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Diócesis de San Felipe

Comunidad de Andacollo se prepara para celebrar con fe y devoción a Nuestra Señora del Rosario

Bajo el lema “Con la Virgen de Andacollo, vamos al encuentro de Jesucristo”, la comunidad parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, en San Felipe, se prepara para vivir su Fiesta Patronal 2026. La novena, celebraciones eucarísticas y tradicionales procesiones marcarán los días de preparación hasta la jornada central del domingo 4 de octubre.


Con profunda devoción mariana, la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Andacollo de San Felipe se prepara para celebrar una nueva Fiesta Patronal, una expresión de fe que cada año congrega a familias, comunidades y devotos para honrar a la Virgen y renovar, junto a ella, su encuentro con Jesucristo.

Este año, la celebración estará acompañada por el lema “Con la Virgen de Andacollo, vamos al encuentro de Jesucristo”, poniendo de relieve el sentido profundamente cristológico de la devoción mariana: María acompaña el caminar del Pueblo de Dios y conduce siempre hacia su Hijo.

La preparación comenzará el viernes 25 de septiembre con el inicio de la tradicional Novena, que se extenderá hasta el sábado 3 de octubre. Cada jornada se desarrollará a partir de las 19:00 horas, ofreciendo a la comunidad un tiempo especial de oración y preparación espiritual para la fiesta.

Uno de los momentos significativos tendrá lugar precisamente en la víspera del día patronal. El sábado 3 de octubre, a las 20:00 horas, se realizará la tradicional Procesión de Noche, expresión de piedad popular que permitirá a las familias y devotos acompañar públicamente a la Virgen y disponer el corazón para la jornada central.

El 4 de octubre, el gran día de la comunidad

La Fiesta Patronal se celebrará el domingo 4 de octubre, con una intensa jornada que comenzará desde temprano. Durante la mañana se celebrarán Eucaristías a las 07:00, 09:00 y 11:00 horas, permitiendo que fieles y peregrinos puedan encontrarse en torno al altar para agradecer, pedir y encomendar sus intenciones a Dios por intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo.

Por la tarde llegará uno de los momentos más esperados de la celebración. A las 15:00 horas comenzará la tradicional procesión, instancia en que la imagen de la Virgen saldrá al encuentro de su pueblo, acompañada por la oración y la devoción de quienes año tras año hacen de esta fiesta una importante manifestación de fe.

La celebración patronal vuelve así a poner de manifiesto la riqueza de la piedad popular, donde la oración, la Eucaristía y el caminar procesional permiten expresar públicamente una devoción que ha sido transmitida entre generaciones y que continúa reuniendo a las familias en torno a María.

La Fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo constituye también una oportunidad para fortalecer la vida comunitaria y renovar la misión evangelizadora de la parroquia, reconociendo en la Virgen a aquella que escucha la Palabra, confía en Dios y acompaña a sus hijos hacia el encuentro con Cristo.

Quienes no puedan participar presencialmente podrán también acompañar parte de esta celebración a través de la transmisión de Radio Encuentro 105.7 FM, medio que permitirá acercar esta tradicional fiesta a los hogares.

Desde la Iglesia de la Diócesis de San Felipe, la invitación queda abierta a las familias, comunidades y devotos para hacerse parte de estos días de oración y, especialmente, de la gran jornada del domingo 4 de octubre.

Andacollo se prepara nuevamente para salir al encuentro de su Madre. Una fiesta para rezar, agradecer y caminar juntos, recordando que de la mano de María siempre vamos al encuentro de Jesucristo.

Curimón se prepara para vivir su centenaria Fiesta de San Francisco de Asís

Una de las expresiones de fe y religiosidad popular más tradicionales del Valle de Aconcagua volverá a reunir a familias, peregrinos y comunidades en Curimón. La celebración de este 2026 tendrá un significado especial al desarrollarse en el Año Jubilar Franciscano, que conmemora los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís.


La comunidad de Curimón ya comenzó a caminar hacia una nueva celebración de su tradicional Fiesta Patronal de San Francisco de Asís, una manifestación de fe profundamente arraigada en la historia del Valle de Aconcagua y que cada año convoca a numerosas familias y peregrinos para encontrarse en torno a la figura del santo de Asís.

