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Diócesis de San Felipe

Cantata a María reunió a la diócesis en una noche de oración y canto junto a María José Bravo

Este sábado 06 de diciembre, en la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y como cierre del Mes de María, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe realizó una  Cantata a María, una cita ya significativa para la vida espiritual de nuestra Iglesia diocesana.

La jornada, desarrollada en el Santuario Santa Teresa de Los Andes en Auco, estuvo marcada por un ambiente profundamente orante y familiar, a pesar de una inusual tarde de lluvia que afectó a gran parte del valle del Aconcagua. Minutos antes del inicio, un corte de energía eléctrica dejó el santuario sin luz, pero lejos de ser un obstáculo, la comunidad encendió velas y la celebración adquirió un tono aún más íntimo y contemplativo.

La voz de María José Bravo acompañó la oración del pueblo fiel

La cantante católica María José Bravo, reconocida por su fuerza interpretativa y su espíritu profundamente espiritual, fue la invitada especial de esta cantata. Llegó acompañada de su esposo y un matrimonio amigo, quienes también colaboraron en este encuentro musical y orante. Su voz guió los momentos de oración, invitando a todos los presentes a contemplar a María como Madre, discípula y guía en el camino de la fe.

Una cantata marcada por los signos de la vocación y el servicio

La Escuela del Diaconado preparó esta jornada con un fuerte sentido simbólico, iluminando su experiencia comunitaria y su camino vocacional. Durante la cantata, se presentaron distintos signos, cada uno acompañado de una vela encendida y una breve reflexión espiritual:

  • La Biblia: símbolo de la Palabra que ilumina la vocación y sostiene el discernimiento.

  • La Cruz: signo del amor entregado y del servicio que todo discípulo está llamado a abrazar.

  • Los anillos matrimoniales: memoria del compromiso, la fidelidad y la vida familiar que sostiene y acompaña la vocación diaconal.

  • Unas flores: expresión del florecer de la gracia en quienes se abren al plan de Dios.

  • Una planta: signo del crecimiento paciente y constante que la formación va obrando en cada candidato.

  • La estola: símbolo del ministerio que se prepara con humildad, disponibilidad y espíritu de servicio.

  • El cíngulo: recuerdo de la pureza de intención y de la entrega sincera al Señor.

  • El rosario: camino de oración diaria que sostiene y anima la vida espiritual.

  • Una chaqueta de “Peregrinos de la Esperanza”: signo del caminar sinodal hacia el Jubileo 2025, en comunión con toda la Iglesia.

Cada uno de estos signos dialogó con los cantos de María José Bravo, configurando un encuentro cargado de sentido y esperanza.

Presencia de nuestro obispo

Hacia el final, se hizo presente Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien venía llegando desde un compromiso en el decanato de Petorca. El obispo compartió un momento con los participantes, agradeció profundamente la presencia de María José Bravo y de su familia, y valoró la organización y el espíritu que animó esta cantata, destacándola como un gesto hermoso de amor a la Madre de Dios.

Al concluir, Mons. Gonzalo impartió su bendición a todos los presentes.

Agradecimientos y espíritu de comunión

La Escuela del Diaconado agradeció la participación de la comunidad diocesana y el apoyo del Santuario Santa Teresa, especialmente en la figura de Omar Olave, coordinador pastoral, quien colaboró para que todo pudiera desarrollarse a pesar de las condiciones climáticas y la falta de energía eléctrica.

La cantata culminó en un ambiente cálido y lleno de gratitud, reflejando el espíritu de una Iglesia que camina unida, iluminada por María y animada por la esperanza.

Santa María celebró con gran fervor su fiesta patronal en honor a la Inmaculada Concepción

Este lunes 8 de diciembre, la Iglesia universal celebró con profunda devoción la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, una de las festividades marianas más queridas por el pueblo creyente. En Chile, esta celebración tiene además un significado especial, pues marca el cierre del Mes de María, iniciado el 8 de noviembre en todo el país.

Si bien numerosas comunidades se congregaron para honrar a la Madre de Jesús, la Parroquia de Santa María, en la comuna del mismo nombre, vivió esta fiesta con un sentimiento particularmente profundo, al tener como patrona precisamente a la Inmaculada Concepción.

