En un ambiente de profunda fe y alegría, este sábado 21 de marzo se conmemoraron los 33 años de la canonización de Teresa de los Andes, primera santa de Chile y figura luminosa de la espiritualidad carmelita.
La celebración tuvo lugar en el Santuario de Auco, donde, a las 12:00 horas, se celebró la Eucaristía central presidida por el padre Rodrigo Aguirre, OCD, rector del santuario. La instancia congregó a un centenar de peregrinos provenientes de distintos lugares, quienes llegaron para dar gracias a Dios por el testimonio de santidad de la joven carmelita.
Durante la celebración, se vivió un especial clima de recogimiento y gratitud, elevando una acción de gracias por estos 33 años desde su canonización, reconociendo en la vida de Teresa un camino de amor, entrega y profunda intimidad con Cristo. Su testimonio, marcado por la sencillez y la alegría del Evangelio, continúa inspirando a jóvenes y adultos a buscar una vida centrada en Dios.
En su reflexión, el padre Aguirre destacó que “Santa Teresa de los Andes nos recuerda que la santidad no es algo lejano, sino una vocación concreta y posible, especialmente cuando se vive con autenticidad el amor a Dios en lo cotidiano”. Asimismo, invitó a los presentes a renovar su compromiso de fe, siguiendo el ejemplo de quien supo responder con generosidad al llamado del Señor en su corta, pero fecunda vida.
La jornada fue también una oportunidad para reencontrarse como Iglesia peregrina, fortaleciendo la devoción a Santa Teresa y renovando la esperanza en medio de los desafíos actuales.
A 33 años de su canonización, Teresa de los Andes sigue siendo un faro de luz para Chile y el mundo, recordándonos que el camino hacia la santidad se construye día a día, con amor, confianza y fidelidad a Dios.













