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Diócesis de San Felipe

Padre Juan Cortés asume como nuevo párroco de Santa Rosa de Lima en Los Andes

La comunidad parroquial vivió una significativa celebración que marcó el cierre de los cambios pastorales 2026 en la Diócesis de San Felipe.


Este domingo 10 de mayo, la parroquia Santa Rosa de Lima de Los Andes vivió un importante momento para su comunidad con la toma de posesión del padre Juan Cortés como nuevo párroco, celebración que además marcó el cierre del ciclo de cambios pastorales de sacerdotes correspondientes a este año 2026 en la Diócesis de San Felipe.

La Eucaristía congregó a numerosos fieles provenientes de distintas comunidades de la diócesis donde el padre Juan ha desarrollado su ministerio sacerdotal, destacando especialmente la presencia de miembros de la comunidad de Chincolco, quienes llegaron a despedir y acompañar a quien fuera su párroco durante los últimos seis años. Junto a ellos, también participaron activamente laicos y agentes pastorales de la comunidad de Santa Rosa.

La celebración fue presidida por nuestro obispo diocesano, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, acompañado por sacerdotes de los decanatos de Los Andes y Petorca, además de monaguillos de la comunidad parroquial.

Durante la Eucaristía se realizaron los ritos y signos propios de la toma de posesión pastoral. Entre ellos, la lectura del decreto de nombramiento por parte de la canciller de la diócesis, Amparo Cornejo; la profesión de fe y el juramento de fidelidad del nuevo párroco, además de diversos gestos simbólicos que expresan la misión pastoral encomendada, como la entrega de las llaves del templo, la sede presidencial y el sagrario, signos visibles de su responsabilidad en la conducción espiritual de la comunidad.

En su homilía, y a la luz de las lecturas bíblicas del día —centradas en Jesús como el Buen Pastor que conoce y guía a sus ovejas—, el obispo destacó especialmente la sencillez y humildad del padre Juan Cortés, subrayando su disposición generosa para asumir esta nueva misión pastoral. Asimismo, invitó a la comunidad a caminar unida junto a su nuevo párroco, fortaleciendo la fe y el espíritu de comunión eclesial.

Al finalizar la celebración, un representante de la comunidad entregó palabras de bienvenida, expresando la alegría de recibir al nuevo pastor y manifestando la disposición de trabajar juntos en esta nueva etapa parroquial.

Por su parte, el padre Juan Cortés compartió unas sencillas y emotivas palabras, recordando sus orígenes y su vida ligada al campo, lugar donde descubrió y cultivó la vocación sacerdotal que lo ha sostenido por más de 15 años de ministerio. También recordó con emoción que esta comunidad parroquial fue una de las primeras que acompañó en su etapa de seminarista, cuando el padre Hernán Nano Acuña era párroco de Santa Rosa, y que hoy retorna a ella como párroco.

Asimismo, agradeció la confianza depositada por el obispo diocesano y manifestó su disponibilidad para servir y trabajar junto a la comunidad, poniéndose al servicio del Evangelio y de la Iglesia.

De este modo, la Diócesis de San Felipe concluye el proceso de tomas de posesión y cambios pastorales 2026, renovando la oración por todos los sacerdotes que han asumido nuevas misiones pastorales y pidiendo al Señor nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia.

Santa María acogió el Rito de Admisión al Diaconado Permanente

Tres aspirantes fueron reconocidos oficialmente como candidatos a las Sagradas Órdenes en una significativa celebración presidida por el obispo diocesano.


Este sábado 9 de mayo, a las 11:00 horas, la parroquia Santa María fue escenario de una significativa celebración para la Iglesia diocesana, con el desarrollo del Rito de Admisión a las Sagradas Órdenes para aspirantes al diaconado permanente.

La Eucaristía fue presidida por nuestro obispo diocesano, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, acompañado por integrantes de la Escuela del Diaconado Permanente, familiares y miembros de la comunidad parroquial que quisieron acompañar este importante paso vocacional.

En la celebración, los aspirantes José Lazcano, Moisés Herrera y Alexis Maldonado fueron reconocidos oficialmente como candidatos a las Sagradas Órdenes, marcando así un momento significativo dentro de su proceso formativo y discernimiento hacia una futura ordenación diaconal.

