Una de las expresiones de fe y religiosidad popular más tradicionales del Valle de Aconcagua volverá a reunir a familias, peregrinos y comunidades en Curimón. La celebración de este 2026 tendrá un significado especial al desarrollarse en el Año Jubilar Franciscano, que conmemora los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís.
La comunidad de Curimón ya comenzó a caminar hacia una nueva celebración de su tradicional Fiesta Patronal de San Francisco de Asís, una manifestación de fe profundamente arraigada en la historia del Valle de Aconcagua y que cada año convoca a numerosas familias y peregrinos para encontrarse en torno a la figura del santo de Asís.
Organizada por la Parroquia San Francisco de Curimón, la celebración contempla diversas actividades de oración, encuentro comunitario y religiosidad popular que se extenderán hasta el domingo 4 de octubre, día en que la Iglesia celebra la memoria de San Francisco de Asís y que tendrá lugar la jornada central de esta tradicional fiesta.
Este 2026 la festividad adquirirá además un sentido particularmente significativo al celebrarse en el contexto del Año Jubilar Franciscano, con motivo de los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís (1226-2026). Este marco invita a volver a mirar su testimonio de sencillez, fraternidad, paz, cuidado de la creación y amor por el Evangelio, espiritualidad que durante siglos ha dejado también una profunda huella en Curimón.
La preparación comenzó este domingo 20 de septiembre con la tradicional Misa a la Chilena y el izamiento de la bandera. Posteriormente, entre el 25 de septiembre y el 2 de octubre, la comunidad vivirá la Novena, con el rezo del Rosario y la celebración de la Eucaristía a partir de las 19:30 horas en el Salón Parroquial.
Otro de los momentos significativos tendrá lugar el domingo 27 de septiembre, cuando desde las 13:00 horas se realice la tradicional visita a los sectores, con el recorrido de las andas que comenzará desde el convento. Será una oportunidad para acercar la imagen del santo a las comunidades y continuar preparando el corazón para el día patronal.
La víspera de la fiesta, el sábado 3 de octubre, se realizará a las 19:30 horas la tradicional Farolada al cerro, que evocará el tránsito de San Francisco de Asís y acompañará espiritualmente las horas previas a la gran celebración.
El 4 de octubre Curimón vivirá su gran día
El domingo 4 de octubre la jornada comenzará muy temprano. A las 07:00 horas se celebrará la tradicional Misa de los Trabajadores en el Salón Parroquial, mientras que a las 09:00 horas tendrá lugar la Misa de las Franciscanas Misioneras de María en la Capilla San José.
A las 10:30 horas, en la cima del Cerro San Francisco, se realizará la tradicional bendición de los campos y animales, uno de los signos más característicos de esta festividad y que recuerda la particular relación de la espiritualidad franciscana con la creación y el reconocimiento de ella como don de Dios.
A las 12:00 horas se celebrará la Misa Solemne en el Salón Parroquial, uno de los principales momentos litúrgicos de la jornada. Posteriormente, a las 15:00 horas, la comunidad realizará el saludo al santo y a sus andas en el frontis del convento.
Uno de los momentos más esperados llegará a las 17:00 horas, con la tradicional procesión desde la cima del Cerro San Francisco, expresión de piedad popular que año tras año congrega a peregrinos, familias y devotos que acompañan el descenso del santo entre oración, cantos y signos de profunda devoción.
La celebración continuará a las 19:00 horas con la despedida de las andas y las bendiciones en el frontis del convento, para concluir a las 20:00 horas con el tradicional Cantar a Francisco.
La Fiesta de San Francisco de Curimón constituye mucho más que una sucesión de actividades religiosas. A través de los años se ha convertido en patrimonio vivo de la fe del Valle de Aconcagua, transmitiendo entre generaciones una devoción que une espiritualidad, historia, comunidad y tradiciones populares.
En este especial Año Jubilar Franciscano, Curimón volverá a recibir a quienes lleguen para encontrarse con una tradición centenaria y renovar, desde el testimonio de San Francisco de Asís, el llamado a vivir la fraternidad, la paz, la sencillez y el cuidado de la Casa Común.
Así, mientras se acerca el 4 de octubre, la invitación queda abierta para que las familias y comunidades de nuestra Diócesis de San Felipe puedan hacerse parte de una fiesta que, generación tras generación, continúa manteniendo viva la huella franciscana en el corazón del Valle de Aconcagua.
