La delegada episcopal para la Pastoral Social Cáritas San Felipe, Marcela Pérez, participó como invitada en un encuentro del movimiento “Nadie Menos por la Droga”, realizado en el Arzobispado de Santiago. La instancia permitió conocer experiencias de Pastoral de Escucha Barrial y recoger herramientas que puedan aportar al trabajo que la Diócesis de San Felipe viene impulsando frente a las adicciones y otras situaciones de vulnerabilidad.
Continuar fortaleciendo redes, conocer experiencias pastorales y recoger nuevas herramientas para el acompañamiento de personas y familias que enfrentan la realidad de las adicciones fue parte del objetivo de la participación de la Pastoral Social Cáritas San Felipe en el encuentro del movimiento “Nadie Menos por la Droga”, realizado el sábado 26 de septiembre, entre las 10:00 y las 13:00 horas, en dependencias del Arzobispado de Santiago.
En representación de la Diócesis de San Felipe participó Marcela Pérez, delegada episcopal para la Pastoral Social Cáritas San Felipe, quien asistió como invitada con el propósito de continuar su formación y conocer directamente el camino desarrollado por comunidades de Santiago, Lo Espejo, Pudahuel, Macul y La Victoria, donde ya existen experiencias de Pastoral de Escucha Barrial.
Estas iniciativas buscan generar espacios de cercanía en los propios territorios, donde la escucha, la acogida y el acompañamiento comunitario permitan acercarse a personas y familias afectadas por las adicciones y otras situaciones de vulnerabilidad, procurando responder desde una mirada pastoral y desde la dignidad de cada persona.
El encuentro fue acompañado por el padre Benjamín Ossandón, Francisco Carreño y el equipo coordinador del movimiento Nadie Menos por la Droga, iniciativa vinculada a la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de Adicciones (PLAPA).
Para Marcela Pérez, la instancia permitió reconocer el valor de compartir aprendizajes entre comunidades y descubrir experiencias que pueden iluminar los procesos que actualmente se están desarrollando en la realidad diocesana.
“Estos espacios nos permiten encontrarnos con otras comunidades que ya han avanzado en este camino, escuchar sus experiencias y recoger herramientas que pueden ayudarnos a fortalecer nuestro propio trabajo. También nos confirman que frente a una realidad tan compleja como las adicciones necesitamos generar redes, formarnos y, sobre todo, aprender a escuchar y acompañar desde la cercanía y la misericordia”, expresó la delegada.
La participación se suma al camino que la Pastoral Social Cáritas San Felipe viene desarrollando durante este año. El reciente Congreso de la Solidaridad permitió abordar especialmente la prevención del consumo de drogas y dejó importantes desafíos para continuar profundizando esta realidad desde las comunidades.
A ello se suma el Proyecto Camino de Misericordia, experiencia que busca responder desde la escucha, la prevención y el acompañamiento comunitario a situaciones relacionadas con las adicciones, la violencia y la exclusión, poniendo especial atención en las personas y familias que muchas veces viven estas realidades en silencio.
En este sentido, lo conocido durante el encuentro en Santiago representa una oportunidad para seguir enriqueciendo este proceso y discernir de qué manera experiencias como la Pastoral de Escucha Barrial pueden aportar al trabajo pastoral que se desarrolla en los valles de Aconcagua y Petorca.
La Pastoral Social Cáritas San Felipe continúa así avanzando en un desafío que requiere formación, articulación y trabajo en red, pero principalmente una Iglesia capaz de acercarse, escuchar sin juzgar y acompañar con misericordia.
Porque frente a las adicciones, detrás de cada situación existe una persona, una familia y una historia que necesita ser acogida; una realidad ante la cual la comunidad cristiana está llamada a hacerse cercana y ofrecer caminos concretos de esperanza.