Organizada por la Parroquia San Francisco de Curimón, la celebración contempla diversas actividades de oración, encuentro comunitario y religiosidad popular que se extenderán hasta el domingo 4 de octubre, día en que la Iglesia celebra la memoria de San Francisco de Asís y que tendrá lugar la jornada central de esta tradicional fiesta.

Este 2026 la festividad adquirirá además un sentido particularmente significativo al celebrarse en el contexto del Año Jubilar Franciscano, con motivo de los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís (1226-2026). Este marco invita a volver a mirar su testimonio de sencillez, fraternidad, paz, cuidado de la creación y amor por el Evangelio, espiritualidad que durante siglos ha dejado también una profunda huella en Curimón.

La preparación comenzó este domingo 20 de septiembre con la tradicional Misa a la Chilena y el izamiento de la bandera. Posteriormente, entre el 25 de septiembre y el 2 de octubre, la comunidad vivirá la Novena, con el rezo del Rosario y la celebración de la Eucaristía a partir de las 19:30 horas en el Salón Parroquial.

Otro de los momentos significativos tendrá lugar el domingo 27 de septiembre, cuando desde las 13:00 horas se realice la tradicional visita a los sectores, con el recorrido de las andas que comenzará desde el convento. Será una oportunidad para acercar la imagen del santo a las comunidades y continuar preparando el corazón para el día patronal.

La víspera de la fiesta, el sábado 3 de octubre, se realizará a las 19:30 horas la tradicional Farolada al cerro, que evocará el tránsito de San Francisco de Asís y acompañará espiritualmente las horas previas a la gran celebración.

El 4 de octubre Curimón vivirá su gran día

El domingo 4 de octubre la jornada comenzará muy temprano. A las 07:00 horas se celebrará la tradicional Misa de los Trabajadores en el Salón Parroquial, mientras que a las 09:00 horas tendrá lugar la Misa de las Franciscanas Misioneras de María en la Capilla San José.

A las 10:30 horas, en la cima del Cerro San Francisco, se realizará la tradicional bendición de los campos y animales, uno de los signos más característicos de esta festividad y que recuerda la particular relación de la espiritualidad franciscana con la creación y el reconocimiento de ella como don de Dios.

A las 12:00 horas se celebrará la Misa Solemne en el Salón Parroquial, uno de los principales momentos litúrgicos de la jornada. Posteriormente, a las 15:00 horas, la comunidad realizará el saludo al santo y a sus andas en el frontis del convento.

Uno de los momentos más esperados llegará a las 17:00 horas, con la tradicional procesión desde la cima del Cerro San Francisco, expresión de piedad popular que año tras año congrega a peregrinos, familias y devotos que acompañan el descenso del santo entre oración, cantos y signos de profunda devoción.

La celebración continuará a las 19:00 horas con la despedida de las andas y las bendiciones en el frontis del convento, para concluir a las 20:00 horas con el tradicional Cantar a Francisco.

La Fiesta de San Francisco de Curimón constituye mucho más que una sucesión de actividades religiosas. A través de los años se ha convertido en patrimonio vivo de la fe del Valle de Aconcagua, transmitiendo entre generaciones una devoción que une espiritualidad, historia, comunidad y tradiciones populares.

En este especial Año Jubilar Franciscano, Curimón volverá a recibir a quienes lleguen para encontrarse con una tradición centenaria y renovar, desde el testimonio de San Francisco de Asís, el llamado a vivir la fraternidad, la paz, la sencillez y el cuidado de la Casa Común.

Así, mientras se acerca el 4 de octubre, la invitación queda abierta para que las familias y comunidades de nuestra Diócesis de San Felipe puedan hacerse parte de una fiesta que, generación tras generación, continúa manteniendo viva la huella franciscana en el corazón del Valle de Aconcagua.

Petorca camina hacia su gran Fiesta Patronal en honor a Nuestra Señora de la Merced

La comunidad parroquial de Petorca ya comenzó a vivir los días de preparación para su Fiesta Patronal, que tendrá su momento central el próximo domingo 27 de septiembre con la Misa Solemne y la tradicional procesión en honor a Nuestra Señora de la Merced.


