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Diócesis de San Felipe

Programación de Semana Santa

Ante la pandemia Covid-19 que afecta el país, se preparó un programa especial, en modalidad online, para poder vivir Semana Santa.

Únete para poder seguir las actividades desde sus casas junto a sus familias, seres queridos y quienes están solos, desde la cercanía con Dios, mediante la oración, el Padre Gonzalo Bravo Álvarez, Obispo de San Felipe de Aconcagua, estará recorriendo diferentes comunidades para celebrar la fe, y tener una Semana Santa, especial dado la situación de la pandemia que afecta a nuestro país.

La Semana Santa es para los católicos un tiempo de reflexión, donde se conmemoran los principales hitos de la fe, como la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Orientaciones de la Santa Sede para la Semana Santa 2021

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos emite una Nota para orientar a los Obispos y a las Conferencias Episcopales a la hora de celebrar la Semana Santa de este año, para evitar aglomeraciones y en el respeto de las medidas anti-contagio a nivel mundial.

 

Este año, al igual que el año pasado, seguimos en pandemia y eso supone que habrá restricciones y medidas anti-contagio durante la Semana Santa. De hecho, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha enviado a los Obispos y a las Conferencias Episcopales de todo el mundo algunas orientaciones sobre las celebraciones de la Semana Santa de este año, con el fin de ayudar a los obispos en su tarea de valorar las situaciones concretas y procurar el bien espiritual de pastores y fieles para vivir esta gran semana del año litúrgico.

La Nota, firmada por el Cardenal Robert Sara, actual Prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, asegura que el Obispo, como moderador de la vida litúrgica en su iglesia, “está llamado a tomar decisiones prudentes para que las celebraciones litúrgicas se desarrollen con fruto para el pueblo de Dios y para el bien de las almas que le han sido confiadas, teniendo siempre en cuenta la protección de la salud y cuánto ha sido prescrito por las autoridades responsables del bien común”.

¿Cuáles son estas orientaciones que propone la Santa Sede?
La Santa Sede sugiere “facilitar y privilegiar la difusión mediática de las celebraciones presididas por el Obispo” y “prestar especial atención a algunos momentos y gestos particulares, respetando las exigencias sanitarias”. En cuanto a la Misa crismal, pide, si es necesario, “que se traslade a otro día más adecuado en el que pueda participar una representación significativa de pastores, ministros y fieles”. Para las celebraciones del Domingo de Ramos, del Jueves Santo, del Viernes Santo y de la Vigilia Pascual, la nota explica que “se aplican las mismas indicaciones del año pasado”. Además, se anima a “preparar subsidios adecuados para la oración en familia y personal, potenciando así algunas partes de la Liturgia de las Horas”.

El Decreto del 25 de marzo de 2020 es válido también para este año
El año pasado, por mandato del Santo Padre, se emitió un Decreto en el que se ofrecen algunas orientaciones para las celebraciones de la Semana Santa. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos asegura que tal Decreto “es válido también para este año” e invita a “releerlo” con vistas a las decisiones que los Obispos tendrán que tomar con respecto a las próximas celebraciones pascuales en la situación particular de su país.

En tal decreto se informa que la fecha de la Pascua “no puede ser trasladada” por lo que en los países afectados por coronavirus, los Obispos y los presbíteros “deben celebrar los ritos de la Semana Santa sin la presencia del pueblo y en un lugar adecuado, evitando la concelebración y omitiendo el saludo de paz”.

En el Domingo de Ramos, se sugiere que “se celebre en el interior del edificio sagrado, en las iglesias catedrales se adopte la segunda forma prevista del Misal Romano, y en las iglesias parroquiales y en los demás lugares, la tercera”.

En cuanto a la Misa crismal, las Conferencias Episcopales “pueden trasladarla a otra fecha” si es necesario.

En el Jueves Santo, por su parte, se pide que “se omita el lavatorio de los pies” y al final de la Misa en la Cena del Señor, “se omita también la procesión” y el Santísimo Sacramento “se reserve en el Sagrario”.

El Viernes Santo, en la Oración Universal, los Obispos “se encargarán de preparar una especial intención por los que se encuentran en situación de peligro, los enfermos y los difuntos” y la Adoración de la Cruz con el beso “se limita solo al celebrante”.

Finamente, en la Vigilia Pascual, se pide que se celebre “solo en iglesias catedrales y parroquiales” y para la Liturgia Bautismal “se mantenga solo en la renovación de las promesas bautismales”. Por último, explican que, las expresiones de piedad popular y las procesiones que enriquecen los días de la Semana Santa y del Triduo Pascual “podrán ser trasladadas a otros días convenientes a juicio del obispo diocesano” por ejemplo, el 14 y el 15 de septiembre.

