Con más de un siglo de tradición, el pueblo católico de San Felipe volvió a congregarse este 11 de febrero en la gruta del Buen Pastor para celebrar la solemnidad de Nuestra Señora de Lourdes, un evento que se ha convertido en un hito espiritual y comunitario en nuestra diócesis.
La Santa Misa, presidida por el obispo diocesano, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez, y concelebrada por el P. Fabián Castro, vicario general, fue el centro de esta jornada de fe. Desde temprano, los fieles comenzaron a llegar al lugar sagrado, entre ellos muchos enfermos que, año tras año, acuden con esperanza en la intercesión de la Santísima Virgen María para encontrar consuelo, fortaleza y sanación.
Durante su homilía, Mons. Gonzalo Bravo destacó el ejemplo de humildad y confianza de María en Dios, invitando a los presentes a vivir su fe con alegría, gratitud y esperanza, especialmente en los momentos de dificultad. “La Virgen de Lourdes nos enseña a abrir nuestro corazón a la gracia de Dios y a confiar en que Él siempre camina con nosotros, especialmente cuando llevamos alguna cruz en nuestra vida”, expresó.
La liturgia estuvo acompañada de cánticos y momentos de recogimiento, creando un ambiente profundamente espiritual. Al término de la misa, se vivió uno de los momentos más significativos y emotivos de la jornada: la bendición del agua que los fieles llevaron consigo, así como de los objetos religiosos que cada persona presentó como símbolo de su fe. Esta bendición, además, incluyó a todos los presentes, quienes recibieron con gozo la gracia del Señor a través de este signo sacramental.
La gruta, dedicada a la Virgen de Lourdes, es un lugar emblemático de nuestra diócesis, no solo por su belleza natural, sino también por el profundo significado espiritual que tiene para los fieles. Cada año, este espacio reúne a cientos de personas que ven en él un símbolo de encuentro, oración y consuelo.
Devoción y Esperanza para los Enfermos
La presencia de numerosos enfermos en esta celebración es un reflejo de la confianza que ellos depositan en la intercesión de María, especialmente bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, patrona de los enfermos. Este día también se conmemora la Jornada Mundial del Enfermo, instituida por San Juan Pablo II, lo que añade un significado especial a esta celebración.
Desde el Centro de Espiritualidad Buen Pastor, organizadores de esta actividad, se destacó la importancia de mantener viva esta tradición, que une a la comunidad en torno a la figura de María, renovando la fe y fortaleciendo los lazos comunitarios.
Con la alegría y esperanza que caracterizan a esta celebración, se cerró esta jornada, dejando en el corazón de los asistentes el compromiso de seguir caminando como comunidad de fe, confiando en la protección amorosa de Nuestra Señora de Lourdes.
📌 Fuente: Centro de Espiritualidad Buen Pastor
📸 Imágenes: Centro Espiritualidad Buen Pastor San Felipe











