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Diócesis de San Felipe

Celebración del Día de la Vida Consagrada en la Solemnidad de la Asunción de María

El jueves 15 de agosto, la Diócesis de San Felipe celebró una emotiva jornada en honor al Día de la Vida Consagrada, coincidiendo con la solemnidad de la Asunción de María. Esta festividad tiene un significado especial, pues no solo conmemora la gloriosa partida de la Virgen María y su asunción corporal al cielo, sino que también reconoce y valora la labor apostólica, misionera, pastoral y social que realizan los religiosos y religiosas en todo el país.

La jornada comenzó con un retiro espiritual en la mañana, en el que participaron consagrados de diversas congregaciones presentes en la diócesis. Este momento de recogimiento y oración culminó con una eucaristía a las 12:00 hrs. en el Templo Catedral de San Felipe, presidida por el obispo Gonzalo Bravo Álvarez y concelebrada por el padre Fabián Castro Marchant, vicario general de la Diócesis de San Felipe y el padre Benjamín Donoso SJ. A la celebración asistieron representantes de las 18 congregaciones religiosas que sirven en la diócesis, reflejando su compromiso y dedicación a la vida de fe.

Durante su homilía, el obispo Gonzalo Bravo destacó el inmenso valor de la vida consagrada y el testimonio que los religiosos y religiosas ofrecen a la comunidad. “Darle gracias al Señor por la vida consagrada es darle gracias a Dios por su elección hacia nosotros. Todos somos consagrados para Él desde el bautismo, marcados por la unción de Cristo. En la vida religiosa, los votos de pobreza, castidad y obediencia no son simplemente joyas, sino lo más preciado, porque a través de nuestra fragilidad humana, estos votos nos recuerdan que el Reino es de Dios”, expresó el obispo. También enfatizó la necesidad de inclinarse ante el Señor, rechazando los falsos ídolos de la modernidad, como las redes sociales y el bienestar material, y entregando todo al servicio de Dios.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el gesto simbólico de los consagrados, quienes colocaron corazones con el nombre de sus congregaciones en un mapa de la diócesis, representando su amor y dedicación al servicio en esta región.

Al finalizar la eucaristía, la Hermana Francisca Ponce, Religiosa del Buen Pastor y presidenta de Conferre en la Diócesis de San Felipe, dedicó unas sentidas palabras en este día. Expresó su gratitud hacia quienes pudieron participar en la eucaristía y pidió por aquellos que no pudieron estar presentes. “Quiero pedirles que sigan orando por las vocaciones, para que más hermanos y hermanas sigan los pasos de Jesús en esta vida a la que el Señor nos llama. Vale la pena ser religiosa o religioso, vale la pena seguir a Jesús de esta forma, entregarse enteramente a Él en el servicio a las personas que más lo necesitan, para darlo a conocer y entregarlo con nuestra vida”, concluyó.

La jornada dejó un profundo sentido de gratitud y unión entre los presentes, reafirmando la importancia de la vida consagrada y su papel esencial en la misión de la Iglesia.

Fuente Área de Comunicaciones Obispado de San Felipe

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