Fuente: Vatican News – Comunicaciones CECh
Vaticano, 26-03-2021

Subsidios para Celebrar Semana Santa

Las Delegaciones de Agentes Evangelizadores y Delegación de Pastoral Juvenil, han preparado  tres subsidios para Celebrar Semana Santa en comunidades con ausencia de Sacerdote, o bien en sus propios hogares. Sabemos que son tiempos difíciles en que las fases no nos dan tregua y no podemos organizarnos como quisiéramos.

No pudiendo vivir estas celebraciones litúrgicas en nuestras parroquias y capillas, y recogiendo nuestros cansancios, molestias, heridas, injusticias y pobrezas que ha dejado esta situación, queremos abrir un espacio de Encuentro y Oración en nuestros hogares y familias. Detengamos la rutina y reconozcamos en nuestras miradas la historia que cada uno trae en su corazón desde hace más de un año, abrir el espacio para la presencia de Jesús Resucitado y con ello, reconocer nuestra propia Pascua, que es el paso de las tinieblas a la Luz, de la tristeza y el cansancio a la Esperanza de que la Vida es la última y definitiva palabra en nuestra existencia.

Los queremos invitar a que, con fe, nos demos el tiempo para celebrar estos días con un corazón bien dispuesto uniéndonos a todo el mundo, especialmente a los países que durante estos días se han visto más afectados por esta pandemia. Pero al mismo tiempo que todos nos sintamos más unidos que nunca en la oración y en la misma fe que profesamos.

A todos les deseamos que estos días sean provechosos, que podamos alimentar nuestra fe y replantearnos nuestra forma de vivirla. Unidos en una misma fe, en una misma esperanza y en una misma caridad, esperamos que pronto nos podamos ver y darnos como hermanos el saludo de la paz.

 

Fuente: Comunicaciones

Obispo de San Felipe recibe a Prefecto de Carabineros de Aconcagua

La mañana de este miércoles, el Prefecto de Carabineros de Aconcagua, Jorge Chabán Vilches, fue recibido por el Padre Gonzalo Bravo Álvarez, Obispo de la Diócesis de San Felipe  de Aconcagua, en dependencias de la Curia Diocesana.

En la oportunidad, el Padre Gonzalo destacó la labor que ha realizado en la zona esta institución, por lo que valoró este encuentro junto a la autoridad policial. “En primer lugar agradecer la visita que me ha hecho el Prefecto de Carabineros, el viene a saludarnos y hemos tenido una conversación en la que tratamos varios temas, especialmente puede agradecer la importante labor que Carabineros realiza en nuestra diócesis”.

Además el Padre Gonzalo le envió un saludo especial al Capitán de Carabineros, Gastón Zamorano Aceitón, Subcomisario Administrativo de la 2° Comisario de San Felipe, quien sufrió un accidente vehicular en Panquehue, el domingo recién pasado.

 

Fuente: Comunicaciones.

Pastoral Penitenciaria entregó ayuda solidaria a internos del Centro de Cumplimiento Penitenciario de San Felipe

Padre Gonzalo Bravo, Obispo Diocesano, presidió la  Eucaristía, en uno de los patios al interior de la cárcel, con todas las medidas de seguridad y con el aforo permitido.

Durante la jornada de ayer lunes el equipo de la Pastoral Penitenciaria, acompañado por el Padre Claudio Acevedo Delegado Episcopal de la Pastoral Social, y junto al Padre Gonzalo Bravo, Obispo de San Felipe, entregaron ayuda a internos que constaba de productos de primera necesidad para ellos.

Posteriormente celebraron la Eucaristía, en uno de los patios al interior de la cárcel, con todas las medidas de seguridad y con el aforo permitido y  presidida por el Padre Gonzalo Bravo, Obispo Diocesano, quien en su homilía, destacó el amor y misericordia que Dios nos regala cada día y el “Amor al Prójimo” en todas sus facetas.

Consultado el padre Claudio Acevedo pro esta actividad manifestó  sus apreciaciones respecto a esta visita de ayer, la que estaba programada hace mucho tiempo, pero por motivos de la pandemia, y por agenda del Obispo no  se había podido realizar.  El padre Claudio dijo: “ ayer fue muy lindo porque fuimos a la cárcel y llevamos una donación que se hizo de papel higiénico  para los internos y tuvimos la oportunidad de celebrar la Santa Misa con ellos, el  padre Obispo estaba muy contento de compartir con estos hermanos que están privados de libertad y motivar también la Pastoral; la señora Silvia Aguilera de Lo Campo, de la  Parroquia de Panquehue, ella se ha integrado totalmente a esta Pastoral, para incentivarla, para  que crezca  para que de frutos en este 2021”, expresó el padre Claudio Acevedo.

