Este domingo 13 de agosto y con presencia de comunidades católicas de todos los puntos de nuestra Diócesis, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas presentes, se desarrolló la eucaristía de acción de gracias por el tercer aniversario de nuestro Obispo Gonzalo Bravo Álvarez.
Tres años han pasado desde que un 15 de agosto de 2020, desde el Santuario de Auco, se llevara a cabo la Ordenación Episcopal de nuestro actual obispo diocesano Gonzalo Bravo Álvarez, ordenado por el Nuncio Apostólico Mons. Alberto Ortega. Este hecho que significó no solo el inicio ministerial para Mons. Bravo, también fue un hecho de alegría para esta iglesia de Aconcagua y Petorca, que luego de dos años bajo la administración apostólica de Pbro. Jaime Ortiz, volvía a tener sede episcopal.
Como un hombre cercano, y servidor de su pueblo en aquel entonces en su comunidad parroquial La Matriz en pleno corazón del barrio Puerto, en Valparaíso, su lugar de origen, padre Gonzalo desde sus inicios y poco antes de su ordenación y posterior a su nombramiento por su Santidad Papa Francisco el 26 de mayo de 2020, comenzó a visitar la diócesis para acercarse a la realidad de los valles de Aconcagua y Petorca, sello de su carisma que hasta hoy lo han llevado a ser reconocido como un hombre, sencillo, humilde y cercano, no solo con quienes lo rodean, más bien con el pueblo peregrino de una Diócesis que durante la jornada de este domingo 13 de agosto llegó para celebrar junto a él su tercer año como obispo y titular de San Felipe de Aconcagua.
La eucaristía, que en este año fue dos días antes a lo que fue el día de su ordenación episcopal, se llevó a cabo desde el templo Catedral de San Felipe, acompañaron todas las comunidades parroquiales, religiosas y religiosos, diáconos permanentes y sacerdotes, haciendo de este momento una verdadera fiesta comunitaria y sacramental de acción de gracias por la vida y ministerio de Mons. Bravo.
Como es una tradición, dentro de los momentos destacables fue en la parte del ofertorio, en la que cada comunidad parroquial entrega una caja de mercadería en ofrenda para que esta sea destinada a alguna obra de caridad en la que nuestro obispo designa, gesto que también se enmarca en este mes de la solidaridad.
En su homilía, padre Gonzalo expresó su gratitud a toda la comunidad, resaltando la importancia de este momento, “…no como una fiesta personal hacía su persona, sino más bien, compartir la alegría de servir a un pueblo que se encuentra y hace comunidad…”. Siendo esto último el centro de lo que en esta ocasión celebramos.
Luego al finalizar la eucaristía los presentes, fueron invitados a compartir un ágape fraterno desde el Colegio Verdruna de San Felipe, establecimiento que se encuentro solo a metros del Templo Catedral, donde se dio un momento de distención en que los invitados pudieron saludar a nuestro pastor diocesano.
Fuente Área de Comunicaciones Diócesis de San Felipe
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