Este lunes, nuestra Iglesia diocesana se unió a la conmemoración del Día de la Solidaridad, recordando con gratitud la vida y testimonio de San Alberto Hurtado, quien con sencillez y entrega dedicó su vida al servicio de los más pobres y marginados.
En el espíritu del Año Jubilar de la Esperanza, la Pastoral Social Diocesana convocó a una jornada fraterna que reunió a representantes de distintos ámbitos de la pastoral social: acción social parroquial, comedores solidarios, pastoral del adulto mayor, pastoral penitenciaria, servicio a los enfermos, voluntariado Cáritas, entre otros.
La jornada comenzó con un desayuno compartido en la Casa Santísima Trinidad del Obispado de San Felipe, instancia que permitió agradecer el servicio y compromiso generoso de tantos hombres y mujeres que, con fe y alegría, entregan su tiempo y corazón al prójimo. Posteriormente, se vivieron momentos de lúdicos, de convivencia y esparcimiento, fortaleciendo los lazos de comunidad entre quienes caminan en la misma misión.
Al mediodía, todos los participantes peregrinaron hasta la Catedral de San Felipe, para unirse a la Santa Misa del Día de la Solidaridad, celebrada junto a comunidades educativas del centro de la ciudad e instituciones sociales. Fue una Eucaristía llena de acción de gracias, donde se renovó el llamado a vivir la caridad y a seguir siendo instrumentos de esperanza para nuestra Iglesia y sociedad.
La Pastoral Social Diocesana agradece profundamente a todos quienes hicieron posible este encuentro y a cada voluntario y voluntaria que, con dedicación y entrega, testimonian que la solidaridad es camino de Evangelio. En este Año Jubilar de la Esperanza, sigamos inspirados por el ejemplo de San Alberto Hurtado, dejándonos conducir por el Espíritu para servir con alegría y amor a nuestros hermanos y hermanas más necesitados.
Fuente Pastoral Social Diocesana