 

 

Fuente: Comunicaciones

José aceptó y asumió la paternidad legal de Jesús.

Este año el Papa Francisco nos ha invitado a mirar la figura de San José con ocasión del 150° aniversario de su nombramiento como Patrono de la Iglesia universal. En tiempos tan difíciles como los que vivimos, nos ayuda a observar la realidad, a callar y a ponernos en las manos de Dios frente a las dificultades y a las incertidumbres.

De San José sabemos que fue el esposo de María, un humilde carpintero (cf. Mt 13,55) y un «hombre justo» (Mt 1,19), que estaba dispuesto a responder a la voluntad de Dios. José vio nacer al Mesías en un pesebre, observó cómo la humildad de los pastores visitaba al Rey de reyes y cómo los Reyes Magos se hacían humildes ante la humildad de un Niño(cf. Lc 2,8-20;  Mt 2,1-12). José aceptó y asumió la paternidad legal de Jesús, además de permanecer en Egipto para protegerlo de Herodes. Fue capaz de cambiar todos sus planes por cumplir la voluntad de Dios; se quedó en las sombras y en el silencio, porque “supo cómo descentrarse, para poner a María y a Jesús en el centro de su vida” (Francisco, 2021). Su grandeza fue ser esposo de María y padre de Jesús. Con ello nos enseña que aquellos que se quedan en “segunda línea” también son protagonistas en la historia de la Salvación. San José le enseñó al mismo Dios a caminar, a trabajar, a relacionarse con los demás. Jesús tiene que haber visto de su padre en la tierra cómo hacer la voluntad del Padre de todos que está en los cielos.

Es inmenso el cariño del pueblo de Dios por san José, que se demuestra en el gran fervor que se le tiene y en el cariño de los Papas que lo han nombrado Patrono de la Iglesia Católica, de los trabajadores y Custodio del Redentor. También invocado “como protector de los indigentes, los necesitados, los exiliados, los afligidos, los pobres, los moribundos” (Francisco, 2021). De él podemos imitar cómo amar a Jesús y a María. Así también, la importancia del trabajo, puesto que fue un carpintero honesto que llevaba el sustento a su familia, mostrando a Jesús “el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo” (Francisco, 2021).

José nos enseña en la fe, nos enseña que Dios “puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad” (Francisco, 2021). Porque supo de angustias, pero supo confiar y ser paciente, para superar con obediencia sus incertidumbres. Cuando Dios le expresaba su voluntad por medio de sueños, José pudo haber sembrado pánico en María, pero, sin embargo, infundió paciencia, esperanza y protección, mostrando con su vida la misericordia y la ternura de Dios.

Vivimos tiempos en que parece que no encontramos un rumbo, parece que lo malo y la desgracia ha de ser irreversible y se hace difícil encontrar esperanza de que la tribulación pasará. Nos olvidamos de que “Dios puede hacer que las flores broten entre las rocas” (Francisco, 2021). En José vemos una fe que no busca atajos, que la asume en primera persona con valentía creativa ante las dificultades, mostrando que Dios actúa “a través de eventos y personas”. (Francisco, 2021). Dios le dijo a José: «hijo de David, no temas» (Mt 1,20). Dios en medio de esta pandemia nos ha dicho lo mismo y nos pone a José como Padre de la Iglesia que nos protege como lo hizo con Jesús. Ante todo, con la esperanza que San José nos mira con corazón de Padre imploremos juntos: “Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la  vida”. Amén.

 

Por: Ricardo Ramírez | Fuente: Academia de Líderes Católicos

San José, custodio de Jesús, de la Iglesia y de las vocaciones

Hecho público el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de oración por las vocaciones, en el día en que la Iglesia celebra a San José. La vocación dijo Francisco: es la “llamada divina que siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo abandonándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades se dice verdaderamente “sí” a Dios”.

 

Ha sido publicado el mensaje del Papa Francisco en la fiesta dedicada a San José, en el mensaje, Francisco recuerda la figura de San José, el sueño de la vocación. Y recuerda, la vocación es la “llamada divina siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo abandonándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades se dice verdaderamente “sí” a Dios”. San José sugiere tres palabras claves para la vocación: sueños, servicios y fidelidad.

