Los días 08 y 09 de marzo, se dieron cita los alumnos de la escuela del diaconado permanente de la Diócesis de San Felipe, para iniciar su tercer periodo de formación al servicio diaconal.
Con la llegada de marzo, nuestra iglesia diocesana comienza a retomar sus actividades en el ámbito pastoral y formativo, así es el caso por ejemplo del centro de formación pastoral Apóstol San Felipe que inició este martes sus clases virtuales y presenciales, también lo hizo la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis, quien los días 08 y 09 de marzo, desde la Casa de Espiritualidad Buen Pastor de San Felipe, ha iniciado su año formativo.
Son alrededor de 25 candidatos y alumnos que este año la escuela tendrá en formación, provenientes de distintas comunidades parroquiales del territorio diocesano y que además significa el tercer año de los cuatro propuestos en el itinerario eclesial de la escuela del diaconado permanente.
Es así, que este viernes a partir de las 17:30 hrs, comenzaron a llegar los estudiantes, para dar la bienvenida e iniciar este año, que dentro de sus novedades, tendrá un aumento de sus jornadas al ya encaminarse en el penúltimo periodo anual formativo. Otro punto relevante que los estudiantes vivirán este año serán las clases, que para este año contempla un itinerario más especifico en áreas como Lenguaje y comunicación, espiritualidad, experiencia de oración, sagradas escrituras y piedad popular.
Por su parte, el equipo de la escuela, se mostró muy contento con el inicio de este año, el cual han trabajado durante los tiempos de enero y febrero, para que los estudiantes puedan vivir una formación de calidad y correspondida a lo que es ya un tercer año de caminar. El que esperan sea lleno de conocimiento, experiencias pero por sobre todo les ayude en el discernimiento constante al que son expuestos los estudiantes.
El próximo encuentro de la Escuela del Diaconado Permanente, será el día 06 de abril, desde la ciudad de La Ligua, jornada única de encuentro que será con estudiantes y sus esposas, quienes estas últimas también llevarán un itinerario propio de formación que estará a cargo de la Hna. Nelly León y Evelyn Serey.
Sacerdotes de la Diócesis de San Felipe, finalizaron su retiro anual 2024, desde la casa de espiritualidad Santa Teresa de Los Andes. Jornada que se realizó del 04 al 08 de marzo.
Como cada año, sacerdotes de la Diócesis de San Felipe, se reúnen en la primera semana de marzo, para darse cita al retiro anual que los congrega para iniciar en comunidad el año pastoral 2024, instancia para estar en oración, agradeciendo al Señor sus bendiciones para los presbíteros e implorando su gracia para vivir el servicio con alegría y generosidad.
Este año el retiro fue del 04 al 08 de marzo, y se realizó en la Casa de Espiritualidad en Auco, para esta ocasión los sacerdotes estuvieron acompañados en el retiro junto al Padre Fernando Valdivieso, sacerdote de la Arquidiócesis de Santiago y actual Rector del Seminario Pontificio que con gran generosidad y disposición aceptó ser parte de este encuentro para las prédicas que son parte del itinerario de formación de la semana.
El padre Gustavo Adolfo Morales, dijo sentirse agradecido de sus pares presbíteros por la convocatoria, e iniciar en comunidad este año, genera una acción relevante para la vida consagrada, lo que pone muy contento al ser un retiro de mucha fraternidad entre sacerdotes, quienes compartimos y hacemos caminos de formación constante y continua.
2o) Retiro de Semana Santa (Miércoles 27 de marzo)
Lo que viene ahora para el presbiterio, es una segunda jornada, Encuentro que será el miércoles 27 de marzo, en un lugar por definir, esta vez el retiro pastoral de Semana Santa, instancia en que los sacerdotes se preparan juntos para celebración de la Misa Crismal donde se reúne toda el pueblo de Dios de la Diócesis de San Felipe.
Fuente Área de Comunicaciones Diócesis de San Felipe
Informamos a la comunidad de nuestra diócesis, que hemos tomado conocimiento sobre una persona quien dice llamarse Francisco Castro y se hace pasar como sacerdote sin poder demostrar ninguna certificación ni credenciales que validen ese ministerio.
