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Diócesis de San Felipe

Jornada de Conducción Pastoral del Presbiterio fortaleció el discernimiento y proyectó nuevos desafíos para la Iglesia Diocesana

Durante cuatro días de encuentro, el presbiterio de la Diócesis de San Felipe, junto a nuestro Obispo Diocesano, profundizó en la realidad juvenil y vocacional, delineando orientaciones pastorales para los próximos años.


Con un profundo espíritu de comunión, reflexión y discernimiento, entre el lunes 3 y el jueves 6 de agosto se desarrolló la tradicional Jornada de Conducción Pastoral, instancia que cada año reúne al presbiterio de la Diócesis de San Felipe para fortalecer la comunión sacerdotal, evaluar la realidad pastoral y proyectar los desafíos evangelizadores de nuestra Iglesia particular. La jornada se llevó a cabo en la Casa de Retiro del Santuario de Santa Teresa de Los Andes, en Auco, y fue organizada por la Vicaría de Pastoral, encabezada por el padre Claudio Acevedo.

En esta oportunidad participaron la totalidad del presbiterio diocesano, incluidos los sacerdotes religiosos que desarrollan su ministerio en la diócesis, junto a nuestro Obispo, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien acompañó activamente cada uno de los momentos de formación, oración y trabajo comunitario.

Como es tradición, la Jornada de Conducción Pastoral constituyó un espacio privilegiado para detenerse, escuchar la realidad, dialogar fraternalmente y discernir, a la luz del Espíritu Santo, los caminos pastorales que la Iglesia de San Felipe está llamada a recorrer en los próximos años.

Durante las distintas sesiones se abordaron dos grandes ejes de reflexión: la Pastoral Juvenil y la Pastoral Vocacional, temáticas que fueron analizadas desde una perspectiva teológica, pastoral y práctica, buscando responder a los desafíos que presenta la realidad actual y fortalecer una acción evangelizadora más cercana a las nuevas generaciones.

La primera jornada estuvo dedicada al análisis de la realidad juvenil y vocacional presente en las parroquias y comunidades educativas de la diócesis, permitiendo realizar un diagnóstico compartido y recoger experiencias que sirvieran de base para el trabajo de los días siguientes. Posteriormente, los sacerdotes reflexionaron sobre los procesos de iniciación cristiana, la continuidad formativa después de los sacramentos y la necesidad de generar nuevas instancias de participación para niños, adolescentes y jóvenes.

El segundo día estuvo centrado en la comprensión de las nuevas culturas juveniles, profundizando en los cambios sociales, culturales y espirituales que viven las nuevas generaciones. A través de exposiciones y talleres, los participantes dialogaron sobre los desafíos que enfrenta hoy la evangelización juvenil, la importancia de renovar lenguajes pastorales y la necesidad de que las comunidades eclesiales desarrollen ambientes seguros, acogedores y capaces de acompañar los procesos de fe de los jóvenes. Asimismo, se realizaron trabajos por decanatos para proyectar acciones concretas que puedan implementarse en cada territorio de la diócesis.

La tercera jornada estuvo orientada a la dimensión vocacional, recordando la historia de las vocaciones sacerdotales en la diócesis y reflexionando sobre los desafíos actuales para suscitar nuevas respuestas al llamado del Señor. Los sacerdotes compartieron experiencias, analizaron los procesos de acompañamiento vocacional y profundizaron en la necesidad de fortalecer una verdadera cultura vocacional en las parroquias, colegios, familias y comunidades cristianas. El trabajo concluyó con un taller de integración que permitió establecer criterios y propuestas para potenciar el servicio de la Pastoral Vocacional Diocesana y su articulación con la Pastoral Juvenil.

Finalmente, la jornada concluyó con un espacio dedicado a la revisión de los procesos de catequesis diocesana y a la planificación de las acciones pastorales que orientarán el trabajo de los próximos meses, reafirmando el compromiso del presbiterio por seguir anunciando el Evangelio con renovado entusiasmo y en comunión con toda la Iglesia diocesana.