Desde el pasado 8 de diciembre, con motivo del 150.º aniversario de la declaración de san José como Patrono de la Iglesia universal, el Papa Francisco, por medio del Decreto de la Penitenciaría Apostólica, dio comienzo al Año dedicado especialmente a este Santo. Además, el Pontífice escribió la Carta apostólica Patris corde para «que crezca el amor a este gran santo». En su mensaje, el Papa afirma que la figura de San José es “extraordinaria, y al mismo tiempo «tan cercana a nuestra condición humana». San José no impactaba, tampoco poseía carismas particulares ni aparecía importante a la vista de los demás. No era famoso y tampoco se hacía notar, los Evangelios no recogen ni una sola palabra suya. Sin embargo, con su vida ordinaria, realizó algo extraordinario a los ojos de Dios”.

Las vocaciones: regeneran la vida cada día
Más adelante, en el mensaje, Francisco recuerda que “Dios ve el corazón y en san José reconoció un corazón de padre, capaz de dar y generar vida en lo cotidiano. Las vocaciones tienden a esto: a generar y regenerar la vida cada día. El Señor quiere forjar corazones de padres, corazones de madres; corazones abiertos, capaces de grandes impulsos, generosos en la entrega, compasivos en el consuelo de la angustia y firmes en el fortalecimiento de la esperanza”.

Y hoy día, en tiempos marcados por “la fragilidad y los sufrimientos causados también por la pandemia, donde nos invade la incertidumbre y el miedo al futuro, lo que necesita el sacerdocio y la vida consagrada es a San José que viene a su “encuentro con su mansedumbre, como santo de la puerta de al lado; al mismo tiempo, su fuerte testimonio puede orientarnos en el camino”.

Tres palabras clave para la vocación
Francisco señala en su mensaje que San José nos sugiere tres palabras clave para nuestra vocación. La primera es sueño. Todos en la vida sueñan con realizarse. Y es correcto que tengamos grandes expectativas, metas altas antes que objetivos efímeros —como el éxito, el dinero y la diversión—, que no son capaces de satisfacernos.

Y el mayor sueño de la humanidad: “amor”. Porque como afirma el Papa, es “el amor el que da sentido a la vida, porque revela su misterio. La vida, en efecto, sólo se tiene si se da, sólo se posee verdaderamente si se entrega plenamente. San José tiene mucho que decirnos a este respecto porque, a través de los sueños que Dios le inspiró, hizo de su existencia un don”.

En el Mensaje, el Pontífice explica que los Evangelios narran cuatro sueños. Eran llamadas divinas, “pero no fueron fáciles de acoger. Después de cada sueño, José tuvo que cambiar sus planes y arriesgarse, sacrificando sus propios proyectos para secundar los proyectos misteriosos de Dios. Él confió totalmente. Y el Papa nos pregunta: “¿Qué era un sueño nocturno para depositar en él tanta confianza?”. Aunque en la antigüedad se le prestaba mucha atención, seguía siendo poco ante la realidad concreta de la vida. A pesar de todo, san José se dejó guiar por los sueños sin vacilar”, porque confirma el Papa, “su corazón estaba orientado hacia Dios, ya estaba predispuesto hacia Él. A su vigilante “oído interno” sólo le era suficiente una pequeña señal para reconocer su voz. Esto también se aplica a nuestras llamadas”.

“A Dios no le gusta revelarse de forma espectacular, forzando nuestra libertad. Él nos da a conocer sus planes con suavidad, no nos deslumbra con visiones impactantes, sino que se dirige a nuestra interioridad delicadamente, acercándose íntimamente a nosotros y hablándonos por medio de nuestros pensamientos y sentimientos. Y así, como hizo con san José, nos propone metas altas y sorprendentes”.

La vocación: la llamada divina que impulsa a entregarse
Los sueños condujeron a José a aventuras que nunca habría imaginado. El primero, afirma en su mensaje, desestabilizó su noviazgo, pero lo convirtió en padre del Mesías; el segundo lo hizo huir a Egipto, pero salvó la vida de su familia; el tercero anunciaba el regreso a su patria y el cuarto le hizo cambiar nuevamente sus planes llevándolo a Nazaret, el mismo lugar donde Jesús iba a comenzar la proclamación del Reino de Dios. “En todas estas vicisitudes, afirma el Papa, la valentía de seguir la voluntad de Dios resultó victoriosa. Así pasa en la vocación: la llamada divina siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo abandonándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades se dice verdaderamente “sí” a Dios. Y cada “sí” da frutos, porque se adhiere a un plan más grande, del que sólo vislumbramos detalles, pero que el Artista divino conoce y lleva adelante, para hacer de cada vida una obra maestra. En este sentido, san José representa un icono ejemplar de la acogida de los proyectos de Dios”.