Durante su homilía, y a la luz de las lecturas bíblicas del día, el obispo destacó el profundo sentido del rito vivido, explicando que la palabra “admisión” significa precisamente “antes de la misión” o “el inicio para la misión”. En ese contexto, señaló que este paso no solo representa una posible futura ordenación, sino también un llamado concreto a prepararse desde ya para el servicio y la entrega al pueblo de Dios.

Asimismo, enfatizó que la vocación nace y se sostiene desde la Palabra del Señor, invitando a los aspirantes a cimentar su camino en la fe, la disponibilidad y el compromiso con la misión de la Iglesia.

Durante el rito, se realizó la lectura oficial del decreto por parte de la canciller de la diócesis, Amparo Cornejo. Posteriormente, los candidatos fueron presentados ante el obispo por el director de la Escuela del Diaconado Permanente y párroco de Santa María, padre Sergio Barahona, quien destacó el proceso formativo y el compromiso de cada uno de los aspirantes.

Con esta celebración, la Diócesis de San Felipe concretó la segunda jornada de ritos de admisión programados para este tiempo pastoral. Ahora, la Escuela del Diaconado Permanente se prepara para la próxima celebración, que se llevará a cabo el sábado 16 de mayo en La Ligua, donde aspirantes del Decanato de Petorca recibirán también su admisión a las Sagradas Órdenes.

De este modo, la Iglesia diocesana continúa fortaleciendo el camino vocacional y el servicio ministerial, acompañando con esperanza y oración a quienes se preparan para servir al pueblo de Dios.

Delegación Episcopal para las Familias invita a la Peregrinación de Pentecostés en Familia en La Ligua

La actividad reunirá a comunidades del Decanato de Petorca en una jornada de fe, oración y fraternidad para preparar la fiesta de Pentecostés.


Con mucha alegría, la Delegación Episcopal para las Familias de la Diócesis de San Felipe extendió la invitación a todas las comunidades y familias del Decanato de Petorca a participar de la tradicional Peregrinación de Pentecostés en Familia, que este año se realizará en la comuna de La Ligua.

La actividad tendrá lugar el próximo sábado 30 de mayo, comenzando a las 17:00 horas, y culminará con la celebración de la Santa Eucaristía alrededor de las 18:30 horas en el templo parroquial Santo Domingo de Guzmán.

Esta peregrinación busca convertirse en un espacio de encuentro, oración y comunión, donde las familias puedan caminar unidas como Iglesia, preparando el corazón para la venida del Espíritu Santo y renovando la esperanza desde la fe compartida.

Desde la organización destacaron que será una valiosa oportunidad para fortalecer la vida familiar y comunitaria, invitando especialmente a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores a ser parte de esta experiencia espiritual.

Bajo el lema: “Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra”, la jornada espera reunir a familias, amigos y vecinos en un ambiente marcado por la alegría y el sentido de comunidad.

El recorrido de la peregrinación iniciará en Villa Holanda, continuando por calle Portales y la Plaza de Armas de La Ligua, para finalizar en el templo parroquial con la Eucaristía de cierre.

La Delegación Episcopal para las Familias animó a todas las comunidades del decanato a participar activamente de esta gran fiesta de la Iglesia, caminando juntos hacia Pentecostés y abriendo el corazón a los dones del Espíritu Santo.

Rito de Admisión a las Sagradas Órdenes se realizó para aspirantes del Decanato de Los Andes

Cinco aspirantes al diaconado permanente dieron un importante paso en su camino vocacional, en una significativa celebración realizada en la parroquia Santa Rosa.


Este sábado 2 de mayo, a las 11 hrs,  se vivió una jornada especial para la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe, con la celebración del Rito de Admisión a las Sagradas Órdenes para cinco aspirantes del diaconado Permanente del Decanato de Los Andes.

La Eucaristía se llevó a cabo en el templo parroquial de Santa Rosa, en la ciudad de Los Andes, congregando a la comunidad formativa del diaconado, junto a los aspirantes y sus familias, quienes acompañaron este significativo momento en sus procesos vocacionales.

En la celebración, los aspirantes Patricio González, Rolando Fernández, Víctor Arias, Óscar Purihuamán y Héctor Ramos recibieron, de manos de nuestro obispo diocesano, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, la admisión a las Sagradas Órdenes. Este rito constituye un reconocimiento oficial de la Iglesia hacia quienes, tras su proceso de formación, son considerados aptos para continuar su camino hacia el diaconado permanente.

Este paso marca el inicio de una etapa más profunda en su itinerario vocacional, que los conducirá posteriormente a recibir los ministerios del lectorado y acolitado, como preparación para una eventual ordenación.