Más que una instancia de planificación, la Jornada de Conducción Pastoral volvió a consolidarse como un verdadero espacio de escucha, formación y discernimiento comunitario, donde los sacerdotes, junto a su obispo, renovaron su compromiso de responder a los signos de los tiempos y de proyectar estas reflexiones en la vida concreta de las parroquias, comunidades educativas y organismos pastorales de la Diócesis de San Felipe.

Con esta instancia anual, la Iglesia diocesana reafirmó su deseo de seguir caminando sinodalmente, fortaleciendo una pastoral que responda a las necesidades actuales, acompañe los procesos de fe de las personas y promueva comunidades vivas, misioneras y abiertas a la acción del Espíritu Santo.

Delegados diocesanos fortalecen su misión junto a Mutual Pax

Representantes de distintas diócesis del país participaron en una jornada de formación, reflexión y diálogo para fortalecer el acompañamiento a los sacerdotes, promoviendo el autocuidado, la prevención y el compromiso con su bienestar integral.


«¿Quién cuida al cuidador?» La pregunta planteada por el padre José Antonio Varas, nuevo delegado de la Arquidiócesis de Santiago, resumió el sentido de la Junta General de Delegados Diocesanos de Mutual Pax 2026. En un encuentro marcado por el intercambio de experiencias y la reflexión sobre los desafíos actuales del clero, los participantes coincidieron en la importancia de fortalecer el cuidado de quienes dedican su vida al servicio pastoral.

Representantes de distintas diócesis del país se reunieron, en la Casa de Oración Los Domínicos de  Santiago, el pasado 8 de julio,  para participar en la Junta General de Delegados de Mutual Pax, instancia que reunió espacios de formación, rendición de cuentas, reflexión pastoral y diálogo. Durante la jornada se celebró la Eucaristía, se presentó la Memoria y Balance 2025 y se profundizó en el rol que cumplen los delegados diocesanos como vínculo entre Mutual Pax y los sacerdotes de cada Iglesia particular.

La  Misa fue presidida por Mons. Felipe Bacarreza Rodríguez, presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, quien invitó a comprender el discipulado como una experiencia de vida: «Ser discípulo no era solo recibir lecciones, sino convivir y seguir al maestro, aprendiendo de su vida y ejemplo. La enseñanza era vivencial, no académica, y el objetivo era imitar al maestro en todo momento.»

Uno de los momentos importantes fue la exposición de Carolina Aguilera, quien desarrolló, mediante una metodología participativa, el rol del delegado diocesano y su misión de acompañar a los sacerdotes.

«El objetivo general de este encuentro es motivar a ustedes a asumir con excelencia este rol que les ha sido asignado como un enlace entre la diócesis y la Mutual Pax, comprendiendo su propósito, su misión, las responsabilidades, las competencias que deberían desarrollar para poder ejercerlo.»

Una realidad que interpela

Los testimonios de los delegados permitieron conocer los desafíos que enfrentan las distintas diócesis, especialmente en materia de salud, envejecimiento del clero y prevención.

El padre Jaime Ortega, delegado de la Diócesis de Linares, destacó la importancia de los beneficios que entrega Mutual Pax para un presbiterio cuya edad promedio supera los 65 años.

«Los convenios son los que más nos ayudan a nuestro día a día de servicio y de la pastoral que realizamos.»

Respecto a la salud mental, agregó:

«La salud mental es un tema que, sin duda, lo hemos planteado. Es una dolencia, podríamos decir, que es como invisible, porque nos cuesta mucho poder decirnos: ‘¿Sabe qué? Me siento agotado, me siento cansado’. Pero no un cansancio físico, sino ese cansancio mental… Encuentro tan positivo que se esté integrando también ese ítem.»

Desde la Diócesis de Talca, Mauricio Jacques  valoró el encuentro como una instancia de confianza y transparencia institucional.

«Es un encuentro muy positivo, porque primero nos dan a conocer todos los movimientos que hace la Mutual Pax, que son tan importantes, en una transparencia total.»