Con oración, encuentro comunitario y una profunda devoción mariana, la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Petorca se encuentra viviendo su programa de preparación para una de las celebraciones religiosas más significativas de la comuna y la Diócesis: la fiesta en honor a su patrona, Nuestra Señora de la Merced.

Las actividades comenzaron este sábado 19 de septiembre con una jornada especialmente dedicada a la oración por las familias, con la participación de Cursillistas y la Pastoral Carcelaria. Este domingo 20, en tanto, la comunidad continuó su camino de preparación con la oración por los difuntos, la celebración de la Santa Misa y el tradicional IV Cantar a María, sumando nuevas expresiones de fe a los días previos a la fiesta.

Durante la semana, las distintas jornadas permitirán poner ante el Señor y la Virgen las diversas realidades que forman parte de la vida de Petorca. La comunidad rezará especialmente por la catequesis y los catequistas, los enfermos, la comunidad escolar y las instituciones, además de vivir momentos dedicados a la Eucaristía, la Adoración y las Confesiones.

El sábado 26 tendrá también un marcado carácter de religiosidad popular, con una jornada de oración por los bailes religiosos y el Canto a lo Divino, culminando con esta tradicional expresión de fe a partir de las 21:00 horas.

Petorca se prepara para el gran día de su Patrona

El momento central llegará el domingo 27 de septiembre, Día de Nuestra Madre de la Merced. La celebración comenzará con la Misa Solemne a las 11:00 horas, reuniendo a la comunidad parroquial, familias, peregrinos y devotos para dar gracias y renovar su confianza en la protección maternal de la Virgen.

Posteriormente, a las 14:00 horas, comenzará la Gran Procesión, saliendo desde el pórtico del templo parroquial para recorrer las calles de Petorca. Será uno de los momentos más esperados de la fiesta, cuando la devoción salga nuevamente del templo y el pueblo acompañe públicamente a su Patrona.

Desde la parroquia se ha realizado una invitación especial a las familias, vecinos y comunidades a ser protagonistas de esta celebración, adornando las calles con flores, colores y signos de fe para recibir el paso de la Virgen de la Merced, haciendo de cada hogar y cada sector una expresión del cariño que Petorca profesa a su Madre.

La fiesta patronal constituye cada año una oportunidad para reencontrarse con una devoción profundamente arraigada en la historia y vida de esta comunidad. No se trata solamente de celebrar una fecha, sino de reunir a generaciones de petorquinos en torno a una misma fe, llevando a María sus agradecimientos, necesidades y esperanzas.

El párroco, padre Ricardo Gómez, junto a toda la comunidad pastoral de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, ha invitado a participar activamente de estos días de oración y, de manera especial, de la jornada patronal del domingo 27.

Así, Petorca avanza hacia su gran fiesta. El próximo domingo sus calles volverán a transformarse en caminos de fe para acompañar a Nuestra Señora de la Merced, renovando una tradición que une a la comunidad y mantiene viva su devoción a quien reconocen con cariño como su Madre y Patrona.

Los Andes dio gracias a Dios por Chile con tradicional Misa a la Chilena

La comunidad andina se reunió este domingo 13 de septiembre en la Parroquia Santa Rosa de Lima para vivir la tradicional celebración de Fiestas Patrias, que congregó a autoridades, representantes de instituciones y a numerosos fieles en torno a la fe, las tradiciones y la acción de gracias por la patria.


Con el templo de Santa Rosa de Lima de Los Andes completamente lleno, la comunidad andina vivió este domingo 13 de septiembre la tradicional Misa a la Chilena de Acción de Gracias, una celebración que cada año reúne a la comunidad en el contexto de las Fiestas Patrias para agradecer a Dios por Chile y encomendar su presente y futuro.

La Eucaristía contó con la presencia de autoridades comunales, encabezadas por el alcalde de Los Andes, Manuel Rivera; el delegado presidencial provincial de Los Andes, Ricardo Figueroa Ayala; representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, instituciones públicas y privadas, además de representantes de la Iglesia y numerosos fieles que llegaron hasta el principal templo de la provincia.

La celebración fue presidida por el obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, y concelebrada por el párroco de Santa Rosa de Lima, padre Juan Cortés, y el padre Omar Orellana Manríquez, decano de Los Andes y capellán del Ejército.

