En el marco de la Misa Crismal del Miércoles Santo pasado, el laico y profesor David Montenegro, tuvo el significativo gesto de entregar a nuestro obispo, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, el Testimonium de la Diócesis de San Felipe, como signo de la Peregrinación a la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en Roma 🕊️.
Previo a la celebración eucarística, David —quien participó como voluntario del Jubileo 2025 en Roma durante el verano— hizo entrega de este símbolo que representa el paso por la Puerta Santa en el Vaticano, realizado junto a otros peregrinos, entre ellos la Hna. Nelly León, religiosa de nuestra diócesis.
🙏 Agradecemos profundamente a David por este gesto de comunión eclesial y por su generoso servicio como voluntario jubilar, que nos recuerda que somos una Iglesia peregrina, enviada y en salida.
Con gratitud y fraternidad, el Departamento de Comunicaciones del Obispado de San Felipe ha recibido un hermoso cuadro con el Logo del Centenario de nuestra Diócesis, el mismo que fue entregado de manera simbólica a cada comunidad parroquial durante la Eucaristía por los 99 años de nuestra Iglesia diocesana 🙌.
En esta ocasión, Jessica Baeza hizo entrega del cuadro al Delegado Episcopal para las Comunicaciones, Alexis Maldonado, quien lo recibió en nombre del equipo, anunciando que será instalado en un lugar especial: el Estudio Monseñor Manuel Camilo Vial de Radio Encuentro, como signo visible del gozo jubilar que vivimos.
🙏 A nombre de nuestro delegado episcopal, agradecemos de corazón a Jessica y a las voluntarias que con esmero confeccionaron no solo este cuadro, sino todos los que fueron entregados a nuestras comunidades. Que este gesto siga inspirando nuestra misión comunicadora al servicio del Evangelio.
A las 10 de la mañana, primer día del Novendiali, se celebrará la Misa exequial del Papa Francisco en el atrio de la Basílica, según el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis. La liturgia exequial será presidida por el Cardenal Decano Re. A continuación, el féretro será trasladado a la basílica de San Pedro y, desde allí, a la basílica de Santa María la Mayor para su inhumación.
El próximo sábado 26 de abril de 2025, a las 10 de la mañana, primer día de los Novendiales, en el atrio de la Basílica de San Pedro, se celebrará la Misa exequial del Papa Francisco, según el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis.
Así lo ha anunciado la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas, informando de que la liturgia exequial estará presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio.
Al final de la celebración eucarística tendrá lugar la Ultima commendatio y la Valedictio. A continuación, el féretro del Papa será trasladado a la Basílica de San Pedro y de allí a la Basílica de Santa María la Mayor para su inhumación.
Este lunes 21 de abril, en medio del gozo pascual que vive la Iglesia Universal, la Diócesis de San Felipe recibió con profundo pesar la noticia del fallecimiento de Su Santidad el Papa Francisco. Una noticia que, si bien conmocionó al mundo, fue acogida por el Pueblo de Dios con la esperanza serena de que el Santo Padre ya goza de la Pascua eterna junto al Señor.
Ante este acontecimiento, nuestro obispo Monseñor Gonzalo Bravo Álvarez convocó a la comunidad diocesana a unirse en oración y celebrar la Santa Misa por el eterno descanso del Papa Francisco, la cual se realizó a las 19:00 hrs. en la Catedral de San Felipe.
La Eucaristía fue concelebrada junto a los sacerdotes Gustavo Adolfo Morales y Andrés Rodríguez, y contó con la presencia de numerosos fieles que, haciendo un alto en sus labores, llegaron hasta el templo catedral para orar y dar gracias por la vida y el testimonio del Santo Padre.
En sus palabras iniciales, nuestro obispo agradeció la presencia de todos y recordó con emoción al Papa Francisco como “un hombre humilde, lleno de paz”, destacando que “la misa es siempre expresión del amor de Dios y el Evangelio es el anuncio de la victoria de Cristo sobre la muerte”.