Una celebración marcada por la unidad y la participación comunitaria

Este año, la parroquia —a través de un equipo especialmente conformado para la ocasión— organizó una jornada que reunió a todas las comunidades del territorio parroquial. Las celebraciones comenzaron con una procesión que partió desde la plazuela de la Población La Higuera y que fue integrando a distintas comunidades a medida que avanzaba hacia la Plaza de Armas, donde otros grupos se sumaron para continuar juntos rumbo al templo parroquial.

Cada comunidad llevó consigo la imagen de la Virgen o del santo patrono de su capilla, dando un hermoso testimonio de identidad y tradición. El trayecto incluyó también la bendición de diferentes altares preparados por grupos pastorales y familias del sector.

La procesión fue acompañada por el párroco, P. Sergio Barahona, y contó con la presencia de nuestro obispo, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien caminó junto a los fieles y participó activamente en los momentos de oración y bendición.

Misa patronal: una mirada pastoral para tiempos nuevos

A las 20:00 horas se celebró la Eucaristía patronal, presidida por el obispo y con la homilía a cargo del P. Sergio Barahona. En su mensaje, el párroco destacó el Plan Pastoral Parroquial que comenzó a implementarse este año, cuyo eje principal es la centralidad en Cristo. “Y quien mejor que María —expresó— para guiarnos en ese camino; ella es la primera discípula, la que nos conduce con firmeza hacia Dios”.

P. Sergio también subrayó el proceso sinodal que la parroquia está viviendo, donde cada comunidad cuenta con una persona responsable de animar y acompañar su vida pastoral, un desafío importante ante las nuevas realidades eclesiales y la escasez vocacional. “Hoy no buscamos liderazgos que solo quieran aparecer, sino personas que sirvan con humildad, disponibilidad y espíritu fraterno”, agregó.

Una celebración que reunió a toda la comuna

La fiesta patronal contó también con la presencia de autoridades comunales, entre ellas el alcalde de Santa María, Claudio Zurita Ibarra, y los concejales Marisol Ponce y José Grbic, quienes participaron en la procesión y en la misa junto a cientos de fieles.

Al finalizar la celebración, Mons. Gonzalo Bravo agradeció la profunda expresión de fe de la comunidad y el compromiso de quienes hicieron posible esta fiesta que marca, además, el cierre del Mes de María en la comuna.

La jornada concluyó con un compartir fraterno en los jardines del templo parroquial, donde los asistentes celebraron juntos la alegría de honrar a la Madre en este tiempo tan significativo para la vida de la Iglesia.

Comunidad de Artificio celebró la tradicional procesión en honor a la Virgen de la Merced

Este sábado 6 de diciembre, la comunidad de la Capilla Nuestra Señora de la Merced, ubicada en el sector Artificio de Cabildo, paradero 4 y perteneciente a la Parroquia de Petorca, celebró con gran devoción su tradicional procesión en honor a la Virgen de la Merced, una de las expresiones de fe más arraigadas del lugar.

Como cada año, numerosos feligreses caminaron juntos por las calles del sector, junto a bailes religiosos, acompañando la imagen de la Madre de la Merced con cantos, oraciones y signos de gratitud, dando testimonio público de su amor y confianza en la Virgen.

La jornada contó con la presencia de nuestro obispo, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien acompañó a la comunidad durante la procesión y posteriormente presidió la Santa Eucaristía. En su homilía, Mons. Bravo destacó la profunda fe del pueblo sencillo, alentando a “mantener viva la esperanza y la fraternidad que brotan del seguimiento de Cristo y del cariño a la Virgen, especialmente en tiempos de prueba”.

Asimismo, valoró el compromiso de las familias, los equipos pastorales y los servidores de la capilla, quienes cada año preparan con dedicación esta celebración mariana. “Aquí se siente una comunidad que camina unida, que se apoya y que expresa su fe con alegría y respeto”, señaló el obispo durante la celebración.

Esta procesión se realizó en el contexto del cierre del Mes de la Merced, vivido intensamente por las comunidades mercedarias, y en la antesala de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, un tiempo especial para renovar la devoción mariana y la disposición a seguir el ejemplo de María: mujer de fe, escucha y servicio.

