Tras el Congreso de la Solidaridad 2026, la Diócesis de San Felipe continuó profundizando en la realidad del consumo de sustancias y sus consecuencias, con una jornada que permitió conocer experiencias concretas de acompañamiento y prevención desarrolladas desde la comunidad de Santa María.
El sábado 29 de agosto, el salón parroquial de Santa María acogió una nueva Jornada de Experiencias, organizada en el marco del trabajo de la Pastoral Social Cáritas San Felipe, que buscó dar continuidad a la reflexión iniciada durante el Congreso de la Solidaridad 2026 en torno a la prevención del consumo de sustancias, especialmente entre niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
La jornada permitió conocer con mayor profundidad el Proyecto Camino de Misericordia, iniciativa que se desarrolla en la comuna de Santa María y que busca acercarse a personas y familias que viven situaciones de adicción, violencia y exclusión social, poniendo en el centro la escucha, la cercanía, la prevención, el acompañamiento comunitario y la reinserción.
El encuentro comenzó con un espacio de bienvenida y oración, para posteriormente presentar el proyecto a través de la experiencia compartida por el diácono José Carrillo y el psicólogo Andrés Segovia, quienes dieron a conocer parte del camino recorrido y los desafíos que implica acompañar estas realidades desde una perspectiva comunitaria y pastoral.
También estuvo presente un equipo de Cáritas Chile, entre quienes asistieron, estuvo Francisco Carreño, que compartió su experiencia de trabajo en los Centros de Escucha Barrial y en el programa “Nadie Menos por la Droga”, generando posteriormente un espacio de diálogo y preguntas junto a los participantes.
Uno de los momentos significativos fue la presentación de “La Virgen de la Esquina”, iniciativa vinculada al trabajo de Cáritas y del programa Nadie Menos por la Droga, que propone a María como signo de esperanza y acompañamiento para quienes viven situaciones de adicción y para sus familias. La propuesta cuenta además con un himno que busca acompañar y visibilizar esta realidad desde la fe.
La jornada concluyó con un espacio de conclusiones, oración y fraternidad. Marcela Pérez, delegada episcopal de la Pastoral Social de la Diócesis de San Felipe, valoró especialmente la experiencia, destacando la acogida del equipo y la profundidad del encuentro, que permitió compartir desde la escucha y la fraternidad.
Asimismo, agradeció al equipo de Cáritas que se hizo presente, junto a la comunidad de Santa María, valorando especialmente su disposición para asumir el desafío de desarrollar esta iniciativa en el territorio.
De esta manera, la Iglesia de la Diócesis de San Felipe continúa buscando caminos concretos para comprender, prevenir y acompañar realidades que afectan a tantas personas y familias, reconociendo que frente al consumo de sustancias y la exclusión social, la respuesta también pasa por una comunidad capaz de escuchar, acoger y caminar junto a quienes más necesitan apoyo y esperanza.