Este lunes 8 de diciembre, la Iglesia universal celebró con profunda devoción la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, una de las festividades marianas más queridas por el pueblo creyente. En Chile, esta celebración tiene además un significado especial, pues marca el cierre del Mes de María, iniciado el 8 de noviembre en todo el país.
Si bien numerosas comunidades se congregaron para honrar a la Madre de Jesús, la Parroquia de Santa María, en la comuna del mismo nombre, vivió esta fiesta con un sentimiento particularmente profundo, al tener como patrona precisamente a la Inmaculada Concepción.
Una celebración marcada por la unidad y la participación comunitaria
Este año, la parroquia —a través de un equipo especialmente conformado para la ocasión— organizó una jornada que reunió a todas las comunidades del territorio parroquial. Las celebraciones comenzaron con una procesión que partió desde la plazuela de la Población La Higuera y que fue integrando a distintas comunidades a medida que avanzaba hacia la Plaza de Armas, donde otros grupos se sumaron para continuar juntos rumbo al templo parroquial.
Cada comunidad llevó consigo la imagen de la Virgen o del santo patrono de su capilla, dando un hermoso testimonio de identidad y tradición. El trayecto incluyó también la bendición de diferentes altares preparados por grupos pastorales y familias del sector.
La procesión fue acompañada por el párroco, P. Sergio Barahona, y contó con la presencia de nuestro obispo, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, quien caminó junto a los fieles y participó activamente en los momentos de oración y bendición.
Misa patronal: una mirada pastoral para tiempos nuevos
A las 20:00 horas se celebró la Eucaristía patronal, presidida por el obispo y con la homilía a cargo del P. Sergio Barahona. En su mensaje, el párroco destacó el Plan Pastoral Parroquial que comenzó a implementarse este año, cuyo eje principal es la centralidad en Cristo. “Y quien mejor que María —expresó— para guiarnos en ese camino; ella es la primera discípula, la que nos conduce con firmeza hacia Dios”.
P. Sergio también subrayó el proceso sinodal que la parroquia está viviendo, donde cada comunidad cuenta con una persona responsable de animar y acompañar su vida pastoral, un desafío importante ante las nuevas realidades eclesiales y la escasez vocacional. “Hoy no buscamos liderazgos que solo quieran aparecer, sino personas que sirvan con humildad, disponibilidad y espíritu fraterno”, agregó.
Una celebración que reunió a toda la comuna
La fiesta patronal contó también con la presencia de autoridades comunales, entre ellas el alcalde de Santa María, Claudio Zurita Ibarra, y los concejales Marisol Ponce y José Grbic, quienes participaron en la procesión y en la misa junto a cientos de fieles.
Al finalizar la celebración, Mons. Gonzalo Bravo agradeció la profunda expresión de fe de la comunidad y el compromiso de quienes hicieron posible esta fiesta que marca, además, el cierre del Mes de María en la comuna.
La jornada concluyó con un compartir fraterno en los jardines del templo parroquial, donde los asistentes celebraron juntos la alegría de honrar a la Madre en este tiempo tan significativo para la vida de la Iglesia.



