Y añadió:

«Para nosotros, la Mutual Pax es una institución fundamental para que podamos tener una buena vejez y una buena prestación médica cuando la situación lo requiera.»

Cuidarse para servir mejor

La jornada también permitió escuchar la experiencia de quienes este año asumieron por primera vez el servicio de delegado diocesano.

El padre José Antonio Varas, de la Arquidiócesis de Santiago, destacó la importancia del autocuidado como parte del ministerio sacerdotal.

«Uno se esmera mucho en servir, en estar con las personas, en entregarse, pero también uno tiene que aprender a prevenir, a cuidar, y así también estar con la mejor disposición para ayudar a los demás… En el fondo, todo esto es para que nosotros podamos servir mejor a los demás.»

Por su parte, el padre Sergio Barahona, de la Diócesis de San Felipe, hizo un llamado sencillo y directo a sus hermanos sacerdotes.

«De repente, nosotros los curas somos muy descuidados por nosotros, y es necesario hoy día, para prestar un buen servicio, tratar de estar de mejor manera posible de salud. Por tanto, hazte los chequeos, no seas porfiado. Principalmente eso, déjate querer y cuídate.»

La jornada fue coordinada por Nelda Campos, secretaria ejecutiva de Mutual Pax, quien presentó la Memoria y Balance 2025 y condujo el desarrollo del encuentro, reafirmando el compromiso de la institución con una gestión transparente y al servicio de los sacerdotes.

Como signo de envío, cada delegado recibió una sencilla imagen de la Virgen María, recordando que la misión de Mutual Pax no solo se expresa en beneficios y programas de salud, sino también en el acompañamiento cercano y fraterno a los sacerdotes de todo Chile.

Retiro del Clero en Miércoles Santo fortaleció la comunión y renovación espiritual en la Diócesis de San Felipe

En el marco de la vivencia de la Semana Santa, este miércoles 1 de abril se desarrolló el tradicional Encuentro del Clero de la Diócesis de San Felipe, instancia que congregó a presbíteros y diáconos en el Centro de Espiritualidad El Buen Pastor, en una jornada marcada por la fraternidad, la oración y la renovación del compromiso vocacional.

La jornada comenzó durante la mañana con un desayuno compartido, generando desde el inicio un ambiente de cercanía y comunión entre los ministros ordenados, y se extendió hasta el mediodía, culminando con un almuerzo fraterno. Este espacio, profundamente significativo dentro del calendario litúrgico, permitió a los participantes preparar el corazón para la celebración de los misterios centrales de la fe.

Uno de los momentos más destacados del encuentro fue la presencia del Nuncio Apostólico en Chile, Mons. Kurian Mathew Vayalunkal, quien ofreció una reflexión centrada en el servicio y el rol del consagrado según su grado en el Orden Sagrado. En su intervención, animó a los presentes a profundizar en el sentido de su vocación, especialmente en este tiempo litúrgico que invita a renovar la entrega, la fidelidad y el testimonio pastoral en medio del Pueblo de Dios.

Junto al Nuncio, también estuvo presente Mons. Giuseppe Silvestrini, Secretario de la Nunciatura Apostólica en Chile, quien acompañó este significativo momento para la Iglesia diocesana.

La jornada estuvo marcada por una alta participación, destacándose la presencia casi completa del presbiterio diocesano y, de manera especial, una significativa asistencia de diáconos, lo que refleja el compromiso y la unidad del clero en este tiempo tan relevante para la vida de la Iglesia.

Como es tradición, el encuentro culminó con un espacio de convivencia durante la tarde en la Catedral de San Felipe, donde los ministros ordenados compartieron una once fraterna, para posteriormente dar inicio a la solemne Misa Crismal, presidida por el obispo diocesano y celebrada junto a todo el Pueblo de Dios.

De este modo, la Diócesis de San Felipe vivió una jornada de profunda comunión eclesial, reafirmando la identidad y misión de sus pastores, llamados a servir con generosidad y esperanza, especialmente en los días santos que nos conducen al misterio pascual de Cristo.

