Ir al contenido principal

Diócesis de San Felipe

Parroquia de La Ligua se prepara para celebrar a Nuestra Señora del Rosario de Valle Hermoso

Con un programa de celebraciones que podrá ser seguido por Radio y redes sociales, la comunidad vallehermosina alista su fiesta patronal que será animada por el lema “Con nuestra Señora del Rosario nos fortalecemos.

Ya es toda una tradición para la provincia de Petorca que desde las últimas semanas de septiembre y las primeras de octubre las comunidades creyentes se den cita en multitudinarias fiestas a la Virgen. Así es como en Petorca se venera a la Virgen de la Merced el último domingo de septiembre, luego sigue Hierro Viejo y Placilla de Ligua.

Pero en la Parroquia Santo Domingo de La Ligua la Fiesta a la Virgen del Rosario en la localidad de Valle Hermoso tiene un lugar especial dentro de estas celebraciones. Y es que se trata de una tradición ancestral que no se ha visto interrumpida en la historia de fe de esta comunidad cristiana.

Este año, en un contexto de emergencia sanitaria, la pandemia del COVID-19 hará que la Fiesta a la “Charito”, como se le dice cariñosamente a la Virgen”, tenga un matiz distinto. Es que los cientos de personas no podrán ir hasta la Capilla del Rosario. Aun así, se realizan las liturgias de oración. Por ello el Padre Sergio Barahona, párroco del lugar, invitó a los fieles a unirse a la Novena por medio de Radio Santo Domingo 107.5 FM, la página de Facebook Parroquia Santo Domingo de Guzmán y www.parroquialaligua.cl. Este 2020 la Fiesta de la Virgen tendrá como lema “Con nuestra Señora del Rosario nos fortalecemos en tiempos de pandemia”.

Las actividades iniciaran el . Desde el lunes 28 del mismo mes al sábado 3 de octubre la Novena se rezará a las 19:30 horas, a lo que seguirá la Santa Misa.

Los festejos llegaran a su punto culminante el domingo 4 de octubre. Ese día a las 15:00 horas se celebrará la Misa Solemne de la Fiesta. Una vez finalizada la eucaristía la Imagen de la Virgen del Rosario recorrerá las calles del “Pueblo noble y leal” sobre un carro de Bomberos, que la trasladará a todos los sectores que comprenden la localidad de Valle Hermoso.

El Padre Sergio y la comisión organizadora han llamado a los fieles y devotos a adornar los frontis de sus casas con flores y altares y esperar allí el pasó de la Virgen, evitando aglomeraciones, pues no se quiere exponer a nadie a los contagios del coronavirus.

Cabe recordar que todas las celebraciones en la Capilla Nuestra Señora del Rosario de Valle Hermoso serán sin la asistencia de la comunidad y con el mínimo de personas, que serás las que colaboraran en el desarrollo de las liturgias y técnicos de los medios de comunicación que transmitirán para la comunidad.

 

Fuente: laliguanoticias.cl

Saludo a la comunidad de San Felipe del nuevo Obispo Gonzalo Bravo

Saludo del obispo Gonzalo Bravo Álvarez,
a la comunidad de San Felipe de Aconcagua

Santuario de Auco, sábado 15 de agosto de 2020.

¡Feliz día de la Asunción! Mi admiración sublime a la vida religiosa, que hoy celebramos. Gracias por esa consagración cotidiana, que teje el más hermoso vestido de santidad en respuesta al amor fundamental de Dios por cada uno de nosotros, por cada una de ustedes… ¡Ese loco de amor, me ha vuelto loca!, siento susurrar en este lugar…

Hermanas y hermanos:

¡Alabado sea Jesucristo! Así saludan las hermanas carmelitas en sus monasterios… ¡y qué hermoso que sea así! Un saludo para ellas desde su casa en Auco. Las estamos esperando… ¡Ah, gracias por los dulces que me hicieron llegar!

Doy gracias a Dios por mi mama y mi papá. Murieron hace muchos años, pero siguen vivos en mi corazón; también en el de mis 5 hermanos y sus familias y mi única hermana aquí presente. Vengo de una familia normal… ¡bueno, casi, jaja! Agradezco haber vivido en un ambiente sano, con valores y amores muy marcados… como el de tantas y tantos de ustedes que hoy me escuchan y ven.

Sé que, como diócesis, han deseado que llegase un obispo. Me ha llenado de emoción saber que han rezado por mí, sin conocerme. Espero que no ser obstáculo para que el Espíritu Santo siga actuando en la comunidad.

Agradezco al señor Nuncio, el padre Alberto; al padre Celestino, arzobispo de Santiago y a Pedro, administrador apostólico de mi diócesis de origen, que me han ordenado obispo, en este querido y simbólico Santuario de Auco, capital espiritual de Chile, donde reposan los restos de Santa Teresa de los Andes, nuestra anfitriona. Y no puedo de dejar de nombrar al Padre Jaime Ortiz de Lazcano por su delicado y generoso servicio en este tiempo previo en la comunidad diocesana que peregrina estos valles de Aconcagua y Petorca.

Esta celebración ha sido realizada en tiempos de pandemia, en momentos de diversas dificultades en nuestro país, y en instancias en donde cerrados los templos, se han abierto las iglesias domésticas, tal como en las primeras comunidades. Somos también comunidad virtual, pero no menos real, y profundamente, espiritual. Por lo que no puedo dejar de agradecer a todos aquellos que han preparado esta celebración y la están trasmitiendo ahora.