La celebración fue presidida por el obispo diocesano, acompañado por sacerdotes del decanato y diáconos permanentes, quienes se hicieron presentes para respaldar y acompañar a los aspirantes en este importante momento.

En su homilía, y a la luz de las lecturas del día junto al testimonio de san Atanasio, el obispo destacó que este paso no solo implica una responsabilidad, sino también una vocación que debe vivirse con libertad y plenitud. En ese sentido, invitó a los candidatos a cultivar tres actitudes fundamentales: ser felices, ser santos y ser libres para amar al Señor sin condiciones, como un camino de entrega auténtica.

Durante el rito, los aspirantes fueron presentados por el director de la Escuela del Diaconado Permanente, el padre Sergio Barahona. Posteriormente, tras la homilía, vivieron un gesto significativo al ser revestidos con el alba, acompañados por sus esposas y familiares, signo visible del camino que comienzan hacia una posible ordenación diaconal.

De este modo, la Diócesis de San Felipe da inicio al ciclo de ritos de admisión, los cuales continuarán desarrollándose durante los meses de mayo y junio en distintas comunidades.

La próxima celebración se realizará el sábado 9 de mayo, a las 11:00 horas, en la comunidad de Santa María, donde recibirán este mismo rito los aspirantes José Lazcano, Moisés Herrera y Alexis Maldonado, a quienes se invita desde ya a acompañar con la oración.

Así, la Iglesia diocesana renueva su esperanza en las vocaciones al servicio, fortaleciendo su misión evangelizadora a través de quienes se preparan para servir al pueblo de Dios.

Bendicen imagen restaurada de la Virgen de Lourdes en el Hospital San Juan de Dios de Los Andes

La comunidad hospitalaria vivió un significativo momento de fe con la Eucaristía de bendición de la imagen, impulsada por la Cruzada Cáritas y la pastoral de la salud.


Con gran alegría, el pasado viernes 24 de abril se celebró la Eucaristía de bendición de la imagen restaurada de la Virgen de Lourdes, ubicada en la gruta del Hospital San Juan de Dios de Los Andes, instancia que reunió a voluntarias, funcionarios y agentes pastorales en un ambiente de recogimiento y esperanza.

La celebración se llevó a cabo en la capilla del recinto hospitalario y fue presidida por el padre Sergio Barahona, quien bendijo la imagen tras su proceso de restauración, devolviéndole su valor devocional y espiritual para quienes acuden a este lugar.

Esta iniciativa fue impulsada por la Cruzada Cáritas, grupo de voluntarias que realiza un importante servicio pastoral en el hospital. La restauración se hizo necesaria debido al evidente deterioro que presentaba la imagen producto del paso del tiempo y su exposición a las condiciones climáticas en la gruta donde se encuentra emplazada.

Gracias al compromiso y dedicación de la voluntaria Francis Pimentel, la imagen fue retirada temporalmente de su lugar habitual y trasladada a la capilla del hospital, donde permaneció durante el proceso de restauración. El resultado fue ampliamente valorado por la comunidad, destacando la belleza y el cuidado con que fue recuperada.

Durante su homilía, el padre Sergio Barahona subrayó la importancia del servicio y el valor de contar con espacios y signos visibles de fe dentro del hospital. En ese sentido, destacó que la imagen de la Virgen de Lourdes representa un punto de encuentro espiritual para muchas personas que llegan en momentos de dolor, enfermedad o incertidumbre, ofreciendo consuelo y esperanza a través de la presencia maternal de María.

Por su parte, Leticia Otárola, integrante de la Cruzada Cáritas, expresó su agradecimiento al padre Sergio por presidir la celebración, así como a Francis Pimentel por su generoso trabajo en la restauración. Asimismo, manifestó la alegría del voluntariado por poder contribuir en acciones sencillas, pero profundamente significativas para la vida espiritual del hospital.

Finalmente, también agradeció al Hospital San Juan de Dios de Los Andes por facilitar y mantener espacios de oración, permitiendo que pacientes, familias y funcionarios puedan acercarse a Dios y confiar sus intenciones en medio de las distintas realidades que allí se viven.

De este modo, la bendición de la imagen restaurada de la Virgen de Lourdes se transforma en un signo concreto de fe viva y de esperanza, que continúa acompañando a quienes buscan consuelo y fortaleza en medio de la enfermedad.