Escuela del Diaconado Permanente inicia último año de preparación hacia la Ordenación Diaconal

Con esperanza y profundo sentido de misión, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe dio inicio al quinto y último año de formación para los candidatos al ministerio diaconal.

La jornada inaugural se desarrolló este viernes 13 y sábado 14 de marzo, reuniendo a los 23 candidatos que, tras completar cuatro años de formación, comienzan ahora la etapa final de preparación antes de recibir —Dios mediante— la Ordenación Diaconal.

Este nuevo período formativo marca un momento significativo en el camino vocacional de los aspirantes, quienes durante este año recibirán los ministerios y ritos previos al diaconado, comenzando con el Rito de Admisión, mediante el cual el obispo y la Iglesia diocesana reconocen oficialmente a los candidatos en su proceso hacia el orden sagrado.

Fechas del Rito de Admisión

Las celebraciones se realizarán en distintos templos de la diócesis, permitiendo que las comunidades puedan acompañar a quienes provienen de sus parroquias:

  • Sábado 2 de mayo – 11:00 hrs
    Parroquia Santa Rosa de Lima
    Candidatos del Decanato de San Felipe

  • Sábado 9 de mayo – 11:00 hrs
    Parroquia Inmaculada Concepción Santa María
    Candidatos de Santa María

  • Sábado 16 de mayo – 11:00 hrs
    Parroquia Santo Domingo de Guzmán
    Candidatos del Decanato de Petorca

  • Sábado 6 de junio – 11:00 hrs
    Templo San Maximiano
    Candidatos de Panquehue y Rinconada de Silva

Con este paso, los 23 estudiantes serán oficialmente reconocidos como candidatos al orden diaconal, etapa que da inicio a los ritos preparatorios que la Iglesia establece antes de la ordenación.

Un proceso que comenzó a inicios de este año

Para los candidatos, este último año comenzó en enero de 2026, cuando cada uno de ellos sostuvo entrevistas personales con el obispo diocesano, Gonzalo Bravo Álvarez, como parte del proceso de discernimiento y acompañamiento previo a esta etapa final.

Posteriormente al Rito de Admisión, se anunciarán las fechas para los ministerios de Lectorado y Acolitado, que cada candidato recibirá durante el transcurso del año, como parte del camino hacia la ordenación diaconal, la cual se espera pueda concretarse hacia finales de 2026.

Formación pastoral y ministerial

Durante este último período, la Escuela del Diaconado continuará acompañando la formación de los candidatos mediante encuentros mensuales, enfocados especialmente en el aspecto práctico del ministerio diaconal.

Entre las materias que se abordarán durante este año destacan:

  • Servicio litúrgico en Bautismo y Matrimonio

  • Proyectos y acción social

  • Acompañamiento y fortalecimiento de comunidades

  • Acompañamiento a Enfermos
  • Buen trato y prevención de abusos

Al tratarse de encuentros mensuales, las jornadas se extenderán durante el día para aprovechar plenamente los espacios de formación, reflexión y encuentro comunitario.

Durante este primer fin de semana de inicio, los candidatos ya participaron en las primeras sesiones de estas asignaturas, además de recibir personalmente de parte del obispo la comunicación de las fechas del Rito de Admisión, en un momento significativo de cercanía pastoral.

Un camino que madura en la Iglesia diocesana

Desde la Escuela del Diaconado manifestaron su alegría por iniciar esta etapa final, destacando la madurez y compromiso del grupo, que ha ido creciendo a lo largo de estos años de formación.

De este modo, la Iglesia diocesana continúa acompañando con esperanza este proceso vocacional, animando a toda la comunidad a orar por estos 23 candidatos, para que el Señor confirme su llamado y puedan, en el tiempo oportuno, ser ordenados como nuevos diáconos permanentes al servicio del Evangelio y de las comunidades de la diócesis. 🙏

Presbiterio de la Diócesis de San Felipe vivió su Retiro Espiritual Anual en tiempo de Cuaresma

En un ambiente de oración, silencio y fraternidad sacerdotal, el presbiterio de la Diócesis de San Felipe vivió durante esta semana su Retiro Espiritual Anual, instancia que reunió a los sacerdotes de la diócesis para profundizar en su vida espiritual y renovar su entrega al servicio pastoral del Pueblo de Dios.