San José es un icono de la acogida de los proyectos de Dios, pero es una “acogida activa, nunca renuncia ni se rinde, «no es un hombre que se resigna pasivamente. Es un protagonista valiente y fuerte». Que él ayude a todos, señala Francisco, especialmente a los jóvenes en discernimiento, a realizar los sueños que Dios tiene para ellos; que inspire la iniciativa valiente para decir “sí” al Señor, que siempre sorprende y nunca decepciona”.

Servicio
La segunda palabra que marca el itinerario de san José y de su vocación es servicio, escribe el Papa y explica que se desprende de los Evangelios que vivió enteramente para los demás y nunca para sí mismo. “El santo Pueblo de Dios lo llama esposo castísimo, revelando así su capacidad de amar sin retener nada para sí. Liberando el amor de su afán de posesión, se abrió a un servicio aún más fecundo, su cuidado amoroso se ha extendido a lo largo de las generaciones y su protección solícita lo ha convertido en patrono de la Iglesia. También es patrono de la buena muerte, él que supo encarnar el sentido oblativo de la vida. Sin embargo, su servicio y sus sacrificios sólo fueron posibles porque estaban sostenidos por un amor más grande: «Toda vocación verdadera nace del don de sí mismo, que es la maduración del simple sacrificio”

Y este tipo de madurez, afirma, es lo que se requiere en el sacerdocio y la vida consagrada. “Cuando una vocación, ya sea en la vida matrimonial, célibe o virginal, no alcanza la madurez de la entrega de sí misma deteniéndose sólo en la lógica del sacrificio, entonces en lugar de convertirse en signo de la belleza y la alegría del amor corre el riesgo de expresar infelicidad, tristeza y frustración».

El Pontífice explica que “para san José el servicio, expresión concreta del don de sí mismo, no fue sólo un ideal elevado, sino que se convirtió en regla de vida cotidiana”, San José, dijo el Papa, “se adaptó a las diversas circunstancias con la actitud de quien no se desanima si la vida no va como él quiere, con la disponibilidad de quien vive para servir. Con este espíritu, José emprendió los numerosos y a menudo inesperados viajes de su vida: de Nazaret a Belén para el censo, después a Egipto y de nuevo a Nazaret, y cada año a Jerusalén, con buena disposición para enfrentarse en cada ocasión a situaciones nuevas, sin quejarse de lo que ocurría, dispuesto a echar una mano para arreglar las cosas. Se podría decir que era la mano tendida del Padre celestial hacia su Hijo en la tierra. Por eso, no puede más que ser un modelo para todas las vocaciones, que están llamadas a ser las manos diligentes del Padre para sus hijos e hijas”

San José, custodio de Jesús, de la Iglesia y de las vocaciones
Francisco, expresó que le gusta pensar en san José, el custodio de Jesús y de la Iglesia, como custodio de las vocaciones. “Su atención en la vigilancia procede, en efecto, de su disponibilidad para servir. «Se levantó, tomó de noche al niño y a su madre» (Mt 2,14), dice el Evangelio, señalando su premura y dedicación a la familia. No perdió tiempo en analizar lo que no funcionaba bien, para no quitárselo a quien tenía a su cargo. Este cuidado atento y solícito es el signo de una vocación realizada, es el testimonio de una vida tocada por el amor de Dios. ¡Qué hermoso ejemplo de vida cristiana damos cuando no perseguimos obstinadamente nuestras propias ambiciones y no nos dejamos paralizar por nuestras nostalgias, sino que nos ocupamos de lo que el Señor nos confía por medio de la Iglesia! Así, Dios derrama sobre nosotros su Espíritu, su creatividad; y hace maravillas, como en José”.

La fidelidad
“Además de la llamada de Dios —que cumple nuestros sueños más grandes— y de nuestra respuesta —que se concreta en el servicio disponible y el cuidado atento—, hay un tercer aspecto que atraviesa la vida de san José y la vocación cristiana, marcando el ritmo de lo cotidiano: la fidelidad. José es el «hombre justo» (Mt 1,19), que en el silencio laborioso de cada día persevera en su adhesión a Dios y a sus planes. En un momento especialmente difícil se pone a “considerar todas las cosas” (cf. v. 20). Medita, reflexiona, no se deja dominar por la prisa, no cede a la tentación de tomar decisiones precipitadas, no sigue sus instintos y no vive sin perspectivas. Cultiva todo con paciencia. Sabe que la existencia se construye sólo con la continua adhesión a las grandes opciones”, esto dijo el Pontífce corresponde a la laboriosidad serena y constante con la que “desempeñó el humilde oficio de carpintero (cf. Mt 13,55), por el que no inspiró las crónicas de la época, sino la vida cotidiana de todo padre, de todo trabajador y de todo cristiano a lo largo de los siglos. Porque la vocación, como la vida, sólo madura por medio de la fidelidad de cada día”.

