Con profunda gratitud y espíritu de comunión, la Diócesis de San Felipe celebró el quinto aniversario episcopal de Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, su pastor diocesano. La conmemoración tuvo lugar el domingo 17 de agosto a las 16:00 horas en la Catedral de San Felipe, donde sacerdotes, diáconos, religiosas, agentes pastorales y fieles provenientes de todas las comunidades parroquiales se reunieron para vivir una eucaristía marcada por la fe, la cercanía y el cariño hacia su obispo.
Mons. Gonzalo Bravo fue nombrado obispo por el Papa Francisco el 26 de mayo de 2020 y recibió la ordenación episcopal el 15 de agosto de ese mismo año en el Santuario de Santa Teresa de Los Andes, de manos del Nuncio Apostólico Alberto Ortega. Desde entonces, su ministerio ha estado profundamente vinculado a la promoción de la esperanza, el impulso de las comunidades y la cercanía con los más necesitados.
Una celebración de fe y gratitud
Durante la misa, las comunidades parroquiales participaron activamente en el ofertorio, presentando mercadería que será destinada a las acciones sociales que el obispo lidera en la diócesis, gesto concreto de solidaridad y compromiso cristiano. Este signo recordó que la celebración del ministerio episcopal también es ocasión para renovar el servicio al prójimo, especialmente a quienes más lo requieren.
En su homilía, Mons. Gonzalo expresó su emoción y gratitud, compartiendo estas palabras:
“Quiero darle gracias al Señor por esta vocación, por vuestra presencia. He visto caras, rostros, que son de distintas comunidades, me encanta que sea así. Muchas gracias por estar, por venir, por acompañar, por no ser solamente un conjunto de presbíteros, sino por trabajar para ser presbiterio, que podamos caminar en las cosas de Dios y servir a su pueblo.”
Un gesto de cariño y cercanía
Al finalizar la eucaristía, el Vicario General, padre Fabián Castro, tomó la palabra en representación del clero, agradeciendo la entrega y servicio del obispo. Y encomendó el ministerio episcopal de Mons. Bravo a la virgen del Carmen bajo su intercesión.
Como gesto de fraternidad, el padre Fabián entregó un regalo en nombre del presbiterio: una cruz Pectoral. El momento se volvió alegre y cercano cuando Mons. Bravo mostró la cruz y sacerdotes le ayudaron a colocarla en su vestimenta liturgica, y mostrar a la asamblea, despertando aplausos entre los presentes.
Un encuentro comunitario
Tras la celebración, la comunidad se reunió en los jardines de la catedral para compartir un ágape fraterno, ocasión en la que Mons. Gonzalo reiteró sus agradecimientos por la compañía de tantos fieles, especialmente de aquellos que viajaron desde los lugares más apartados de la diócesis. Este espacio de encuentro permitió reforzar los lazos de comunión eclesial y expresar el cariño hacia quien, desde hace cinco años, anima la vida de fe en la diócesis de Aconcagua.
Cinco años de servicio pastoral
A lo largo de este quinquenio, Mons. Gonzalo Bravo ha impulsado con fuerza una Iglesia sinodal, cercana y esperanzada, acompañando procesos comunitarios, animando la pastoral social y fortaleciendo el caminar conjunto de parroquias, colegios y movimientos eclesiales. Su ministerio ha estado marcado por la búsqueda de comunión y por el compromiso con las vocaciones, la juventud y los más pobres.
La celebración del quinto aniversario episcopal fue, en definitiva, un acto de fe, gratitud y esperanza, donde toda la diócesis renovó su compromiso de caminar unida junto a su pastor, confiando en la guía del Espíritu Santo y bajo la protección de Santa Teresa de Los Andes y San Felipe Apóstol, patrono de la diócesis.

