La celebración adquirió un carácter especialmente chileno a través de la música y los cantos litúrgicos acompañados por la armonía del folclore nacional, integrando la expresión de nuestra cultura con la celebración de la fe y la acción de gracias a Dios.

En su homilía, el obispo iluminó la celebración a partir de las lecturas correspondientes al XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, cuyo centro estuvo puesto en el llamado al perdón. La primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, invitó a dejar atrás el rencor y a perdonar las ofensas, mientras que el Evangelio presentó la enseñanza de Jesús sobre la necesidad de perdonar “setenta veces siete”.

Desde esta Palabra, Mons. Gonzalo Bravo vinculó el mensaje del Evangelio con la celebración de Fiestas Patrias, invitando a mirar la construcción de Chile también desde la capacidad de perdonar, reconciliarse y buscar el bien común. En un país que celebra su historia y sus tradiciones, señaló la importancia de recordar que la patria no se construye solamente desde los símbolos que la representan, sino también desde las relaciones que sus habitantes son capaces de establecer entre sí.

El llamado al perdón adquirió así una dimensión profundamente comunitaria: reconocer que todos necesitan de la misericordia y que una sociedad puede avanzar cuando sus miembros son capaces de superar divisiones, sanar heridas y volver a encontrarse. El Evangelio recordó que el cristiano no está llamado a llevar una cuenta de las ofensas recibidas, sino a vivir desde la misma misericordia con la que Dios mira a cada persona.

En este sentido, la celebración permitió unir fe, identidad nacional y compromiso con el país, poniendo ante Dios las familias, las comunidades, las autoridades y todos quienes trabajan diariamente por el bienestar de Chile.

Al concluir la Eucaristía, los presentes pudieron disfrutar de algunos pies de cueca, dando paso posteriormente al tradicional desfile militar realizado en el marco de las celebraciones de Fiestas Patrias. De esta manera, la jornada integró la oración, la música, las tradiciones y el encuentro ciudadano en torno a una misma celebración.

Desde la Iglesia de la Diócesis de San Felipe, se agradeció especialmente a la comunidad de Los Andes y a todos quienes participaron de esta tradicional Misa a la Chilena, contribuyendo a que esta celebración siga siendo un espacio donde la comunidad pueda encontrarse y expresar públicamente su gratitud.

En este mes de septiembre, la comunidad andina volvió a poner a Chile ante Dios, confiando su camino a su providencia y a la intercesión de la Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, dando gracias por la patria y renovando el deseo de construir juntos un país donde el encuentro, la solidaridad, el respeto y la fraternidad tengan siempre un lugar.

Obispo bendijo nuevos velatorios en los Cementerios de Santa Rosa y San Esteban

Los espacios estarán desde ahora disponibles para las familias que deban despedir a sus seres queridos, fortaleciendo la misión de los cementerios de ofrecer acogida y acompañamiento en momentos especialmente sensibles.


Este jueves 10 de septiembre, el obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, bendijo los nuevos velatorios de los Cementerios de Santa Rosa y San Esteban, en una sencilla y significativa ceremonia que contó con la presencia del personal de ambos camposantos, además del administrador de Bienes del Obispado de San Felipe, Guillermo Cabrera Cancino, y funcionarios de la administración central de los cementerios.

Con esta bendición, ambos espacios quedaron disponibles para las familias que necesiten contar con un lugar digno y acogedor para realizar la despedida de sus seres queridos antes de su sepultación. La habilitación de estos velatorios busca responder concretamente a una necesidad de muchas familias y fortalecer la disposición de la Iglesia para acompañarlas en momentos de dolor y especial sensibilidad.

Durante la jornada, Mons. Gonzalo Bravo destacó que iniciativas concretas como la apertura de estos espacios representan también una oportunidad de cercanía con las familias, especialmente con aquellas que enfrentan dificultades para disponer de un lugar adecuado donde realizar la última despedida.

El obispo valoró que estos nuevos velatorios permitan ofrecer una alternativa digna, cercana y acogedora, haciendo visible que la misión de la Iglesia también se expresa en estos momentos de duelo, acompañando a las personas y familias con respeto, humanidad y esperanza cristiana.