Diócesis de San Felipe celebra la ordenación sacerdotal de Nicolás Flores Lazcano

Cerca de 800 fieles participaron en la solemne Eucaristía realizada en la Catedral, en una jornada marcada por la fe, la alegría y la esperanza para la Iglesia diocesana.


Este domingo 3 de mayo, la Diócesis de San Felipe vivió un momento de profunda alegría con la ordenación sacerdotal de Nicolás Ignacio Flores Lazcano, celebrada en el Templo Catedral, que se vio repleto de fieles que llegaron para acompañarlo en este importante paso de su vida vocacional.

La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, y contó con la presencia del obispo auxiliar de Santiago, monseñor Luis Migone Reppeto, quien fuera director espiritual del nuevo sacerdote durante su formación en el Seminario Pontificio Mayor.

Una Iglesia que acompaña y celebra

La celebración reunió a cerca de 800 personas, entre familiares, amigos, comunidades parroquiales donde Nicolás realizó su servicio pastoral, compañeros de seminario —algunos ya sacerdotes y otros en proceso formativo—, además del presbiterio diocesano, diáconos permanentes y un significativo grupo de monaguillos.

Desde el inicio, la celebración fue presentada como un verdadero don para la Iglesia local, destacando el camino vocacional del nuevo presbítero como una respuesta generosa al llamado de Dios, en un proceso de formación que lo ha llevado a configurarse con Cristo, el Buen Pastor.

“Un sacerdocio que nace del amor”

En su homilía, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez subrayó que el ministerio de Nicolás es fruto de la oración de muchas personas que han acompañado su vocación. Asimismo, lo exhortó a vivir su sacerdocio como un verdadero servicio, recordándole que está llamado a ser un “alter Christus”, es decir, otro Cristo en la entrega, en el ministerio y en el misterio de la cruz.

“El sacerdocio es un don y no un oficio”, expresó el obispo, invitándolo a ejercer su ministerio desde el poder del amor y no desde el amor al poder. A la luz del Evangelio —“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”—, lo animó a recorrer un camino de santificación, siendo mediador de la gracia y cercano a las necesidades del pueblo de Dios.

El rito de ordenación

Durante la celebración, Nicolás manifestó públicamente su voluntad de recibir el ministerio sacerdotal, comprometiéndose a servir fielmente a la Iglesia, anunciar el Evangelio y vivir unido a Cristo para la salvación de los hombres. El momento central se vivió con la imposición de manos del obispo y de los sacerdotes presentes, junto a la oración consecratoria, mediante la cual fue constituido presbítero.

Palabras de gratitud y entrega

Al finalizar la Eucaristía, el padre Nicolás dirigió unas emotivas palabras, en las que recorrió su camino vocacional y agradeció a quienes han sido parte de este proceso. Destacó especialmente la oración de las Hermanas Carmelitas de Auco, el acompañamiento de su familia —recordando con cariño a sus abuelos—, y a todos quienes han sostenido su vocación a lo largo del tiempo.

Finalmente, encomendó su ministerio a la oración de la comunidad, pidiendo ser un buen pastor al servicio del pueblo de Dios.

Un cierre fraterno y festivo

Tras la celebración, los asistentes fueron invitados a compartir un fraterno ágape en los jardines de la Catedral, donde se dispuso un escenario con música, generando un ambiente de alegría y encuentro. En este espacio, algunas personas también compartieron palabras en honor al nuevo presbítero, permitiendo prolongar la celebración en un ambiente de comunidad.

Así, la jornada concluyó marcada por la alegría, la gratitud y la esperanza, como signo vivo del compromiso de la Iglesia diocesana con las vocaciones y el servicio al pueblo de Dios.

Padre Juan Carlos Núñez asume como nuevo párroco de Nuestra Señora de la Asunción en Los Andes

La comunidad parroquial celebró con alegría la llegada de su nuevo pastor en una significativa Eucaristía presidida por el obispo diocesano.


La Iglesia de San Felipe vivió, este sábado 2 de mayo, un nuevo momento de especial relevancia en el marco de los cambios pastorales 2026, con la toma de posesión del padre Juan Carlos Núñez como párroco de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, en la ciudad de Los Andes.

La celebración congregó a numerosos fieles provenientes de distintas comunidades de la diócesis, especialmente de aquellas donde el padre Juan Carlos ha desarrollado su ministerio, quienes quisieron acompañarlo en este importante paso pastoral.