La comunidad agradeció la presencia del obispo y la participación de los fieles, reafirmando su deseo de continuar fortaleciendo esta tradición que año a año convoca a familias, jóvenes, adultos mayores y devotos de la Virgen de la Merced, Madre y Protectora del pueblo creyente.

Con retiro espiritual, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe culmina cuatro años de formación

La Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe vivió un hito histórico y profundamente emotivo al concluir, con un retiro espiritual, los cuatro años de formación de sus 23 estudiantes. La jornada se desarrolló entre el 5 y 7 de diciembre en la Casa de Espiritualidad de Auco, marcando el cierre oficial de un proceso formativo iniciado en 2022 y que ha buscado preparar a hombres para el servicio pastoral y comunitario como futuros diáconos permanentes.

El retiro combinó momentos de oración, reflexión comunitaria y formación académica de los estudiantes junto a sus esposas. Durante la jornada del sábado, asistentes participaron de la Cantata a María, un especial momento mariano realizado en el Santuario de Auco y abierto a toda la comunidad diocesana. La presentación, animada por la cantante católica María José Bravo, permitió orar junto a la Virgen en el cierre del Mes de María y en la vigilia de la solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Asimismo, los participantes recibieron sus últimos módulos formativos del semestre, entre ellos: Liderazgo Comunitario y Acompañamiento Personal, Mariología, Liturgia y Homilética, Acompañamiento Comunitario y Servicio a la Caridad II, impartidos por un equipo de especialistas compuesto por el Pbro. Cristóbal Miranda, la Hna. Aurora Calderón, Ps. Cristián Guarda y Marcela Pérez, delegada episcopal de Pastoral Social.

Uno de los momentos más significativos del retiro fue la presencia de Monseñor Gonzalo Bravo Álvarez, obispo de San Felipe, quien se reunió personalmente con los candidatos, quedando algunos encuentros pendientes por razones de tiempo, y participó de la vida espiritual del grupo.

El domingo por la mañana, en un ambiente de profunda emoción, los 23 estudiantes junto a sus esposas recibieron la carta de respuesta a la admisión al orden del diaconado permanente, respuesta oficial a la solicitud presentada en julio durante un retiro anterior. En su mensaje, Mons. Bravo expresó que ha:

“Admitido oficialmente como candidatos al sagrado orden del diaconado permanente a los 23 estudiantes que han manifestado su deseo de configurarse más estrechamente con Cristo Siervo y cuyo discernimiento humano, espiritual y pastoral ha sido confirmado junto al equipo de la Escuela del Diaconado.”

El obispo agradeció la generosidad de cada candidato y los animó a perseverar en el liderazgo comunitario y en el acompañamiento pastoral, señalando que “la misión es urgente y la Iglesia necesita servidores disponibles y cercanos”.

¿Qué viene ahora para la Escuela del Diaconado?

Tras este paso decisivo, la Escuela informó que los ritos de admisión se realizarán formalmente en marzo de 2026, dando inicio al periodo final previo a la ordenación. Posteriormente, los candidatos recibirán, en tiempos adecuados, los ministerios de lectorado y acolitado, para que —si Dios lo permite— puedan recibir el orden del diaconado permanente a fines de 2026.

Durante este año de transición, el grupo continuará reuniéndose una vez al mes para mantener la vida comunitaria y la formación, contemplando además un retiro en julio de 2026.

Como Iglesia diocesana, miramos con esperanza y gratitud este proceso. Acompañamos con oración al equipo de la Escuela del Diaconado Permanente y a los 23 candidatos que han respondido con generosidad al llamado del Señor. Que la Virgen Santísima los sostenga en este camino de servicio y entrega.

Comunicado oficial — Fallecimiento del presbítero Félix Arévalo Vargas

Con profundo pesar, informamos a la comunidad el fallecimiento del P. Félix Arévalo Vargas, quien partió a la Casa del Padre durante la madrugada de hoy, a los 97 años de edad, tras una extensa y fecunda vida de servicio sacerdotal.

