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Diócesis de San Felipe

El Papa pide rezar en julio por la construcción del diálogo y la amistad social

El Santo Padre, a través de El Video del Papa, centra su mirada en el diálogo como “camino para mirar la realidad de una manera nueva, para vivir con pasión los desafíos de la construcción del bien común” y pide frenar la polarización que nos divide. Por ello, invita a rezar para que en nuestras sociedades ya “no queden espacios de enemistad y de guerra”.


Ha sido publicado El Video del Papa con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En este mes de julio, el Santo Padre hace un llamado a convertirnos en “arquitectos del diálogo” y en “arquitectos de la amistad” para solucionar los conflictos y las causas de divisiones que existen en la sociedad y entre las personas.

“Solo a través del diálogo es posible huir de las polarizaciones constantes y de la enemistad social que destruye tantas relaciones”, afirma el Pontífice.

En este contexto, Francisco pide rezar para construir el bien común con hombres y mujeres que se tienden la mano el uno al otro, y en especial, siempre del lado de los más pobres y vulnerables.

Dialogar en un mundo polarizado
Aunque en general se puede decir que, a nivel mundial, el número de muertes en guerras viene disminuyendo desde 1946, los conflictos y la violencia a nivel de sociedad siguen más vigentes que nunca. Y aunque a veces no se manifieste de formas físicas, se puede observar una polarización creciente que llega a contaminar muchas relaciones.

Ya lo advertía el Papa en el 2016: “Vemos, por ejemplo, cómo rápidamente el que está a nuestro lado ya no sólo posee el estado de desconocido o inmigrante o refugiado, sino que se convierte en una amenaza; posee el estado de enemigo”. Desde entonces el Pontífice veía con preocupación cómo la polarización y la enemistad era también un “virus” que invadía nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar.

En el mundo de hoy, destaca Francisco, “una parte de la política, la sociedad y los medios se empeñan en crear enemigos para derrotarlos en un juego de poder”. Por eso, hace falta “construir la amistad social tan necesaria para la buena convivencia”, una amistad que nos puede servir como puente para seguir creando una cultura del encuentro, que nos acerca, sobre todo, hacia los que están en las periferias, lo más pobres y vulnerables.

Dialogar para construir el bien común
En su última encíclica, Fratelli tutti (2020), el Papa dedicó el capítulo sexto al “Diálogo y amistad social”: “El auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o intereses legítimos” (FT 203). En su intención de julio refuerza esta idea reivindicando el diálogo como la gran oportunidad “para mirar la realidad de una manera nueva, para vivir con pasión los desafíos de la construcción del bien común”.

Tender al diálogo significa romper con la lógica de la polarización para dar lugar al respeto, sin querer destruir al otro. En las diferencias puede haber riqueza, pero si no hay diálogo podemos dejar que se transformen en hostilidad, amenaza y violencia. “Venimos de tierras lejanas, tenemos diferentes costumbres, color de piel, idiomas y condición social; pensamos distinto e incluso celebramos la fe con ritos diversos. Y nada de esto nos hace enemigos, al contrario, es una de nuestras mayores riquezas”, dijo también Francisco hace unos años.

Hombres y mujeres arquitectos de diálogo y de amistad
En este contexto, el padre Frédéric Fornos,SJ, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, observó que esta intención pone de relieve el énfasis del Santo Padre en que “podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad” (FT8):

“El diálogo, el auténtico diálogo que no cae en monólogos paralelos, tiene que ser nuestra primera opción para solucionar los conflictos sociales, económicos y políticos. Todos los estudios académicos internacionales enseñan que la polarización ha crecido mucho en los últimos años, hasta en las democracias más firmes. Por eso, ser arquitectos de amistad y de reconciliación – lo que Francisco nos pide – es aún más urgente en el mundo de hoy, donde – como recordó Benedicto XVI en su carta encíclica Caritas in veritate – la sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos. Esto no depende de nuestras únicas fuerzas por eso es necesario rezar por esta intención. Pedimos a Jesucristo ayudarnos en este camino, Él es el camino para la verdadera amistad social”.

 

 


Fuente: Vatican News
Vaticano, 30-06-2021

 

 

Mensaje de Francisco para la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores

En el mensaje para la primera Jornada que se celebra el 25 de julio, Francisco subraya que la vocación de la Tercera edad es “custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los pequeños”


 

“Incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia, el Señor sigue enviando ángeles para consolar nuestra soledad y repetirnos: ‘Yo estoy contigo todos los días’:

“Esto te lo dice a ti, me lo dice a mí, a todos. Este es el sentido de esta Jornada que he querido celebrar por primera vez precisamente este año, después de un largo aislamiento y una reanudación todavía lenta de la vida social. ¡Que cada abuelo, cada anciano, cada abuela, cada persona mayor – sobre todo los que están más solos— reciba la visita de un ángel!”

Lo afirma el Papa al dirigirse a los abuelos y ancianos del mundo en su mensaje para esta primera Jornada Mundial dedicada a todos ellos, que se celebra el 25 de julio. El Santo Padre lo dice también en su mensaje de vídeo.

El sueño de Joaquín
Francisco pide al Señor que envíe un ángel a consolar a los ancianos como sucedió con Joaquín, el abuelo de Jesús, “que fue apartado de su comunidad porque no tenía hijos. Su vida – como la de su esposa Ana –fue considerada inútil”.

“Pero el Señor le envió un ángel para consolarlo. Mientras él, entristecido, permanecía fuera de las puertas de la ciudad, se le apareció un enviado del Señor que le dijo: ‘¡Joaquín, Joaquín! El Señor ha escuchado tu oración insistente’”

La pandemia: una dura prueba que ha afectado más a los ancianos
A los abuelos y a los ancianos, el Pontífice les recuerda que “toda la Iglesia está cerca de nosotros” y está cerca de ustedes. “¡Se preocupa por ti, te quiere y no quiere dejarte solo! Y se refiere a la pandemia como una “dura prueba que ha caído sobre la vida de cada persona, pero que nos ha reservado un tratamiento especial”, más duro, a los ancianos. Muchos han caído enfermos y ya no están aquí:

“Muchos de nosotros se han enfermado, y tantos se han ido o han visto apagarse la vida de sus cónyuges o de sus seres queridos. Muchos, aislados, han sufrido la soledad durante largo tiempo”

La oración del Papa para esta Jornada
El Papa afirma que “se necesitan ángeles para devolver los ‘abrazos y las visitas’ a los ancianos. Y recuerda que “en algunos lugares todavía no es posible”. En la oración escrita para esta primera Jornada Mundial, el Santo Padre invita a agradecer al Señor el consuelo de su presencia, “incluso en la soledad”.