Durante su homilía, Mons. Gonzalo expresó:
“Estamos con la alegría de la Resurrección y con la pena de la partida. Pero que gane siempre la alegría pascual. Esta es la fe que nos dejó el Señor: la certeza de que el Papa Francisco está ahora en los brazos de Dios”.
Con profundo cariño, recordó una anécdota vivida con el Papa en una visita al Vaticano, cuando, al conversar sobre la muerte, Francisco le dijo:
“Che, la muerte es lo mejor de la vida”. El obispo reflexionó: “Qué hermoso pensar que el Papa haya partido con esa certeza, y cuando miramos la muerte en Jesucristo, es, sin lugar a dudas, la pura verdad”.
También resaltó su valentía profética al afrontar las crisis dentro de la Iglesia, haciendo referencia a su visita a Chile en 2018 y a las medidas que tomó posteriormente:
“Es difícil que un Papa reconozca errores, y Francisco lo hizo. Incluso envió una carta única al pueblo chileno, no a la jerarquía. Eso habla de su humanidad y su compromiso con la verdad”.
Monseñor concluyó su homilía evocando la imagen del Papa Francisco en plena pandemia, solo en la Plaza de San Pedro, rezando por el mundo:
“Ese ser que estaba en solitario no dejó de ser solidario. Qué importante es cambiar la T por la D: del solitario al solidario. Esa es la Pascua que queremos vivir, que el Señor sea nuestro refugio, nuestro bien”.
La celebración culminó con un emotivo gesto:
“Hoy también nosotros, como Iglesia Diocesana, decimos desde aquí con fe y amor: Buona Pasqua, Papa Francisco”.
🙏 Que su testimonio siga inspirando a la Iglesia y su recuerdo permanezca vivo en el corazón del Pueblo de Dios.
Este martes 22 de abril, el diario El Mercurio de Valparaíso publicó una emotiva columna escrita por nuestro obispo Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, en la que reflexiona profundamente sobre la vida y legado de Su Santidad el Papa Francisco 🕊️.
Además de ser pastor de nuestra diócesis, Mons. Bravo es profesor de la PUCV, y desde esa mirada nos invita a meditar sobre el testimonio del Papa que sirvió con amor, humildad y valentía a la Iglesia.
📖 Te invitamos a leer este artículo y a dejarnos tocar por la esperanza que brota de su mensaje.
Vicario de Cristo en medio de su pueblo
La muerte de un Papa siempre es una ocasión para agradecer a Dios el bien realizado como Vicario de Cristo, sucesor de San Pedro. El Papa Francisco fue un hombre sencillo, cercano, estudioso, valiente y sabio. Mientras se formaba con los jesuitas, pasó por nuestro Chile, donde cursó algunas asignaturas en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. De hecho, vivió en la comunidad, ubicada en la calle Eusebio Lillo. No es dificil imaginar que también celebró tantas veces la Santa Misa en medio nuestro.
Su frágil figura, en una silla de ruedas, dando la bendición Urbi et Orbi, con ocasión de la fiesta de la resurrección de Jesús el reciente domingo 20, es un signo de lo que fue su Pontificado; éste no fue ejercido desde un trono elegante y descontextualizado de la realidad, sino de la vulnerabilidad y la cercanía con quienes sufren. Su compromiso con los más pobres y dolientes, su palabra profética ante la guerra y la violencia, su valentía para enfrentar los problemas de corrupción y abusos dentro de la estructura jerárquica de la Iglesia, hicieron de él un testigo de Jesús valiente y justo.
Quedará en muchos corazones la imagen tenue y esperanzadora, a la vez, de aquella ocasión en cual, solitario y solidario, oró a Dios por la pandemia del covid. También, son íconos de su pontificado, las visitas a cárceles (aun estando enfermo), a países nunca visitados y a periferias geográficas y humanas que fueron tocadas por su corazón de pastor.
El Papa Francisco no le temió a las estructuras de poder, ni dentro ni fuera de la Iglesia. Denunció el clericalismo, la corrupción eclesial, y promovió una reforma de la Curia Romana orientada a la sinodalidad, la participación y el discernimiento comunitario. Su impulso al Sinodo sobre la sinodalidad no fue una moda, sino la vuelta al perenne modo de ser Iglesia: más horizontal, más inclusiva, más fiel al Espíritu.