Sus restos están siendo velados en la Parroquia San Felipe Neri, en Villa Alemana.
La Misa por su eterno descanso se celebrará este jueves 04 de diciembre, a las 19:30 horas, en el mismo templo.
Sus funerales se realizarán el viernes 05 de diciembre, en horario que será confirmado oportunamente, y su sepultura será en el Cementerio San Carlos Borromeo de El Belloto.

El P. Félix había cumplido 70 años de ministerio sacerdotal en septiembre de este año. Fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1955, en la Catedral de la Diócesis de San Felipe, desarrollando su ministerio pastoral en las diócesis de San Felipe, Valparaíso y Rancagua, dejando una profunda huella espiritual y humana en cada comunidad donde sirvió.

Invitamos a todo el pueblo de Dios a orar por su descanso eterno, y a pedir al Señor consuelo y fortaleza para su familia, amigos y comunidades que hoy agradecen su vida entregada al Evangelio.

Breve reseña histórica — Presbítero Félix Arévalo Vargas

El P. Félix Arévalo Vargas nació el 25 de noviembre de 1929 en Hijuelas, sexto hijo de una familia de diez hermanos, formada por don Robustiano Arévalo y doña María Vargas. Su hogar fue especialmente bendecido por las vocaciones, ya que su hermana Carmen abrazó la vida religiosa en la Congregación de las Hermanas de la Merced, celebrando sus Bodas de Oro recientemente.

La familia se trasladó a Llay Llay cuando Félix tenía cinco años. Realizó sus estudios en el Instituto Abdón Cifuentes y en el Liceo de Hombres de San Felipe. En 1947, a los 18 años, ingresó al Seminario, formándose en el Seminario Pontificio de Santiago y realizando sus estudios de Teología en la Universidad Católica. Tras ocho años de formación, fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1955, por monseñor Bernardino Berríos Gainza, OFM.

Su ministerio pastoral comenzó en la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes de Papudo, continuando luego en la Parroquia San Antonio de Padua de Putaendo y posteriormente en San Felipe. Entre 1958 y 1962 ejerció como Inspector General del Instituto Abdón Cifuentes y en 1957 fue nombrado Secretario del Obispo diocesano, monseñor Ramón Munita Eyzaguirre.

El 11 de octubre de 1972 fue designado Párroco de la Catedral de San Felipe, servicio que desempeñó durante 20 años. Paralelamente, destacó por su profundo amor al estudio y la formación pastoral, realizando especializaciones en teología pastoral, catequesis y actualización teológica en Chile, Ecuador, Colombia y España.

Con especial preocupación por la formación de agentes pastorales, fundó el Instituto de Formación Cristiana (IFCA) en la Diócesis de San Felipe, llevando cursos básicos y superiores a numerosas parroquias. Asimismo, ejerció diversos servicios diocesanos: Vicario Cooperador, Vicario Episcopal, Vicario General (1983–1992), asesor y miembro de múltiples consejos diocesanos, y Director del Boletín Diocesano Comunión.

Por motivos de salud, en 1992 se trasladó a la Diócesis de Valparaíso, sirviendo como Administrador Parroquial de Los Doce Apóstoles. Más tarde, continuó su misión en la Región de O’Higgins, en la Parroquia Santa Cruz, hasta acogerse a jubilación, ejerciendo posteriormente su ministerio de manera libre en la ciudad de Quilpué.

En cada comunidad donde sirvió, el P. Félix dejó no solo un legado espiritual profundo, sino también una constante preocupación por el cuidado, mantención y mejora de templos y casas parroquiales. Su vida sacerdotal permanece como testimonio de entrega fiel, amor por la Iglesia y servicio generoso al pueblo de Dios.

Oficina de Comunicaciones
Obispado de San Felipe

Municipio de Catemu otorgará Distinción Honorífica al P. Enzo Carrasco Peña

En el marco del 134° aniversario de la comuna de Catemu, el Municipio de Catemu, encabezado por el alcalde Rodrigo Díaz Brito y el Honorable Concejo Municipal, ha resuelto otorgar la Distinción Honorífica al P. Enzo Carrasco Peña, párroco de la comuna, como reconocimiento a su valioso aporte al bien común y a la promoción de una cultura evangelizadora en el territorio.

