El proyecto impulsado por la Pastoral Social Cáritas San Felipe continúa desarrollando su itinerario en distintos puntos del territorio diocesano, generando espacios de acompañamiento, integración y crecimiento para las personas mayores. Tras comenzar en el Decanato de Los Andes, la iniciativa ya se ha extendido a comunidades de Llay Llay, Catemu, San Felipe y Los Andes.
Con el propósito de acompañar, integrar y reconocer el aporte de las personas mayores en la vida de la Iglesia y de la sociedad, la Pastoral Social Cáritas San Felipe continúa desarrollando el proyecto “Raíces Vivas”, iniciativa que durante los últimos meses ha ido ampliando progresivamente su presencia en distintas comunidades parroquiales de la Diócesis.
El proyecto comenzó su itinerario en el Decanato de Los Andes y, durante las últimas semanas, ha continuado desplegándose en otros sectores, alcanzando comunidades de Llay Llay, Catemu y San Felipe, además de continuar su trabajo en Los Andes.
Entre los lugares donde se han desarrollado recientemente estos encuentros se encuentran la Capilla Santa María de la Esperanza, de las Cuatro Villas, en San Felipe, y la comunidad de Pasionistas, en Los Andes, además de las experiencias realizadas en las comunidades de Llay Llay y Catemu.
Acompañamiento integral para las personas mayores
Durante el período comprendido entre mayo y agosto, “Raíces Vivas” ha centrado su trabajo en el desarrollo de intervenciones terapéuticas dirigidas a personas mayores, generando espacios especialmente preparados para favorecer su bienestar y participación.
Cada encuentro cuenta con la participación de profesionales que acompañan las distintas sesiones y generan las condiciones necesarias para que los participantes puedan compartir, expresarse y desarrollar diferentes experiencias orientadas a su bienestar integral.
Desde la coordinación del proyecto destacan el interés y satisfacción manifestados por las personas mayores que han participado, valorando especialmente la posibilidad de contar con espacios pensados para ellos, donde puedan encontrarse con otros, compartir sus experiencias y fortalecer sus vínculos comunitarios.
Más allá de las actividades desarrolladas, “Raíces Vivas” busca poner en el centro a las personas mayores, reconociendo sus historias, capacidades y aportes, y evitando que sean consideradas únicamente desde sus necesidades.
Nuevos encuentros a partir de septiembre
El itinerario desarrollado entre mayo y agosto finalizará esta etapa para dar paso, a partir de septiembre, a una nueva propuesta de encuentros.
En esta segunda etapa, el proyecto estará orientado principalmente al desarrollo de encuentros intergeneracionales, buscando favorecer el encuentro entre distintas generaciones y fortalecer los vínculos dentro de las comunidades.
Esta nueva mirada permitirá seguir profundizando uno de los objetivos centrales de “Raíces Vivas”: construir comunidades donde las personas mayores tengan un lugar activo, reconocido y valorado, compartiendo sus experiencias y conocimientos con las nuevas generaciones.
Una Iglesia que acompaña y reconoce
El proyecto “Raíces Vivas” busca promover el envejecimiento activo y fortalecer los lazos comunitarios desde una mirada integral, reconociendo el valioso aporte que las personas mayores realizan tanto a la Iglesia como a la sociedad.
En este sentido, la iniciativa se inserta en la misión de la Pastoral Social Cáritas de acompañar especialmente a quienes forman parte de los distintos grupos y realidades que requieren una atención pastoral y social específica.
Para la Iglesia de la Diócesis de San Felipe, este tipo de iniciativas representa también una oportunidad para fortalecer comunidades más acogedoras, inclusivas y fraternas, donde cada persona pueda sentirse valorada y parte activa de la vida comunitaria.
El aporte de la Campaña de Cuaresma se transforma en acompañamiento
“Raíces Vivas” es posible gracias al financiamiento proveniente de los Fondos Cuaresmales, iniciativa que permite que los aportes realizados por las comunidades y familias durante la tradicional campaña de Cuaresma se transformen posteriormente en proyectos concretos de acompañamiento y promoción social.
De esta manera, cada aporte realizado a la Cajita de Cuaresma adquiere un sentido concreto, llegando a personas y comunidades que requieren apoyo mediante distintos proyectos impulsados por Cáritas.
En el caso de la Diócesis de San Felipe, estos recursos permiten desarrollar iniciativas dirigidas a grupos específicos, de acuerdo con los objetivos establecidos para cada campaña, contribuyendo a generar respuestas pastorales y sociales en el territorio.
Desde la coordinación de “Raíces Vivas” continúan trabajando para ampliar y fortalecer estos espacios de encuentro, con la mirada puesta especialmente en las personas mayores y en la necesidad de seguir generando comunidades donde puedan vivir esta etapa de sus vidas con acompañamiento, dignidad, participación y sentido de pertenencia.
Porque acompañar a las personas mayores también significa reconocer sus raíces, valorar sus historias y permitir que sus experiencias continúen dando frutos en la vida de nuestras comunidades.