“En este tiempo hemos aprendido a comprender lo importante que son los abrazos y las visitas para cada uno de nosotros, ¡y cómo me entristece que en algunos lugares esto todavía no sea posible!”

El Señor jamás se jubila
Francisco también invita a reconocer la fidelidad del Señor que relatan los Evangelios, que se reza en los Salmos y que encontraron los profetas. El Señor, que nos envía mensajeros y llama a los trabajadores a su viña “a todas las horas del día”, como hizo con él mismo recuerda el Papa.

“Yo mismo puedo testimoniar que recibí la llamada a ser Obispo de Roma cuando había llegado, por así decirlo, a la edad de la jubilación, y ya me imaginaba que no podría hacer mucho más. El Señor está siempre cerca de nosotros – siempre – con nuevas invitaciones, con nuevas palabras, con su consuelo, pero siempre está cerca de nosotros. Ustedes saben que el Señor es eterno y que nunca se jubila. Nunca”

La vocación de transmitir la fe a los jóvenes
Francisco introduce así el segundo tema de su mensaje, tras el del ángel consolador: la vocación de los abuelos y los ancianos. Que es la de “custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los pequeños”. Y lo subraya:

“No importa la edad que tengas, si sigues trabajando o no, si estás solo o tienes una familia, si te convertiste en abuela o abuelo de joven o de mayor, si sigues siendo independiente o necesitas ayuda, porque no hay edad en la que puedas retirarte de la tarea de anunciar el Evangelio, de la tarea de transmitir las tradiciones a los nietos. Es necesario ponerse en marcha y, sobre todo, salir de uno mismo para emprender algo nuevo.”

La fuerza del Espíritu supera toda duda y fatiga
A las naturales dudas de quienes ven agotadas sus energías, de quienes ven difícil empezar a comportarse “de otra manera” cuando a estas alturas “la costumbre se ha convertido en norma”, o dedicarse “a los más pobres” cuando ya tienen “tantos pensamientos” para sus familias, o sienten la soledad como una “carga demasiado pesada”, el Pontífice responde con una invitación a abrir “el corazón a la obra del Espíritu Santo que sopla donde quiere” y “hace lo que quiere”.

Los ancianos son indispensables para construir el mundo del mañana
Francisco retoma cuanto escribió en su encíclica Fratelli tutti, esperando que esta crisis ligada a la pandemia, “no haya sido otro grave acontecimiento histórico del que no hayamos podido aprender”. Para que “un dolor tan grande no sea inútil” y podamos dar “un salto hacia una nueva forma de vivir”, afirma el Papa, dirigiéndose directamente al abuelo y al anciano:

“En esta perspectiva, quiero decirte que eres necesario para construir, en fraternidad y amistad social, el mundo de mañana: el mundo en el que viviremos – nosotros, y nuestros hijos y nietos – cuando la tormenta se haya calmado. Todos ‘somos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas’”

Los tres pilares: sueños, memoria y oración
Una nueva construcción con tres pilares, dice Francisco, “que tú, mejor que otros, puedes ayudar a colocar”: sueños, memoria y oración. “El profeta Joel pronunció en una ocasión esta promesa: ‘Sus ancianos tendrán sueños, y sus jóvenes, visiones’”.

“El futuro del mundo reside en esta alianza entre los jóvenes y los mayores. ¿Quiénes, si no los jóvenes, pueden tomar los sueños de los mayores y llevarlos adelante? Pero para ello es necesario seguir soñando: en nuestros sueños de justicia, de paz y de solidaridad está la posibilidad de que nuestros jóvenes tengan nuevas visiones, y juntos podamos construir el futuro”

A lo que añade: Es necesario que tú también des testimonio de que es posible salir renovado de una experiencia difícil. Y estoy seguro de que no será la única, porque habrás tenido muchas en tu vida, y has conseguido salir de ellas. Aprende también de aquella experiencia para salir ahora de esta.

Memorias de guerras y emigración
Aquí entra en juego el segundo pilar, la memoria: del doloroso recuerdo de la guerra los jóvenes pueden aprender el valor de la paz. El recuerdo de los que tuvieron que emigrar “puede ayudar a construir un mundo más humano, más acogedor”.

“Pero sin la memoria no se puede construir; sin cimientos nunca construirás una casa. Nunca. Y los cimientos de la vida son la memoria”

Una oración que protege al mundo
En su oración, el Santo Padre cita a su predecesor, el Papa Benedicto, “un santo anciano que sigue rezando y trabajando por la Iglesia” que, dijo en el año 2012, casi al final de su pontificado: “La oración de los ancianos puede proteger al mundo, ayudándolo quizá más incisivamente que el trabajo de tantos”.

La voz de Dios: “Yo estoy contigo cada día”
El ejemplo es el del beato – y pronto santo – Charles de Foucauld, quien como ermitaño en Argelia, incluso en la soledad de su propio desierto, demostró que es posible “interceder por los pobres de todo el mundo y convertirse verdaderamente en un hermano y una hermana universales”.

“Que cada uno de nosotros aprenda a repetir a todos, y especialmente a los más jóvenes, esas palabras de consuelo que hoy hemos oído dirigidas a nosotros: ‘Yo estoy contigo todos los días’. Adelante y ánimo. Que el Señor los bendiga”

Fuente: Vatican News
Vaticano, 22-06-2021

El Papa: quien no reconoce a los pobres traiciona a Jesús. No sólo limosna, sino justicia

En su Mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres del 14 de noviembre próximo, el Papa lanza un fuerte llamamiento a los cristianos y a los gobiernos de todo el mundo para que intervengan con urgencia y de una manera nueva, porque los pobres, también a causa de la pandemia, han aumentado de manera desproporcionada. Es necesario cambiar los estilos de vida, porque es el egoísmo el que causa la pobreza.

