Ir al contenido principal

Diócesis de San Felipe

Diócesis de San Felipe despide al “Padre Antonio” en emotiva Eucaristía en Los Andes

En un ambiente de recogimiento y profunda gratitud, la Diócesis de San Felipe acompañó este lunes la celebración de la Santa Misa por el eterno descanso del Padre Ernesto Albornoz Mena, conocido como “Padre Antonio”, realizada en la Iglesia Santa Rosa de Los Andes.

La Eucaristía, que reunió a las comunidades de Santa Rosa, Petorca y de diversos sectores de la diócesis, fue presidida por el Padre Miguel Triviño, hermano en el sacerdocio y amigo cercano del Padre Antonio, junto a otros sacerdotes. En su homilía, el Padre Miguel destacó la entrega generosa del Padre Antonio hacia los más necesitados, su compromiso pastoral en las parroquias y colegios donde sirvió, su aporte a la Pastoral de Salud y su inconfundible alegría, que marcó a tantas personas.

Entre los asistentes se hicieron presentes comunidades de la Parroquia de Petorca: La Villa ACZ, La Ñipa, Manuel Montt, Pedegua, junto al Cuerpo de Bomberos de Petorca, miembros del Colegio Católico Pdte. Manuel Montt, exalumnos del Colegio Divino Maestro de Santiago, y el Voluntariado Caritas Los Andes que sirve pastoralmente en el Hospital San Juan de Dios de Los Andes, donde el Padre Antonio ejerció como capellán, quienes realizaron la guardia de honor.

Durante la celebración, representantes de las comunidades de Petorca, catequistas de La Ñipa y miembros del Colegio Manuel Montt ofrecieron girasoles frente al féretro, como signo de agradecimiento por su vida y ministerio.

Tras la Misa, el cortejo fúnebre fue acompañado por feligreses, sacerdotes y bomberos hasta el Hospital San Juan de Dios, donde los funcionarios rindieron un sentido homenaje al querido capellán. Finalmente, el Padre Antonio fue sepultado en el Cementerio de Los Andes, en medio de oraciones, cantos y el cariño de los fieles que agradecieron su testimonio y su paso por las comunidades de Petorca y Los Andes.

El Obispado de San Felipe da gracias a Dios por el don del sacerdocio del Padre Antonio, por su testimonio de servicio y alegría, e invita a toda la comunidad a mantenerlo presente en la oración, confiados en la promesa de Cristo:
“Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá.” (Jn 11,25)

Ir al contenido