ha:

“Admitido oficialmente como candidatos al sagrado orden del diaconado permanente a los 23 estudiantes que han manifestado su deseo de configurarse más estrechamente con Cristo Siervo y cuyo discernimiento humano, espiritual y pastoral ha sido confirmado junto al equipo de la Escuela del Diaconado.”

El obispo agradeció la generosidad de cada candidato y los animó a perseverar en el liderazgo comunitario y en el acompañamiento pastoral, señalando que “la misión es urgente y la Iglesia necesita servidores disponibles y cercanos”.

¿Qué viene ahora para la Escuela del Diaconado?

Tras este paso decisivo, la Escuela informó que los ritos de admisión se realizarán formalmente en marzo de 2026, dando inicio al periodo final previo a la ordenación. Posteriormente, los candidatos recibirán, en tiempos adecuados, los ministerios de lectorado y acolitado, para que —si Dios lo permite— puedan recibir el orden del diaconado permanente a fines de 2026.

Durante este año de transición, el grupo continuará reuniéndose una vez al mes para mantener la vida comunitaria y la formación, contemplando además un retiro en julio de 2026.

Como Iglesia diocesana, miramos con esperanza y gratitud este proceso. Acompañamos con oración al equipo de la Escuela del Diaconado Permanente y a los 23 candidatos que han respondido con generosidad al llamado del Señor. Que la Virgen Santísima los sostenga en este camino de servicio y entrega.

Comunicado oficial — Fallecimiento del presbítero Félix Arévalo Vargas

Con profundo pesar, informamos a la comunidad el fallecimiento del P. Félix Arévalo Vargas, quien partió a la Casa del Padre durante la madrugada de hoy, a los 97 años de edad, tras una extensa y fecunda vida de servicio sacerdotal.

Sus restos están siendo velados en la Parroquia San Felipe Neri, en Villa Alemana.
La Misa por su eterno descanso se celebrará este jueves 04 de diciembre, a las 19:30 horas, en el mismo templo.
Sus funerales se realizarán el viernes 05 de diciembre, en horario que será confirmado oportunamente, y su sepultura será en el Cementerio San Carlos Borromeo de El Belloto.

El P. Félix había cumplido 70 años de ministerio sacerdotal en septiembre de este año. Fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1955, en la Catedral de la Diócesis de San Felipe, desarrollando su ministerio pastoral en las diócesis de San Felipe, Valparaíso y Rancagua, dejando una profunda huella espiritual y humana en cada comunidad donde sirvió.

Invitamos a todo el pueblo de Dios a orar por su descanso eterno, y a pedir al Señor consuelo y fortaleza para su familia, amigos y comunidades que hoy agradecen su vida entregada al Evangelio.

Breve reseña histórica — Presbítero Félix Arévalo Vargas

El P. Félix Arévalo Vargas nació el 25 de noviembre de 1929 en Hijuelas, sexto hijo de una familia de diez hermanos, formada por don Robustiano Arévalo y doña María Vargas. Su hogar fue especialmente bendecido por las vocaciones, ya que su hermana Carmen abrazó la vida religiosa en la Congregación de las Hermanas de la Merced, celebrando sus Bodas de Oro recientemente.

La familia se trasladó a Llay Llay cuando Félix tenía cinco años. Realizó sus estudios en el Instituto Abdón Cifuentes y en el Liceo de Hombres de San Felipe. En 1947, a los 18 años, ingresó al Seminario, formándose en el Seminario Pontificio de Santiago y realizando sus estudios de Teología en la Universidad Católica. Tras ocho años de formación, fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1955, por monseñor Bernardino Berríos Gainza, OFM.

Su ministerio pastoral comenzó en la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes de Papudo, continuando luego en la Parroquia San Antonio de Padua de Putaendo y posteriormente en San Felipe. Entre 1958 y 1962 ejerció como Inspector General del Instituto Abdón Cifuentes y en 1957 fue nombrado Secretario del Obispo diocesano, monseñor Ramón Munita Eyzaguirre.

El 11 de octubre de 1972 fue designado Párroco de la Catedral de San Felipe, servicio que desempeñó durante 20 años. Paralelamente, destacó por su profundo amor al estudio y la formación pastoral, realizando especializaciones en teología pastoral, catequesis y actualización teológica en Chile, Ecuador, Colombia y España.

Con especial preocupación por la formación de agentes pastorales, fundó el Instituto de Formación Cristiana (IFCA) en la Diócesis de San Felipe, llevando cursos básicos y superiores a numerosas parroquias. Asimismo, ejerció diversos servicios diocesanos: Vicario Cooperador, Vicario Episcopal, Vicario General (1983–1992), asesor y miembro de múltiples consejos diocesanos, y Director del Boletín Diocesano Comunión.

Por motivos de salud, en 1992 se trasladó a la Diócesis de Valparaíso, sirviendo como Administrador Parroquial de Los Doce Apóstoles. Más tarde, continuó su misión en la Región de O’Higgins, en la Parroquia Santa Cruz, hasta acogerse a jubilación, ejerciendo posteriormente su ministerio de manera libre en la ciudad de Quilpué.

En cada comunidad donde sirvió, el P. Félix dejó no solo un legado espiritual profundo, sino también una constante preocupación por el cuidado, mantención y mejora de templos y casas parroquiales. Su vida sacerdotal permanece como testimonio de entrega fiel, amor por la Iglesia y servicio generoso al pueblo de Dios.

Oficina de Comunicaciones
Obispado de San Felipe

Municipio de Catemu otorgará Distinción Honorífica al P. Enzo Carrasco Peña

En el marco del 134° aniversario de la comuna de Catemu, el Municipio de Catemu, encabezado por el alcalde Rodrigo Díaz Brito y el Honorable Concejo Municipal, ha resuelto otorgar la Distinción Honorífica al P. Enzo Carrasco Peña, párroco de la comuna, como reconocimiento a su valioso aporte al bien común y a la promoción de una cultura evangelizadora en el territorio.

Desde su llegada como párroco en 2021, el P. Enzo Carrasco ha desarrollado un ministerio marcado por la cercanía pastoral, acompañando con dedicación a comunidades de un extenso territorio mayoritariamente rural, fortaleciendo la vida comunitaria, la fe y el compromiso solidario. Esta presencia cercana y constante es la que hoy motiva este significativo reconocimiento a su labor apostólica.

Como Iglesia diocesana, expresamos nuestra alegría y gratitud por este gesto, que valora el servicio realizado al encuentro de las personas y sus realidades cotidianas. Extendemos al P. Enzo Carrasco nuestras felicitaciones y mejores deseos, pidiendo al Señor que continúe alentando su misión pastoral.

La fecha, lugar y horario de la ceremonia de distinciones serán informados oportunamente a través de los canales oficiales del Municipio de Catemu.

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