“Los creyentes, cuando quieren ver y palpar a Jesús en persona, saben a dónde dirigirse, los pobres on sacramento de Cristo, representan su persona y remiten a él”. Es lo que escribe el Papa en su Mensaje para la V Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el 14 de noviembre sobre el tema: «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7)

En el texto, el Papa recuerda las críticas de Judas por el hecho de que una mujer derramara sobre Su cabeza un perfume muy valioso, que valía unos 300 denarios, una suma -dice el apóstol traidor- que se podía dar a los pobres. En realidad, señala el evangelista Juan, «Esto no lo dijo porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa del dinero en común, robaba de lo que echaban en ella» (12,5-6). Francisco subraya con fuerza: “quienes no reconocen a los pobres traicionan la enseñanza de Jesús y no pueden ser sus discípulos”. Los pobres – observa – están “en el centro del camino de la Iglesia”.

El año pasado, además, – observa – se añadió otra plaga que produjo ulteriormente más pobres: la pandemia. Esta sigue tocando a las puertas de millones de personas y, cuando no trae consigo el sufrimiento y la muerte, es de todas maneras portadora de pobreza. “Algunos países, a causa de la pandemia, están sufriendo gravísimas consecuencias, de modo que las personas más vulnerables están privadas de los bienes de primera necesidad. Las largas filas frente a los comedores para los pobres son el signo tangible de este deterioro”. Es necesario encontrar “las soluciones más adecuadas para combatir el virus a nivel mundial, sin apuntar a intereses partidistas”. En particular, “es urgente dar respuestas concretas a quienes padecen el desempleo, que golpea dramáticamente a muchos padres de familia, mujeres y jóvenes”. Se necesitan solidaridad y “proyectos de promoción humana a largo plazo”.

El Papa advierte: “Un estilo de vida individualista es cómplice en la generación de pobreza, y a menudo descarga sobre los pobres toda la responsabilidad de su condición. Sin embargo, la pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo”. El llamamiento de Francisco es contundente: “se requiere un enfoque diferente de la pobreza. Es un reto que los gobiernos y las instituciones mundiales deben afrontar con un modelo social previsor, capaz de responder a las nuevas formas de pobreza que afectan al mundo y que marcarán las próximas décadas de forma decisiva. Si se margina a los pobres, como si fueran los culpables de su condición, entonces el concepto mismo de democracia se pone en crisis y toda política social se vuelve un fracaso. Con gran humildad deberíamos confesar que en lo referente a los pobres somos a menudo incompetentes. Se habla de ellos en abstracto, nos detenemos en las estadísticas y se piensa en provocar conmoción con algún documental. La pobreza, por el contrario, debería suscitar una planificación creativa”.

Lo que dice Jesús: «A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7) -afirma el Papa- “es una invitación a no perder nunca de vista la oportunidad que se ofrece de hacer el bien”, pero “no se trata de aliviar nuestra conciencia dando alguna limosna, sino más bien de contrastar la cultura de la indiferencia y la injusticia con la que tratamos a los pobres”. De hecho, “la limosna es ocasional, mientras que el compartir es duradero”. “La primera corre el riesgo de gratificar a quien la realiza y humillar a quien la recibe; el segundo refuerza la solidaridad y sienta las bases necesarias para alcanzar la justicia”.

Francisco parafrasea lo escrito en laEvangelii gaudium donde dice “no a una economía de la exclusión y la inequidad”, “no” a una economía que mata: “para un sistema económico que pone en el centro los intereses de algunas categorías privilegiadas” los pobres, de hecho, “constituyen una carga intolerable”. Y “un mercado que ignora o selecciona los principios éticos crea condiciones inhumanas que se abaten sobre las personas que ya viven en condiciones precarias. Se asiste así a la creación de trampas siempre nuevas de indigencia y exclusión, producidas por actores económicos y financieros sin escrúpulos, carentes de sentido humanitario y de responsabilidad social”.

Para los cristianos -insiste el Papa- existe un “vínculo inseparable” entre “Jesús, los pobres y el anuncio del Evangelio”. “El rostro de Dios que Él revela, de hecho, es el de un Padre para los pobres y cercano a los pobres. Toda la obra de Jesús afirma que la pobreza no es fruto de la fatalidad, sino un signo concreto de su presencia entre nosotros. No lo encontramos cuando y donde quisiéramos, sino que lo reconocemos en la vida de los pobres, en su sufrimiento e indigencia, en las condiciones a veces inhumanas en las que se ven obligados a vivir. No me canso de repetir que los pobres son verdaderos evangelizadores porque fueron los primeros en ser evangelizados y llamados a compartir la bienaventuranza del Señor y su Reino (cf. Mt 5,3). Los pobres de cualquier condición y de cualquier latitud nos evangelizan, porque nos permiten redescubrir de manera siempre nueva los rasgos más genuinos del rostro del Padre”.

El Papa concluye su Mensaje citando las palabras de don Primo Mazzolari: “Quisiera pedirles que no me pregunten si hay pobres, quiénes son y cuántos son, porque temo que tales preguntas representen una distracción o el pretexto para apartarse de una indicación precisa de la conciencia y del corazón. […] Nunca he contado a los pobres, porque no se pueden contar: a los pobres se les abraza, no se les cuenta» (“Adesso” n. 7 – 15 abril 1949)”.

 

Fuente: Vatican News.

El Papa rechaza la dimisión del cardenal Marx: “Continúa como obispo de Múnich”

Compartimos la carta integral del Papa Francisco al cardenal Reinhard Marx, quien recientemente presentó su renuncia por la situación de la Iglesia alemana ante los abusos a menores: “Gracias por tu coraje cristiano que no teme humillarse ante la tremenda realidad del pecado. Asumir la crisis, personal y comunitariamente, es el único camino fructífero”, escribe el Pontífice.