El retiro se desarrolló desde el lunes 9 al viernes 13 de marzo en la Casa de Espiritualidad de Lo Cañas, lugar que ofreció el clima propicio para el recogimiento, la reflexión y el encuentro fraterno entre los miembros del presbiterio.

Durante estos días, los sacerdotes participaron en diversos momentos de oración personal y comunitaria, celebración de la Eucaristía, espacios de silencio y reflexión, así como instancias de fraternidad que fortalecen la comunión entre quienes comparten la misión pastoral en las distintas comunidades de la diócesis.

Las meditaciones del retiro fueron guiadas por el sacerdote Alejandro Abaraca, miembro de la Orden Madre de Dios, quien acompañó espiritualmente al presbiterio con reflexiones centradas en la renovación interior, la fidelidad al llamado vocacional y la centralidad de Cristo en la vida y misión del sacerdote.

El retiro anual constituye para el presbiterio un tiempo privilegiado de encuentro con el Señor, permitiendo a los sacerdotes detenerse en medio de las exigencias del ministerio para revisar su camino vocacional, fortalecer la vida espiritual y renovar su compromiso pastoral con las comunidades que les han sido confiadas.

En este contexto, el obispo diocesano Gonzalo Bravo Álvarez había invitado previamente a la comunidad diocesana a acompañar espiritualmente este momento a través de la oración, reconociendo que la vida y misión de los sacerdotes se sostiene también en la cercanía y el apoyo del Pueblo de Dios.

La realización de este retiro en el tiempo litúrgico de Cuaresma adquiere un significado especial, pues invita a los pastores de la Iglesia a volver al corazón del Evangelio, dejarse renovar por la acción del Espíritu y fortalecer la fraternidad sacerdotal, aspectos fundamentales para continuar anunciando el mensaje de Cristo en medio de las comunidades.

De este modo, la Iglesia de San Felipe culminó estos días de retiro confiando en que este tiempo de gracia será fecundo para la vida del presbiterio y para la misión evangelizadora que la diócesis continúa desarrollando en las provincias de San Felipe, Los Andes y Petorca. 🙏

Presbiterio de la Diócesis de San Felipe inicia su Retiro Anual en tiempo de Cuaresma

En el marco del tiempo litúrgico de Cuaresma, el presbiterio de la Diócesis de San Felipe se dispone a vivir su Retiro Espiritual Anual, instancia de oración, silencio y renovación interior que reunirá a los sacerdotes de la diócesis para fortalecer su vida espiritual y su misión pastoral.

El retiro se desarrollará desde el lunes 9 hasta el viernes 13 de marzo, en la Casa de Espiritualidad de Lo Cañas, lugar que ofrecerá el ambiente propicio para el recogimiento, la reflexión y la fraternidad sacerdotal. La jornada comenzará con la llegada de los participantes al almuerzo del día lunes, y concluirá el viernes 13 con el almuerzo de cierre.

Este año, las meditaciones del retiro estarán guiadas por el sacerdote Alejandro Abaraca, miembro de la Orden Madre de Dios, quien acompañará espiritualmente a los sacerdotes durante estos días, animando los momentos de reflexión y profundización en la vida sacerdotal.

El retiro constituye cada año un espacio fundamental para el presbiterio, ya que permite a los sacerdotes detenerse en medio de las exigencias pastorales para reencontrarse con el Señor, revisar el propio camino vocacional y renovar la entrega al servicio del Pueblo de Dios.

En este contexto, el obispo diocesano Gonzalo Bravo Álvarez ha invitado a toda la comunidad diocesana a acompañar espiritualmente este momento mediante la oración, reconociendo que el ministerio sacerdotal se fortalece también gracias al apoyo y cercanía del pueblo fiel.

