Una fraterna y emotiva noticia ha recibido nuestra Diócesis de San Felipe de Aconcagua, al ser notificada oficialmente de que será reconocida como “Institución Destacada” por la Ilustre Municipalidad de Los Andes, en el marco de la celebración de su 234° aniversario de fundación, que se conmemora este 31 de julio.
Como cada año, el alcalde Manuel Rivera y el Honorable Concejo Municipal distinguen a personas e instituciones que, con su trabajo, han contribuido significativamente al desarrollo humano, social y cultural de la comuna. Este 2025, la distinción institucional ha sido conferida con gratitud a la Iglesia Diocesana, reconociendo su presencia activa y cercana en los valles de Aconcagua y Petorca, y particularmente en la ciudad de Los Andes, a través de su labor espiritual, social y solidaria.
Según expresó el alcalde Rivera, este reconocimiento se enmarca también en el Centenario de la Diócesis de San Felipe, que se celebrará el próximo 18 de octubre, valorando así “la abnegada entrega de tantos hombres y mujeres que, desde su fe, se han puesto al servicio de los demás en tiempos de alegría, dificultad o esperanza”.
Asimismo, en la categoría “Andino Destacado en Solidaridad”, será reconocido el Padre Omar Orellana Manríquez, sacerdote de nuestra diócesis que lleva más de seis años de servicio pastoral en la ciudad, destacando también como capellán del Regimiento Reforzado N°3 Yungay. Su cercanía, testimonio de fe y entrega silenciosa al servicio de quienes más lo necesitan, han dejado huella profunda en la comunidad andina.
La ceremonia oficial de distinciones se realizará el miércoles 23 de julio, a las 18:30 Hrs, en el gimnasio del Colegio María Auxiliadora de Los Andes. Se espera que en representación de nuestra Iglesia particular, participe nuestro obispo diocesano, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, acompañando este significativo momento junto al padre Omar Orellana Manríquez quien tambien será destacado en compañía de la comunidad local.
Nos unimos en acción de gracias por estos reconocimientos que, más allá de los méritos humanos, son signos del paso de Dios en medio de su pueblo. Que este gesto inspire a seguir construyendo una Iglesia viva, servidora y solidaria en el corazón del Aconcagua.