Ciudad del Vaticano

Ante la reciente renuncia del cardenal Marx presentada al Papa Francisco en la que el purpurado expresó su deseo de dejar la dirección de la diócesis de Múnich y Frisinga por el escándalo de los abusos a menores en Alemania, llega la respuesta del Pontífice a través de una carta que reproducimos integralmente a continuación:

Santa Marta, 10 de junio de 2021

Querido hermano,

ante todo gracias por tu coraje. Es un coraje cristiano que no teme la cruz, no teme anonadarse delante la tremenda realidad del pecado. Así lo hizo el Señor (Fil 2. 5-8). Es una gracia que el Señor te ha dado y veo que vos la querés asumir y custodiar para que dé fruto. Gracias.

Me decís que estás atravesando un momento de crisis, y no sólo vos sino también la Iglesia en Alemania lo está viviendo. Toda la Iglesia está en crisis a causa del asunto de los abusos; más aún, la Iglesia hoy no puede dar un paso adelante sin asumir esta crisis. La política del avestruz no lleva a nada, y la crisis tiene que ser asumida desde nuestra fe pascual. Los sociologismos, los psicologismos, no sirven. Asumir la crisis, personal y comunitariamente, es el único camino fecundo porque de una crisis no se sale solo sino en comunidad y además debemos tener en cuenta que de una crisis se sale o mejor o peor, pero nunca igual[1].

Me decís que desde el año pasado venís reflexionando: te pusiste en camino, buscando la voluntad de Dios con la decisión de aceptarla fuese cual fuese.

Estoy de acuerdo contigo en calificar de catástrofe la triste historia de los abusos sexuales y el modo de enfrentarlo que tomó la Iglesia hasta hace poco tiempo. Caer en la cuenta de esta hipocresía en el modo de vivir la fe es una gracia, es un primer paso que debemos dar. Tenemos que hacernos cargo de la historia, tanto personal como comunitariamente. No se puede permanecer indiferente delante de este crimen. Asumirlo supone ponerse en crisis.

No todos quieren aceptar esta realidad, pero es el único camino, porque hacer “propósitos” de cambio de vida sin “poner la carne sobre el asador” no conduce a nada. Las realidades personales, sociales e históricas son concretas y no deben asumirse con ideas; porque las ideas se discuten (y está bien que así sea) pero la realidad debe ser siempre asumida y discernida. Es verdad que las situaciones históricas han de ser interpretadas con la hermenéutica de la época en que sucedieron, pero esto no nos exime de hacernos cargo y asumirlas como historia del “pecado que nos asedia”. Por tanto, a mi juicio, cada Obispo de la Iglesia debe asumirlo y preguntarse ¿qué debo hacer delante de esta catástrofe?

El “mea culpa” delante a tantos errores históricos del pasado lo hemos hecho más de una vez ante muchas situaciones aunque personalmente no hayamos participado en esa coyuntura histórica. Y esta misma actitud es la que se nos pide hoy. Se nos pide una reforma, que – en este caso – no consiste en palabras sino en actitudes que tengan el coraje de ponerse en crisis, de asumir la realidad sea cual sea la consecuencia. Y toda reforma comienza por sí mismo. La reforma en la Iglesia la han hecho hombres y mujeres que no tuvieron miedo de entrar en crisis y dejarse reformar a sí mismos por el Señor. Es el único camino, de lo contrario no seremos más que “ideólogos de reformas” que no ponen en juego la propia carne.

El Señor no aceptó nunca hacer “la reforma” (permítaseme la expresión) ni con el proyecto fariseo o el saduceo o el zelote o el esenio. Sino que la hizo con su vida, con su historia, con su carne en la cruz. Y este es el camino, el que vos mismo, querido hermano, asumís al presentar la renuncia.

Bien decís en tu carta que a nada nos lleva sepultar el pasado. Los silencios, las omisiones, el dar demasiado peso al prestigio de las Instituciones sólo conducen al fracaso personal e histórico, y nos llevan a vivir con el peso de “tener esqueletos en el armario”, como reza el dicho.

Es urgente “ventilar” esta realidad de los abusos y de cómo procedió la Iglesia, y dejar que el Espíritu nos conduzca al desierto de la desolación, a la cruz y a la resurrección. Es camino del Espíritu el que hemos de seguir, y el punto de partida es la confesión humilde: nos hemos equivocado, hemos pecado. No nos salvarán las encuestas ni el poder de las instituciones. No nos salvará el prestigio de nuestra Iglesia que tiende a disimular sus pecados; no nos salvará ni el poder del dinero ni la opinión de los medios (tantas veces somos demasiado dependientes de ellos). Nos salvará abrir la puerta al Único que puede hacerlo y confesar nuestra desnudez: “he pecado”, “hemos pecado”… y llorar, y balbucear como podamos aquel “apártate de mi que soy un pecador”, herencia que el primer Papa dejó a los Papas y a los Obispos de la Iglesia. Y entonces sentiremos esa vergüenza sanadora que abre las puertas a la compasión y ternura del Señor que siempre nos está cercana. Como Iglesia debemos pedir la gracia de la vergüenza, y que el Señor nos salve de ser la prostituta desvergonzada de Ezequiel 16.

Me gusta como terminas la carta: “Continuaré con gusto a ser sacerdote y obispo de esta Iglesia y continuaré a empeñarme a nivel pastoral siempre y cuando lo retenga sensato y oportuno. Quisiera dedicar los años futuros de mi servicio en modo más intenso a la cura pastoral y empeñarme por una renovación espiritual de la Iglesia, como Usted incansablemente lo pide”

Y esta es mi respuesta, querido hermano. Continúa como lo propones pero como Arzobispo de Munchen und Freising. Y si te viene la tentación de pensar que, al confirmar tu misión y al no aceptar tu dimisión, este Obispo de Roma (hermano tuyo que te quiere) no te comprende, pensá en lo que sintió Pedro delante del Señor cuando, a su modo, le presentó la renuncia: “apártate de mi que soy un pecador”, y escuchá la respuesta: “pastorea a mis ovejas”.

Con fraterno afecto.

FRANCISCO

________________

[1] Existe el peligro de no aceptar la crisis y refugiarse en los conflictos, actitud que termina por asfixiar e impedir toda posible transformación. Porque la crisis posee un germen de esperanza, el conflicto – por el contrario – de desesperación; la crisis involucra… el conflicto – en cambio – nos enreda y provoca la actitud aséptica de Pilato: «Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes» (Mt. 27, 24)… que tanto mal nos ha hecho y nos hace.