La realización de este retiro en el tiempo de Cuaresma adquiere un significado especial para la vida del presbiterio, pues se convierte en una oportunidad concreta para dejarse renovar por el Espíritu, profundizar en la fraternidad sacerdotal y volver a centrar la vida pastoral en lo esencial del Evangelio.

De este modo, la Iglesia de San Felipe se une en oración por sus sacerdotes, confiando en que estos días de encuentro con el Señor serán un verdadero momento de gracia para el presbiterio y para toda la vida pastoral de la diócesis.

Cantata a María reunió a la diócesis en una noche de oración y canto junto a María José Bravo

Este sábado 06 de diciembre, en la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y como cierre del Mes de María, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe realizó una  Cantata a María, una cita ya significativa para la vida espiritual de nuestra Iglesia diocesana.

La jornada, desarrollada en el Santuario Santa Teresa de Los Andes en Auco, estuvo marcada por un ambiente profundamente orante y familiar, a pesar de una inusual tarde de lluvia que afectó a gran parte del valle del Aconcagua. Minutos antes del inicio, un corte de energía eléctrica dejó el santuario sin luz, pero lejos de ser un obstáculo, la comunidad encendió velas y la celebración adquirió un tono aún más íntimo y contemplativo.

La voz de María José Bravo acompañó la oración del pueblo fiel

La cantante católica María José Bravo, reconocida por su fuerza interpretativa y su espíritu profundamente espiritual, fue la invitada especial de esta cantata. Llegó acompañada de su esposo y un matrimonio amigo, quienes también colaboraron en este encuentro musical y orante. Su voz guió los momentos de oración, invitando a todos los presentes a contemplar a María como Madre, discípula y guía en el camino de la fe.

Una cantata marcada por los signos de la vocación y el servicio

La Escuela del Diaconado preparó esta jornada con un fuerte sentido simbólico, iluminando su experiencia comunitaria y su camino vocacional. Durante la cantata, se presentaron distintos signos, cada uno acompañado de una vela encendida y una breve reflexión espiritual:

  • La Biblia: símbolo de la Palabra que ilumina la vocación y sostiene el discernimiento.

  • La Cruz: signo del amor entregado y del servicio que todo discípulo está llamado a abrazar.

  • Los anillos matrimoniales: memoria del compromiso, la fidelidad y la vida familiar que sostiene y acompaña la vocación diaconal.

  • Unas flores: expresión del florecer de la gracia en quienes se abren al plan de Dios.

  • Una planta: signo del crecimiento paciente y constante que la formación va obrando en cada candidato.

  • La estola: símbolo del ministerio que se prepara con humildad, disponibilidad y espíritu de servicio.

  • El cíngulo: recuerdo de la pureza de intención y de la entrega sincera al Señor.

  • El rosario: camino de oración diaria que sostiene y anima la vida espiritual.

  • Una chaqueta de “Peregrinos de la Esperanza”: signo del caminar sinodal hacia el Jubileo 2025, en comunión con toda la Iglesia.

Cada uno de estos signos dialogó con los cantos de María José Bravo, configurando un encuentro cargado de sentido y esperanza.

Presencia de nuestro obispo

Hacia el final, se hizo presente Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien venía llegando desde un compromiso en el decanato de Petorca. El obispo compartió un momento con los participantes, agradeció profundamente la presencia de María José Bravo y de su familia, y valoró la organización y el espíritu que animó esta cantata, destacándola como un gesto hermoso de amor a la Madre de Dios.

Al concluir, Mons. Gonzalo impartió su bendición a todos los presentes.

Agradecimientos y espíritu de comunión

La Escuela del Diaconado agradeció la participación de la comunidad diocesana y el apoyo del Santuario Santa Teresa, especialmente en la figura de Omar Olave, coordinador pastoral, quien colaboró para que todo pudiera desarrollarse a pesar de las condiciones climáticas y la falta de energía eléctrica.

La cantata culminó en un ambiente cálido y lleno de gratitud, reflejando el espíritu de una Iglesia que camina unida, iluminada por María y animada por la esperanza.