Hace algunas semanas dicha persona -que usa el Tik-Tok @el_otro_francisco para visibilizar su supuesto sacerdocio- ofició bajo engaños un matrimonio en una comunidad de la diócesis. Acciones similares han sido registradas en otras diócesis de Chile.
El Obispado de San Felipe, lamenta profundamente esta situación y a quienes eventualmente se hayan visto afectados por el oficio inválido que el Sr. Castro ejerció, como parte de su falso ministerio sacerdotal. Por otro lado, se agradece, a quien alertó de esta situación y a otras personas que ayudaron a la identificación de este impostor.
Advertimos que es importante no dejarse engañar por cobros económicos o petición de donativos de parte del Sr. Castro. Todo sacerdote católico tiene credenciales que lo certifican como tal. Es por ello, que cuando no se conozca a un supuesto ministro, debe pedírsele las debidas credenciales y en lo posible alertar de dicha situación a la comunidad.
El Obispado de San Felipe de Aconcagua, ya está encargado de la reparación de las consecuencias canónicas de esa dolosa celebración. No se descarta, en el ámbito civil, interponer eventuales acciones legales en su contra.
Las últimas cuatro ganadoras del Premio Zayed a la Fraternidad Humana se encontraron en Abu Dabi a inicios de febrero y pudieron compartir sus experiencias como líderes sociales en distintos ámbitos. Además, se refirieron a la particularidad que aporta el hecho de ser mujeres a su trabajo por la justicia. Entre ellas nuestra Delegada de la Pastoral General de la Diócesis de San Felipe, la Hermana Nelly León Correa
Felipe Herrera-Espaliat, enviado especial a Abu Dabi
Cuando Nelly, Shamsa, Latifa y Michèle hablan del rol de la mujer en la sociedad actual no lo hacen desde la teoría, sino desde sus propias experiencias. Cada una de ellas da su vida a diario por miles de personas que en distintos continentes son beneficiadas por los proyectos que ellas algún día iniciaron y que hoy son reconocidos en todo el mundo.
Y no solo comparten el hecho de ser mujeres y líderes, sino que las cuatro han recibido el Premio Zayed a la Fraternidad Humana, galardón que reconoce a quienes trabajan cerrando brechas en distintos ámbitos sociales y promoviendo la justicia y la paz, muchas veces por medio de un gran sacrificio personal. Es un premio que nació del histórico Documento sobre la Fraternidad Humana firmado en 2019 por el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed Al-Tayeb.
Para la última entrega del reconocimiento el pasado 5 de febrero, estas cuatro mujeres se encontraron en Abu Dabi y pudieron compartir en detalle los arduos caminos que han recorrido, pero también profundizaron en la particularidad que aporta el genio femenino a la promoción humana, a la lucha por la justicia y, en consecuencia, a la búsqueda de la paz a nivel local y global.
Rompiendo el círculo del terrorismo en Francia
Latifa Ibn Ziaten dice que apenas tuvo tiempo para elaborar el duelo tras la muerte de su hijo Imad en 2012, quien fue víctima de un atentado en la ciudad de Toulouse, al sur de Francia. El autor fue un terrorista musulmán, a quien muchos jóvenes consideraron un héroe después del ataque. Traspasada por el dolor de madre, pero también por la perplejidad de la reacción juvenil, Latifa se lanzó de inmediato a prevenir la radicalización de la juventud y creó la Asociación Imad, proyecto que ya se expande en Europa y trabaja con jóvenes, familias y comunidades en la promoción de la paz y en la prevención del terrorismo.
Para esta franco-marroquí y musulmana practicante, una clave esencial del éxito de su trabajo está en el hecho de ser mujer, porque “las mujeres son madres, transmiten amor, no quieren violencia, no quieren guerra, y creo que las mujeres de hoy tienen su lugar en el mundo entero, son las que van a salvar el mundo”, afirma con determinación. Es más, a partir de lo que ve a diario en su misión, Latifa Ibn Ziaten hace un llamado a sumar esfuerzos en esta línea: “Hay muchas mujeres con múltiples cualidades que están despertando y tendiendo la mano al mundo. Cuantas más seamos, más líderes seremos, más paz tendremos”, asevera la vencedora del Premio Zayed a la Fraternidad Humana 2021.