 

Fuente: VaticanNews.

10-09-2021

El Papa reforma sanciones penales en la Iglesia: no hay misericordia sin corrección

Con la Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”, el Papa Francisco reforma el Libro VI del Código de Derecho Canónico. Un trabajo de revisión iniciado con Benedicto XVI. Serán sancionadas nuevas figuras delictivas. El nuevo texto es un ágil instrumento correctivo, para ser usado a tiempo, “a fin de prevenir males mayores y de sanar las heridas causadas por la debilidad humana”.

 

“Apacentad la grey de Dios, gobernando no a la fuerza, sino de buena gana, según Dios” (cfr. 1 Pt 5, 2). Inicia con estas palabras del Apóstol Pedro la Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei” con la cual el Papa Francisco reforma el Libro VI del Código de Derecho Canónico sobre las sanciones penales en la Iglesia. La modificación entrará en vigor a partir del próximo 8 de diciembre.

“Para responder adecuadamente a las exigencias de la Iglesia en todo el mundo – explica el Papa Francisco – resultaba evidente la necesidad de revisar también la disciplina penal promulgada por San Juan Pablo II, el 25 de enero de 1983, con el Código de Derecho Canónico. Era necesario modificarla de modo que permitiera su empleo a los Pastores como ágil instrumento saludable y correctivo, y que pudiese ser usado a tiempo y con caridad pastoral, a fin de prevenir males mayores y de sanar las heridas causadas por la debilidad humana”.

El Papa recuerda que Benedicto XVI puso en marcha esta revisión en 2007, comprometiendo “con espíritu de colegialidad y de colaboración” a expertos en Derecho Canónico de todo el mundo, a las Conferencias Episcopales, a los Superiores Mayores de los institutos religiosos y a los Dicasterios de la Curia Romana. Un trabajo intenso y complejo, transmitido al Pontífice en febrero de 2020.

Francisco observa que la Iglesia, a lo largo de los siglos, se ha dado reglas de conducta “que hacen al Pueblo de Dios unido y de cuya observancia son responsables los Obispos” y subraya que “la caridad y la misericordia exigen que un Padre se comprometa también a enderezar lo que a veces se torce”.

Se trata de una tarea – explica – “que se debe ejercer como una concreta e irrenunciable exigencia de caridad no sólo en relación a la Iglesia, la comunidad cristiana y las eventuales víctimas, sino también hacia quien ha cometido un delito, que tiene necesidad, al mismo tiempo, de la misericordia y de la corrección de la Iglesia”. En el pasado, ha causado mucho daño la falta de comprensión de la relación íntima existente en la Iglesia entre el ejercicio de la caridad y el recurso – cuando las circunstancias y la justicia lo requieren – a la disciplina sancionatoria”. Un modo de pensar que ha dificultado la corrección, “creando en muchos casos escándalo y confusión entre los fieles”. Así, “la negligencia de un Pastor al recurrir al sistema penal pone de manifiesto que no está cumpliendo su función de forma correcta y fiel”. En efecto, “la caridad exige que los Pastores recurran al sistema penal cuantas veces sea necesario, teniendo en cuenta los tres fines que lo hacen necesario en la comunidad eclesial, es decir, el restablecimiento de las exigencias de la justicia, la enmienda del imputado y la reparación de los escándalos”.

“El nuevo texto – afirma el Papa – introduce cambios de diversa índole en el derecho vigente y sanciona algunas nuevas figuras delictivas”. También se ha mejorado “desde el punto de vista técnico, especialmente en lo que se refiere a aspectos fundamentales del derecho penal, como el derecho de defensa, la prescripción de la acción penal, una determinación más precisa de las penas” ofreciendo “criterios objetivos en la identificación de la pena más adecuada a aplicar en el caso concreto”, reduciendo la discrecionalidad de la autoridad, para favorecer la unidad eclesial en la aplicación de las penas, “especialmente para los delitos que causan mayor daño y escándalo en la comunidad”.

La Constitución Apostólica está fechada el 23 de mayo de 2021, Solemnidad de Pentecostés.

– Leer el texto completo de la Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”

Fuente: Vatican News
Vaticano, 01-06-2021

El Papa establece el ministerio de catequista

Este 11 de mayo se publicó el Motu proprio “Antiquum ministerium” con el que Francisco establece el ministerio laical de catequista: una necesidad urgente para la evangelización en el mundo contemporáneo, que debe realizarse de forma secular, sin caer en la clericalización.

 

– Leer el texto completo de la Carta apostólica en forma de “Motu Proprio” del Sumo Pontífice Francisco Antiquum ministerium con la que se instituye el ministerio de Catequista

“Fidelidad al pasado y la responsabilidad por el presente” son “las condiciones indispensables para que la Iglesia pueda llevar a cabo su misión en el mundo”: así lo escribe el Papa Francisco en el Motu proprio Antiquum ministerium – firmado ayer, 10 de mayo, memoria litúrgica de San Juan de Ávila, presbítero y Doctor de la Iglesia – con el que instituye el ministerio laical de catequista. En el contexto de la evangelización en el mundo contemporáneo y ante “la imposición de una cultura globalizada”, de hecho, “es necesario reconocer la presencia de laicos y laicas que, en virtud del propio bautismo, se sienten llamados a colaborar en el servicio de la catequesis”. No sólo: el Pontífice subraya la importancia de “auténtico encuentro con las jóvenes generaciones”, así como “la exigencia de metodologías e instrumentos creativos que hagan coherente el anuncio del Evangelio con la transformación misionera que la Iglesia ha emprendido”.

Un ministerio nuevo, pero con orígenes antiguos
El nuevo ministerio tiene orígenes muy antiguos que se remontan al Nuevo Testamento: de forma germinal, se menciona, por ejemplo, en el Evangelio de Lucas y en las Cartas del Apóstol San Pablo a los Corintios y a los Gálatas. Pero “toda la historia de la evangelización en estos dos milenios”, escribe el Papa, “muestra con gran evidencia lo eficaz que ha sido la misión de los catequistas”, que han conseguido que “la fe fuese un apoyo válido para la existencia personal de cada ser humano”, llegando a “dar incluso la vida” por este fin.

