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Diócesis de San Felipe

Santa Marta mantiene viva una tradición centenaria en honor a la Virgen del Carmen

En la comuna de La Ligua, en pleno corazón del Valle de Longotoma, se encuentra la localidad de Santa Marta, un lugar donde la fe, la historia y las tradiciones se entrelazan con fuerza desde hace más de un siglo. Cada año, durante el mes de julio, esta comunidad campesina celebra con profundo fervor a la Virgen del Carmen, patrona de Chile, en una emotiva procesión que se ha transformado en legado vivo y testimonio de fe popular.

Esta tradición, que data de 1863, ha sido traspasada de generación en generación, conservando intacto el espíritu de devoción que la caracteriza. Más de cuatro generaciones de “chinos”, como se denomina a quienes acompañan a la Virgen con danzas y plegarias, han mantenido esta práctica religiosa que recorre todo el Valle de Longotoma y que culmina con el retorno de la Virgen a su tierra, Santa Marta, precisamente el día que lleva su nombre.

Con cantos, rezos, vestimentas típicas y una profunda espiritualidad campesina, la comunidad celebra este día como un acto de consagración, agradecimiento y renovación de la fe, recordando que la Virgen camina con su pueblo, intercede por él y permanece en medio de sus hijos e hijas más humildes.

Este año, la jornada fue acompañada por nuestro obispo diocesano, Monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, quien compartió con la comunidad y presidió una Eucaristía cargada de símbolos y emociones. En sus palabras, expresó:

“Dar gracias a Dios por este día en que consagramos como país nuestras vidas a la Virgen del Carmen, y vivirlo en este ambiente de fiesta desde Santa Marta, donde se vive con profundo fervor esta devoción que por cientos de años es una tradición, no es más que un signo de Dios y de lo que representa nuestra piedad popular.”

La presencia del Obispo fue también un gesto de cercanía pastoral, de comunión con el pueblo sencillo que sostiene la fe desde lo cotidiano. Como Iglesia Diocesana, reconocemos en expresiones como esta una riqueza inmensa que no solo mantiene vivas nuestras raíces culturales y religiosas, sino que manifiesta la experiencia concreta del Evangelio en la vida de las comunidades rurales.

Celebrar a la Virgen del Carmen en Santa Marta no es simplemente repetir una costumbre: es afirmar con alegría que Dios camina con su pueblo; es ver en cada “chino”, en cada paso, en cada canto, una oración que se eleva al cielo desde la tierra fecunda del Valle.

Porque la piedad popular es también Evangelio vivo, camino de encuentro con Dios y expresión auténtica del alma de nuestro pueblo.

Fuente: Comunidad de Santa Marta

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