Con retiro espiritual, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe culmina cuatro años de formación

La Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe vivió un hito histórico y profundamente emotivo al concluir, con un retiro espiritual, los cuatro años de formación de sus 23 estudiantes. La jornada se desarrolló entre el 5 y 7 de diciembre en la Casa de Espiritualidad de Auco, marcando el cierre oficial de un proceso formativo iniciado en 2022 y que ha buscado preparar a hombres para el servicio pastoral y comunitario como futuros diáconos permanentes.

El retiro combinó momentos de oración, reflexión comunitaria y formación académica de los estudiantes junto a sus esposas. Durante la jornada del sábado, asistentes participaron de la Cantata a María, un especial momento mariano realizado en el Santuario de Auco y abierto a toda la comunidad diocesana. La presentación, animada por la cantante católica María José Bravo, permitió orar junto a la Virgen en el cierre del Mes de María y en la vigilia de la solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Asimismo, los participantes recibieron sus últimos módulos formativos del semestre, entre ellos: Liderazgo Comunitario y Acompañamiento Personal, Mariología, Liturgia y Homilética, Acompañamiento Comunitario y Servicio a la Caridad II, impartidos por un equipo de especialistas compuesto por el Pbro. Cristóbal Miranda, la Hna. Aurora Calderón, Ps. Cristián Guarda y Marcela Pérez, delegada episcopal de Pastoral Social.

Uno de los momentos más significativos del retiro fue la presencia de Monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, obispo de San Felipe, quien se reunió personalmente con los candidatos, quedando algunos encuentros pendientes por razones de tiempo, y participó de la vida espiritual del grupo.

El domingo por la mañana, en un ambiente de profunda emoción, los 23 estudiantes junto a sus esposas recibieron la carta de respuesta a la admisión al orden del diaconado permanente, respuesta oficial a la solicitud presentada en julio durante un retiro anterior. En su mensaje, Mons. Bravo expresó que ha:

“Admitido oficialmente como candidatos al sagrado orden del diaconado permanente a los 23 estudiantes que han manifestado su deseo de configurarse más estrechamente con Cristo Siervo y cuyo discernimiento humano, espiritual y pastoral ha sido confirmado junto al equipo de la Escuela del Diaconado.”

El obispo agradeció la generosidad de cada candidato y los animó a perseverar en el liderazgo comunitario y en el acompañamiento pastoral, señalando que “la misión es urgente y la Iglesia necesita servidores disponibles y cercanos”.

¿Qué viene ahora para la Escuela del Diaconado?

Tras este paso decisivo, la Escuela informó que los ritos de admisión se realizarán formalmente en marzo de 2026, dando inicio al periodo final previo a la ordenación. Posteriormente, los candidatos recibirán, en tiempos adecuados, los ministerios de lectorado y acolitado, para que —si Dios lo permite— puedan recibir el orden del diaconado permanente a fines de 2026.

Durante este año de transición, el grupo continuará reuniéndose una vez al mes para mantener la vida comunitaria y la formación, contemplando además un retiro en julio de 2026.

Como Iglesia diocesana, miramos con esperanza y gratitud este proceso. Acompañamos con oración al equipo de la Escuela del Diaconado Permanente y a los 23 candidatos que han respondido con generosidad al llamado del Señor. Que la Virgen Santísima los sostenga en este camino de servicio y entrega.

Con gratitud y fraternidad, la Diócesis celebró el Día del Diácono 2025

Este domingo 10 de agosto, en la Solemnidad de San Lorenzo, patrono de los diáconos, la Iglesia de Aconcagua y Petorca celebró con alegría y gratitud el Día del Diácono 2025. La eucaristía tuvo lugar en el Templo Buen Pastor de San Felipe, reuniendo a los diáconos permanentes de la diócesis junto a sus esposas y familias.