“Las mujeres de hoy tienen su lugar en el mundo entero, son las que van a salvar el mundo”, afirma con determinación Latifa Ibn Ziaten.
Chile: la sensibilidad femenina para resolver conflictos
A once mil kilómetros de Francia, la hermana Nelly León no solo vive la fraternidad humana que le valió el Premio Zayed 2024, sino que ejerce una verdadera maternidad entre cientos de mujeres privadas de libertad en Santiago de Chile. Para esta religiosa de la Congregación del Buen Pastor y creadora de la Fundación Mujer Levántate, la sensibilidad propiamente femenina es clave para acompañar a quienes están cumpliendo penas y buscan reinsertarse en la sociedad. “La mujer aporta una manera distinta de enfrentar los conflictos, el hombre los resuelve de modo más violento; la mujer, en cambio, reflexiona y los trata de resolver de manera pacífica. Somos más dialogantes, más empáticas, acogemos las diferencias con mucha libertad interior, sin presiones”, detalla la religiosa.
Y aunque por su opción de vida consagrada renunció a tener hijos, Nelly León es llamada “Madre” al interior del Centro Penitenciario Femenino de Santiago, donde cientos de mujeres descubren en ella la ternura y la maternidad que jamás conocieron en sus hogares. Por eso, junto con la intervención psicosocial que realiza la fundación, la hermana Nelly asegura que es fundamental acercarse desde el cariño para que una persona pueda rehabilitarse, y esa actitud es algo que se da natural en las mujeres.
“Estamos aportando para la construcción de un mundo más fraterno, más humano, más lleno de luz, de esperanza, capaces de dar mayor consuelo, de abrazar sin mirar a quién, desde el corazón”, explica la Madre Nelly, pero advierte que muchas veces es criticada por invertir esfuerzos y recursos en mujeres delincuentes. Sin embargo, una vez más su respuesta brota de aquella firme sensibilidad que la caracteriza: “No estamos trabajando por delincuentes, sino que lo estamos haciendo por María, por Margarita, por Lisette, por Pascal, que han caído en la vida, que han cometido un delito, pero eso no las define como personas”, sentencia.
“La mujer aporta una manera distinta de enfrentar los conflictos. Somos más dialogantes, más empáticas, acogemos las diferencias con mucha libertad interior”, afirma la hermana Nelly León.
El poder del diálogo para la paz en Kenia
Se llama Shamsa Abubakar Fadhil, pero todos la conocen como “Mama Shamsa”, porque desde esa identidad materna ha construido su labor como mediadora de paz y activista pro mujeres en Kenia. Originalmente su labor se concentró en desarticular bandas delictivas juveniles y reformar a cada persona a partir del acompañamiento personalizado y la capacitación laboral. Así, salvó miles de vidas de jóvenes y niños que parecían no tener otro destino que la violencia y el extremismo.
Los logros de su actividad suscitaron la atención del gobierno keniata, de la sociedad civil y de líderes de distintos grupos religiosos, que la catapultaron para asumir importantes roles políticos y sociales, y actualmente es la representante nacional femenina para la paz y seguridad en el país africano. “Las mujeres siempre han estado en el hogar, pero creo que se habían olvidado de que como mujeres, cuando hay un conflicto, nosotras somos las más afectadas, porque perdemos a nuestros maridos, a nuestros hijos y nos quedamos en la nada. Tenemos que estar en las mesas de decisión porque es nuestra vida la que se ve afectada”, declara la activista.
Hoy Mama Shamsa está involucrada de manera directa en las estrategias nacionales para promover y mantener la paz, y eso le ha revelado que este es un trabajo que se ha de realizar día a día sobre la base del diálogo. “Como mujeres tenemos el poder interior de ser pacientes, un poder dado por Dios para tener humildad y comprender a tu interlocutor. Creo que el poder de nosotras es ser madres. Ser madre es un título muy grande. Incluso un profesor que tiene todos los títulos, cuando se acerca a la madre se convierte en un niño. Así que la maternidad juega un papel muy importante”, detalla Shamsa que, como musulmana, también es presidenta de la Red de Mujeres Religiosas de Mombasa.