Desde el Concilio Vaticano II, pues, se ha tomado conciencia de que “la tarea del catequista es de suma importancia”, además de necesaria para el “desarrollo de la comunidad cristiana”. Todavía hoy, continúa el Motu Proprio, “muchos catequistas capaces y tenaces” desempeñan una “misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe”, mientras que una “larga fila” de beatos, santos y mártires catequistas “han marcado la misión de la Iglesia”, constituyendo “una fuente fecunda para toda la historia de la espiritualidad cristiana”.

Transformar la sociedad a través de los valores cristianos
Por ello, sin restar importancia a la “misión propia del Obispo, que es el primer catequista de su Diócesis”, ni a la “peculiar responsabilidad de los padres” en cuanto a la formación cristiana de sus hijos, el Papa exhorta a valorar a los laicos que colaboran en el servicio de la catequesis, saliendo al encuentro de “los muchos que esperan conocer la belleza, la bondad y la verdad de la fe cristiana.” Corresponde a los pastores – subraya además Francisco – reconocer “los ministerios laicales capaces de contribuir a la transformación de la sociedad mediante ‘la penetración de los valores cristianos en el mundo social, político y económico’”.

Evitar las formas de clericalización
Testigo de la fe, maestro, mistagogo, compañero y pedagogo, el catequista – explica el Pontífice – está llamado a ponerse al servicio pastoral de la transmisión de la fe desde el primer anuncio hasta la preparación para los sacramentos de la iniciación cristiana, hasta la formación permanente. Pero todo esto sólo es posible “a través de la oración, el estudio y la participación directa en la vida de la comunidad”, para que la identidad del catequista se desarrolle con “coherencia y responsabilidad”. Recibir el ministerio laical del catequista, de hecho, “da mayor énfasis al compromiso misionero propio de cada bautizado”. Debe realizarse – recomienda Francisco – “de forma plenamente secular, sin caer en ninguna expresión de clericalización”.

La Congregación para el Culto Divino publicará el Rito de Institución
El ministerio laical de catequista tiene también “un fuerte valor vocacional” porque “es un servicio estable prestado a la Iglesia local” que requiere “el debido discernimiento por parte del Obispo” y un Rito de Institución especial que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicará próximamente. Al mismo tiempo – señala el Pontífice – los catequistas deben ser hombres y mujeres “de profunda fe y madurez humana”; deben participar activamente en la vida de la comunidad cristiana; deben ser capaces de “hospitalidad, generosidad y vida de comunión fraterna”; deben formarse desde el punto de vista bíblico, teológico, pastoral y pedagógico; deben tener una experiencia previa madura de catequesis; deben colaborar fielmente con los presbíteros y diáconos, y “estar animados por un verdadero entusiasmo apostólico”.

La invitación del Papa a las Conferencias episcopales
Por último, el Papa invita a las Conferencias Episcopales a “hacer efectivo el ministerio del catequista” estableciendo el proceso formativo y los criterios normativos necesarios para acceder a él, de forma coherente y en conformidad con el Motu proprio que puede ser acogido también, “en base a su derecho propio”, por las Iglesias orientales”.

Fuente: Vatican News
Vaticano, 11-05-2021

Francisco, el catequista será un ministerio

La Oficina de Prensa vaticana anunció que el martes 11 de mayo se presentará a los medios de comunicación el texto del Motu proprio “Antiquum ministerium”. Ya en 2018, el Papa había hablado de la necesidad de dar a este servicio una dimensión institucional en la Iglesia.

Lo tenía en el corazón desde hace unos años, desde que en un videomensaje de 2018 a los participantes en una conferencia internacional sobre el tema, Francisco afirmó con claridad que el “catequista es una vocación”: “Ser catequista, esa es la vocación, no trabajar como catequista”.

Y poco después añadió que esta “forma de servicio que se realiza en la comunidad cristiana” requería ser reconocida “como un verdadero y genuino ministerio de la Iglesia”. La convicción maduró y tomó la forma del Motu proprio Antiquum ministerium que será presentado el próximo martes a las 11:30 horas en la Oficina de Prensa vaticana, según se anunció hoy, en presencia del arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, y de monseñor Franz-Peter Tebartz-van Elst, delegado para la Catequesis del dicasterio.

En primera línea

El Motu proprio, por tanto, establecerá formalmente el ministerio del catequista, desarrollando esa dimensión evangelizadora de los laicos deseada por el Vaticano II. Un papel al que, según dijo Francisco en el videomensaje, le corresponde “un primer anuncio”. En un contexto de “indiferencia religiosa -había indicado el Papa- vuestra palabra será siempre un primer anuncio, que llega a tocar el corazón y la mente de tantas personas que esperan encontrarse con Cristo”.

Una dimensión comunitaria

Un servicio que debe vivirse con intensidad de fe y en una dimensión comunitaria, como se subrayó también el pasado 31 de enero en la audiencia a los participantes en el encuentro promovido por la Oficina Nacional de Catequesis de la CEI. “Este es el momento -dijo el Papa- de ser artesanos de comunidades abiertas que sepan valorar los talentos de cada uno. Es la hora de comunidades misioneras, libres y desinteresadas, que no buscan la relevancia y la ventaja, sino que recorren los caminos de la gente de nuestro tiempo, inclinándose hacia quienes están en los márgenes”.

 

 

Fuente: Vatican News.

05 mayo 2021

 

 

Papa: usemos los medios de comunicación para construir y reforzar el bien común

Tuit del Papa con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa dedicado a la información como bien público. El Prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini: somos lo que comunicamos, no hay libertad sin responsabilidad.

 

Usemos todos los instrumentos que tenemos, especialmente el potente instrumento de los medios de comunicación, para construir y reforzar el bien común. Comprometámonos a usar los #MediosporlaPaz. #MediaforPeace. #Signis. Así lo ha escrito el Papa en un tuit en la cuenta @pontifex con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, celebrado por Naciones Unidas. La invitación de Francisco, recordando también la campaña de Signis, un movimiento católico que reúne a profesionales de la comunicación de más de cien países, es a comprometerse a utilizar los medios de comunicación para la paz.

