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Diócesis de San Felipe

Presbiterio de la Diócesis de San Felipe vivió su Retiro Espiritual Anual en tiempo de Cuaresma

En un ambiente de oración, silencio y fraternidad sacerdotal, el presbiterio de la Diócesis de San Felipe vivió durante esta semana su Retiro Espiritual Anual, instancia que reunió a los sacerdotes de la diócesis para profundizar en su vida espiritual y renovar su entrega al servicio pastoral del Pueblo de Dios.

El retiro se desarrolló desde el lunes 9 al viernes 13 de marzo en la Casa de Espiritualidad de Lo Cañas, lugar que ofreció el clima propicio para el recogimiento, la reflexión y el encuentro fraterno entre los miembros del presbiterio.

Durante estos días, los sacerdotes participaron en diversos momentos de oración personal y comunitaria, celebración de la Eucaristía, espacios de silencio y reflexión, así como instancias de fraternidad que fortalecen la comunión entre quienes comparten la misión pastoral en las distintas comunidades de la diócesis.

Las meditaciones del retiro fueron guiadas por el sacerdote Alejandro Abaraca, miembro de la Orden Madre de Dios, quien acompañó espiritualmente al presbiterio con reflexiones centradas en la renovación interior, la fidelidad al llamado vocacional y la centralidad de Cristo en la vida y misión del sacerdote.

El retiro anual constituye para el presbiterio un tiempo privilegiado de encuentro con el Señor, permitiendo a los sacerdotes detenerse en medio de las exigencias del ministerio para revisar su camino vocacional, fortalecer la vida espiritual y renovar su compromiso pastoral con las comunidades que les han sido confiadas.

En este contexto, el obispo diocesano Gonzalo Bravo Álvarez había invitado previamente a la comunidad diocesana a acompañar espiritualmente este momento a través de la oración, reconociendo que la vida y misión de los sacerdotes se sostiene también en la cercanía y el apoyo del Pueblo de Dios.

La realización de este retiro en el tiempo litúrgico de Cuaresma adquiere un significado especial, pues invita a los pastores de la Iglesia a volver al corazón del Evangelio, dejarse renovar por la acción del Espíritu y fortalecer la fraternidad sacerdotal, aspectos fundamentales para continuar anunciando el mensaje de Cristo en medio de las comunidades.

De este modo, la Iglesia de San Felipe culminó estos días de retiro confiando en que este tiempo de gracia será fecundo para la vida del presbiterio y para la misión evangelizadora que la diócesis continúa desarrollando en las provincias de San Felipe, Los Andes y Petorca. 🙏

Presbiterio de la Diócesis de San Felipe inicia su Retiro Anual en tiempo de Cuaresma

En el marco del tiempo litúrgico de Cuaresma, el presbiterio de la Diócesis de San Felipe se dispone a vivir su Retiro Espiritual Anual, instancia de oración, silencio y renovación interior que reunirá a los sacerdotes de la diócesis para fortalecer su vida espiritual y su misión pastoral.

El retiro se desarrollará desde el lunes 9 hasta el viernes 13 de marzo, en la Casa de Espiritualidad de Lo Cañas, lugar que ofrecerá el ambiente propicio para el recogimiento, la reflexión y la fraternidad sacerdotal. La jornada comenzará con la llegada de los participantes al almuerzo del día lunes, y concluirá el viernes 13 con el almuerzo de cierre.

Este año, las meditaciones del retiro estarán guiadas por el sacerdote Alejandro Abaraca, miembro de la Orden Madre de Dios, quien acompañará espiritualmente a los sacerdotes durante estos días, animando los momentos de reflexión y profundización en la vida sacerdotal.

El retiro constituye cada año un espacio fundamental para el presbiterio, ya que permite a los sacerdotes detenerse en medio de las exigencias pastorales para reencontrarse con el Señor, revisar el propio camino vocacional y renovar la entrega al servicio del Pueblo de Dios.

En este contexto, el obispo diocesano Gonzalo Bravo Álvarez ha invitado a toda la comunidad diocesana a acompañar espiritualmente este momento mediante la oración, reconociendo que el ministerio sacerdotal se fortalece también gracias al apoyo y cercanía del pueblo fiel.

La realización de este retiro en el tiempo de Cuaresma adquiere un significado especial para la vida del presbiterio, pues se convierte en una oportunidad concreta para dejarse renovar por el Espíritu, profundizar en la fraternidad sacerdotal y volver a centrar la vida pastoral en lo esencial del Evangelio.

De este modo, la Iglesia de San Felipe se une en oración por sus sacerdotes, confiando en que estos días de encuentro con el Señor serán un verdadero momento de gracia para el presbiterio y para toda la vida pastoral de la diócesis.

Nueva Oficina de Atención de Cementerios Católicos Abrirá en el Obispado de San Felipe

📢 Información a la comunidad diocesana

Desde este miércoles 11 de marzo, el Obispado de San Felipe contará con una oficina de atención a público de la Administración de Cementerios Católicos, destinada a orientar y acompañar a las familias en distintos trámites y consultas.