La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, junto a sacerdotes diocesanos, diáconos permanentes y monaguillos. Durante la celebración se vivieron los signos propios de la toma de posesión, entre ellos la lectura del decreto de nombramiento por parte de la canciller de la diócesis, Amparo Cornejo, así como la profesión de fe y el juramento de fidelidad del nuevo párroco. Asimismo, se realizaron gestos simbólicos que expresan su misión pastoral, como la entrega de las llaves del templo, la sede presidencial y el sagrario, signos de su responsabilidad en la guía espiritual de la comunidad.

En su homilía, el obispo destacó los 37 años de ministerio sacerdotal del padre Juan Carlos, subrayando el camino recorrido al servicio del pueblo de Dios, marcado por encuentros, alegrías y también momentos de dolor compartidos con las comunidades. A la luz de las lecturas del día, especialmente de la carta de san Pedro, recordó que todos los bautizados forman parte de un “sacerdocio real”, llamado a anunciar las maravillas de Dios.

En este contexto, invitó al nuevo párroco a vivir su ministerio con entrega total, recordando que la comunidad que hoy recibe no le pertenece, sino que es el pueblo de Dios, al cual está llamado a servir con fidelidad y amor pastoral.

Al finalizar la celebración, un representante de la comunidad parroquial dirigió palabras de bienvenida, manifestando la alegría de volver a contar con un párroco y expresando la disposición de caminar juntos en esta nueva etapa.

Asimismo, el obispo agradeció el servicio del padre Martín del Egido, CP, quien se desempeñó como administrador parroquial en el último tiempo, así como la labor del padre Jimmy, quien brindó acompañamiento pastoral a la comunidad en los meses recientes. También destacó la fidelidad del padre Juan Carlos en su ministerio, especialmente en su cercanía con los enfermos y su constante presencia en el hospital, subrayando la importancia de mantener el templo abierto como espacio de encuentro con Dios.

Por su parte, el padre Juan Carlos Núñez, visiblemente emocionado, agradeció el cariño y la compañía de los presentes, así como la confianza del obispo al encomendarle esta nueva misión. Reafirmó su compromiso de continuar anunciando a Jesucristo con fidelidad y entrega, y tuvo palabras especiales para la comunidad de Santa Rosa, donde sirvió como vicario parroquial, y que lo acompañó en este significativo momento.

La jornada concluyó con un fraterno ágape en los jardines del templo parroquial, instancia que permitió compartir en comunidad la alegría de este nuevo comienzo pastoral.

De este modo, la parroquia Nuestra Señora de la Asunción inicia una nueva etapa, marcada por la esperanza y el compromiso de seguir creciendo en la fe junto a su nuevo párroco.

Padre Luis Reynoso asume como nuevo administrador parroquial en Chincolco

La comunidad del Sagrado Corazón de Jesús recibió con alegría al sacerdote en una significativa Eucaristía presidida por el obispo diocesano, en el contexto de los cambios pastorales 2026.


En el marco de la celebración de San José Obrero, el pasado viernes 1 de mayo se vivió un importante momento para la Iglesia diocesana con la toma de posesión del padre Luis Reynoso como nuevo administrador parroquial de la comunidad católica de Chincolco.

La Eucaristía, celebrada en el templo parroquial del Sagrado Corazón de Jesús, congregó a una gran cantidad de fieles que repletaron el lugar, manifestando con su presencia la cercanía y alegría por la llegada del nuevo pastor. A la celebración se sumaron también feligreses provenientes de otras comunidades donde el padre Luis ha servido anteriormente, destacando de manera especial la presencia de miembros de la comunidad de Cabildo.

La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, y concelebrada por diversos sacerdotes que quisieron acompañar este significativo momento, entre ellos el padre Ricardo Gómez, el padre Jimmy Véliz, el padre Juan Cortés —párroco saliente— y el padre Claudio Acevedo López, vicario pastoral de la diócesis.

Durante la celebración se realizaron los ritos propios de la toma de posesión, signos que expresan la misión confiada al nuevo administrador parroquial, quien asume el servicio de guiar, enseñar y santificar al pueblo de Dios en esta comunidad.

En su homilía, y a la luz del Evangelio del día —“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”—, el obispo invitó al padre Luis a reconocer en este nuevo destino un camino de servicio, llamado a llevar el rostro de Cristo a cada rincón de Chincolco. Asimismo, destacó la importancia de mantener el templo abierto como un espacio fundamental para el encuentro con Dios y el sostenimiento espiritual de las personas.