El impacto de la información en la pandemia
El tema de la jornada, “la información como bien público”, dice el sitio web de la UNESCO, “es de urgente importancia para todos los países del mundo”, ya que hay que reconocer “el cambio que el sistema de comunicación está teniendo en nuestra salud, los derechos humanos, las democracias y el desarrollo sostenible”.

UE: el periodismo es la vacuna contra la infodemia
“En tiempos de Covid-19 está más claro que nunca que el acceso a una información fiable puede ser una cuestión de vida o muerte. Sin embargo, informar se ha convertido en una odisea diaria. El periodismo es la vacuna contra la infodemia, (es decir, la circulación de una cantidad excesiva de información, a veces no cuidadosamente tamizada, ed.). Protejámosla”, escribió el Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea en un tuit. El periodismo es la “principal vacuna” contra la desinformación, reitera el último informe de Reporteros sin Fronteras, que muestra que en más de 130 países la prensa está “total o parcialmente bloqueada”.

Ruffini: todos somos responsables de lo que comunicamos
El Prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, también habló sobre el tema de la “información como bien público” como invitado del programa “Radio Vaticano contigo”.

R. – Decir que la información es un bien público significa que somos las cosas que comunicamos. Se dice que la información es poder, porque, a partir de la información que recibimos y compartimos, nos formamos opiniones y, si las informaciones no son libres y no son controladas, se pierde el bien público de compartir la verdad, claro que no hay verdad si no hay libertad y no hay libertad si no hay responsabilidad. Decir que la información es un bien público significa que todos estamos implicados de alguna manera en que haya una información plural, pero también que la información se base en la construcción de un valor común, de un bien común, que viene dado por la verdad de las cosas que compartimos. Garantizar la libertad de prensa significa garantizar un sistema en el que haya libertad. Por supuesto, también existe la libertad de cometer errores, pero lo que nos une es el deseo de hacer del intercambio de información verdadera un bien público.

Este año, con la pandemia, nos hemos dado cuenta de que la información también está vinculada a la salud pública, porque la información correcta sobre la pandemia también está estrechamente vinculada a la asimilación de la conducta que teníamos que adoptar. ¿Cuál ha sido el papel de la información en este sentido este año?

R. – Imaginemos cómo habría sido este año sin información. Pensemos en los periodos de encierro tal y como habrían sido sin la posibilidad de comunicación; cómo habrían circulado las noticias sin control y cómo habría faltado ese aspecto relacional de compartir la información, que forma parte de nuestro ser humano. Por otro lado, también nos hemos dado cuenta de la cantidad de información falsa que se ha puesto en circulación y también de la dificultad de orientar los procesos de información con respecto al deseo de cada uno de nosotros de querer saberlo todo y de forma inmediata, lo cual no es tan fácil, porque la información para ser completa requiere tiempo, requiere tomarse su tiempo. ¿Cómo puede la información ayudarnos a hacer salir la pandemia? Se vuelve al concepto de antes. La salud es un bien público, la información es un bien público. Compartir informaciones exactas y falsear las falsas es un compromiso que debe implicar, en la era digital, a cada uno de nosotros y no pensar que existe la posibilidad de delegar en otros. Por lo general, de esta manera se avanza hacia regímenes totalitarios. Es parte de la responsabilidad de los periodistas y también de los lectores. En la era digital compartimos información que muchas veces no nos tomamos la molestia de comprobar y con ello somos quizás portadores “sanos” de un virus diferente al de Covid, que es el de la mala información. Pensar que esto se puede delegar en un “vigilante” de la verdad o falsedad de las noticias tiene sus propios riesgos, que son los de limitar la libertad de prensa. Por eso creo que la pandemia nos enseña que, para combatir la “pandemia de la desinformación, todos debemos ser responsables”.

También porque en cierto modo hay que “reaprender” la expectativa entre la noticia del evento y la recepción del mismo. Antes leíamos en el periódico lo que había ocurrido el día anterior y ahora todo se comenta, asimila y comparte en tiempo real. Cada vez hay menos tiempo para ese papel de mediación, que es una de las principales funciones de la prensa…

R. – Siempre debemos comprobar el reflejo con la reflexión, se aplica tanto a la prensa como a los medios profesionales e insisto en decir “todos”, porque todos, incluso los no profesionales, somos protagonistas de este mundo digital de la información. Estamos acostumbrados a no querer esperar el tiempo que hace falta, como si la vida fuera todo un “game on” o un “game over”, todo muy rápido o instantáneo, pero en realidad, además de la rapidez de las noticias, hace falta un análisis en profundidad, hace falta una verificación. Basta con ser consciente de ello. A fin de cuentas, se trata de aprender las reglas y aprenderlas todas.

Hay otro aspecto, y aquí tomaría prestadas las palabras del Papa en su último mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales sobre precisamente la gestión de la relación entre información y pandemia. Lo que el Papa dice es la importancia de ir a ver las cosas, de estar presentes. ¿Quién nos hablará de la espera de la curación en las aldeas más pobres de Asia, América Latina y África?, pregunta, precisamente para subrayar que se corre el riesgo de un doble nivel de información, el primero centrado en los países ricos en los que, si se quiere, es aún más fácil hacer la información dejando fuera al resto del mundo…

R.- Hay algo paradójico en este mundo globalizado en el que la pandemia ha demostrado lo interdependientes que somos unos de otros, incluso de los que parecen estar muy, muy lejos. En esta paradoja nos engañamos fácilmente al pensar que podemos perimetrar todo en nuestra historia, en la narración de nuestras vidas, y por lo tanto que podemos contar la historia de la pandemia sólo para los países más desarrollados o que podemos contar la historia de la crisis económica sólo para nuestro país, o mejor dicho, tal vez para nuestra región de nuestro país. Este no es el caso y esto también es parte de la responsabilidad. Siguiendo con el tema de la libertad de prensa, el teólogo Bonhoeffer decía que la libertad y la responsabilidad son conceptos correlativos y, por tanto, la responsabilidad, a la que nos invita el Papa con su mensaje, es la de ir a ver incluso donde nadie quiere ir, porque si no vamos no entendemos y si no entendemos la historia que contamos es falsa. Al final, esto también es una miopía con respecto a las cosas más queridas, porque no podemos tenernos sólo a nosotros mismos en el corazón separándonos del otro, porque al final también nos hacemos daño.

