Este miércoles 12 de abril, nuestro obispo Gonzalo Bravo, llegó hasta el comedor San Camilo, quien recibe diariamente alrededor de 25 adultos y adultos mayores que hacen uso de este servicio. Fue Alrededor de las 16 hrs cuando se dio inicio la celebración eucarística que permitió generar un momento de oración y reflexión junto a los presentes.
En esta oportunidad junto a nuestro obispo, se hizo también presente la delegación de la Pastoral Social diocesana junto a su delegada Marcela Pérez, quien en este último tiempo ha acompañado al hogar para brindar apoyo y acompañamiento a sus usuarios como a sus voluntarias.
Cabe destacar que el Comedor San Camilo, ubicado en la ciudad de San Felipe específicamente en calle Alberto Hurtado en las dependencias de lo que era el ex Hogar de Cristo, funciona solo como comedor solidario, y desde hace algunas semanas la Fundación Hogar de Cristo, quien estaba a cargo de este comedor, entregó la administración desde este sector, dando paso a un gran esfuerzo entre el Obispado de San Felipe y la Agrupación Solidaria de Funcionarios Hospital San Camilo para mantener vivo y en funcionamiento este servicio que va en directa ayuda a personas de vulnerabilidad.
Es así que ambas entidades en un trabajo en conjunto ayudan a que este comedor siga funcionando, agradeciendo enormemente la participación y ayuda de la agrupación de funcionarios del Hospital San Camilo, quienes desde la administración anterior se han preocupados y apadrinados a estos adultos y adultos mayores. Como obispado sigue el firme compromiso de acompañar y apoyar las labores de este comedor, que es una casa de acogida y apoyo a estas personas que llegan para alimentarse como para recibir acompañamiento, es por ello que la Pastoral Social diocesana, será la encargada de apoyar este proceso y que pueda brindar las óptimas condiciones y seguir dando vida a esta linda y fraternal obra solidaria.
También desde la delegación de la pastoral social, Marcela Pérez, nos comenta que ha sido un gran trabajo el poder continuar esta obra, un desafío que lo llevaremos a cabo siempre bajo la mira de Dios, quien no abandona, agradecer el gran aporte de los funcionarios del Hospital San Camilo que sin su generosidad esto no podría ser posible, y por último agradecer enormemente la labor de servicio de las voluntarias a cargo de este comedor, Marcela Ramírez Maluenda y Jacqueline Urbina Torres, dos mujeres con un servicio abnegado y de entrega al prójimo, que día día hacen posible el funcionamiento
Fuente Área de Comunicaciones Diócesis de San Felipe