La relacionalidad de su magisterio pontificio, fue plasmada en diversos documentos; la dimensión práctica de esta dinámica se ve en la acogida de tantos líderes mundiales, sin restringir ninguna realidad.
El legado del Papa es Jesucristo. Aún resuenan las palabras que el Papa le dijera a los consagrados en su visita en Chile en el año 2018: ‘Una Iglesia con llagas no se pone en el centro, no se cree perfecta, sino que pone allí al único que puede sanar las heridas y tiene nombre: Jesucristo’. Incluso, en la primera Exhortación apostólica, Evangelli Gaudium, proponía a toda la humanidad el cristocentrismo misionero: ‘Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte’ (n.164).
Hasta el final, fue un hombre fiel a su nombre: Francisco. Llevó consigo el espíritu del poverello de Asís, esa desnudez radical frente al poder, esa pasión por los pobres, esa alegría austera. Incluso visiblemente enfermo, visitó cárceles en Jueves Santo, lavó pies, besó heridas, bendijo desde abajo. El Papa Francisco no fue uno que sólo caminaba en las alfombras de los palacios, sino uno que compartía el camino polvoriento de los necesitados, de cualquier índole.
Hoy, ya no está fisicamente entre nosotros. La hermana muerte lo ha llevado a la casa del Padre Dios. Desde allí nos seguirá acompañando, intercediendo por su pueblo, animando ala jerarquía a servirlo, e invitando a toda persona anhelante de espiritualidad, que Jesús es el amor y la verdad. Descansa en paz, Papa Francisco.
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn 11,25).
En este Lunes de Pascua, cuando la Iglesia celebra con gozo la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, el Dios de la Vida ha llamado a su presencia a nuestro querido Papa Francisco.
El dolor por su partida nos conmueve profundamente, pero la esperanza que brota del Evangelio y que él proclamó tan intensamente, nos consuela y sostiene. Hoy, con el corazón lleno de gratitud, encomendamos su alma al Padre misericordioso, con la certeza de que el Buen Pastor lo ha recibido en su Reino de paz.
Desde su elección en el año 2013, el Papa Francisco fue un testigo incansable del amor de Dios. Con palabras simples pero profundas, con gestos de cercanía y una vida entregada al servicio de los más pobres, nos enseñó que la misericordia no es una idea abstracta, sino el rostro concreto del Evangelio. Nos invitó a salir e ir al encuentro, a construir puentes y no muros. Su voz profética resonó en las periferias del mundo y su testimonio de sencillez, alegría y compasión permanecerá en la memoria de la Iglesia y la humanidad.
A lo largo de su pontificado, el Papa Francisco nos recordó una y otra vez que la esperanza cristiana no defrauda. Hoy, en medio del dolor, queremos escuchar sus propias palabras dichas ayer, como un eco de consuelo: “esta es la esperanza más grande de nuestra vida: podemos vivir esta existencia pobre, frágil y herida, aferrados a Cristo, porque Él ha vencido a la muerte”. ¡Es la certeza que celebramos en esta Pascua luminosa!
Los obispos de Chile, junto al Pueblo de Dios que peregrina en nuestra tierra -a quienes Francisco acompañó especialmente no solo con su visita, cartas e interés que volviéramos a ser una Iglesia más sinodal, profética y esperanzadora- elevamos una oración agradecida por la vida y ministerio del Papa Francisco. Damos gracias por su testimonio de fe viva, su guía firme en tiempos de cambio, y su incansable llamado a la fraternidad universal.
Encomendamos su alma a la intercesión de la Virgen María, a quien tanto amó como Madre de la Iglesia. Que Ella lo acompañe al encuentro con su Hijo Resucitado.
Invitamos a nuestras comunidades a unirse en oración por el eterno descanso del Papa Francisco, ofreciendo santas Misas y momentos de recogimiento durante esta semana de Pascua. Que su memoria inspire a seguir caminando con alegría, esperanza y misericordia, como él nos enseñó.
COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE
+ René Rebolledo Salinas
Arzobispo de La Serena
Presidente
+ Ignacio Ducasse Medina
Arzobispo de Antofagasta
Vicepresidente
+ Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo
+ Fernando Chomali Garib
Arzobispo de Santiago
+ Sergio Pérez de Arce Arriagada, ss.cc.
Arzobispo de Concepción
Secretario General
En este Jueves Santo, día en que Jesús nos enseña el mandamiento del amor y del servicio, también se vivió una hermosa experiencia de fraternidad en el Comedor San Camilo, compartiendo la Mesa del Señor con nuestras hermanas y hermanos usuarios del lugar.
Este signo de comunión y entrega fue acompañado por el hermano misionero pasionista Badu, quien junto a los voluntarios y agentes pastorales ayudó a hacer visible el rostro de Cristo Servidor, ese que se arrodilla para lavar los pies, que parte el pan y ofrece su vida por todos.
Hoy, más que nunca, recordamos que la Eucaristía no se queda solo en el altar, sino que se extiende a las mesas sencillas donde se comparte con amor, especialmente con quienes viven la fragilidad y la exclusión.
Este jueves 17 de abril, en el contexto del Jueves Santo, vivimos un hermoso y sentido momento de comunión y servicio: el tradicional Ágape Fraterno con la celebración del Pan y la Uva, junto a hermanos y hermanas en situación de calle y funcionarios del Obispado de San Felipe.
La actividad se realizó afuera de Casa Santísima Trinidad, iniciativa de la Pastoral Social Diocesana, que con gran sencillez abrió sus puertas —por el costado de calle Alberto Hurtado— para compartir la mesa del Señor, como gesto concreto del amor que se entrega, sirve y se parte por el otro. Acompañó y guío este momento el hermano misionero Pasionista Badu a quien agradecemos su servicio y disposición.
Damos gracias a Dios por este espacio de recogimiento, fraternidad y misión, que nos invita a vivir el Evangelio del servicio y la entrega, especialmente con quien más lo necesita.
🙏 “Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan” (Jn 13,15)
Clero de la Diócesis de San Felipe celebró la tradicional liturgia en el contexto del Centenario y el Jubileo de la Esperanza.
La noche del Miércoles Santo, en la Catedral de San Felipe, se celebró la Misa Crismal 2025, presidida por Monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, obispo de la diócesis. Esta significativa liturgia reunió al clero diocesano, comunidades parroquiales, colegios y fieles de los distintos decanatos para vivir un momento de profunda renovación y unidad en la fe.
Durante la eucaristía, los presbíteros renovaron sus promesas sacerdotales, recordando su compromiso de servicio y entrega al Pueblo de Dios. Además, el obispo procedió a la bendición del Crisma y de los Óleos de los catecúmenos y de los enfermos, que serán utilizados en la administración de los sacramentos a lo largo del año.
Una homilía centrada en la Palabra y la misión
La homilía de Monseñor Gonzalo se centró profundamente en las lecturas del día, especialmente en el texto del profeta Isaías, que nos recuerda a un pueblo de Israel que caminaba sin rumbo claro hacia la Tierra Prometida, sin templo, sin tierra, incluso a veces profesando otras creencias. En medio de esta crisis, resuena una frase poderosa: “El Espíritu de Dios está sobre mí”.
Nuestro obispo reflexionó sobre cómo esas palabras también resuenan en nuestras propias vidas, especialmente cuando la esperanza parece desvanecerse, cuando la incertidumbre, las dudas y las propias torpezas nos hacen flaquear en la fe.
“El Espíritu de Dios está sobre mí y me ha ungido”, repitió, para luego señalar que esa unción no está destinada a ocupar un lugar de privilegio, sino a recordarnos que somos hijos e hijas de Dios, llamados al servicio como sacerdotes del Pueblo. En este contexto, destacó la importancia del gesto de renovar las promesas sacerdotales, no como símbolo de estatus, sino como reafirmación de una vida entregada y ungida para servir.
“La unción no nos hace mejores, nos da una misión, una que se ratifica cada día en Cristo Jesús”, expresó, haciendo alusión a la Eucaristía, donde el cuerpo y la sangre de Cristo se entregan nuevamente por amor. La unción, agregó, no es para vivir desde nuestros parámetros, sino para volver, siempre, a vivir para Él.