Obispos llaman a renovar la mirada pastoral ante la migración: Superar los prejuicios y caminar hacia una auténtica interculturalidad

En el contexto de las actividades del Mes del Migrante y a pocas semanas de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, se llevó a cabo este martes 8 de septiembre en la sede principal de ENAC el encuentro “Renovar la mirada: claves pastorales ante la migración hoy”.


La jornada reunió a obispos de la Comisión Pastoral (COP), directores y equipos de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) y Caritas Chile, así como representantes del Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI), la Red Clamor Chile, agentes pastorales y autoridades vinculadas a la gestión migratoria en el país.

El propósito central del acto fue revisitar y proyectar hacia el momento actual el documento pastoral del Comité Permanente de la CECh dado a conocer en mayo de 2024: “Fui forastero y me recibieron (Mt 25,35). Una mirada cristiana a la migración” el que se puede revisar en www.iglesia.cl.

La protección de los más vulnerables y la caridad como compromiso ético
El inicio del encuentro estuvo a cargo del Obispo Cristián Castro Toovey, Secretario General de la CECh y Obispo de Santa María de Los Ángeles; quien abrió la jornada con una oración encomendada a San José y a la Sagrada Familia como signo de quienes debieron huir y vivir la experiencia de peregrinar como migrantes.

En su mensaje de apertura, el Obispo destacó que «la Iglesia en Chile camina en la historia con los dolores y esperanzas de nuestro pueblo» e hizo eco de los llamados magisteriales frente a la paradoja entre el ruido mediático y la convivencia cotidiana. En esa línea, relevó la urgencia de atender el mensaje del Papa León XIV para la próxima Jornada Mundial, centrando prioritariamente la mirada en la dignidad de los niños, niñas y adolescentes migrantes frente a la violencia, la explotación y la separación familiar.

Desafíos estructurales: desmitificar prejuicios y avanzar hacia la interculturalidad
La exposición central fue encabezada por el Obispo de San Marcos de Arica, Moisés Atisha Contreras, Presidente de Cáritas Chile, quien ofreció una lectura profunda sobre la realidad migratoria nacional a partir de los ejes del documento de la CECh en una presentación titulada: “Fui forastero y me recibieron: Una ruta hacia la interculturalidad”.

El Obispo Atisha abordó la paradoja chilena entre la percepción mediática y la experiencia barrial directa, señalando que la inmensa mayoría de las personas migrantes constituyen una fuerza vital honesta y trabajadora que busca construir su proyecto de vida. El obispo analizó nudos críticos actuales, entre ellos, las dificultades de regularización administrativa que sumergen a familias en la informalidad y la precariedad. También la

a necesidad de desmitificar la relación entre migración y criminalidad, enfatizando que nadie delinque por su origen y que las bandas de crimen organizado responden a lógicas transnacionales que no deben confundirse con la condición migratoria.

Finalmente enfrentó la necesidad del paso imprescindible de la simple coexistencia o multiculturalidad estática hacia una interculturalidad dinámica, basada en el enriquecimiento mutuo, el reconocimiento de derechos y deberes, y la cultura del encuentro.

Asimismo, recordó las raíces bíblicas de la fe cristiana -marcada por un ADN de forasteros y por el propio Jesús peregrino y refugiado- y la actualidad de los cuatro verbos del Magisterio del Papa Francisco: acoger, proteger, promover e integrar.

Diálogo con las comunidades: visibilizar lo positivo y derribar el miedo
Tras la ponencia, la Secretaria General Adjunta de la CECh, Valeria López Mancini, animó una ronda de reflexiones y preguntas con los asistentes.

Durante el intercambio, representantes de la sociedad civil y de la Red Clamor plantearon los desafíos para traspasar este mensaje desde la teoría a las decisiones concretas de la sociedad, frente a temores atávicos y barreras burocráticas que angustian a comunidades venezolanas y haitianas. Asimismo, educadores y agentes pastorales advirtieron sobre el impacto del rechazo y el racismo en niños en las escuelas y centros de salud, llamando a utilizar las redes comunitarias para visibilizar los aportes culturales positivos.

Frente a estas inquietudes, Mons. Atisha insistió en la porfía evangélica del diálogo con las autoridades del Estado, llamando a no caer en el desánimo ni en trincheras, e instando a las propias comunidades migrantes a alzar la voz con dignidad para romper el silencio y mostrar su verdadero rostro solidario. Además, destacó iniciativas metodológicas de diálogo como el programa «Con-Vive» impulsado por la Red Clamor.

