Con profunda alegría y espíritu de gratitud, la Iglesia diocesana de San Felipe se dispone a cerrar el Año Jubilar de la Esperanza 2025, tiempo de gracia, conversión y renovación espiritual que ha marcado el caminar pastoral de este año, invitando a las comunidades a peregrinar, orar y reavivar la esperanza cristiana.
Este significativo período jubilar concluirá con la clausura de los templos jubilares en los distintos decanatos de la diócesis, mediante celebraciones litúrgicas abiertas a toda la comunidad, que permitirán dar gracias a Dios por los frutos recibidos y encomendar el camino futuro de la Iglesia local.
En el Decanato de San Felipe, el cierre del Año Jubilar se realizará en el Templo Catedral San Felipe Apóstol, el domingo 28 de diciembre a las 12:00 horas, con la celebración de la Santa Eucaristía, en la que la comunidad diocesana se reunirá para sellar este tiempo de gracia en comunión y acción de gracias.
Por su parte, el Decanato de Los Andes vivirá este momento en el Templo Santa Rosa de Lima, el jueves 24 de diciembre a las 19:00 horas, con un espacio de Adoración al Santísimo Sacramento, seguido de la Eucaristía, como signo de contemplación, entrega y esperanza en el Señor que viene.
Asimismo, el Santuario Santa Teresa de Los Andes será escenario de una celebración especial de clausura jubilar, con una Eucaristía a las 12:00 horas, que será presidida por el Nuncio Apostólico en Chile, Mons. Kurian Mathew Vayalunkal, subrayando la comunión de la Iglesia diocesana con la Iglesia universal y el profundo sentido eclesial de este tiempo jubilar.
Finalmente, el Decanato de Petorca cerrará el Año Jubilar en el Templo Santo Domingo de Guzmán de La Ligua, el martes 30 de diciembre a las 18:30 horas, con Adoración al Santísimo Sacramento y posterior Eucaristía, invitando a los fieles a vivir este momento con recogimiento, gratitud y renovación de la fe.
La Diócesis de San Felipe invita a todas las comunidades, movimientos y fieles a participar activamente en estas celebraciones de clausura, como expresión de una Iglesia que ha caminado unida en la esperanza y que, al concluir este Año Jubilar, renueva su compromiso de seguir anunciando a Cristo, fuente de toda esperanza, en medio del mundo.