Pero ella misma insiste en que no le gusta ser llamada por ninguno de los cargos o títulos que ostenta, porque eso podría poner “una barrera a alguien muy sencillo, lo que impediría que se me acercase. Pero una vez que me identifico como madre, cualquiera puede llegar a mí”, puntualiza la ganadora del Premio Zayed 2023.
“Como mujeres tenemos el poder interior de ser pacientes. Creo que el poder de nosotras es ser madres. Ser madre es un título muy grande”, sostiene Mama Shamsa.
Tras el legado de las pioneras haitianas
Siguiendo una centenaria tradición de participación pública de las mujeres en Haití, la economista Michèle Pierre-Louis ha estado directamente involucrada en el combate por alcanzar la paz y la estabilidad en su país, que posee altísimos índices de pobreza y violencia. Lo ha hecho desde distintos flancos, el más destacado, como Primera Ministra del gobierno entre 2008 y 2009, cargo al que llegó por su larga experiencia en la promoción social de la población.
Michèle lideró a mediados de la década de los 80 la Misión Alpha, un proyecto de alfabetización nacional impulsado por la Iglesia Católica. Posteriormente, en 1995 creó la Fundación Fokal para el Conocimiento y la Libertad, entidad que por medio de la educación promueve, entre otros ámbitos, el desarrollo comunitario, el cuidado del medioambiente y la igualdad de género. Sus logros hicieron a esta institución acreedora en 2022 del Premio Zayed a la Fraternidad Humana.
Al pensar en el Día Internacional de la Mujer, Pierre-Louis recuerda a todas aquellas haitianas que en 1932 constituyeron la primera organización de mujeres del Caribe. “Son nuestras pioneras y hemos aprendido mucho de ellas. Se movilizaron contra las violaciones y la violencia contra niñas y mujeres, perpetradas sobre todo por los soldados estadounidenses que ocuparon Haití, y por los derechos de las mujeres a compartir, a participar en los asuntos del país como ciudadanas de pleno derecho”, recalca Michèle.
En medio de la caótica situación social que atraviesa Haití en la actualidad, Michèle espera que las permanentes oraciones del Papa Francisco por la paz sean escuchadas. “Que cese esta violencia asesina y absurda contra una población completamente desamparada, para que con un poco de paz, las mujeres puedan continuar su lucha contra la injusticia y la desigualdad, y por la fraternidad, la sororidad y la solidaridad humana”, finaliza la líder haitiana.
“Que cese esta violencia asesina y absurda para que las mujeres puedan continuar su lucha contra la injusticia y la desigualdad, y por la fraternidad, la sororidad y la solidaridad humana”, clama la haitiana Michèle Pierre-Louis.. (Foto de la Fundación FOKAL)
Este viernes 01 de Marzo, personal del obispado San Felipe y Catedral, junto a algunos delegados episcopales de nuestra Diócesis, se dieron cita para compartir la alegría del Premio y Reconocimiento que se le otorgó a la Hna. Nelly León, al premio Zayet 2024 por la Fraternidad Humana en pasado.
Este momento estuvo marcado por un ambiente de alegría, donde el personal del obispado preparó un momento íntimo con una oración de gratitud por la presencia de la hermana en nuestra Diócesis, quien además es Delegada de la Pastoral General (Vicaria de Pastoral) y unas palabras de nuestro administrador del Obispado, Ignacio Urzúa, además, de todo el cariño de quienes fueron parte de este día. La Hermana Nelly por su parte, nos comentó detalles de su viaje, itinerario que inició con el encuentro con el Papa Francisco en Roma y posteriormente dirigirse hacia Abu Dabi, Emiratos Árabes, donde fue reconocida por su labor y servicio como Capellana en la Cárcel de Mujeres de San Joaquín y su rol en la creación de la Fundación Mujer Levántate, de la que es actualmente Presidenta.
Fueron fotografías, anécdotas y experiencias que la hermana compartió con todos los presentes a este momento, junto con ello, pudo mostrar el galardón y las distinciones que le entregaron en la ceremonia de premiación. el cual la Hermana con gran impresión y alegría dijo estar muy emocionada y agradecida de este reconocimiento.
Al finalizar este encuentro, la Hermana Nelly extendió su gratitud por el momento distendido y tan fraterno organizado, por la preparación y el cariño expresado por cada uno y una, momento que finalizó con una camaradería.