Un gesto fraterno para Fiestas Patrias: la acogida como primer paso
El cierre de la actividad estuvo en manos del Presidente de la CECh, el Arzobispo de La Serena, René Rebolledo Salinas, quien expresó su gratitud a los organizadores, a las comisiones diocesanas de movilidad humana, al INCAMI y a su delegación por el incansable servicio desplegado durante años.

El Arzobispo Rebolledo subrayó que la actividad comporta un especial desafío: «Nos corresponde retomar este documento, seguir dándolo a conocer y valorar su notable actualidad, de modo que pueda continuar iluminando nuestra reflexión y el compromiso con las hermanas y hermanos migrantes», agregando «que lo más importante será siempre la acogida, la mano tendida y la ayuda oportuna, reconociéndonos todos como miembros de una sola familia y hermanos de camino. Esto adquiere un significado particular en el ámbito eclesial, pues todos somos peregrinos, caminantes hacia la Patria que nos espera, donde nuestro Padre bueno abre sus brazos generosos a sus hijos», recordando el mandato bíblico ineludible de velar por el huérfano, la viuda y el migrante.

De cara a las celebraciones de Fiestas Patrias, el Presidente del Episcopado lanzó una invitación concreta a todas las comunidades y familias: realizar un gesto fraterno que abra la propia mesa a hermanos migrantes para compartir las tradiciones, la cultura y la fe, haciendo viva la palabra evangélica: “Fui forastero y me recibieron”.

Fuente: Comunicaciones CECh
CECh, 08-09-2026

Documentos Adjuntos:

Cabildo volvió a las calles para celebrar con fervor a la Virgen del Carmen

Tras haber sido postergada por las condiciones climáticas, la tradicional fiesta patronal se realizó finalmente entre el 5 y 6 de septiembre y volvió a congregar a miles de personas en torno a una de las expresiones de piedad popular mariana más arraigadas de la Diócesis de San Felipe.


Cabildo volvió a vivir con todo su fervor la tradicional Fiesta de la Virgen del Carmen, una celebración que año tras año convoca a familias, comunidades, bailes religiosos y peregrinos en torno a la Patrona y Reina de Chile. Luego de que las condiciones climáticas obligaran a postergar la festividad prevista originalmente para julio, la comunidad pudo finalmente reencontrarse con su tradición los días 5 y 6 de septiembre, en dos jornadas marcadas por la fe, la devoción y una multitudinaria participación.

La celebración de la Virgen del Carmen constituye para Cabildo mucho más que una fiesta del calendario religioso. Es una expresión de la identidad de un pueblo profundamente mariano, una tradición que ha pasado de generación en generación y que cada año moviliza a sus habitantes, quienes se vuelcan a las calles para acompañar a la Madre del Carmen. Las 13 comunidades que conforman la parroquia se hicieron de una u otra manera parte de esta celebración, que nuevamente transformó el centro de la comuna en un espacio de encuentro, oración y expresión de la piedad popular.

La festividad comenzó el sábado 5 de septiembre con la tradicional Fiesta Chica. A las 14:00 horas se celebró la Eucaristía desde la casa de oración de la señora Zulema, lugar que se ha convertido en un verdadero punto de encuentro y un faro de esta antigua devoción. Desde allí se inició la procesión hacia el templo parroquial, acompañada por los bailes religiosos, que con sus danzas y colores expresaron públicamente su fe y acompañaron el caminar de la imagen de la Virgen del Carmen.

El domingo 6 se vivió la Fiesta Grande, jornada que comenzó desde temprano con la preparación de las calles y de los distintos espacios destinados a recibir a la gran cantidad de personas que participarían de la celebración. El municipio dispuso cortes y medidas de seguridad, mientras Bomberos, Cruz Roja, Carabineros, comerciantes y distintas instituciones colaboraron para que la jornada pudiera desarrollarse con normalidad. Las calles también fueron adornadas por vecinos y comerciantes, dando cuenta de que la festividad involucró a toda la comunidad.