La fidelidad afirma Francisco se alimenta “a la luz de la fidelidad de Dios. Las primeras palabras que san José escuchó en sueños fueron una invitación a no tener miedo, porque Dios es fiel a sus promesas: «José, hijo de David, no temas» (Mt 1,20). y a continuación el Pontífice se dirige a cada uno de estos hermanos que desean seguir su vocación:

“No temas: son las palabras que el Señor te dirige también a ti, querida hermana, y a ti, querido hermano, cuando, aun en medio de incertidumbres y vacilaciones, sientes que ya no puedes postergar el deseo de entregarle tu vida. Son las palabras que te repite cuando, allí donde te encuentres, quizás en medio de pruebas e incomprensiones, luchas cada día por cumplir su voluntad. Son las palabras que redescubres cuando, a lo largo del camino de la llamada, vuelves a tu primer amor. Son las palabras que, como un estribillo, acompañan a quien dice sí a Dios con su vida como san José, en la fidelidad de cada día”.

Y es esta fidelidad el secreto de la alegría, como dice un himno litúrgico, dice por último Francisco, en la casa de Nazaret, había «una alegría límpida». Era la alegría cotidiana y transparente de la sencillez, la alegría que siente quien custodia lo que es importante: la cercanía fiel a Dios y al prójimo. Y exclama su esperanza que hermoso sería si la misma atmósfera sencilla y radiante, sobria y esperanzadora, impregnara los seminarios, institutos religiosos, casas parroquiales. Y es la alegría que desea a todos los que “generosamente han hecho de Dios el sueño de sus vidas, para servirlo en los hermanos y en las hermanas que les han sido confiados, mediante una fidelidad que es ya en sí misma un testimonio, en una época marcada por opciones pasajeras y emociones que se desvanecen sin dejar alegría”.

Fuente: Vatican News
Vaticano, 19-03-2021

 

Año Amoris Laetitia: Una oportunidad para acompañar a las familias en dificultad

Este 19 de marzo, en la Solemnidad de San José y en el V Aniversario de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco, comenzará el año especial dedicado a la familia. Mañana un webinar sobre el amor familiar y en junio un encuentro online con las Conferencias Episcopales de todo el mundo.

 

“Las familias necesitan atención pastoral, dedicación, mediante un estilo de mayor colaboración entre ellas y los pastores. Es necesario invertir en la formación de los formadores y, sobre todo, es necesario implementar un cambio de mentalidad: pensar en ellos no como ‘objeto’ sino como ‘sujeto’ de la pastoral ordinaria”, lo dijo el Cardenal Kevin J. Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en la rueda de prensa de presentación del “Año Familia Amoris Laetitia”, que tuvo lugar la mañana de este jueves, 18 de marzo, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Cardenal Farrell: anunciar el Evangelio de la Familia
En su intervención, el Cardenal Farrell recordó que, la misión de la Iglesia es ser siempre anunciadora de la buena noticia del Evangelio y que “el anuncio cristiano que se refiere a la familia es de verdad una buena noticia”. Por ello, es oportuno dedicar un entero año pastoral a la familia cristiana, para presentar al mundo el designio de Dios sobre la familia como fuente de alegría y de esperanza, un año pastoral instituido por el Papa Francisco, que iniciará este 19 de marzo, Solemnidad de San José, en el V Aniversario de la publicación de la Exhortación Postsinodal Amoris Laetitia.

La Familia custodia de la vida
Asimismo, el Prefecto de este Dicasterio Vaticano destacó que ha sido providencial que el Santo Padre haya dedicado este año a San José, esposo y padre, elegido para acudir a la Santa Familia, y como él, cada pareja de esposos debe sentirse amada y elegida por Dios para generar en la carne y en el espíritu, los hijos de Dios Padre. De modo especial en este contexto de pandemia, donde la familia ha sido golpeada duramente en diferentes aspectos y a pesar de ellos, ha mostrado su rostro de “custodio de la vida”, como lo ha sido San José.