Al finalizar la celebración, un representante de la comunidad dio la bienvenida al nuevo pastor, compartiendo un breve recorrido por la identidad de las distintas comunidades que conforman la parroquia y sus realidades pastorales. En sus palabras, expresó la disposición de caminar juntos, confiados en la gracia de Dios, fortaleciendo la fe y las diversas expresiones de piedad popular, especialmente la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María.

Por su parte, el padre Luis Reynoso, visiblemente emocionado, agradeció la presencia y el cariño de quienes llegaron a acompañarlo en este importante momento. También tuvo palabras de gratitud para su familia —que siguió la celebración a través de la transmisión—, para el obispo por la confianza depositada en él, y para la comunidad de Cabildo, donde ejerció su ministerio dejando una huella significativa.

Finalmente, expresó su disponibilidad para servir como buen pastor, poniéndose al servicio de la Iglesia y de esta nueva comunidad, con el deseo de trabajar juntos por el bien del pueblo de Dios.

De este modo, la comunidad de Chincolco inicia una nueva etapa pastoral, marcada por la esperanza y el compromiso de seguir creciendo en la fe, en comunión con su nuevo administrador parroquial.

Obispado de San Felipe anuncia próxima ordenación diaconal

El Obispado de San Felipe se llena de alegría y esperanza al anunciar la próxima ordenación diaconal del candidato Ricardo Enrique Fernández Alarcón, perteneciente a la comunidad Parroquial Inmaculada Concepción de Santa María, signo de la fidelidad de Dios que sigue llamando y suscitando servidores para su pueblo.

Nuestro obispo diocesano, Gonzalo Bravo Álvarez, junto al Consejo de Órdenes, ha comunicado oficialmente la aceptación de Ricardo al Orden Sagrado del Diaconado Permanente, reconociendo en su camino formativo una respuesta generosa, perseverante y confiada al llamado del Señor.

La celebración de ordenación se realizará el domingo 17 de mayo, a las 16:00 horas, en el Templo Parroquial Inmaculada Concepción de Santa María, instancia a la que se invita cordialmente a toda la comunidad diocesana a participar y a acompañar con su oración este importante paso en la vida de la Iglesia.

El camino vocacional de Ricardo ha estado marcado por la constancia y la esperanza. Tras iniciar su proceso formativo junto a una generación anterior de candidatos, que se ordenaron diáconos en el año 2017, debió interrumpir su etapa final debido a problemas de salud, habiendo recibido en ese momento su admisión, y los ministerios de lectorado y acolitado. Sin embargo, con fe renovada y luego de superar este tiempo de dificultad, retomó su formación en la Escuela del Diaconado Permanente actual, logrando completar satisfactoriamente todo el proceso. El que posteriormente, ha solicitado formalmente su ordenación al obispo diocesano, quien ha acogido esta petición con alegría.

Como parte de la preparación a esta celebración, las proclamas se realizarán los días sábado 2, 9 y 16 de mayo en las respectivas Eucaristías de la comunidad parroquial.

Este acontecimiento es una invitación a toda la comunidad a renovar su fe, a orar por las vocaciones y a agradecer el testimonio de quienes, como Ricardo, responden con generosidad al llamado de Dios al servicio de la Iglesia.

Que el Señor siga bendiciendo a nuestra diócesis con nuevas vocaciones, y que este tiempo sea una oportunidad para crecer en comunión, servicio y esperanza.

Peregrinación Diocesana a Santa Teresa de Los Andes marca el inicio del Año Pastoral 2026 en la Diócesis de San Felipe

En una jornada colmada de fe, alegría y sentido de Iglesia, la Diócesis de San Felipe dio inicio a su Año Pastoral 2026 con la Peregrinación Diocesana a Santa Teresa de Los Andes, una experiencia que reunió a cientos de fieles en torno a la espiritualidad, el encuentro y la comunión.

Esta significativa iniciativa nace como fruto del profundo sentir vivido durante el centenario diocesano, especialmente a partir del recorrido de la imagen de la santa por las 29 parroquias del territorio. Como respuesta a ese gesto, el pueblo de Dios se puso en camino hacia el Santuario, en una peregrinación que busca proyectarse en el tiempo como una tradición anual y punto de partida del caminar pastoral.