La Santa Misa fue presidida por Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, Obispo de San Felipe, acompañado por el Pbro. Diego López, Pbro. Francisco Plaza, Pbro. Ricardo Olavarría, Pbro. Enzo Carrasco, Pbro. Cristóbal Miranda, Pbro. Andrés Rodríguez y Pbro. Sergio Barahona.

En su homilía, el pastor diocesano destacó el valioso servicio que los diáconos ofrecen a la Iglesia y recordó la importancia de este ministerio restaurado en Chile tras el Concilio Vaticano II. Mons. Gonzalo dedicó palabras especiales de reconocimiento a las esposas de los diáconos, subrayando que “son un pilar primordial en el compromiso con la Iglesia y en el servicio a los más necesitados”.

Reflexionando sobre las lecturas del día, el Obispo señaló:

“El don de vida de un diácono es una vida fundamental sacramental en el orden del presbiterado, donde ellos configuran su vida en el servicio. Son esos servidores que aparecen en el Evangelio. En una sociedad marcada por el individualismo, recordamos que el ‘yo solo’ nunca ha sido opción en la vida de Dios. El verdadero tesoro está en el amor de Dios y no en lo material”.

La celebración contó también con la presencia de estudiantes de la Escuela del Diaconado Permanente, junto a sus esposas, quienes desde 2022 han iniciado su camino de discernimiento y formación hacia este ministerio.

Finalizada la eucaristía, la comunidad compartió un momento fraterno, en el que se fortalecieron los lazos y se compartieron experiencias de vida y servicio, reflejando el espíritu de comunión que anima a nuestra Iglesia.

🙏 Como diócesis, damos gracias a Dios por la vida y ministerio de nuestros diáconos, y pedimos que el Señor siga bendiciendo su servicio fiel y generoso en medio de nuestras comunidades.

Fuente: Comunicaciones Diócesis de San Felipe

Escuela del Diaconado Permanente inicia el último semestre de su cuarto año de formación

Este sábado 9 de agosto, la Escuela de Formación al Diaconado Permanente de nuestra diócesis dio inicio al último semestre del cuarto año de preparación de sus 23 estudiantes. Con entusiasmo y compromiso, los postulantes comenzaron esta etapa decisiva desde las dependencias del Colegio Gabriela Mistral de La Ligua, casa de estudios que los acoge durante este año en el decanato de Petorca.

El equipo formador manifestó su alegría y altas expectativas para este ciclo final, subrayando que será un semestre intenso, no solo por su carga académica, sino también por la profundidad del discernimiento que conlleva. Los postulantes, tras el retiro de finalización de semestre, ya han presentado su carta de admisión al Obispo y a la Escuela de Formación, a la espera de la respuesta que definirá los pasos siguientes en su camino vocacional.

En cuanto a la formación académica, este semestre incluye los cursos de Homilética, impartido por el P. Cristóbal Miranda; Mariología, a cargo de la Hna. Aurora Calderón; Servicio a la Caridad II, dictado por la Hna. Nelly León; y Liderazgo en Comunidades, con Cristian Guarda. Estos módulos buscan fortalecer tanto las habilidades pastorales como la dimensión espiritual y humana de los candidatos.

Cristian Guarda, integrante del equipo formador, expresó:

“Es importante que en esta última etapa los estudiantes puedan sentar el fruto de estos años de formación. No solo deben experimentar el acompañamiento, sino también convertirse en una comunidad dispuesta a responder a las exigencias de estos tiempos, siendo líderes de comunidades y no solo servidores del altar. Esa ha sido nuestra intención formativa junto al equipo”.

Según lo informado por la Escuela, la respuesta a las cartas de admisión permitirá que los postulantes reciban este rito en sus respectivas comunidades entre noviembre y diciembre. Luego, cumpliendo los tiempos establecidos por el derecho canónico y manteniendo un discernimiento constante, podrán recibir los demás ministerios: Lectorado, Acolitado y finalmente la Ordenación Diaconal, proyectada para la segunda mitad del año 2026.

Como comunidad diocesana, elevamos nuestras oraciones por estos 23 estudiantes, para que el Señor los siga guiando y fortaleciendo en su camino de formación y servicio.

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