Acompañar a las Familias en dificultad
Además, el Cardenal Farrell ha subrayado la importancia de Amoris Laetitia, un documento que es el fruto de un largo caminos sinodal. En este sentido, este Año Amoris Laetitia es una preciosa oportunidad para hacer madurar los frutos de este camino en los diversos contextos eclesiales y familiares. “Durante este año – afirmó el Purpurado – tenemos la oportunidad de acompañar a las familias, es un momento para que las familias no se sientan solas ante las dificultades, hay que acompañar a las parejas y familias en crisis, a apoyar a los que se quedan solos, a las familias pobres, a las familias rotas”.

Gambino: estamos viviendo una emergencia vocacional en el matrimonio
Gabriella Gambino, Subsecretaria del mismo Dicasterio, también está convencida de que es “hora de actuar” renovando “los modos, las estrategias y quizás incluso algunos objetivos de la planificación pastoral”. Llega a hablar de un tiempo de “conversión pastoral”, al ser consciente de que los lenguajes, los horarios, los estilos eclesiales quizás ya no se adaptan a la vida concreta de las familias. A la luz de Amoris Laetitia, hay que pasar de una pastoral de los fracasos a una que sepa “revigorizar la belleza del sacramento del matrimonio y de las familias cristianas” haciéndolo perceptible a los ojos de los jóvenes y atractivo. “Hay un gran deseo de familia, pero mucho miedo ante la elección del matrimonio”, señala Gambino. Se destaca el criterio que debe guiar las actividades en este ámbito: hacer transversales los proyectos pastorales, según una visión integral de la planificación. Pone el ejemplo de la catequesis para niños que, según Gambino, podría establecerse desde el principio con una formación remota a la vocación esponsal, también para evitar el frecuente abandono después del sacramento de la Primera Comunión.

Ayudas y vídeos para poner en práctica la Exhortación
El Subsecretario anunció la propuesta del organismo vaticano de doce caminos posibles, para que cada realidad eclesial sea instada a tomar la iniciativa. En particular, en la página web del Dicasterio para la Familia, los Laicos y la Vida se colgarán mensualmente diez vídeos sobre la Exhortación, con la participación del Papa y algunos testimonios, y gradualmente se pondrán a disposición otras pequeñas herramientas online y offline. Se mencionan dos folletos, ambos publicados por la Libreria Editrice Vaticana: “Juntos es hermoso” -con un prefacio del Cardenal Farrell – y “El Papa habla a los niños”. Además, los movimientos y asociaciones, así como las instituciones académicas católicas y pontificias, están actuando para promover la reflexión en diálogo con la pastoral. Mañana, al inicio del Año Especial, se dedicará al amor familiar un seminario web en el Pontificio Instituto “Juan Pablo II” de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, organizado por el Vicariato y el Dicasterio. Otro encuentro en línea será el foro que se celebrará del 9 al 13 de junio con las Conferencias Episcopales de todo el mundo y sus oficinas de pastoral familiar. “Será un momento importante de reflexión para comprender hasta dónde hemos llegado en la aplicación de la Exhortación Apostólica”, anunció Gambino.

Pareja de esposos : construir el “nosotros” junto a otras familias
Valentina y Leonardo Nepi, de Arezzo, con una hija de cinco años y comprometidos en actividades posteriores a la confirmación en la parroquia – él es funcionario del Dicasterio – hablan de los retos del amor conyugal. Conscientes de la importancia de las palabras y los gestos aparentemente sencillos para expresar a diario el respeto, la paciencia, la confianza y el perdón mutuo, como el Papa Francisco nos ha invitado a menudo a hacerlo, esperan que este Año Especial sea ante todo un tiempo propicio para cultivar las buenas relaciones conyugales y familiares. “También esperamos – dicen – que la familia pueda ser más valorada en la sociedad: promoviendo la dimensión social de la familia, su capacidad de educar a los hijos, de animar lugares y comunidades con valores positivos y generativos, cultivando el diálogo entre generaciones”. El periodo de distanciamiento forzoso que estamos viviendo por la emergencia sanitaria se puede vivir recurriendo a la creatividad también gracias a la tecnología que ayuda a evitar el aislamiento, a compartir resonancias sobre la Palabra de Dios: este es su consejo. Experimentar la dimensión de una iglesia doméstica y fomentar la conexión entre generaciones, entre los ancianos y los abuelos, se considera crucial. Porque, recuerdan, “la fuerza de la familia no se agota por tanto en la intimidad de nuestros hogares”.