El obispo también recordó que, esa misma mañana, los sacerdotes y diáconos vivieron su retiro de Semana Santa en la Casa de Espiritualidad del Buen Pastor, agradeciendo a Dios por el don de la vocación.
Un signo del Centenario: El Cirio Pascual Jubilar
En esta celebración, marcada por los 100 años de la Diócesis de San Felipe, además de la entrega tradicional de los óleos y crismas a cada comunidad, se hizo entrega simbólica del Cirio Pascual del Centenario, que porta el logo jubilar y que será encendido en cada Vigilia Pascual como signo de la luz de Cristo que ha guiado a esta Iglesia particular por un siglo de evangelización.
Monseñor Gonzalo invitó a todos los presentes a ser protagonistas de este Año Jubilar, animando a las parroquias y comunidades educativas a participar activamente en las actividades diocesanas, especialmente en la Asamblea Diocesana del 3 de mayo y la gran celebración en el Santuario de Santa Teresa de Los Andes el próximo 18 de octubre.
Un pueblo que agradece a sus pastores
Uno de los momentos más emotivos fue la renovación de las promesas sacerdotales, donde el presbiterio diocesano, junto al obispo, reafirmó su vocación de servicio. La comunidad presente acompañó con profunda gratitud este gesto, recordando la importancia del ministerio sacerdotal.
Desde la comunidad de Eme de Punta El Olivo expresaron:
“Gracias por los sacerdotes que nos acompañan en nuestro camino espiritual, por su escucha, respeto, palabras de consejo y consuelo. Gracias por quienes trabajan con comunidades campesinas y los más desfavorecidos, intentando construir con gestos proféticos el Reino de la Bienaventuranza”.
Este viernes 11 de abril, en dependencias del Obispado de San Felipe, se realizó una significativa reunión con directores y representantes de colegios católicos y confesionales que pertenecen a nuestra diócesis, contando con la participación de más de 30 representantes provenientes de los tres decanatos del territorio.
Tras un momento inicial de oración y reflexión, el encuentro abordó dos temas principales.
En primer lugar, nuestro obispo Mons. Gonzalo Bravo Álvarez presentó el espíritu y proyecciones del Centenario Diocesano, extendiendo la invitación a los colegios a ser protagonistas activos de esta gran fiesta de fe, comunión y memoria.
🌟 Mons. Bravo destacó especialmente la jornada central del sábado 18 de octubre en el Santuario de Santa Teresa de Los Andes, animando a todos los colegios a agendar esta fecha como una prioridad pastoral y educativa, y a sumarse a las distintas actividades que se preparan.
Además, se anunciaron dos momentos importantes relacionados al centenario: 📌 Asamblea Diocesana – sábado 3 de mayo en La Ligua, con el inicio del recorrido de Santa Teresa de Los Andes por cada decanato, incluyendo visitas a colegios. 📌 Eucaristía Patrimonial – jueves 23 de mayo, desde la explanada del Buen Pastor, con motivo del Día del Patrimonio y los 170 años de presencia de las Hermanas del Buen Pastor en Chile y en San Felipe.
En un segundo momento, Hna. Aurora Calderón, Delegada Episcopal para la Educación, compartió informaciones relevantes del área educativa, destacando la jornada “La Esperanza en la Misión de las Familias” organizada junto al Colegio Marie Poussepin y Familias Mundi, que se realizará el sábado 26 de abril en Putaendo, enfocada en padres y apoderados, con talleres de formación y reflexión.
También expresó su gratitud por la presencia y compromiso de los asistentes, especialmente de quienes viajaron desde el decanato de Petorca.
Finalmente, Aldo Rodríguez, secretario de educación diocesano, valoró este espacio de encuentro como una herramienta de planificación y comunión educativa, subrayando la importancia de caminar juntos como comunidad eclesial en este año tan significativo para nuestra diócesis.
🙏 Seguimos avanzando unidos, educando con esperanza y construyendo Iglesia desde nuestras comunidades escolares.