En el contexto de un nuevo aniversario de Carabineros de Chile, que este 27 de abril de 2026 cumple 99 años de vida institucional, la Prefectura de Aconcagua conmemoró esta significativa fecha con una Eucaristía celebrada el pasado 24 de abril a las 12:00 horas en el Santuario Santa Teresa de Los Andes.
La institución, fundada en 1927, se encuentra ad portas de su centenario, marcando casi un siglo de servicio al país en materias de orden, seguridad y cercanía con la comunidad.
Hasta el Santuario llegaron funcionarios de distintas unidades de la prefectura, encabezados por el prefecto, Coronel Manzur Abutom Costa. Asimismo, participaron autoridades locales y representantes de diversas instituciones públicas, entre ellas del Ejército y la Policía de Investigaciones, junto a peregrinos y fieles que diariamente visitan este lugar de espiritualidad.
La celebración eucarística fue presidida por el obispo de San Felipe, Gonzalo Bravo Álvarez, y concelebrada por el padre Omar Orellana, el padre Rodrigo Aguirre y el padre Pablo Moraza.
En su homilía, el obispo, a la luz de las lecturas del día, destacó el valor del servicio como eje central de la vida cristiana y también de la labor institucional. Comparando la misión de Ananías, enviado a devolver la vista a Saulo, señaló que Carabineros está llamado a ser signo de servicio para los demás, aportando seguridad, orden y cercanía a la sociedad.
Asimismo, subrayó que el servicio no es solo un ideal, sino una necesidad profunda del ser humano: una forma concreta de vivir el bien y de construir comunidad. En este sentido, valoró la trayectoria de la institución a lo largo de casi cien años, reconociendo su entrega cotidiana.
Del mismo modo, el pastor diocesano animó a mirar con humildad las fragilidades y errores, invitando a confiar en que, desde esas realidades, siempre es posible levantarse cuando el propósito es hacer el bien. “Dios, que conoce nuestros esfuerzos, nos acompaña y guía especialmente en aquello que se vuelve más difícil”, expresó.
La celebración concluyó en un ambiente de recogimiento y gratitud, poniendo en manos del Señor la vida y misión de cada carabinero, así como el compromiso de seguir construyendo una sociedad más justa y fraterna.
De este modo, la Iglesia diocesana se une a esta conmemoración, reconociendo el valor del servicio público y renovando su oración por quienes, desde su vocación, trabajan día a día por el bien común, invitando a toda la comunidad a ser también constructores de paz, justicia y esperanza.