He sido párroco muchos años; mi experiencia me dice que la pobreza existe, como también la solidaridad; que el dolor del hambre y la soledad es real, y que el temor a la muerte está muy presente en nuestra sociedad. Pero también, Dios nos regala en la simpleza -que la poeta de los pobres del Barrio Puerto, canta que es la grandeza- alegría, sonrisa y esperanza. Es esa fe que no tiembla, sino que crece cotidianamente, bajo la sombra de la Cruz de Cristo y el manto de María. Esa fe de una oración sincera, de un gesto solidario, de un amor experimentado, de un dolor entregado. Esa fe expresada en la piedad alegre de un baile, en la silente actitud orante, en la dolorosa conversión personal y eclesial. Como dice una hermana de Rapa Nui… ¡firmes en la fe!

Hoy me incorporo al camino de mi, ahora, diócesis San Felipe de Aconcagua, para acompañar procesos que nos permitan crecer juntos en una comunión fraterna y en reconocernos pecadores; y, al mismo tiempo, sabernos misioneros de un Cristo vivo que nos llama a la conversión sin temores. Sacerdotes, diáconos, religiosas y religiosos, laicos y laicas, movimientos y espiritualidades específicas, formamos el pueblo de Dios, quienes unidos en la diversidad de carismas nos sentimos parte del Cuerpo de Cristo, que es la iglesia.

Sé que enfrentaremos muchas dificultades; les pido transparencia, empatía y respeto mutuo. Hoy nos toca vivir aires de cambio, en donde no debemos claudicar en buscar la verdad y la justicia en cuanto a los abusos cometidos por miembros de la Iglesia. Ante los nuevos escenarios, la inteligencia y la fe deben estar al servicio de llevarlos a cabo, sin miedo, con entereza y con la fuerza del Cristo vivo y de María como acompañante permanente.

Cada persona cristiana está llamada a colaborar para hacer de nuestras comunidades espacios sanos y seguros. Seré el primero en colocarme a la escucha y al trabajo de reparación de sus víctimas, cueste lo que cueste. Porque en estos tiempos, debemos ser claros y no titubeantes. Es por eso, que anuncio aquí la creación de una Comisión Diocesana de Transparencia, cuya misión será ordenar, organizar y establecer las directrices pertinentes en los ámbitos administrativos, económicos y lo concerniente a abusos de carácter sexual, de conciencia y de poder. Esta instancia tendrá como guía los documentos emanados desde las distintas reparticiones de la Santa Sede, como también, las recomendaciones y ordenanzas publicadas por el Obispo de Roma.

También creo necesario la creación de una fundación que vele por llevar adelante variadas iniciativas que nacerán desde la comunidad, para el beneficio de todos. Se podrán levantar proyectos tan variados como emprendimientos comunitarios, rehabilitaciones cultuales y patrimoniales, diversas instancias para niños, niñas y adolescentes, acompañamientos de adultos y mejores condiciones de vida en general. Hoy se hace urgente integrarse a diversas fuentes de financiamiento para atender los variados matices de la evangelización de la cultura.

Tenemos mucho trabajo por delante, donde no me cabe la menor duda, que podré contar con todos para que caminemos en beneficio de nuestra Diócesis de San Felipe de Aconcagua. Les invito a compartir, participar y presentar sus anhelos y esperanzas para que seamos comunidad en camino.

No puedo terminar estas palabras sin dejar de nombrar a mi querido puerto de Valparaíso, la ciudad que por tantos años me acogió transformándome en un porteño más. Allí compartí mi vida cristiana en diferentes instancias; allí nacieron iniciativas solidarias en torno a la Matriz y académicas en la PUCV, en donde seguiré siendo Decano de la Facultad de Teología. Todas estas experiencias las tengo en mi corazón; las agradezco, ya que me enseñaron lo que era la humanidad, la dedicación teológica y la evangelización en toda su expresión.

Especial mención hago de quienes compartí en la Parroquia La Matriz, ‘que te hace feliz’; de mis hermanos y hermanas del comedor 421; y de las personas, todas ellas, de la Corporación La Matriz. También de quienes viven en los cerros, se visten de verde y van a misa antes de ir al estadio. Hoy hay fiesta porque Wanderito celebra 128 años de vida.

Quiero destacar la fuerza de tantos niños, niñas y adolescentes que, en medio de dificultades luchan por crecer en armonía; la perseverancia de gente sola que hace de su oración su compañía; los sueños no vividos de jóvenes y adultos que buscan un mundo mejor cada día. Llevo en mi corazón al laicado y las comunidades; a las víctimas de abusos, a los pescadores, tan devotos de Pedro; a los curas amigos; a las monjas súper comprometidas, a todo el personal de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, y, ¡cómo no!, a todas las personas que integramos la querida Facultad de Teología, causa de gran alegría, entre tantos otros.

Me declaro mendigo de sus oraciones. Si en algo puedo servirles, cuenten conmigo, dentro de mis posibilidades. Muchas gracias por acogerme y recibirme.

¡Alabado sea Jesucristo!

Descargar en PDF: SALUDO MONS BRAVO EN SU CONSAGRACION

Ir al contenido