Desde su llegada como párroco en 2021, el P. Enzo Carrasco ha desarrollado un ministerio marcado por la cercanía pastoral, acompañando con dedicación a comunidades de un extenso territorio mayoritariamente rural, fortaleciendo la vida comunitaria, la fe y el compromiso solidario. Esta presencia cercana y constante es la que hoy motiva este significativo reconocimiento a su labor apostólica.

Como Iglesia diocesana, expresamos nuestra alegría y gratitud por este gesto, que valora el servicio realizado al encuentro de las personas y sus realidades cotidianas. Extendemos al P. Enzo Carrasco nuestras felicitaciones y mejores deseos, pidiendo al Señor que continúe alentando su misión pastoral.

La fecha, lugar y horario de la ceremonia de distinciones serán informados oportunamente a través de los canales oficiales del Municipio de Catemu.

Obispado de San Felipe dona terreno a Bomberos de Catemu para la construcción de mausoleo institucional

En un significativo gesto de servicio y vinculación con la comunidad, el Obispado de San Felipe concretó la donación de un terreno al Cuerpo de Bomberos de Catemu, destinado a la construcción de un mausoleo institucional en el nuevo Cementerio Católico Santa Margarita, en la comuna de Catemu.

La entrega oficial se realizó el miércoles 03 de diciembre, en una reunión sostenida entre el Departamento de Administración de Cementerios del Obispado de San Felipe y representantes del Cuerpo de Bomberos de Catemu, específicamente de la Bomba “Las Máquinas”. Este hito permitirá a la institución bomberil contar con un espacio propio y digno para la sepultura de sus camaradas y mártires, reconociendo así su vocación de servicio y entrega a la comunidad.

En el encuentro estuvieron presentes, por parte del Cuerpo de Bomberos de Catemu, Andrés Olguín Reinoso, Segundo comandante; Juan Páez Gómez, Tesorero general; y Solver Zamora, Directora de la Primera Compañía. En representación del Obispado participaron Edisson Azócar, Subgerente del Departamento de Administración de Cementerios, y Tita Saavedra, Supervisora de Cementerios Católicos del Obispado de San Felipe, quienes formalizaron la entrega del terreno.

Tras la reunión, Azócar valoró profundamente este paso, destacando la labor que Bomberos realiza en beneficio del país y de las comunidades locales. “Nos sentimos muy contentos de poder entregar este terreno en bien de la institución de Bomberos, permitiéndoles contar con un espacio especial dentro de nuestro nuevo campo santo. Como Obispado, es parte de nuestro compromiso mantenernos vinculados con la sociedad, especialmente con instituciones tan honorables como Bomberos, quienes permanentemente sirven y arriesgan su vida por los demás. Hoy podrán contar con un lugar que ofrezca una sepultura digna y significativa para sus integrantes”, señaló.

Desde el Cuerpo de Bomberos de Catemu, los representantes presentes agradecieron el gesto, subrayando que este terreno no solo permitirá proyectar la construcción del mausoleo, sino que también constituye un reconocimiento al sacrificio, la historia y el espíritu de cuerpo que caracteriza a la institución.

Este acuerdo refleja el compromiso permanente de la Iglesia local por acompañar y apoyar a las organizaciones que trabajan al servicio del bien común, fortaleciendo los lazos entre la fe, la vida comunitaria y las instituciones que, como Bomberos, encarnan valores de solidaridad, entrega y vocación pública.

Nuevo encuentro de Conducción Pastoral Diocesana marca el inicio del servicio del Vicario Pastoral

