Diáconos permanentes, junto a sus esposas y familias, se reunieron en la comunidad parroquial de Cabildo para celebrar su vocación de servicio y renovar el compromiso de anunciar el Evangelio. La jornada, marcada por la fraternidad y la gratitud, se desarrolló en el contexto de la fiesta de San Lorenzo, diácono mártir y patrono de los diáconos.
En un ambiente de fraternidad, gratitud y comunión eclesial, la Diócesis de San Felipe celebró este sábado 8 de agosto el Día del Diácono 2026, con una Eucaristía diocesana que reunió a los diáconos permanentes de los distintos decanatos de la Iglesia de Aconcagua y Petorca.
La celebración tuvo lugar a las 11:30 horas en templo parroquial de Cabildo, en el Decanato de Petorca, que después de varios años volvió a ser sede de este encuentro diocesano. La jornada se desarrolló en el contexto de la fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir de la Iglesia, cuya memoria se celebra cada 10 de agosto y quien es reconocido como patrono de los diáconos.
La Eucaristía fue presidida por el padre Francisco Plaza, encargado pastoral de los diáconos permanentes de la Diócesis de San Felipe, y concelebrada junto al padre Jimmy Véliz, párroco de Cabildo, quien junto a la comunidad parroquial acogió con especial cariño esta celebración.
Hasta Cabildo llegaron diáconos permanentes provenientes de los tres decanatos de la diócesis, acompañados por sus esposas y familiares, haciendo de esta jornada no solo una instancia de celebración litúrgica, sino también un espacio para fortalecer los vínculos fraternos y reconocer el servicio que cada uno desarrolla en las distintas comunidades.
El servicio que se vive en familia
Durante su homilía, el padre Francisco destacó especialmente el don del servicio, recordando que el ministerio diaconal no puede comprenderse únicamente como una tarea individual, sino como una vocación que muchas veces es compartida y sostenida por la familia.
En este sentido, valoró especialmente la presencia y el acompañamiento de las esposas y familias de los diáconos, subrayando que quienes reciben el llamado a servir a la Iglesia lo hacen también desde una realidad familiar que se dispone a acompañar, sostener y participar de esta misión.
El sacerdote invitó además a toda la comunidad diocesana a orar por los diáconos, por sus vidas y matrimonios, por sus familias y por su servicio pastoral, teniendo también presentes a aquellos que por distintas circunstancias no pudieron participar de la celebración.
Las intenciones de la Eucaristía estuvieron igualmente dedicadas a los diáconos que ya han partido a la casa del Padre, agradeciendo a Dios por sus vidas, su ministerio y el testimonio que dejaron en las comunidades donde sirvieron.
Cabildo abrió sus puertas a los diáconos
La celebración tuvo además un especial significado para la comunidad de Cabildo, que en estos días vive la fiesta de su patrono, San Lorenzo.
El padre Jimmy Véliz expresó la alegría de la comunidad por recibir a los diáconos de toda la diócesis y destacó el vínculo entre la celebración patronal y el ministerio que ellos desarrollan.
“Para Cabildo recibir a los diáconos es una alegría, porque estamos en un contexto de fiesta donde celebramos justamente a nuestro patrono San Lorenzo, quien es el patrono de los diáconos. Por eso los hemos recibido con mucho cariño y gratitud en estas tierras cabildanas”.
El párroco también valoró la presencia permanente de los diáconos en la misión evangelizadora de la comunidad, especialmente en el acompañamiento de las distintas comunidades.
“Ellos también cuentan con el servicio de nuestras comunidades y apoyan la misión evangelizadora, acompañando a tantas personas. Sin duda, realizan un servicio muy importante, y esperamos que cuando quieran volver, sepan que acá está su casa para lo que necesiten”.
Una jornada de fraternidad y encuentro
La jornada comenzó antes de la Eucaristía, cuando la comunidad parroquial de Cabildo recibió a los diáconos, sus esposas y familiares con un desayuno preparado especialmente para ellos.
Posteriormente a la celebración, los participantes compartieron un almuerzo fraterno y un café, generando un espacio distendido de conversación, encuentro y fraternidad entre hermanos que, desde distintas comunidades y realidades, comparten una misma vocación de servicio a la Iglesia.
Durante la mañana también estuvo presente el obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien quiso acompañar a los diáconos en esta celebración y compartir con ellos parte de esta significativa jornada diocesana.
Al finalizar la Eucaristía, el padre Francisco Plaza expresó su agradecimiento a los diáconos que participaron, a sus familias y, especialmente, al padre Jimmy Véliz y a la comunidad de Cabildo por la acogida brindada.
Así, la celebración del Día del Diácono se convirtió en una oportunidad para dar gracias por el ministerio diaconal, reconocer el servicio que los diáconos realizan en las comunidades y renovar la invitación a toda la Iglesia a acompañarlos con la oración.
En el recuerdo de San Lorenzo, servidor de la Iglesia hasta entregar su propia vida, los diáconos permanentes de la Diócesis de San Felipe renovaron también el sentido profundo de su vocación: servir a Dios y a su pueblo, anunciando el Evangelio y estando cerca de quienes más necesitan una palabra, una presencia y una comunidad que los acompañe.