En un ambiente de profundo recogimiento, fe y esperanza cristiana, la comunidad diocesana se reunió este martes 18 de noviembre, a las 14:30 horas, en la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Los Andes, para celebrar la Misa de Exequias del Diácono Permanente don Enrique Álvarez González, quien partió a la Casa del Padre el día lunes 17 de noviembre.
La emotiva celebración fue presidida por nuestro obispo, Monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, acompañado de sacerdotes y diáconos permanentes de la Diócesis de San Felipe, quienes, con fraternidad y gratitud, quisieron rendir su último homenaje litúrgico a quien fuera su hermano en el ministerio. También participaron numerosas comunidades del Decanato de Los Andes, dando testimonio del cariño, respeto y reconocimiento hacia la vida y servicio del diácono Enrique.
Durante la Eucaristía, la asamblea elevó su oración por aquel que, con sencillez, entrega y profunda fidelidad, dedicó su vida al servicio del Evangelio y a la atención cercana de las comunidades que acompañó durante tantos años. Fue un momento especialmente conmovedor para su esposa, hijos, nietos, familiares y amigos, quienes, sostenidos por la fe y por el abrazo de la comunidad, encomendaron su alma a la infinita misericordia de Dios.
En medio del dolor, resonó también la esperanza cristiana: la certeza de que el Señor Resucitado abre sus brazos para acoger a quienes han caminado en la caridad, la humildad y la entrega pastoral.
Finalizada la Santa Misa, los restos de don Enrique fueron trasladados al Cementerio Parroquial de San Esteban, donde fue despedido con profundo respeto y oración.
Pedimos al Cristo Buen Pastor que lo reciba en su morada eterna y a la Virgen de la Asunción que lo cubra con su manto de consuelo. Que la paz del Señor fortalezca especialmente a su familia y a todos quienes hoy lloran su partida.
Descansa en la paz de Dios, querido diácono Enrique.
Fuente y Fotografías Gentileza Parroquia San José Obrero Rinconada








