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Diócesis de San Felipe

Fieles de toda la Diócesis de San Felipe celebraron con fe la Solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos

Con gran espíritu de fe y profunda esperanza cristiana, cientos de fieles participaron durante el pasado fin de semana entre el viernes 31 de octubre y el domingo 2 de noviembre en las diversas celebraciones realizadas en el marco de la Solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos, extendidas por toda la Diócesis de San Felipe, que comprende las provincias de San Felipe, Los Andes y Petorca.

Desde los distintos campos santos del territorio diocesano se vivió una jornada de oración, recogimiento y encuentro con la memoria de quienes ya han partido a la Casa del Padre. Numerosas comunidades parroquiales organizaron celebraciones eucarísticas, momentos de oración y bendiciones de sepulturas, acompañando a las familias que acudieron a los cementerios a visitar a sus seres queridos.

En cada rincón de la diócesis se hizo visible la fe viva de nuestro pueblo, que con flores, velas y plegarias recordó a sus difuntos, reafirmando la esperanza en la vida eterna y en la resurrección prometida por Cristo. “Venimos a agradecer y a rezar por quienes amamos, pero también a renovar la esperanza de que la muerte no es el final, sino el paso hacia la plenitud del amor de Dios”, señalaron algunos fieles en las celebraciones.

Asimismo, varias parroquias y comunidades realizaron durante el fin de semana diversas iniciativas pastorales para acompañar este tiempo litúrgico. En la tarde del viernes 31 de octubre, algunas comunidades llevaron adelante la “Fiesta de la Luz” o “Holywins”, actividad especialmente pensada para los niños, con el fin de ofrecer una mirada cristiana y alegre frente a las celebraciones de Halloween. Vestidos de santos y ángeles, los más pequeños participaron de oraciones, cantos, juegos y reflexiones sobre la santidad como vocación universal.

Por otro lado, en signo de adoración y súplica, varias capillas y parroquias —entre ellas la Parroquia Catedral de San Felipe y las Capillas de Adoración Eucarística Perpetua mantuvieron espacios de oración continua durante 24 horas, ofreciendo su plegaria por las almas de los fieles difuntos y por la conversión de todos los corazones.

De esta manera, la Iglesia diocesana vivió con profundo sentido espiritual estos días santos, poniendo en el centro la esperanza cristiana que nace del Evangelio. Como recordó el Santo Padre Francisco, “la santidad no es un privilegio de unos pocos, sino el camino de todos los bautizados, un llamado a vivir el amor en lo cotidiano, confiados en la misericordia de Dios”.

Con gratitud y fe, la Diócesis de San Felipe continúa su peregrinar en este Año Jubilar de la Esperanza, animada por la comunión y el testimonio de tantos hombres y mujeres que ya gozan de la presencia del Señor, y por el compromiso de quienes, en esta tierra, siguen caminando con la mirada puesta en la vida eterna.

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