La Ceremonia de ascenso a Teniente Coronel del capellán P. Omar Orellana. Se llevó a cabo este viernes 01 de marzo, desde el Destacamento de Montaña N3 “Yungay”.
Con gran alegría para el país y especialmente nuestra Diócesis de San Felipe, fue la vivida este viernes 01 de marzo pasado, al realizarse desde el Destacamento de Montaña N3 “Yungay”, la ceremonia de ascenso de grado de Mayor a Teniente Coronel del Capellán Pbro. Omar Orellana Manríquez, ceremonia que congregó a autoridades del ejercito como eclesiales.
Para el Padre Omar, este momento genera mucha alegría orgullo para su persona, es llevar la asistencia espiritual en medio de las fuerzas armadas y de orden, particularmente en el caso del padre Omar, el ejercito de Chile, comentando: “Es un privilegio servir a nuestra patria desde las fuerzas armadas de Chile, una vida de servicio a Dios y la patria de más de 22 años, veinte y dos años de planta como capellán, cuatro honorarios y ocho años ad honorem.
Es decir, recién iniciado, consagrado sacerdote, empecé a ser capellán en el regimiento Yungay cuando estaba en San Felipe. Después aquí, en el regimiento reforzado número 3 Yungay Los Andes, cuando se fusionó el Yungay con Guardia Vieja.”
En relación a la ceremonia, destacamos la masiva presencia de personas a este momento, tanto civiles, militares, de carabineros y eclesiásticas, entre ello Mons. José Ossandón, instancia en particular que contó con presencia de la familia del padre Omar y camaradas que en distintos grados ascendieron en su carrera militar al servicio de Dios y la Patria, parte del cuadro permanente y sub oficiales sub alternos.
Actualmente el padre Omar sigue como capellán del Destacamento de Montaña N3 Yungay Los Andes , además de ejercer como capellán en la Escuela de Montaña Saladillo y en la BOE ( Brigada de Operaciones especial del Ejercito) de Peldehue.
El sábado 3 de febrero y el sábado 10 de febrero, en el decanato de Los Andes, se llevaron a cabo la Misa de Inicio de Año (3 de febrero) y el Primer Encuentro Mensual (10 de febrero).
Con estas dos actividades, se da inicio a las actividades del decanato de Los Andes, previo a nuestra octogésima cuarta Experiencia Familiar de Amor. En ambas actividades, la Eucaristía fue presidida por el Padre Pbro. Dilmer Hernán Enríquez Rengifo, párroco de la Parroquia del Cristo de la Salud y asesor del decanato.
En el encuentro mensual, además, se abordó un tema de formación a cargo de la Comisión Diocesana. Además, la Comisión Decanal de Los Andes y la Comisión Diocesana quieren motivar a todos los matrimonios Nazarenos que deseen servir en la octogésima cuarta Experiencia Familiar de Amor en el Decanato de Los Andes a asistir al Encuentro Familiar de Oración para el sábado 2 de marzo. Con ello, se inicia la preparación de la Experiencia Familiar de Amor en el Decanato de Los Andes.
Desde la comisión diocesana expresan: “Que el Señor y la Sagrada Familia de Nazareth puedan otorgar muchas bendiciones a cada uno de ustedes y sus familias. Que Jesús, José y María sean nuestro ejemplo y nuestro guía. Shalom.”
Fuente Comisión Diocesana Movimiento Sagrada Familia Nazaret.
Con la celebración de la Eucaristía, realizada en los Hospitales San Camilo de San Felipe y San Francisco de Llay Llay, la Pastoral Social en su área de Pastoral de salud y la Cruzada de voluntarias/os de Caritas, conmemora la 32° Jornada mundial del enfermo, junto a los directores, funcionarios y familiares de los pacientes, de ambos recintos hospitalarios.
Estas Eucaristías fueron presididas por los sacerdotes Pbro. Hernán Acuña, quien presidió en el Hospital San Camilo de San Felipe, y Pbro. Ricardo Olavarría, que presidió en Hospital San Francisco de Llay Llay.
