Una gran celebración rodeada de sacerdotes y de laicos se realizó el día domingo 30 de junio.
Una tarde llena de agradecimiento y alegría fue la vivida el domingo 30 de junio, en la Catedral de San Felipe, día en que nuestra iglesia diocesana, celebró los 50 años de ordenación sacerdotal del padre Héctor Hernán Acuña Garrido.
A la Iglesia concurrieron todos quienes lo quieren y admiran: su familia, sacerdotes, amigos, grupos y movimiento eclesiásticos en las que ha trabajado, etc., para celebrar junto a él tan esperado día.
La jornada se inició con una preciosa Eucaristía que fue presidida por el Padre Nano y concelebrada por el Obispo de San Felipe, Mons. Gonzalo Bravo Álvarez.
A la misa además asistieron y acompañaron en la concelebración muchos hermanos sacerdotes que de una u otra manera han sido parte de la historia de vida de nuestro padre Nano y que quisieron estar presentes ese día.
En la homilía el Padre Fabián Castro Marchant, Vicario General de la Diócesis de San Felipe, tomó la palabra y relató la historia de su vida como sacerdote con una serie de anécdotas desde que se inició en el magisterio en la Orden de Merced hasta hoy, como sacerdote Diocesano, agradeciendo en forma sincera y profunda a Dios por todos estos años de magisterio. Aprovechó de agradecer muy especialmente su labor en Petorca, tiempo que afirmó que recuerda con cariño en su corazón.
En la prédica además el Padre insistió sobre la importancia de rezar por los sacerdotes:
“El sacerdocio se vive con ustedes, no es estar en una isla, ustedes lo comparten, lo hacen con uno. Uno se santifica, santificándolos a ustedes y ustedes, santificándolo a uno. Por eso es que es importante la oración, que no dejen nunca de rezar por su sacerdote. Se necesita mucho para poder ser un buen sacerdote, se necesita mucho para poder entregarse al servicio de los demás, se necesita mucho para perseverar. La oración es la fortaleza, la fuerza de uno, la alegría por sobre todo, pero la oración de ustedes hacia uno, es indispensable”.
Por su parte, nuestro obispo Gonzalo Bravo Álvarez, al final de la misa se dirigió al público refiriéndose a la vocación sacerdotal y agradeció los años de entrega del Padre Nano:
“Cuando Jesús pasa cerca de nuestra historia personal y nos llama, siempre nos llama con amor. Su misterio es un misterio de elección, es un misterio de gracia, es un misterio de bondad en que le pide a hombres idénticos a todos los demás que podamos ser en el mundo testigos del amor del Señor, de cuando Dios Padre nos ama. Y nos pide que nosotros como sacerdotes tengamos los mismos sentimientos del buen pastor y podamos reproducir en nosotros la imagen del buen samaritano. El sacerdote está llamado a vivir como Jesús, ser todo de Dios, para ser todo de los hermanos y la fidelidad de 50 años en buscar imitar justamente a Jesús, siendo todo del Padre y todo de los hermanos es un don que queremos agradecerle a Dios.”
Para luego entregar, un cuadro presente enviado desde el Vaticano, por el Papa Francisco al padre Nano.
Al final de la misa se realizó un sencillo cóctel al cuál fueron invitados todos los asistentes para compartir la alegría del Padre Hernán desde el Colegio Vedruna de San Felipe. En él se expuso una muestra folclórica, con tres pies de cuecas y se escucharon diversos testimonios de personas cercanas a él y a su trabajo en la Iglesia.
Galería Fotográfica Gentileza de José Miguel Tapia Vega












