Con profunda gratitud y espíritu de comunión, este miércoles 04 de marzo se celebró la Eucaristía por el Tercer Aniversario de la Capilla de Adoración Eucarística del Obispado de San Felipe, instancia que reunió a la comunidad de adoradores y adoradoras que, semana a semana, mantienen viva esta obra de oración en el corazón de la Iglesia diocesana.
La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, Gonzalo Bravo Álvarez, quien expresó un profundo agradecimiento a quienes, durante estos tres años, han sostenido con fidelidad este espacio de encuentro con Cristo vivo en la Eucaristía.
En su homilía, el pastor destacó que la adoración no se limita únicamente a centrar la vida en la Eucaristía como sacramento, sino que implica reconocer verdaderamente a Jesús vivo, presente y actuante en medio de su pueblo. Subrayó además el significado especial de que esta capilla se encuentre al interior de la casa del Obispado, un lugar poco habitual para este tipo de encuentros, pero que cada miércoles congrega a un grupo de fieles que se reúnen simplemente para hacer vida el Evangelio, acercarse más al Señor y poner ante Él sus alegrías, vivencias y aflicciones.
“El amor hace grande lo pequeño”, fue una de las ideas centrales compartidas por el obispo, quien valoró que este espacio, sencillo en dimensiones, se engrandece gracias a la comunidad que ora y suplica por las necesidades del mundo. Asimismo, animó a perseverar en esta misión silenciosa pero fecunda para la Iglesia y la sociedad.
La celebración contó con la participación de aproximadamente 40 personas, en su mayoría integrantes de la comunidad de adoración del Obispado. También se hicieron presentes adoradores y adoradoras provenientes de las capillas de adoración de Fátima, Los Andes y Llay Llay, quienes quisieron acompañar este significativo momento de acción de gracias.
Participaron además el administrador de bienes del Obispado, don Guillermo Cabrera; la delegada de Pastoral Social, Marcela Pérez —área bajo cuyo alero se encuentra esta comunidad—; y la coordinadora de la Capilla de Adoración, Nieves Espinoza, quien ha acompañado de cerca el caminar de estos tres años.
Al finalizar la celebración, el obispo diocesano instó a mantener firme esta comunidad y a continuar fortaleciendo esta misión de oración constante por la Iglesia y el mundo. Asimismo, se informó que el primer miércoles posterior a la Pascua de Resurrección se celebrará una nueva Eucaristía, junto a un compartir fraterno, como prolongación de esta acción de gracias por los tres años de vida de la Capilla.
De este modo, la Diócesis de San Felipe reafirma que la adoración eucarística sigue siendo fuente de esperanza, comunión y renovación espiritual para el Pueblo de Dios.