En un clima de Fe, esperanza, consuelo y unidad en la oración se vivieron ambas Eucaristías, compartiendo el mensaje evangélico y el amor de Dios, especialmente por quienes padecen el dolor de la enfermedad. Permitiéndose bendecir la continuidad de los servicios de acompañamiento espiritual que realizan las y los voluntarios de la Cruzada Caritas diocesana, en las diferentes áreas médicas, en ambos hospitales provinciales.
La directora y delegada episcopal de la Pastoral Social, Marcela Pérez agradece a los directores y equipo administrativo, y también a las y los voluntarios de la Cruzada Caritas, por su apoyo y disposición para la celebración de la Eucaristía, que marca el inicio de una misión de servicio en conjunto con el área de acompañamiento espiritual, a los pacientes, familiares y funcionarios de dichos recintos.
Hacemos eco del llamado del Santo padre Francisco, a las pastorales de salud: “Estamos especialmente llamados a hacer nuestra la mirada compasiva de Jesús. Cuidemos a quienes sufren y están solos, e incluso marginados y descartados.
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA XXXII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO
11 de febrero de 2024
«No conviene que el hombre esté solo».
Cuidar al enfermo cuidando las relaciones
«No conviene que el hombre esté solo» (Gn 2,18). Desde el principio, Dios, que es amor, creó el ser humano para la comunión, inscribiendo en su ser la dimensión relacional.Así, nuestra vida, modelada a imagen de la Trinidad, está llamada a realizarse plenamente en el dinamismo de las relaciones, de la amistad y del amor mutuo. Hemos sido creados para estar juntos, no solos. Y es precisamente porque este proyecto de comunión está inscrito en lo más profundo del corazón humano, que la experiencia del abandono y de la soledad nos asusta, es dolorosa e, incluso, inhumana. Y lo es aún más en tiempos de fragilidad, incertidumbre e inseguridad, provocadas, muchas veces, por la aparición de alguna enfermedad grave.
Pienso, por ejemplo, en cuantos estuvieron terriblemente solos durante la pandemia de Covid-19; en los pacientes que no podía recibir visitas, pero también en los enfermeros, médicos y personal de apoyo, sobrecargados de trabajo y encerrados en las salas de aislamiento. Y obviamente no olvidemos a quienes debieron afrontar solos la hora de la muerte, solo asistidos por el personal sanitario, pero lejos de sus propias familias.
Al mismo tiempo, me uno con dolor a la condición de sufrimiento y soledad de quienes, a causa de la guerra y sus trágicas consecuencias, se encuentran sin apoyo y sin asistencia. La guerra es la más terrible de las enfermedades sociales y son las personas más frágiles las que pagan el precio más alto.
Sin embargo, es necesario subrayar que, también en los países que gozan de paz y cuentan con mayores recursos, el tiempo de la vejez y de la enfermedad se vive a menudo en la soledad y, a veces, incluso en el abandono. Esta triste realidad es consecuencia sobre todo de la cultura del individualismo, que exalta el rendimiento a toda costa y cultiva el mito de la eficiencia, volviéndose indiferente e incluso despiadada cuando las personas ya no tienen la fuerza necesaria para seguir ese ritmo. Se convierte entonces en una cultura del descarte, en la que «no se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas, si “todavía no son útiles” —como los no nacidos—, o si “ya no sirven” —como los ancianos—.» (Carta enc. Fratelli tutti, 18). Desgraciadamente, esta lógica también prevalece en determinadas opciones políticas, que no son capaces de poner en el centro la dignidad de la persona humana y sus necesidades, y no siempre favorecen las estrategias y los medios necesarios para garantizar el derecho fundamental a la salud y el acceso a los cuidados médicos a todo ser humano. Al mismo tiempo, el abandono de las personas frágiles y su soledad también se agravan por el hecho de reducir los cuidados únicamente a servicios de salud, sin que éstos vayan sabiamente acompañados por una “alianza terapéutica” entre médico, paciente y familiares.
Nos hace bien volver a escuchar esa palabra bíblica: ¡no conviene que el hombre esté solo! Dios la pronuncia al comienzo mismo de la creación y nos revela así el sentido profundo de su designio sobre la humanidad, pero, al mismo tiempo, también la herida mortal del pecado, que se introduce generando recelos, fracturas, divisiones y, por tanto, aislamiento. Esto afecta a la persona en todas sus relaciones; con Dios, consigo misma, con los demás y con la creación. Ese aislamiento nos hace perder el sentido de la existencia, nos roba la alegría del amor y nos hace experimentar una opresiva sensación de soledad en todas las etapas cruciales de la vida.