 

Fuente: Vatican News
Vaticano, 04-05-2021

El Comité de Escucha de la Asamblea Eclesial propone una Guía para animadores

Bajo el objetivo de “acompañar a todos los agentes de pastoral que han de servir de puentes para que nadie quede fuera”, el Comité de Escucha de la Asamblea Eclesial ha presentado una Guía metodológica simplificada para animadores de comunidades y grupos.

Se trata de un material que ha sido elaborado pensando en el llamado del Papa Francisco durante el lanzamiento de la Asamblea: “No sea una élite separada del Santo pueblo de Dios, (se debe hacer este proceso) junto al pueblo, no se olviden que todos somos parte del Pueblo de Dios”. Cuenta con dos modalidades: individual y comunitaria, así como con diversas formas complementarias de participación: textos, videos e imágenes. Mauricio López, coordinador del Comité de Escucha, ha asegurado que está pensada “para que los agentes de Iglesia puedan acercarse a aquellos considerados ‘improbables’ en estos procesos de escucha”.

Para los interesados, el registro de las reflexiones se podrá realizar a través del sitio web de la Asamblea Eclesial, en su sección ESCUCHA, en: https://asambleaeclesial.lat/escucha/ y se puede descargar la Guía para animadores aquí.

“Animamos mucho a que se coordine con las Conferencias Episcopales en cada país, y las otras instancias eclesiales, tales como Conferencia de Religiosos-as, Cáritas, pastorales específicas, u otras, para realizar un proceso coordinado, o para tener algunos espacios en común que fortalezcan la perspectiva sinodal del proceso de escucha”, ha puntualizado Mauricio López.

 

Vatican News.

 

Orientaciones de la Santa Sede para la Semana Santa 2021

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos emite una Nota para orientar a los Obispos y a las Conferencias Episcopales a la hora de celebrar la Semana Santa de este año, para evitar aglomeraciones y en el respeto de las medidas anti-contagio a nivel mundial.

 

Este año, al igual que el año pasado, seguimos en pandemia y eso supone que habrá restricciones y medidas anti-contagio durante la Semana Santa. De hecho, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha enviado a los Obispos y a las Conferencias Episcopales de todo el mundo algunas orientaciones sobre las celebraciones de la Semana Santa de este año, con el fin de ayudar a los obispos en su tarea de valorar las situaciones concretas y procurar el bien espiritual de pastores y fieles para vivir esta gran semana del año litúrgico.

La Nota, firmada por el Cardenal Robert Sara, actual Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, asegura que el Obispo, como moderador de la vida litúrgica en su iglesia, “está llamado a tomar decisiones prudentes para que las celebraciones litúrgicas se desarrollen con fruto para el pueblo de Dios y para el bien de las almas que le han sido confiadas, teniendo siempre en cuenta la protección de la salud y cuánto ha sido prescrito por las autoridades responsables del bien común”.

¿Cuáles son estas orientaciones que propone la Santa Sede?
La Santa Sede sugiere “facilitar y privilegiar la difusión mediática de las celebraciones presididas por el Obispo” y “prestar especial atención a algunos momentos y gestos particulares, respetando las exigencias sanitarias”. En cuanto a la Misa crismal, pide, si es necesario, “que se traslade a otro día más adecuado en el que pueda participar una representación significativa de pastores, ministros y fieles”. Para las celebraciones del Domingo de Ramos, del Jueves Santo, del Viernes Santo y de la Vigilia Pascual, la nota explica que “se aplican las mismas indicaciones del año pasado”. Además, se anima a “preparar subsidios adecuados para la oración en familia y personal, potenciando así algunas partes de la Liturgia de las Horas”.

El Decreto del 25 de marzo de 2020 es válido también para este año
El año pasado, por mandato del Santo Padre, se emitió un Decreto en el que se ofrecen algunas orientaciones para las celebraciones de la Semana Santa. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos asegura que tal Decreto “es válido también para este año” e invita a “releerlo” con vistas a las decisiones que los Obispos tendrán que tomar con respecto a las próximas celebraciones pascuales en la situación particular de su país.

En tal decreto se informa que la fecha de la Pascua “no puede ser trasladada” por lo que en los países afectados por coronavirus, los Obispos y los presbíteros “deben celebrar los ritos de la Semana Santa sin la presencia del pueblo y en un lugar adecuado, evitando la concelebración y omitiendo el saludo de paz”.

En el Domingo de Ramos, se sugiere que “se celebre en el interior del edificio sagrado, en las iglesias catedrales se adopte la segunda forma prevista del Misal Romano, y en las iglesias parroquiales y en los demás lugares, la tercera”.

En cuanto a la Misa crismal, las Conferencias Episcopales “pueden trasladarla a otra fecha” si es necesario.

En el Jueves Santo, por su parte, se pide que “se omita el lavatorio de los pies” y al final de la Misa en la Cena del Señor, “se omita también la procesión” y el Santísimo Sacramento “se reserve en el Sagrario”.

El Viernes Santo, en la Oración Universal, los Obispos “se encargarán de preparar una especial intención por los que se encuentran en situación de peligro, los enfermos y los difuntos” y la Adoración de la Cruz con el beso “se limita solo al celebrante”.

Finamente, en la Vigilia Pascual, se pide que se celebre “solo en iglesias catedrales y parroquiales” y para la Liturgia Bautismal “se mantenga solo en la renovación de las promesas bautismales”. Por último, explican que, las expresiones de piedad popular y las procesiones que enriquecen los días de la Semana Santa y del Triduo Pascual “podrán ser trasladadas a otros días convenientes a juicio del obispo diocesano” por ejemplo, el 14 y el 15 de septiembre.

Fuente: Vatican News – Comunicaciones CECh
Vaticano, 26-03-2021

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