Esta atención está dirigida a todo público, especialmente a quienes tengan relación con los cementerios que se encuentran bajo la administración del obispado: San Esteban, Los Andes, Rinconada, Catemu, Placilla y Catapilco.

En esta oficina podrás realizar consultas sobre compra o arriendo de sepulturas, nichos o mausoleos (según disponibilidad), además de recibir orientación para familias que tienen a sus seres queridos sepultados en estos camposantos, así como también resolver dudas relacionadas con otros cementerios.

📍 Lugar: Obispado de San Felipe
Merced 812, San Felipe
🕘 Horario de atención:
Todos los miércoles de 09:30 a 13:30 horas

Como Iglesia diocesana, buscamos ofrecer un espacio de acogida, orientación y acompañamiento, especialmente en momentos que tocan profundamente la vida de nuestras familias.

🙏 Les invitamos a compartir esta información con quienes puedan necesitarla.

Obispado de San Felipe conmemoró el Día Internacional de la Mujer con fraterno desayuno

En el contexto de una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la mañana de este lunes 9 de marzo, el Obispado de San Felipe compartió un fraterno momento junto a su personal, mediante un desayuno preparado especialmente para reconocer y agradecer el valioso aporte de las mujeres que forman parte de esta comunidad de servicio.

La actividad fue convocada y encabezada por el administrador del Obispado, Guillermo Cabrera Cancino, quien junto a los funcionarios se reunió a primera hora de la jornada para vivir un espacio de encuentro marcado por la gratitud, la cercanía y el reconocimiento al rol que desempeñan tantas mujeres en la vida cotidiana de la Iglesia local.

Durante el desayuno se destacó especialmente la presencia y el compromiso del personal femenino del Obispado, quienes día a día ofrecen sus dones, talentos y dedicación en las distintas áreas de trabajo que conforman la estructura administrativa y pastoral de la diócesis.

Desde esta perspectiva, la institución quiso expresar su agradecimiento por la entrega generosa de cada una de ellas, reconociendo que su trabajo silencioso y constante contribuye significativamente al servicio que la Iglesia presta a las comunidades del territorio.

En un gesto simbólico de gratitud, Guillermo Cabrera entregó un pequeño presente a cada una de las mujeres presentes, como signo de reconocimiento en esta fecha que también recuerda el legado de tantas mujeres que, a lo largo de los años, han sido parte del caminar del Obispado y han contribuido al crecimiento de la vida eclesial en la diócesis.

La jornada se vivió en un ambiente fraterno, donde además de compartir el desayuno, se elevó una acción de gracias por la vida y la vocación de servicio de cada mujer que forma parte de esta comunidad de trabajo.

Como institución de la Iglesia Católica, el Obispado de San Felipe quiso también expresar sus mejores deseos para la vida de cada una de ellas, valorando su aporte humano, profesional y pastoral, y dando gracias a Dios por la vida compartida en medio de la misión de esta Iglesia diocesana.

Jóvenes de Confirmación de Santa Rosa de Los Andes una Misión de Amor en Casa Belén

Con entusiasmo, espíritu de servicio y profunda vivencia de fe, los jóvenes de Confirmación de segundo año de la Parroquia Santa Rosa de Los Andes iniciaron un caminar y disposición a la Misión de llevar a Jesucristo a las periferias sociales más vulnerables, una experiencia pastoral que busca fortalecer su camino hacia el Sacramento de la Confirmación desde la vida concreta y el encuentro con los demás.

Durante tres días consecutivos de la última semana de enero, los jóvenes visitaron la Casa Belén, residencia de acogida perteneciente al Obispado de San Felipe, donde actualmente viven 18 niñas entre los 5 y 14 años aproximadamente. En este espacio, los misioneros compartieron jornadas matinales marcadas por la alegría, la cercanía y el espíritu fraterno, desarrollando actividades como alabanzas, cantos, juegos y talleres de manualidades, generando momentos de encuentro significativo con las niñas y el equipo formador.

Las misiones son instancias voluntarias que permiten a los jóvenes en proceso de Confirmación vivir el Evangelio desde el servicio y la entrega. En este sentido, la experiencia no solo se proyecta como una acción solidaria puntual, sino como el inicio de un compromiso permanente: la comunidad de jóvenes espera poder acompañar periódicamente a Casa Belén, al menos una vez al mes durante tres días, fortaleciendo un vínculo comunitario que permita compartir vida, fe y esperanza.

Los catequistas destacaron esta instancia como un elemento fundamental dentro del proceso formativo, subrayando que la preparación al sacramento no solo se vive desde la escucha y la catequesis, sino también desde el compromiso concreto con las realidades más vulnerables, donde el Evangelio se hace vida a través del servicio y la fraternidad.

Finalmente, la comunidad de Confirmación agradeció a la administración y dirección de Casa Belén por la acogida y disposición para abrir sus puertas a esta experiencia misionera, que acerca realidades, genera vínculos y permite a los jóvenes crecer en sensibilidad social y espiritualidad, haciendo de su proceso de fe un camino verdaderamente encarnado en la vida comunitaria.

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