Hermanos y hermanas, el primer cuidado del que tenemos necesidad en la enfermedad es el de una cercanía llena de compasión y de ternura. Por eso, cuidar al enfermo significa, ante todo, cuidar sus relaciones, todas sus relaciones; con Dios, con los demás —familiares, amigos, personal sanitario—, con la creación y consigo mismo. ¿Es esto posible? Claro que es posible, y todos estamos llamados a comprometernos para que sea así. Fijémonos en la imagen del Buen Samaritano (cf. Lc 10, 25-37), en su capacidad para aminorar el paso y hacerse prójimo, en la actitud de ternura con que alivia las heridas del hermano que sufre.
Recordemos esta verdad central de nuestra vida, que hemos venido al mundo porque alguien nos ha acogido. Hemos sido hechos para el amor, estamos llamados a la comunión y a la fraternidad. Esta dimensión de nuestro ser nos sostiene de manera particular en tiempos de enfermedad y fragilidad, y es la primera terapia que debemos adoptar todos juntos para curar las enfermedades de la sociedad en la que vivimos.
A ustedes que padecen una enfermedad, temporal o crónica, me gustaría decirles: ¡no se avergüencen de su deseo de cercanía y ternura! No lo oculten y no piensen nunca que son una carga para los demás. La condición de los enfermos nos invita a todos a frenar los ritmos exasperados en los que estamos inmersos y a redescubrirnos a nosotros mismos.
En este cambio de época en el que vivimos, nosotros los cristianos estamos especialmente llamados a hacer nuestra la mirada compasiva de Jesús. Cuidemos a quienes sufren y están solos, e incluso marginados y descartados. Con el amor recíproco que Cristo Señor nos da en la oración, sobre todo en la Eucaristía, sanemos las heridas de la soledad y del aislamiento. Cooperemos así a contrarrestar la cultura del individualismo, de la indiferencia, del descarte, y hagamos crecer la cultura de la ternura y de la compasión.
Los enfermos, los frágiles, los pobres están en el corazón de la Iglesia y deben estar también en el centro de nuestra atención humana y solicitud pastoral. No olvidemos esto. Y encomendémonos a María Santísima, Salud de los Enfermos, para que interceda por nosotros y nos ayude a ser artífices de cercanía y de relaciones fraternas.
El Comité Permanente de La Conferencia Episcopal de Chile ha dado a conocer un mensaje de condolencias uniéndose al dolor que aqueja al país, y en especial su familia, por el sensible y trágico fallecimiento de quien fuera Presidente de la República.
1. En nombre de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile, nos unimos al dolor que aqueja al país, y en especial a su esposa y familia, por el sensible y trágico fallecimiento de quien fuera Presidente de la República, don Sebastián Piñera Echenique. Pedimos a todos elevar oraciones a Dios por el eterno descanso de su alma y para que traiga la paz a todos quienes hoy lloran, especialmente a su viuda, Sra Cecilia Morel.
2. Más allá de cualquier contingencia, reconocemos en el ex presidente una vida de trabajo entregada por el bien de Chile y de su gente, a través de la acción política. Especialmente en momentos trágicos de nuestra historia, de grave dolor y destrucción, ejerció su liderazgo y su capacidad de unir, para así levantarnos y recuperarnos como sociedad.
3. La muerte abre para todos el camino definitivo hacia Dios. El ex presidente vivió como un hombre de fe y así lo expresó muchas veces. Lo encomendamos, ahora, al Señor, junto a tantos otros chilenos y chilenas que en estos días han perdido la vida en los incendios, para que estén gozando ya de la visión de Dios y sus seres queridos reciban el consuelo.
Por el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile
+Fernando Chomali Garib
Arzobispo de Santiago
Presidente
+Sergio Pérez de Arce Arriagada, ss.cc.
Obispo de Chillán
Secretario General
+Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo
+ Ricardo Morales Galindo O. de M.
Obispo de Copiapó
+Guillermo Vera Soto
Obispo de Rancagua
Fuente: Conferencia Episcopal de Chile Santiago, 06-02-2024