Diócesis de San Felipe vivió su Asamblea Diocesana 2025 en La Ligua, con la mirada puesta en el Centenario
Este sábado 03 de mayo, la Iglesia de San Felipe se congregó en torno a una nueva Asamblea Diocesana, celebrada por primera vez en más de una década en el Decanato de Petorca. La ciudad de La Ligua fue epicentro de esta significativa jornada pastoral que reunió a más de 500 participantes en la Escuela Básica Gabriela Mistral.
La jornada comenzó temprano, con la acogida de las delegaciones a partir de las 08:30 horas. Tras el registro e inscripción, se ofreció un desayuno fraterno para todos los asistentes. A las 09:30 horas, el Obispo Diocesano, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, dio la bienvenida oficial, animando a vivir una jornada en apertura al Espíritu y en clave sinodal.
La hermana Nelly León, Delegada de la Pastoral General, introdujo el momento de oración inspirada en palabras del Papa Francisco sobre “soñar juntos”, recordando que la sinodalidad se construye desde la escucha mutua y el discernimiento comunitario.
Tres momentos para un solo camino: pasado, presente y futuro
La dinámica de trabajo de la jornada se centró en el Centenario de la Diócesis, desde una triple dimensión: pasado, presente y futuro, bajo la inspiración del texto evangélico de los discípulos de Emaús.
PASADO: Se presentó un emotivo video con imágenes que resumieron los 100 años de evangelización en la diócesis. A partir de este material, los participantes reflexionaron en grupos sobre la historia compartida y el legado que ha forjado nuestra identidad diocesana.
PRESENTE: Este fue el momento central de la jornada. Mónica Lucero y el padre Cristóbal Miranda expusieron con claridad la realidad pastoral y vocacional actual: número de sacerdotes, edades, diáconos, misas, capillas, agentes pastorales, y el surgimiento de las unidades pastorales. Todo fue analizado a la luz del Evangelio y compartido en comunidad, invitando a abrazar con esperanza los desafíos del presente.
FUTURO: Aunque más breve, esta etapa invitó a proyectar el camino a seguir. Cada grupo recibió una cartulina para anotar ideas que luego serían ofrecidas como signo en la Eucaristía final. El objetivo: seguir construyendo una Iglesia con rostro sinodal, consciente de su pasado y comprometida con un futuro en comunión.
Santa Teresita de Los Andes inicia su peregrinación por la Diócesis
Uno de los momentos más esperados fue la llegada de la imagen de Santa Teresa de Los Andes, trasladada desde su Santuario en Auco por el Cuerpo de Bomberos de Petorca, quienes, en medio de sirenas y alegría, escoltaron su llegada al colegio. Fue recibida con gran devoción por todos los presentes.
El rector del Santuario, padre Rodrigo Aguirre OCD, junto al equipo pastoral, religiosas cooperadoras teresianas y voluntarios, acompañaron a Teresita, marcando así el inicio de su peregrinación por la diócesis como parte de la conmemoración del centenario.
Procesión y Eucaristía en el Templo Jubilar
Tras finalizar el trabajo en grupos, se realizó una procesión festiva hacia el templo Santo Domingo de Guzmán, con banderas, lienzos, globos y la imagen de Santa Teresita, dando una vuelta por la plaza de La Ligua.
La Eucaristía de cierre fue presidida por Mons. Gonzalo Bravo, acompañado de sacerdotes y diáconos presentes. En ella, se ofrecieron los signos trabajados durante el día y se construyó el camino del “futuro” como expresión de esperanza y misión compartida.
Al finalizar, se ofreció una empanada y bebida a cada participante como gesto de gratitud y fraternidad.
Voces de agradecimiento y compromiso
La hermana Nelly León expresó:
“Estoy muy contenta y sorprendida por la gran participación, incluso mayor que en la asamblea anterior. Me alegra ver la diversidad de edades, especialmente la presencia juvenil. Esta jornada nos permite profundizar en nuestra línea pastoral sobre relaciones más evangélicas y cultura sinodal. Lo de hoy es un paso firme para fortalecer nuestros consejos pastorales, económicos y una mayor presencia laical comprometida”.
Por su parte, Mons. Gonzalo Bravo añadió:
“Damos gracias a Dios por este reencuentro. Fue una jornada para mirar con gratitud nuestro pasado, asumir con realismo nuestro presente y abrirnos con esperanza a un futuro en comunión. Agradezco profundamente a quienes, a pesar del fin de semana largo, hicieron el esfuerzo por venir y ser parte de este momento histórico”.