La jornada comenzó temprano, cerca de las 09:00 horas, en el Liceo Bicentenario Parroquial Teresa de Los Andes de Rinconada, donde los primeros peregrinos fueron acogidos con desayuno, colaciones y un ambiente festivo preparado por la comunidad educativa. Con el paso de los minutos, cerca de 450 peregrinos —muchos de ellos jóvenes— se reunieron para dar inicio a esta experiencia de fe.

A eso de las 10:10 horas, el obispo diocesano, Gonzalo Bravo Álvarez, dirigió unas palabras de motivación y realizó la bendición de envío, dando así inicio a la peregrinación. En el exterior, equipos de seguridad pública, Carabineros y personal de salud acompañaron el recorrido, resguardando el bienestar de los participantes durante toda la caminata.

En medio de un día soleado, los peregrinos avanzaron con entusiasmo, cuidando el ritmo y la hidratación. Uno de los momentos significativos fue la detención en la ermita de Schoenstatt, espacio de espiritualidad donde se vivió un momento de oración, gratitud y recogimiento, especialmente valorado por los jóvenes que pudieron conocer este lugar.

Cerca de las 12:30 horas, los peregrinos arribaron al Santuario de Auco por un acceso especialmente dispuesto, siendo recibidos con alegría por la comunidad y animados por expresiones musicales, entre ellas la participación de la Sonora Marie Poussepin de Putaendo. Este espacio permitió descansar, compartir y prepararse para continuar la jornada.

Durante la tarde, el santuario ofreció diversos espacios pensados para todas las edades: zonas de picnic familiar, momentos de alabanza —como los animados por el Camino Neocatecumenal—, adoración al Santísimo en la cripta, confesiones al aire libre con sacerdotes de la diócesis, y múltiples instancias de oración y encuentro.

Asimismo, se vivieron actividades recreativas y pastorales: pintacaritas y dinámicas para niños, juegos y espacios de encuentro para adultos organizados por la Delegación de Familia, además de un ambiente festivo que incluyó música y expresiones comunitarias. Andrés Figari, en representación de la delegación, agradeció la participación de las familias y el trabajo de los equipos que hicieron posible la jornada.

A las 14:00 horas, se dio paso a un profundo momento de testimonios, donde el Pbro. Erwin Prieto López y la señora Judith Galleguillos Álvarez compartieron experiencias de vida marcadas por la intercesión de Santa Teresa de Los Andes, generando un ambiente de emoción, fe y esperanza frente a las adversidades.

La jornada culminó con la celebración de la Eucaristía a las 16:00 horas, presidida por el obispo diocesano y concelebrada por sacerdotes de la diócesis, junto al rector del santuario, el Padre Rodrigo Aguirre. En su homilía, el obispo destacó la importancia de caminar juntos como Iglesia, recordando que la peregrinación es signo de una fe en movimiento, llamada a anunciar a Cristo en todos los rincones.

Al finalizar, el vicario pastoral, Claudio Acevedo López, dio inicio oficial al Año Pastoral, invitando a toda la comunidad a continuar el camino bajo el eje de la centralidad en Jesucristo, siendo portadores de esperanza y alegría en cada realidad.

La jornada también contempló un espacio especial para los adultos mayores, organizado por la Pastoral Social Diocesana, que reunió a cerca de 200 personas en el auditorio del santuario. Con actividades adaptadas, momentos de encuentro y participación en el programa general, vivieron una experiencia significativa, valorada por la delegada episcopal, Marcela Pérez, quien agradeció el compromiso de voluntarios y agentes pastorales.

Finalmente, la comisión organizadora quiso expresar su profundo agradecimiento a todos quienes hicieron posible esta jornada. De manera especial, a cada una de las comisiones que prepararon los distintos espacios; al Santuario Teresa de Los Andes, por disponer generosamente de sus instalaciones, personal e implementos; a la Delegación Provincial; a Carabineros de Chile; a la Municipalidad de Rinconada; al CESFAM de Rinconada; al Liceo Bicentenario Parroquial Teresa de Los Andes; al Movimiento Schoenstatt, por la acogida en la ermita; y a tantas personas que, con su servicio, aportes, oración y presencia, contribuyeron al éxito de esta peregrinación.

De este modo, la Diócesis de San Felipe inicia su Año Pastoral 2026 con una expresión concreta de unidad, fe y misión, poniendo su caminar bajo la intercesión de Santa Teresa de Los Andes, en un espíritu de esperanza que busca proyectarse en cada comunidad.

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