El matrimonio como sacramento es distinto de las uniones civiles
En respuesta a la pregunta de un periodista sobre las reacciones a la reciente declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe que prohíbe la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo, el Cardenal Farrell dejó claro con firmeza que “la vida pastoral de la Iglesia está abierta a todas las personas”. Es importante que la gente entienda que abrimos nuestros brazos para acoger a todos, en diferentes estados de vida y en cualquier condición en la que se encuentren”, afirmó el Cardenal. “Hay que hacer una distinción: la Iglesia habla del Matrimonio como un Sacramento, no como una unión civil. En Amoris laetitia se habla de ello”, precisa además y añade: “los que no pueden beneficiarse de la plena participación en la Iglesia no significa que no puedan ser acompañados”. Por lo tanto, reitera la distinción entre el matrimonio sacramental y la unión civil. “Durante este año especial, nos reuniremos con muchas diócesis de todo el mundo que se ocupan de las parejas homosexuales. Hay situaciones en las que hay divorciados y vueltos a casar, la Iglesia los sigue acompañando”.

Fuente: Vatican News
Vaticano, 18-03-2021

Declaración del Obispo de San Felipe de Aconcagua

Desproporción de medidas sanitaria en la prohibición de los actos de culto.

 

1. El Ministerio de Salud ha publicado hoy 13 de marzo una nueva resolución con medidas sanitarias, que incluyen en el Paso 2 (Transición) la prohibición de celebración de eventos con público. En lo concreto, esto significa que no se podrá celebrar la santa Misa, un bautismo o una liturgia de la palabra, salvo funerales (con solo 10 personas dentro de una iglesia).
2. Con lo anterior, es evidente que el costo de las medidas restrictivas recae solo en algunas actividades de la sociedad, y no en otras. De este modo se genera una situación de discriminación arbitraria para la práctica religiosa. Así, por ejemplo, mientras que en ningún templo puede haber personas celebrando el culto y la fe, en las terrazas de restoranes sí están permitidas 30 personas sentadas una frente a otra y sin mascarilla. Incluso más, dada la importancia de la presencialidad en los colegios, se permite en Fase 2 que en una sala de clases pueda haber 10-15 personas durante una mañana; pero en un templo 5 o 6 veces más grande, no se puede celebrar una Misa o un bautismo. Para qué hablar de las aglomeraciones que hay frente a bancos y comercios, en el mall y en supermercados, en la locomoción colectiva, etc., mientras que en la iglesia no podemos reunirnos durante una hora, considerando que guardamos estrictamente en nuestras celebraciones la distancia social, el uso de mascarillas y la sanitización de los espacios litúrgicos y las manos de los asistentes.
3. Comprendemos la gravedad del momento sanitario que vivimos como país, pero medidas como las que afectan a las celebraciones religiosas no ayudan en nada al tema de fondo. La iglesia siempre tendrá un compromiso decidido con el bien común, pero también aspira a un trato justo y proporcionado a las circunstancias. Por eso, pedimos a la autoridad que deje sin efecto la última medida que afecta al ejercicio del culto religioso, y revise en general la normativa para actividades religiosas, pues en algunos aspectos resulta excesivamente restrictiva si la comparamos con la que rige en otros ámbitos. Entendimos los permisos de vacaciones como una instancia de merecido descanso y relajo ante las situaciones vividas en el 2020; en este mismo sentido, la vida espiritual para los creyentes toma relevancia en el cuidado efectivo de la salud mental y sus múltiples formas de equilibrio interior.
4. Para quienes somos creyentes, la vida espiritual no es un ‘lujo interior e individualista’, sino una dinámica existencial que necesita la acción comunitaria de celebración, aún éstas bajo razonables y proporcionadas medidas de seguridad emanadas de las autoridades correspondientes. No se trata de pedir privilegios sino de que se respete la libertad de culto, que conlleva, entre otros aspectos, el legítimo derecho de los fieles a recibir sacramentos (o símiles en otras confesiones religiosas) que hoy, en la práctica, lo tienen prohibido. Los aforos deben tener restricciones dada la evolución de la pandemia pero, en los términos actuales, no se entiende la decisión tomada; éstas nos parecen desproporcionada y perjudiciales para la vida interior de millones de personas que habitan nuestra patria.
Gonzalo Bravo Álvarez
Obispo de San Felipe de Aconcagua

Comisión de Catequesis realizó tutoriales para usar plataformas Zoom y Meet.

✍La Comisión de Catequesis, parte de la Delegación para Agentes Evangelizadores, comparte con ustedes 2 tutoriales para usar plataformas virtuales como Zoom y Meet.
Esperamos que este año en cada comunidad parroquial la Catequesis siga realizando su hermosa labor evangelizadora. Por ello, como Comisión queremos acompañarlos y animarlos.
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