Este jueves 27 de noviembre se realizó un nuevo encuentro de Conducción Pastoral Diocesana, instancia que revistió un carácter especial al marcar el inicio del servicio pastoral del Padre Claudio Acevedo López como Vicario Pastoral de la Diócesis de San Felipe.
La jornada reunió a delegados, delegadas y coordinadores de las distintas delegaciones diocesanas, conferre, decanos y representantes del Consejo de Promoción del Buen Trato. En este contexto, el Padre Claudio fue presentado formalmente por Hermana Nelly León, quien estuvo presente y aprovechó la ocasión para despedirse de sus pares, con quienes compartió y lideró el trabajo pastoral durante casi cinco años. En sus palabras, expresó un sincero agradecimiento por el servicio vivido, la colaboración permanente y la cercanía fraterna de las delegaciones, sentimiento que fue ampliamente correspondido por los presentes, quienes valoraron su entrega y dedicación al servicio pastoral diocesano.
Durante el encuentro, el Padre Claudio Acevedo manifestó su disposición y ánimo para continuar la misión que le ha sido encomendada por el obispo Gonzalo Bravo Álvarez, destacando que existen líneas pastorales claras que deben ser fortalecidas y acompañadas en el tiempo. En ese marco, previamente se solicitó a cada delegación presentar brevemente a sus equipos, las actividades desarrolladas durante el año 2025, así como sus proyecciones y desafíos para el trabajo pastoral del año 2026.
Al finalizar la jornada, el Vicario Pastoral animó a los equipos a perseverar con convicción en el trabajo evangelizador. Asimismo, se acordó que la Conducción Pastoral Diocesana continuará reuniéndose de manera bimensual, con el objetivo de evaluar, organizar y retroalimentar las acciones pastorales que animan la vida de la Iglesia local.
Este encuentro dio inicio a una nueva etapa de conducción pastoral, marcada por la comunión, la continuidad del camino trazado y la renovada esperanza de seguir anunciando el Evangelio en cada rincón de la diócesis.

Comisión del Centenario realizó encuentro de evaluación de la Jornada de Clausura Diocesana

Este viernes 28 de noviembre, en dependencias del Obispado de San Felipe, se llevó a cabo el encuentro de evaluación de la Jornada de Clausura del Centenario de la Diócesis de San Felipe, instancia que reunió a la comisión organizadora encargada de preparar y coordinar este hito eclesial que marcó la celebración culminante de los 100 años de vida diocesana.
La comisión logró reunirse en un ambiente fraterno y de gratitud, propicio para revisar en profundidad el desarrollo de la jornada. Durante el encuentro se abordaron distintos aspectos del proceso organizativo, tales como la logística general, la distribución de responsabilidades, el desarrollo de las actividades realizadas y los agradecimientos correspondientes a quienes hicieron posible este significativo momento para la Iglesia local.
En el espacio de evaluación, los integrantes de la comisión —que trabajaron intensamente durante cerca de cuatro meses— valoraron especialmente el esfuerzo colectivo desplegado para alcanzar los objetivos propuestos. Se destacó la capacidad del equipo para sostener el trabajo en conjunto, enfrentar los desafíos propios de una organización de gran magnitud y responder con generosidad y compromiso al servicio de toda la comunidad diocesana.
En este contexto, nuestro obispo Gonzalo Bravo Álvarez subrayó que, aun existiendo miradas diversas, distintos estilos y opiniones, el equipo supo unificar criterios en torno a una idea clara y trabajar con decisión para concretarla. Reconoció además que, si bien siempre existen factores perfectibles y aspectos que aprender, la jornada cumplió plenamente con lo que se había propuesto, dejando un profundo sentimiento de satisfacción y alegría pastoral.
La evaluación también permitió compartir la emoción de haber visto al pueblo de Dios que peregrina en los valles de Aconcagua y Petorca reunido para celebrar un acontecimiento único e irrepetible, como lo es un centenario diocesano, dando gracias a Dios y poniéndose bajo la protección maternal de la Virgen María.

Cantata a María 2025 – Cantar es Orar dos Veces

En el espíritu del Mes de María, la Escuela del Diaconado Permanente de la Diócesis de San Felipe nos invita a vivir una noche de fe y oración a través del canto, elevando juntos nuestro corazón a la Madre de Jesús.

📅 Viernes 06 de diciembre
🕗 20:00 horas
📍 Santuario Santa Teresa de Los Andes

Este especial momento mariano contará con la participación de la reconocida cantante católica María José Bravo, quien con su voz nos ayudará a orar y contemplar a María en el umbral del cierre del Mes de María 2025.

✨ A pocos días de concluir este tiempo tan significativo para nuestra Iglesia, reunámonos como comunidad para agradecer, cantar y confiar nuestra vida a la intercesión de la Virgen Santísima.

🙏 Una invitación abierta para todos.
Los esperamos para vivir juntos este profundo momento de espiritualidad y comunión.

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