A las 10:30 horas se celebró la Eucaristía solemne en el sector del Orfeón de la Plaza de Cabildo, espacio facilitado con el apoyo de la Municipalidad y que permitió dar a la celebración un carácter especialmente solemne. La Eucaristía fue presidida por el obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, y concelebrada por el párroco de Cabildo, padre Jimmy Veliz, junto a diáconos y candidatos al diaconado de la comunidad.

En su homilía, el obispo agradeció a Dios por la posibilidad de encontrarse nuevamente en Cabildo y por la fe expresada en esta celebración, destacando especialmente la presencia de los bailes religiosos y de quienes mantenían viva esta tradición.

A la luz de las lecturas del XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, Mons. Gonzalo Bravo centró su reflexión en el amor como fundamento de la vida cristiana. La primera lectura, tomada del profeta Ezequiel, presentó la responsabilidad de advertir y acompañar al hermano, mientras que el Evangelio de san Mateo llamó a vivir la corrección fraterna y la presencia de Cristo allí donde la comunidad se reúne en su nombre.

En este contexto, el obispo invitó a recuperar una dimensión del amor que muchas veces se ha dejado de lado: la capacidad de corregir fraternalmente. Advirtió que, en lugar de acercarnos al hermano con cariño para ayudarlo a crecer, muchas veces se opta por la crítica, por hablar a sus espaldas o, como se expresa coloquialmente en Chile, por “pelar”. La corrección cristiana, explicó, no nace del juicio ni de la condena, sino del amor que busca el bien del otro.

“Perdonémonos, corrijámonos, amémonos”, fue el llamado que marcó su reflexión, invitando a que el tono de las relaciones entre los miembros de la comunidad fuera siempre el amor. Finalmente, al recordar las palabras de Jesús —“donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo”—, destacó que Dios se hacía presente también en aquella jornada, en medio de un pueblo que se reunía para caminar junto a la Madre del Señor, quien siempre conduce hacia su Hijo.

Tras la Eucaristía, a las 15:00 horas comenzó la tradicional procesión de la Virgen del Carmen, uno de los momentos más esperados por la comunidad. Más de 14 bailes religiosos, provenientes de distintos puntos de la región e incluso de lugares como Ovalle, se hicieron presentes para acompañar a la imagen de la Virgen en su recorrido por las calles del centro de Cabildo.

La procesión volvió a expresar la fuerza de una piedad popular que no se limita al interior del templo. Familias completas, adultos mayores, jóvenes y niños acompañaron el caminar de la Virgen en una jornada marcada por el colorido de los bailes, la música, las oraciones y los gestos de devoción. Las calles se llenaron de personas que quisieron estar presentes en una tradición que para muchos forma parte de su propia historia familiar y espiritual.

Al concluir el recorrido, Mons. Gonzalo Bravo y el padre Jimmy Veliz realizaron la bendición de cierre. El párroco agradeció la masiva participación de los cabildanos y de quienes llegaron desde otros sectores, así como el trabajo de la comunidad parroquial en la preparación y coordinación de la fiesta. También valoró el apoyo de la Municipalidad, del alcalde, de Carabineros de Chile y de las distintas instituciones que colaboraron con la seguridad, los cortes de calles y el adecuado desarrollo de ambas jornadas.

Para el padre Jimmy, la celebración significó también una especial acción de gracias después de la postergación provocada por las condiciones climáticas. “No podíamos fallar”, expresó, valorando que finalmente se pudiera vivir la fiesta con un clima favorable y con la misma respuesta fervorosa que caracteriza a Cabildo, donde —más allá del frío o del calor— la comunidad responde cada año al llamado de la Virgen.

El párroco destacó además el significado especial que tuvo esta celebración en el contexto del centenario de la coronación de la Virgen del Carmen, período en el que la parroquia de Cabildo se encuentra como templo jubilar, permitiendo a los fieles acceder también a la indulgencia plenaria concedida por la Iglesia con motivo de este tiempo jubilar.

Así, Cabildo volvió a encontrarse con su Madre del Carmen. Una vez más, las calles se transformaron en templo, la danza se convirtió en oración y la multitud en una expresión viva de fe. Una devoción que ha atravesado generaciones y que continúa mostrando que, para este pueblo, la Virgen del Carmen no es solamente una tradición: es parte de su historia, de su identidad y de su manera de vivir la fe.

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